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El Mexiquense hoy

sábado, 20 de enero de 2018

EL PRI CIERRA FILAS CON SU MILITANCIA PARA REFRENDAR EL TRIUNFO EN 2018: ERNESTO NEMER




· Al encabezar la CXIII Sesión Extraordinaria del Consejo Político Estatal, el líder del priismo mexiquense hizo un llamado a todos los priistas a mantener el ánimo de colaboración, inclusión y lealtad al partido.

· Durante la sesión, el pleno del Consejo aprobó las Plataformas Electorales Legislativas y Municipales para el periodo 2018 – 2021 y el Programa Estatal de Promoción del Voto.

Toluca, Estado de México a 19 de enero de 2018.- Es momento de cerrar filas con inclusión, compromiso y un gran ánimo de colaboración para seguir cimentando el triunfo en las elecciones del próximo 1 de julio, afirmó Ernesto Nemer Alvarez, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en el Estado de México.



Al presidir la CXIII Sesión Ordinaria del Consejo Político Estatal, el líder del tricolor en el Estado aseguró que el priismo enfrentará la competencia política como un solo ejército, en el que todas las expresiones tengan participación, porque nadie sobra en el PRI y la unidad es su mayor fortaleza.



Destacó que el tricolor cuenta con una estructura capacitada en todos los niveles, con acciones y programas que se han construido de abajo hacia arriba, desde los comités seccionales hacia el Comité Directivo Estatal, porque es así como se debe cimentar la fuerza de un instituto político, escuchando y reconociendo siempre a su militancia, puntualizó.



Aseguró que el Comité Directivo Estatal realiza un proceso transparente y apegado a la legalidad para postular a las mejores y a los mejores militantes y simpatizantes, con una reputación intachable y buenos resultados para lograr un triunfo contundente con José Antonio Meade en la Presidencia de la República, en las senadurías, las diputaciones federales y locales, así como en los 125 ayuntamientos de la entidad.



Durante esta sesión, el pleno del máximo órgano deliberativo del partido aprobó las Plataformas Legislativas y Municipales que serán registradas ante el Instituto Electoral del Estado de México para las elecciones de diputados locales y la renovación de los 125 ayuntamientos, así como el Programa Estatal de Promoción del Voto.



Dichas plataformas, destacó, serán el sustento para convencer a los mexiquenses con propuestas serias y en su elaboración se tomó en cuenta la opinión de miles de priistas que participaron en los Foros Regionales que organizó la Fundación Colosio Estado de México.



Nemer Alvarez agradeció el entusiasmo de los asistentes que se dieron cita en el Auditorio Jesús Alcántara Miranda, y reconoció el compromiso de los militantes que asistieron en días recientes a acreditar las evaluaciones sobre los documentos básicos del partido. Esta voluntad de participación, dijo, es una muestra de que el priismo se encuentra más vivo y vigoroso que nunca.

IMPULSA GEM UNA EDUCACIÓN CON VALORES Y LIBRE DE VIOLENCIA


• Afirma Secretario de Educación que el sistema educativo estatal contribuye en la formación de niñas y niños con valores como la tolerancia, la empatía y el respeto.
• Pide a maestros, directores y supervisores asegurarse que al interior de los Consejos de Participación Social funcionen, a la brevedad, los Comités de Convivencia Escolar.
• Benefician Ferias de Valores a más de 228 mil estudiantes de los municipios de Almoloya de Juárez, Toluca, Zinacantepec, Otzolotepec, Temoaya y Xonacatlán.
• Pone a disposición la línea 01-800-016-4667 para dar seguimiento a dudas y denuncias.



Toluca, Estado de México, 20 de enero de 2018. La misión fundamental del sistema educativo en el Estado de México es contribuir en la formación de niñas y niños para que se conviertan en ciudadanos con valores como la tolerancia, la empatía y el respeto, refirió el Secretario de Educación, Juan Jaffet Millán Márquez, al inaugurar la Feria de Valores “Abriendo Espacios de Paz”, en el Jardín de Niños “Lauro Aguirre”.

Esta actividad, que se realiza por primera vez con alumnos de preescolar, forma parte del Programa de Convivencia Escolar Armónica, en el que padres de familia, docentes y alumnos participan de manera activa en pláticas, conferencias y juegos para fortalecer la integración de la comunidad y la práctica de valores.

En los municipios correspondientes a la Subdirección Regional de Educación Básica Toluca, la Feria de Valores ha beneficiado a más de 228 mil estudiantes de educación especial, primaria y secundaria, de Almoloya de Juárez, Toluca, Zinacantepec, Otzolotepec, Temoaya y Xonacatlán.

Juan Millán afirmó que la administración del Gobernador Alfredo Del Mazo trabaja para dotar a niños y jóvenes de las herramientas que les permitan elevar su calidad de vida con una educación humana, participativa y pacífica, por lo que pidió a maestros, directores y supervisores se aseguren que al interior de los Consejos de Participación Social, estén funcionando a la brevedad los Comités de Convivencia Escolar, en los que también es fundamental la participación de padres de familia.

En tanto, la Supervisora escolar, Olivia Jaimes Carbajal, aseguró que estas ferias basadas en la convivencia sana y libre de violencia, convierte a niños y docentes en promotores de paz, tanto en la escuela, como en sus familias.

A través del Consejo para la Convivencia Escolar (CONVIVE), la Secretaría de Educación promueve el desarrollo de habilidades, destrezas y aptitudes para fortalecer la convivencia pacífica al interior de las aulas; y pone a disposición la línea 01-800-016-4667 para dar seguimiento a dudas y denuncias.


