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lunes, 30 de septiembre de 2019

Para reducir consumo de cigarros elevar su precio




Ciudad de México. Aumentar los impuestos y el precio de los productos de tabaco ha probado ser una de las estrategias más eficientes en el mundo para reducir eluso de dicha sustancia, pero para ello es necesario que los gobiernos muestren suficiente voluntad política y sepan resistir la presión de la industria tabacalera.

Así lo afirmó el economista e investigador estadunidense Frank Chaloupka, quien señaló que México podría reducir 5 por ciento el tabaquismo de su población si ajusta al alza al menos 10 por ciento el costo de todos los productos de tabaco, y, al mismo tiempo, utiliza los recursos que obtenga con dicha medida para realizar campañas de concientización sobre el tema.

En entrevista con La Jornada, el académico de la Universidad de Illinois en Chicago subrayó que el consumo de tabaco genera 8 millones de muertes a escala mundial cada año, mientras que en México esa cifra es de al menos 51 mil personas.

Aunque todavía hay mucha gente que no comprende las consecuencias del tabaquismo, las evidencias muestran que dicha sustancia afecta prácticamente a todos los órganos del cuerpo y provoca la muerte prematura de la mitad de sus consumidores, además de afectar seriamente a los no fumadores que están expuestos al humo de los cigarrillos, sintetizó.

De acuerdo con el también integrante de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, múltiples estudios han comprobado que a mayor valor del tabaco en las tiendas, incluido el aumento a los impuestos, es una de las maneras más efectivas para desincentivar el consumo, siempre y cuando el alza sea significativa.

“Tras encarecer los cigarrillos, muchos usuarios tratan de dejarlos y algunos lo logran después de un tiempo, además de que aleja a los jóvenes del consumo y también previene que quienes lo dejaron puedan retomarlo”, señaló el especialista en estudios sobre abuso de tabaco, alcohol y otras sustancias.

Sin embargo, para que dicha medida funcione es indispensable aumentarlo de manera subsecuente de acuerdo con la inflación –es decir, que se “indexe” a tal indicador–, y que el alza sea al menos de 10 por ciento.

“Las estimaciones para México son una caída de 5 por ciento del uso de tabaco con un aumento de 10 por ciento en el precio, pero si lo eleva 15 por ciento, puede haber una reducción de 25 por ciento en la demanda”, indicó Chaloupka.

Luego de destacar que este tipo de medidas han probado su eficiencia en países de diversos niveles de ingreso –entre ellos Australia, Francia, Gran Bretaña, Filipinas, Ucrania, Brasil y Uruguay–, el investigador destacó que un elemento infaltable para que la iniciativa sea exitosa es la voluntad política del gobierno que la quiera aplicar.

“La presión de la industria tabacalera es muy fuerte, porque tienen mucho dinero para gastar en esfuerzos de cabildeo y en apoyar sus argumentos, por eso lo más importante es la voluntad política de los gobiernos para aplicar estas medidas” afirmó.

A diferencia de otras naciones en donde este proceso de concientización y control se llevó hasta 50 años, en México y otros países podría tomarse mucho menos tiempo. “En Brasil lograron descensos de 50 por ciento del consumo en un periodo corto, y lo mismo pasa en Uruguay o Ucrania. Puede hacerse rápido, pero se necesita compromiso de las autoridades”, señaló.

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