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El Mexiquense hoy

domingo, 22 de julio de 2018

MEXIQUENSE DIARIO

MEXIQUENSE DIARIO..

ISSEMYM quebrado;



En el 2019 no tendrá recursos para sostenerse

Plantea el Gobernador nueva Ley de Seguridad Social donde el sistema de pensiones se modificará por Afores



Tras que el Instituto de Seguridad Social del estado de México y municipios, (ISSEMyM) se encuentra materialmente en quiebra financiera y técnica, lo que hace en primera instancia se busque una nueva Ley de Seguridad Social en la entidad porque el Sistema Solidario de Pensiones del ISSEMYM resulta insostenible, pues la reserva financiera se terminará a mediados del 2019 y en estos momentos hay más gastos que ingresos



Ante esta gravísima situación que atraviesa el ISSEMYM, el gobierno mexiquense propuso que la nueva Ley de Seguridad Social considere un nuevo sistema de pensiones basado en el sistema de cuentas individuales, manejadas a través de Afores.
La propuesta que el Ejecutivo ha hecho llegar a la Legislatura advierte que la Reforma es inevitable porque el Sistema Solidario de Pensiones del ISSEMYM resulta insostenible, pues la reserva financiera se terminará a mediados del 2019 y en estos momentos hay más gastos que ingresos.
El ISSEMYM es el tercer instituto de seguridad social más grande en el país, solo detrás del IMSS y del ISSSTE y aglutina a 375 mil servidores públicos derechohabientes y casi 60 mil jubilados. De acuerdo con el documento, los pensionados por jubilación representan el 73% del total de pensionados del Instituto y su salario es superior al sueldo promedio de los trabajadores en activo. Tanto las cuotas, como las aportaciones al sistema de pensiones, más las reservas actuariales acumuladas, son insuficientes.
Contexto
El panorama para el Instituto es preocupante, pues existen 6 servidores públicos por cada pensionado y la pensión promedio es el 102% del sueldo promedio de los servidores públicos, mientras las cuotas y aportaciones para pensiones del sistema solidario equivalen al 13.52% del salario y el gasto por pensiones es equivalente a alrededor del 16% de sueldo de los servidores públicos en activo.
El esquema de beneficios, cuotas y aportaciones vigentes, es decir, el Sistema Solidario de Pensiones del ISSEMYM, según la iniciativa, resulta insostenible, pues entrará en déficit en algún momento del próximo año.
Actualmente el ISSEMYM paga pensiones cada a mes a un grupo de 59 mil 610 derechohabientes, pero en el próximo lustro la cifra se puede duplicar, con lo cual, durante los próximos 5 años, aproximadamente el 15% de la fuerza laboral activa que cotiza en el ISSEMYM cumplirá las condiciones necesarias para adquirir una pensión.

La exposición de motivos advierte que si se quisiera mantener el actual sistema de pensiones y resolver el problema de manera definitiva sería necesario incrementar las contribuciones al 47% por ciento del salario base de cotización, pero ese dinero sólo alcanzaría para financiar el sistema de pensiones.
"Lo anterior implicaría prácticamente que se dedicara la mitad de los salarios de cotización a sostener a los pensionados, sin considerar las cuotas y aportaciones para los demás seguros, servicios y prestaciones que ofrece el ISSEMYM".
Si se modificarán los requisitos de jubilación, según el gobierno, sería necesario aumentar la edad de retiro a más de 75 años, pero es inviable, pues desnaturalizaría la escencia del sistema pensionario destinado a garantizar el retiro digno e las personas que han cumplido a plenitud su etapa laboral.
La conclusión es que resulta de extrema urgencia realizar una reforma legal del sistema pensionario del ISSEMYM, pues desde el año pasado los egresos son mayores a los ingresos que en 2017 fueron de 20 mil 595 millones contra 20 mil 953 millones de gastos, lo que representa un déficit de 357 millones.
Para este año ese faltante podría llegar a mil 381 millones; en 2019, a 2 mil 907 millones; en 2020, a 4 mil 296 y en 2021, a 6 mil 470 millones.