LA VIDA COTIDIANA DE LOS ACOLHUAS EN LA EPOCA PREHISPÁNICA.


María de la Asunción García Samper.
Centro de Estudios Mesoamericanos. A. C.

La sociedad indígena en la cuenca de México se integraba por numerosas comunidades urbanas y rurales, cuyos miembros se regían por un mismo patrón cultural. Estaba constituida por el conjunto de costumbres y leyes que regían las relaciones de los miembros de la comunidad: entre individuos; de familias; entre señores y la gente del pueblo, jóvenes y ancianos y también entre el hombre y sus dioses. Los patrones culturales se van desarrollando y se transmiten de generación en generación. Estas sociedades fueron básicamente uniformes en la mayoría de sus aspectos: económicos, religiosos, social y político.

Pero debido a diferencias de origen, el patrón cultural, lengua y medio ambiente de algunos pueblos, motivaron una clasificación de subárea, los Mexicas, procedentes de las fronteras septentrionales de Meso- américa, vecina de pueblos cazadores, tuvieron un patrón cultural sencillo y flexible. Fueron campesinos - guerreros como el hábil mercader o el jefe astuto, habían sido amalgamados hasta formar un poderoso estado militarista. Se sentían el pueblo escogido de Huitzilopochtli, dios de la guerra, para conquistar y gobernar los pueblos de la cuenca. La severidad de su educación se suavizaba por un sincero amor a la belleza, especialmente a la música y la poesía. Gustaban mucho de las flores, gran afición a la retórica.

Los deberes y derechos del individuo en la vida de su grupo, variaban de acuerdo con su edad y su posición social, siendo que los más viejos tenían ciertos permisos, como la de tomar pulque; pero los jóvenes y adultos lo hacían solo en épocas de fiestas. En los consejos de barrios y aldeas los ancianos desempeñaban un papel preponderante.

La posición social de un individuo se reflejaba en todos los aspectos de la vida. Los pillis (nobles) del estamento superior, además de todos sus privilegios como la posesión de la tierra, podían recibir tributos y ocupar cargos importantes; eran los únicos que podían comer carne de venado y llevar vestimenta de algodón. Los macehuales (hombres comunes) eran los campesinos, guerreros y artesanos del estamento inferior. Estaban obligados a trabajas las tierras y a pagar los tributos; rara vez comían carne y su ropa era de ixtle.

Cuando Cuautliztatzin nació, su madre Azcaxochitli comenzó a sentirse mal, llamaron inmediatamente a la partera quien conociendo la hora del parto se acercaba, le dio un baño y poco después la hizo tomar un té de raíz molida que llaman cihuapatli; con esto la criatura no tardó en nacer.

En el acto, la partera grita como el guerrero cuando hace un prisionero, para que se supiese que Azcaxochitli “había vencido y había cautivado un niño”. Luego dijo al recién nacido”: Seáis muy bien llegado, hijo mío muy amado” y le advirtió todo lo que le esperaba en esta vida que “es un lugar de trabajos, fatigas y necesidades”. Después cortó el ombligo y como era el príncipe varón, lo puso a secar según era costumbre. Más adelante lo daría a uno de los guerreros del barrio en este caso fue al Cihuacoatl de Tlatelolco y rey de Tlatelolco de nombre Cuauhtlatoa su tío materno, para que este lo enterrara en un campo de batalla señalándolo como futuro Cihuacoatl Tlipotonqui. Luego continuó dirigiéndome Al futuro guerrero”: no es aquí tu casa donde has nacido... para otras partes estás prometido, que es el campo donde se hacen las guerras... tu obligación es dar a beber al sol sangre de los enemigos y dar de comer a la tierra con los cuerpos de tus contrarios”.

Azcaxochitli escuchaba emocionada y algo triste, pero pensaba consolarse que quizás la siguiente criatura fuera el destinado para sucederle a su padre Netzahualpilli y a sí fue pues el siguiente hijo fue Ixtlilxóchitl el llamado para gobernar Texcoco.

Tan pronto como fue conocido el nacimiento del tercer hijo de Netzahualpilli y de la princesa Azcaxochitli empezaron a llegar las visitas con ricos presentes, mientras él y su padre fueron al templo a ver al sacerdote y le dijeron el día y la hora en que había nacido la criatura, el sacerdote consultó los amoxtli donde estaban registrado el calendario litúrgico y ritual para ver que dioses regían aquel día y aquella hora porque de esto dependía el carácter y la suerte del príncipe.

No tardó mucho con la respuesta, el niño había nacido bajo el signo de Quetzalcoatl por eso llevaría el nombre de Tlipotonqui y el signo que lo regia era cuauhtli por lo que se llama Cuauhtliztatzin el que habla como el águila, dejaron como ofrenda un chiquihuite con comida y una manta labrada.

Como el signo era bueno, el bautizo podría hacerse al cuarto día. Se organizo la familia y se distribuyeron las tareas; quiénes servirán, quienes ayudaría a moler y echar tortillas, el bautizo sería costoso pero el padre del niño era el rey de Texcoco y por eso aumento el tributo para poder con los gastos por el bautizo del futuro Cihuacoatl, su tío Cuauhtlatoa y su primo Tlipotonqui fueron en este caso sus padrinos y por eso se llamo también Tlipotonqui, Los nobles y mayores obsequiaron flores porque ese símbolo distinguiría a Cuautliztatzin, también obsequiaron al nuevo príncipe con tabaco perfumado y jícaras de chocolate.

El día del bautizo, en el año de 1474,llegó la partera quien también fungía como sacerdotisa. En el patio del palacio de Netzahualpilli allá en Texcoco donde hoy se levanta la catedral de Texcoco, en una tea con agua de la fuente sagrada, el pequeño escudo y las cuatro flechas pequeñas hechas de alegría amaranto (Cuaunhtli), los símbolos del guerrero. La partera hizo el lavado ritual del príncipe diciéndole: ”...Hijo mío, llegamos a vuestra madre, la diosa del agua, Chalchiutlicue, tenga ella por bien de recibir... de librar tu corazón y de hacerlo bueno y limpio”... Rezo luego...”Señora nuestra, viene a vuestra presencia esta criatura; Os ruego que la recibáis”. Enseguida tomó el agua, soplo encima y luego dejó caer unas gotas en la boca del niño, en el pecho y sobre la cabeza y le dijo” Hijo mío muy amado, llegaos a Chalchiutlicue, tómeos ella, porque ella os ha de llevar a cuestas y en los brazos de este mundo” ”Oh preciosa piedra, o pluma rica, oh esmeralda, oh zafiro, fuiste formado en el lugar donde están el gran dios y la gran diosa, que son sobre los cielos...”

La ceremonia de bautizo se inicia es cuando la casa se cambian las hojas del piso por otras y extienden esteras, el sacerdote que había ido a cubrirse con sus vestiduras más sagradas regresa con un saco de plumas de quetzal. En la mano trae un bastoncillo de madera tallada y con colas de serpientes de cascabel. Los ayudantes ponen una mantilla blanca en la cabeza del príncipe, el sacerdote de Quetzalcoatl bendice al niño con largas oraciones y lo santigua con su bastoncillo, se vuelve a sentar y toca el turno aun principal, quien con los huesos que el sacerdote le entrega se dirige al príncipe y lo acerca nueve veces a la frente de él, enseguida con agua sagrada le moja la frente, la cara y entre los dedos de los pies. Cuando concluye, les quita la manta de la cabeza junto con otra que lleva sobre la espalda y donde guarda algunas plumas preciosas y unos granos de cacao. Esto lo entrega a un

LA EDUCACIÓN


La educación se iniciaba al momento mismo del nacimiento del hijo del rey, pues el bebé era recibido con largos y serios discursos, en que se le advertían, ya desde ese momento, sus futuras responsabilidades.


La educación familiar, muy cariñosa, pero muy severa, se continuaba pronto en las escuelas que existían en diferentes señoríos como en Tlatelolco se educaban los grandes militares Cuauhtli y los sumos sacerdotes Cihuacoatl. El ingreso dependía de la voluntad de los padres, que lo determinaban desde el nacimiento del niño. En el caso de Cuautliztatzin, se le dio prioridad a su formación práctica como guerrero ya que su tío Cuautlatoa rey de Tlatelolco había decidido que él era el escogido como Cihuacoatl y Tlipotonqui, por lo tanto seria educado como un gran guerrero, pero también como uno de los intelectuales o sacerdotes de la flor y el canto.

El Calmecac, donde se criaban los sacerdotes y ministros del templo desde niños. Tenían la costumbre que todos los ministros de los ídolos que se llamaban Tlamacazque, dormían en la casa del Calmecac. Ellos barrían y limpiaban la casa todos, a las cuatro de la mañana, iban a buscar y cortar puntas de maguey, traían leña del monte, que era necesaria para quemar en la casa cada noche, y cuando hacían alguna obra de barro o paredes, o maizal, o zanjas o acequias, se iban todos juntos a trabajar, en amaneciendo, solamente quedaban los que guardaban la casa y los que les llevaban la comida, y ninguno de ellos faltaba, con mucho orden y concierto trabajaban, cesando el trabajo un poco tempranillo, mas tarde se dirigían a su monasterio a atender en el servicio de los dioses y ejercicios de penitencia, y se bañaban primero, y a la puesta del sol comenzaban a aparejar las cosas necesarias, y a las once horas de la noche tomaban el camino llevando consigo las puntas de maguey; cada uno, a solas, iba llevando un caracol para tañer en el camino y un incensario de barro, y un zurrón o talega en que iba el incienso, y teas y puntas de maguey y cada uno iba desnudo a poner al lugar de su devoción las puntas de maguey, y los que querían hacer gran penitencia, llevaban así a los montes y sierra, y ríos, y los grandecillos llegaban hasta medía legua; y llegando al lugar determinado, luego ponían las puntas de maguey, las colocaban dentro de una pelota hecha de heno, y así se volvía cada uno, a solas, tañendo el caracol.

Estos sacerdotes no dormían dos juntos, cubiertos con una manta, sino cada uno apartado del otro, la comida la hacían y guisaban en la casa, porque tenían renta de comunidad que bastaban para la comida, y si traían a algunos comida de sus casas, todos la comían. Cada medianoche todos se levantaban a hacer oración, y quien no se levantaba y despertaba, los castigaban, punzándole las orejas y el pecho y muslos y piernas, lo metían las puntas de maguey por todo el cuerpo, en presencia de todos los ministros de los ídolos porque se escarmentase.

Si hacía ofensa a otro, ni era inobediente a la orden y costumbres que ellos usaban, y si alguna vez parecía un borracho o amancebado, o hacía otro delito criminal, luego le mataban o le daban garrote, o le asaban vivo o lo asaetaban, y quien hacía culpa venial, luego le punzaban las orejas y lazos con puntas de maguey o punzón. Otros castigos fueron punzándoles las orejas o azotaban con ortigas. Era costumbre que todos los ministros del ídolo se bañaban en una fuente a la media noche.

Cuando era día marcado como ayuno todos ayunaba, chicos y grandes, no comían hasta medio día, y cuando llegaba a un ayuno de a pan y agua, y otros que ayunaban no comían todo el día sino a la media noche, y otro día hasta la otra media noche, y otros no comían hasta el mediodía, una vez no más, y en la noche no gustaban cosa alguna aunque fuese agua, porque decían que quebrantaban el ayuno si gustaban cosa alguna o si bebían agua.

A los muchachos le enseñaban a hablar bien y saludar, y hacer reverencias, y el que no halaba bien o no saludaba a los que encontraba, o estaban ausentes, luego le punzaban con las puntas de maguey. Aquí aprendía todos los versos de canto, para cantar, que se llamaban divinos cantos, los cuales versos estaban escritos en sus libros por caracteres; y más les enseñaban la astrología indiana, y las interpretaciones de los sueños y la cuenta de los años. Por último los ministros de los ídolos tenían voto de vivir castamente, sin conocer a mujer carnalmente, y comer templadamente ni decir mentiras y vivir devotamente y temer a dios.

En cuanto a la elección de los sumos sacerdotes que siempre eran dos, el que se llamaba Totec Tlamacazqui, el otro Tlaloc Tlamacazqui que siempre eran los más perfectos de todos los que oraban en el templo. Y fue
elegido como Totec Tlamacazqui y Cihuacoatl el joven Quautliztatzin Tlipotonqui Izquixochitli Cihuacoatl ya que era el más perfecto en todas las costumbres y ejercicios y doctrinas que usaban los ministros de los ídolos, lo eligieron por sumo pontífice, al cual fue elegido por su padre Netzahualpilli y lo llamaron Quetzalcoatl Tlipotonqui; y era el más importante y se llamo desde ese día Tótec Tlamacazqui y Quetzalcoatl Tótec Tlamacaqui, servía éste a Huitzilopochtli a Camaxtli-Mixcoatl y a la diosa madre y de las flores la llamada Xochiquetzatl – Tonatzin -Chicomecoatl y su hermano gemelo quien había nacido albino como Quetzalcoatl y que su nombre era Yoyotzin se le nombro Tlaloc Tlamacazqui y servia al dios Tlacantecutli, que era de las lluvias.

Y estos dos sumos pontífices eran iguales en honra pero el Cihuacoatl fue el más importante, estos dos eran virtuosos, humildes y pacíficos, y considerado y cuerdos y no liviano, y grave, y riguroso, y celosos en las costumbres, y amoroso, y misericordioso, y compasivo y amigo de todos y devoto, y temeroso de dios.

Los grados por donde subía este tal son estos: el primero, le llamaban Tlamacazton es como acólito, el segundo, le llamaban Tlalmacazque, que es como sacerdote. De estos sacerdotes los mejores elegían por sumos pontífices, que se llamaban Quetzalcoa, que quiere decir sucesores de Quetzalcoatl; y la vida que tenían y usaban los ministros de los ídolos era áspera, pero la crianza de los muchachos estaba partida y distinta en dos partes la una era en la casa de Calmecac y la otra en la casa del Tepochacalli.

Como es el casó de Quautliztatzin quien al nacer había sido ofrecido a la casa de los ídolos, que se llama Calmecac o Telpochcalli para que fuese ministro de los ídolos, viniendo edad perfecta, y lo que deseaban Netzahualpilli y Azcaxochitl era que allí se criase con los otros mancebos para servicio del pueblo y para las cosas de la guerra pero antes de llevarlo sus padres mandaron a los criados que le guisasen muy buena comida, y convidaban a los maestros de los mancebos que tenían cargo de criarlos y mostrarles las costumbres que en aquella casa usaban.

Terminado el convite en casa de los padres del joven hacían una plática a los maestros que los criaban, y les decían: “...Aquí os ha traído nuestro señor, creador del cielo y de la tierra; os hacemos saber que nuestro señor fue servido de hacernos merced de darnos una criatura, como una joya o pluma rica, que nos fue nacido; por ventura se criará y vivirá; y es varón, no conviene que le mostremos oficio de mujer, teniéndole en casa. Por lo tanto os lo damos por vuestro hijo y os le encargamos porque tenéis cargo de criar a los muchachos y mancebos, mostrándoles las costumbres, para que sean hombres valientes, y para que sirvan a los dioses Tlatecutli y Tonatiuhmque son de la tierra y el sol; y por esto se lo ofrecemos al señor dios todopoderoso Yáotl o por otro nombre Titlacáuan, o Tezcatipoca.

Se criará y vivirá, placiendo a dios, entrará a la casa de penitencia y del lloro que se llama Telpochcalli desde ahora os le entregamos para que more en aquella casa donde se crían y salen hombres valientes. , porque en este lugar se merecen los tesoros de dios, orando y haciendo penitencia y pidiendo los tesoros de misericordia y merced de darles victorias, y para que sean principales, teniendo habilidad para gobernar y regir la gente baja. Y nosotros, padres indignos, ¿por ventura merecerá nuestro lloro y nuestra penitencia que este muchacho se críe y viva? _No por cierto, porque somos indignos viejos y viejas caducos. Por tanto, humildemente os rogamos que le recibáis y toméis por hijo para entrar y vivir con los otros hijos de principales y otra gente que se crían en casa del Telpochcalli...”

Y los maestros de los muchachos y mancebos entre los que estaba uno de sus tíos señor de Tlatelolco quien respondió en esta ocasión de esta manera diciendo a los padres del muchacho:

“...Tenemos en mucha merced haber oído vuestra plática o razonamiento. No somos nosotros a quien hacéis esta plática o petición, mas hacéis al señor dios Yáotl, en cuya persona la oímos; él es a quien habláis y a él dais y ofrecéis vuestro hijo, o vuestra piedra preciosa y pluma rica, y nosotros en su nombre le recibimos; él sabe lo que tiene por bien de hacer de él. Nosotros indignos siervos caducos, con dudosa esperanza, esperamos lo que será y lo que tendrá por bien hacer a vuestro hijo, según que él tiene ya ordenado de hacerle mercedes, conforme a su disposición y determinación en antes del principio del mundo determinó de hacer- Cierto, ignoramos los dones que le fueron dados y la propiedad y condición que entonces le fue dada; ignoramos también qué fueron los dones que le fueron dados a este niño cuando se bautizó; también ignoramos el signo bueno o malo en que nació y se bautizó; no podemos nosotros, siervos bajos, adivinar estas cosas. Nadie de los que nacen reciben su fortuna acá en el mundo: cierta cosa es que nuestra fortuna con nosotros la traemos cuando nacemos, y nos fue dada antes del principio del mundo. En conclusión, recibimos vuestro niño para que sirva en barrer y en los otros trabajos bajos, en la casa de nuestro señor. Deseamos y rogamos que le sean dadas las riquezas de nuestro señor dios; deseamos que en esta casa se manifiesten y salgan a la luz los dones y mercedes con que nuestro señor le adornó y hermoseó antes del principio del mundo; o, por ventura, nuestro señor le llevará para sí y le quitará la vida en su niñez; por ventura no merecemos que viva largo tiempo en este mundo; no sabemos cosa cierta que os decir, para que os podamos consolar, no os podemos decir con certidumbre esto será, o esto hará, o esto acontecerá o será estimado, será ensalzado, vivirá sobre la tierra.

Por ventura por nuestros deméritos será vil y pobre, y despreciado sobre la tierra, por ventura será ladrón o adúltero, o vivirá vida trabajosa o fatigosa. Nosotros haremos lo que es nuestro que es criarle y doctrinarle como padres y madres, no podremos por cierto entrar en él, dentro de él, y ponerle nuestro corazón, tampoco vosotros podréis hacer esto, aunque sois padres. Lo que resta es, que no os descuidéis en encomendarle a dios con oraciones y lágrimas, para que nos declare su voluntad...”


EL HOMBRE Y LA SOCIEDAD.

El nacimiento hasta la muerte, el individuo era integrante de la sociedad, generalmente el bautizo coincidía con el día de su nacimiento, que tenía gran valor mágico, al llegar el niño a la pubertad podía ser sometido a los llamados “ritos de iniciación o de paso”, estos eran de gran importancia entre grupos como los cazadores - recolectores, los jóvenes pasaban por una época de aprendizaje, y pruebas para iniciarse en sus futuros deberes como miembros del grupo de los adulto.


LA FAMILIA.

La familia, al mismo tiempo era muy sólida, adolecía de graves deficiencias: poligámica, fuertemente represiva y con una débil figura paterna. Las continuas guerras y un copioso sacerdocio célibe consumían un gran porcentaje de la población masculina, por lo que la poliginia era una necesidad social inevitable. La palabra cencalli, familia, más bien traduce cuantos están en casa, por lo que se nota que no sólo imperaba el concepto de familia extensa, sino que todos veían como normal la presencia de otras esposas y de otros hijos, sin que para ninguno hubiese rechazo o infamia.

Existía un gran cariño, pero eso no impedía que se castigase a los hijos con extremo rigor, como clavándoles espinas, azotándolos con ortigas, haciéndoles aspirar el asfixiante humo de chiles, pese a lo cual la educación iba más por la vía de la motivación que de la imposición. El padre tenía, por las campañas, ausencias frecuentes y diurna, que procuraba suplir prodigando atención personal en los momentos más importantes, como el ingreso al colegio, la adolescencia, el matrimonio y era costumbre que él mismo encargara a un hermano, al cuñado y en ocasiones a un hijo mayo que hiciera las veces de padre, de modo que era con el tío con quien se desarrollaban los afectos más espontáneos de parte del niño.


MATRIMONIO.

El matrimonio es una institución que funcionaba integrando al joven mancebo a la vida conyugal, para la época precortesiana, los jóvenes se casaban cerca de los veinte años a iniciativa del padre del varón. En el caso de las mujeres a la edad de diecisiete años y tenía que ser solicitada solo en raras excepciones la familia de la doncella llegaba a solicitar el matrimonio.

Entre la nobleza el matrimonio se efectuaba con dos o más esposas, considerándose a la primera como principal y todos los hijos del varón son considerados hijos legítimos; además podía tener concubinas, mismas que eran hijas de señores principales con las que procreaban hijos.

La elección de la esposa recaía en el padre del novio y con la aceptación de toda familia, donde se consideraban las virtudes de la doncella, su posición social y económica. La ceremonia del matrimonio se preparaba con varias visitas de emisarios y cuando el matrimonio era aceptado por la familia de la doncella la visita la hacia la familia del novio, dicha ceremonia llevaba un protocolo en las casas de ambos contrayentes. El día del enlace se invitaba a los compañeros de educación del tepuchcalli y sus maestros para que comieran y conviviesen con el novio desde temprano; los parientes y amigos llegaban por la tarde, a comer en la casa del novio.

Mientras en la casa de la novia el ceremonial consistía en bañar a la novia de manera ritual, la engalanaban, adornaban y preparaban, estrenando una estera para esta labor. Entre los adornos que le aderezaban estaba en ponerle en piernas y brazos plumas de color rojo, en la cara le ponían afeites. Y las ancianas de la familia daban consejos para ser una buena esposa.

Al ponerse el sol los parientes del novio iban a la casa de la novia por ella que salía en andas o a píe acompañada por comadronas y cuatro llevaban teas encendidas al llegar a la casa del novio éste salía a recibirla. Ambas familias se obsequiaban preferentemente mantas ricamente elaboradas.

En una habitación el sacerdote sentaba en una estera nueva colocando a la mujer al lado de su futuro marido, la madre del novio obsequiaba y ponía a la novia un huipil ricamente elaborado tejido y bordado y daba una falda o enagua de la misma calidad, y la madre de la novia regalaba y ponía una tilma profusamente elaborada y daba una maxtli o braguero igualmente elaborado al novio; que en la ceremonia matrimonial un sacerdote anuda quedando la pareja unida social y religiosamente, siendo la unión perpetua.

Dentro del ceremonial estaba dar de comer a su respectivo cónyuge en la boca cuatro bocados. Quedando ya solos cohabitan cuatro días en la misma habitación sin salir de ella, ayunando y haciendo penitencia, en la cuarta noche se consumaba el matrimonio.

FALLECIMIENTO.

Desde épocas muy antiguas el rito a la muerte está presente entre los grupos humanos que viven errantes, formando pequeños núcleos familiares que se mueven siguiendo a los grupos de animales que abrevan en las partes bajas de los lagos y ríos y que cambian de sitio de acuerdo a las estaciones, el hombre sigue a estos animales para cazarlos y consumir su carne, también pesca y recoge plantas , fruto y semillas silvestres , vive en cuevas y abrigos, allí empieza a enterrar a sus muertos y darle culto a los antepasados, de esta forma encontramos entierros llenos de cinabrio y con ofrendas. Algunos cráneos como el proceden de la época de la formación de los primeros asentamientos humanos, y que recuerdan el rito a la muerte. Más tarde surgen ceremonias más complicadas de acuerdo a sociedades ya estratificadas con un alto grado de cultura, donde ya presenciamos un culto bien definido de la muerte o Mictlantecuhtli.

Era costumbre entre los de Tezcoco que cuando ocurría el fallecimiento de un miembro del grupo había muchas ceremonias rituales, para el viaje del alma y estancia en el más allá.

El muerto era amortajado con tela de complicada y rica elaboración lograda por medio de tejido y bordado; le adornaba un sacerdote con el tlalpolloni de plumas verdes de quetzal; rodeándolo con lujosas mantas labradas, con plumas y piedras preciosas, colocando sus collares, insignias, copas, algunas pieles, papel cortado. Le rodean sus familiares y amigos que traen regalos y le hablan como sí estuviera vivo, también le llevan los alimentos necesarios para el largo viaje. La familia llora por el muerto, invocando a la diosa Miquiztli.

En la época precortesiana hay varios tipos de entierros dependiendo del área geográfica, cultural y del nivel social; la gran mayoría cuentan con ofrendas para el largo viaje del alma. Algunos eran enterrados en urnas funerarias, otros directamente en la tierra, ciertos grupos le construían tumbas especiales, y también los personajes nobles cuando morían eran cremados en una pira funeraria.

Las ofrendas consistían directamente con la actividad que en vida había tenido cada persona, como son: cuentas, usos, agujas, vasijas, animales como el tlacuache, perro,



Para el pensamiento y la filosofía mágica indígena de los grupos Otomíes - Matlatzincas - Nahuas ligado a las creencias mítico - religiosas se plasman simbólicamente a los lugares del Mictlan que se componía de cuatro, siendo el primero llamado Chichihuacanauhaco donde los nonatos neonatos o niñitos fallecidos llegaban hasta el árbol de los sustentos, del que mamaban chichis o tetas que pendían de sus ramas y que daban leche, a los pequeñines para su alimentación mientras volvían a nacer en el mundo de nuevo.

El segundo el conocido Mictlan, aquí señoreaban Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, se cuenta que el difunto antes llegar a este lugar, sé tenía que realizar un largo viaje, empezando éste en el río llamado Apanohuaya guiados por un perro techichi que fungía como lazarillo, éste era de pelo bermejo, al que colocaban alrededor del cuello un hilo flojo de algodón. Se decía que cuando el difunto llegaba a la orilla del río, si el perro lo reconocía como su amo lo ayudaba a cruzar a cuestas nadando, y es por eso que en los entierros prehispánico encontramos los restos del difunto abrazando sobre su pecho el esqueleto de un perro, y lo criaban en vida para estos caso. Entre los Nahuas del altiplano tenían un perro al que llamaban Itzcuintli o el Techichi muy semejante al que hoy llamamos “Chihuahua”. Cuando llegaba el difunto al Apanohuaya, se quitaba toda vestidura y ornamentación, cruzando entre dos montañas de las que se dicen que chocaban entre sí y que se llamaban Tepetl Monamictlan. Más tarde seguían atravesando los ocho collados de continuo frío y nieve, Cehueyacan y los ocho páramos donde los vientos cortan como navajas, Itzehecayam luego por un sendero donde lo asaeteaban, por lo que se llama

Tememimeyaloya, de frente se encontraban fieras que él comía el corazón, Teocoylevaloyan y ya sin él caía en el Apanohuaya, donde mora la lagartija Xochitónal. Finalizando en el Mictlantecuhtli en Izictlanapochcalocan.

El tercer lugar es el Tlalocan o lugar de Tláloc donde llegaban los que moran por el rayo o ahogados, leprosos, sarnosos e hidrópicos, donde mora la luna, Este lugar esta en Teotihuacán, y es un lugar como un jardín donde los seres humanos en general disfrutan de la tranquilidad y donde cuentan con todo para ser felices.

El último lugar es el Ilhuicatltonatiuh, donde mora el sol, donde el tiempo no se cuenta y el gozo no tiene fin, lugar de flores que no se marchitan, donde los hombres que morían como guerreros llegaban, o las mujeres que morían como guerreras en el primer parto se convertían en las cihuateteos, se contaba que este lugar era llanura iluminada por Tonatiuh.

Ante la incertidumbre que presenta para el cantor el destino final del hombre y del lugar que le depara después de la muerte, vemos una sola afirmación; el camino del Dios Dual.

Durante el siglo XVI los Tlatoanis, recibían la extremaunción cristiana, ya que el padre era llamado para la aplicación de los sacramentos y celebraban misa por el descanso del alma del difunto, exequias se llevaba, dejaban ante el escribano real hecho su testamento donde dejaban las tierras, casas y dinero a sus hijos y esposa, y para las fiestas de los santos, a Cristo y a la Virgen María, cuando Cuautliztatzin murió en el año de 1548 a las 12 del día, acostado sobre un petate en un piso de tierra, en un pequeño cuarto de tepetates adjunto a la parte de atrás de la primera capilla de indios, el había pasado casi 15 años barriendo la capilla y sirviendo a la señora del cielo, sus familiares acudieron a verlo y lo encontraron placidamente durmiendo, con el había estado su gran amigo fray Domingo de Betanzos quien meses antes había cerrado los ojos del primer arzobispo de México Juan de Zumarraga, como era costumbre entre los de Texcoco, se procedió a envolver en su petate a Juan Diego, y fue amarrado fuertemente y se procedió a enterrarlo bajo el piso de su última morada, cerca de su tío Juan Bernardino, mucha gente estuvo presente en esta conmovedora pero sencilla ceremonia de entierro del vidente del Tepeyacac.

Cubrieron su tumba con tierra y piedras y colocaron flores como unas testigos de la tumba de un bienaventurado, se colocaron ofrendas ya que era un tradición indígena todavía muy arraigada, y cantaron y bailaron al sonido del teponaztli, en poemas se contó la historia de Juan Diego y después todos se retiraron y la casita quedo desierta, ya no se escuchaba el sonido de la escoba sobre el piso de la capilla, ni se vería la sombrea de aquel hombre santo, ya el canto a la virgen que con dulce voz emitía su boca silenciosamente y con reverencia, pero su historia viviría para siempre como ejemplo de humildad y santidad, nadie podría borrarla, porque muchos lo intentarían, como arrodillarse ante un indígena, pero al cabo la reina del cielo señalo que sus enemigos doblaran las rodillas y bajaran la voz y la vista como signo de reverencia, porque Juan Diego era santo.

Bibliografía

García Samper, María de la Asunción, El Santo Juan Diego- El Mensajero indígena de la Virgen de Guadalupe. Centro de Estudios Mesoamericanos. A. C. México. 2002.



La sierra de Tonantzin Cuautlicue el culto de nuestra madrecita la tierra, peregrinaciones en el Texaxal –Texalpan época prehispánica.

La sierra de Tonantzin Cuautlicue el culto de nuestra madrecita la tierra, peregrinaciones en el Texaxal –Texalpan época prehispánica.
María de la Asunción García Samper.
Centro de Estudios Mesoamericanos. A. C.

La sierra de Guadalupe guarda en su interior una gran riqueza de testimonios arqueológicos, que nos hablan de la presencia de los Otomíes-Matlames de la etnia de Tezcoco, grupo que como sabemos se conformó a través de la unión de dos grupos importantes de cuyo mestizaje surgió un grupo nuevo que se ubicó tanto en Tezcoco como la región norte de la cuenca de México, ocupando la sierra de Guadalupe y todo Ecatepec-Hidalgo; en un inicio llegaron los Chichimecas con su Tlatoani Xólotl príncipe de Tula, que había sido pedido a su padre el señor tolteca y entronizado como Tochtli a los 4 años de edad en Tamaulipas y casado con la señora Tomiyauh de solo 2 años de edad y cihualpilli (Señora) de los Huastecos. En la nueva estructura de poder se da el primer mestizaje en los hijos e hijas de esta pareja real donde se unen estos pueblos Tolteca y Huasteco. Cuando ingresan a la cuenca de México y se asientan en Tenayuca, Tezcoco y Ecatepec, casa a sus hijas con los señores de Azcapotzalco, Tacuba y Xaltocan, a su primogénito Nopaltzint lo instala en Tezcoco, y se unen los grupos nahuas, Chalcas, Xaltocanos y de esta forma surgen los Matlames-Otomíes ya nahuatizados que serán los de Tezcoco.
De esta forma vemos que las construcciones cívico-ceremoniales, políticos y la administración pública se distribuyen en pequeños y grandes asentamientos unos localizados en las laderas del Texalpan-Texaxal, en los valles circundantes, cerca de las lagunas o del lago de Tezcoco, a un lado de los arrollo y ríos, otros lugares de ceremonias religiosas tanto al aire libre como en cuevas o abrigos rocosos, así como una serie de manifestaciones simbólico culturales como son los petrogrbados que se ubican en el cerro del Texalpan-Texaxal, cerro gordo o el Ehecatepetl una serie de grandes rocas con símbolos rupestres. Casi cerca de la cima existe una espaciosa cueva que funcionó como temascal en la época prehispánica.
Época prehispánica.
Este santuario al culto a la montaña sagrada femenina contiene una serie de símbolos los cuales representan vulvas abiertas esperando el semen de la lluvia para ser fertilizadas, existen también otros petrogrbados con representaciones del falo, la lagartija, la serpiente, el jaguar o monstruo de la tierra “Cipactli” como símbolo nocturno, piedras preciosas o chalchihuis, hombres cazando o danzando, representaciones del dios Tlaloc, además de otros símbolos relacionados con la fertilidad, la tierra, el rayo y el agua.
Existen evidencias de grabados y pintura en cuevas y esculturas en las piedras, así como evidencias de plataformas y teocallis; en otro cerro que mira hacia el antiguo lago de Xaltocan o Acalhuacan en el municipio de Ecatepec y que tenía el nombre de Ehecatepetl y hoy se llama de las Cruces se localiza una cueva a la que la gente del lugar conoce desde tiempos inmemoriales con el nombre de los Tocotines y que en sus trabajos arqueológicos Du Solier reporta una pintura mural que representa al dios Tlahuizcalpantecuhtli en su dualidad con Xólotl, estrella de la mañana, un poco más abajo de esta cueva se localiza una gran piedra a la que se denomina equinoccial, puede tratarse de un observatorio astronómico, esta tiene grabado un gran sol con rayos, un cráneo y una fecha calendárica, otra piedra de Ehecatl-Quetzalcoatl se localiza entre el cerro Ehecatl o de las Cruces y los cerros de Coacalco, se trata de una piedra triangular con la figura de Quetzalcoatl; en el cerro Gordo entre Santa Clara y Tolpetlac, se encuentran grabados en piedra relacionados con los dioses nocturnos: Un tecolote, una mariposa nocturna y el ocelote.
La Doctora Beatriz Barba de Piña Chan nos dice que, al norte del lago de México, la tierra firme penetraba en una especie de península, y ahí había un cerro llamado Tepeyacac o Tepeaca. Los Mexica construyeron un templete de madera en honor a Toci, de manera rudimentaria, apoyándolo en cuatro grandes troncos, lo que habla de su poca trascendencia. Los Culhuas lo quemaron en un momento de rivalidad y eso fue motivo de una revancha desmedida por parte del rey de México, obligándose por ello a mejorar el templo y darle importancia política y religiosa. A la llegada de los españoles ya se conocía como sitio de peregrinación, y se aprovechó para las apariciones de la Guadalupana, en fecha tan temprana 1531, metamorfoseando el sitio hasta que ha llegado a ser el más destacado de todos los centros de peregrinación latinoamericano.
Bibliografia.

Barba de Piña Chan, Dra. Beatriz 1996 Peregrinaciones. Col cientifica Inah. p. 14,

Fray Bernardino de Sahagún. Historia General de las Cosas de Nueva España. Tomo 1, pg. 254. Edit. Porrúa, S. A. 1977.

Du Solier 1939

Sánchez Lara Rosa María. -Los Retablos Populares Exvotos pintados. UNAM.1990.pg.19.

Torquemada, Fray Juan de. Monarquía Indiana Libro X Cap. VII pag. 357. Róbelo diccionario de 1980 Vol. II, p. 656.



Hermosa foto de una cascada que se le nombra la Virgen y es que aquí muy cerca tenían un santuario a la Tonantzin Coatlicue nuestra madrecita y se sincretizo con la Virgen de Guadalupe por ello se llama de esta manera. Mtro. José Rafael Alvarado, del colectivo Verdeando de la Sierra de Guadalupe

Pintura sobre la sierra de Guadalupe con el santuario.


El cuadro nos muestra desde la sierra de Guadalupe parte del Valle de México, desde aquí diferentes grupos llegaban a Atzacualco y Tola donde estaban dos grandes esculturas de las diosas prehispánicas de la Tonantzin y la Coatlicue y dejaban flores y totolees como parte de la ofrenda a las diosas madres de la tierra. Cuadro del pintor Eugenio Landesio 1810-1879 el Valle de México desde el cerro de santa Isabel Tola. INBA.


Una bella vista del Valle de México al fondo los volcanes y el lago de Texcoco, aquí llegaban todas las peregrinaciones a dar culto a las diosas madres. José María Velasco (1840-1912) Valle de México, Museo Nacional de Arte. INBA.

La hermosa región de los lagos visto desde la sierra de Guadalupe Tonantzin Coatlicue nuestra madrecita. José María Velasco (1840-1912) Valle de México, Museo Nacional de Arte. INBA.


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