Propuestas en la nueva Ley de Seguridad Social del Estado de México

En regímenes se propone la figura del copago que no aplicaría a los sectores de promoción de salud, medicina, seguros de riesgos, de retiro, de invalidez y vida , ni de fallecimiento, ni a préstamos personales o hipotecarios. En Pensiones la iniciativa plantea fortalecer el ahorro interno, especialmente a largo plazo, a fin de fortalecer la estabiilidad financirera del estado de México, emprende el camino hacia un sistema nacional de seguridad social con plena portabilidad de los servicios y derechos de la seguridad social al servidor.
Además, propone un nuevo sistema de pensiones basado en el sistema de cuentas individuales y pensión garantizada, donde la pensión será proporcional a las aportaciones de los servidores, más los intereses de toda su vida laboral.
El servidor, según la propuesta, es dueño de su cuenta, con la certidumbre de que su dinero no será utilizado para otros fines y que se le entregarán sin mayor trámite a sus deudos, en caso de fallecer.
La pensión dependería de la cantidad que el servidor y la institución hayan depositado y puede elegir la edad para retirarse, siempre que tenga recursos suficiente spara tener una pensión 30% mayor a la garantizada.
El gobierno salvaguardaría a los trabajadores de menores ingresos, pues les aportaría la diferencia para que tengan una pensión garantizada y los servidores podrán migrar del sector público al privado, llevándose los recursos de sus aportaciones. Los montos serían operados por administradoras de fondos para el retiro que serán de giro exclusivo y cada persona elegirá a la administradora.
Los servidores podrán hacer aportaciones voluntarias a su cuenta individual en una subcuenta para aumentar su pensión y al cumplir los requisitos para pensionarse podrá contratar con una aseguradora una renta vitalicia para él y sus beneficiarios. El seguro podrá ser de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, invalidez y vida, riesgos de trabajo y salud.
Según la propuesta, no se perderán derechos adquiridos, pues los actuales pensionados seguirán en el mismo régimen y los de nuevo ingreso deberán regirse por la nueva ley.
El argumento del Gobierno es que el sistema propuesto es más eficiente, utiliza las ventajas de los mercados financieros para mejorar las pensiones, dar viabilidad al seguro y mejores oportunidades.
Otras propuestas son crear un fondo de préstamos personales con nuevos tipos de préstamos extraordinarios por casos como desastre naturales.

Prometen eficiencia
Con la iniciativa de Reforma el gobierno mexiquense promete sentar las bases para realizar cambios que trasciendan la administración y operación del seguro de salud del ISSEMYM, con lo cual habría viabilidad fianciera para ofrecer servicios de salud de calidad, equidad y eficiencia.
La iniciativa promete dar atención de acuerdo con las características de sus derechohabientes, crear herramientas para medir desempeño y resultados y dar mayor presupuesto a las unidades más eficientes, al tiempo de crear un esquema de corresponsabilidad en el cuidado de la salud de los derechohabientes.

Datos
-La iniciativa admite que la reforma al ISSEMYM es inevitable, pues la situación es financieramente complicada, pero manejable sin tener que tomar medidas extremas.
-Los servidores podrán migrar al nuevo régimen si así lo deciden
-Las cuentas individuales serán manejdas por AFORES.
-Ahora para tener derecho a una pensión por jubilación si el ingreso fue antes del 30 de junio del 2002 requerirá 30 años de cotización; si fue a partir del 1 de julio del 2002 pedirán 35 años cotizados y 57 de edad



López Obrador plantea 'fondo centroamericano' para frenar migración hacia EU





En dicho fondo, EU, México y los países centroamericanos aportarían una cantidad de recursos para impulsar el empleo y hacer económicamente innecesaria la migración de los ciudadanos.
Actualización 22/07/2018 - 16:33
Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente electo de México, ofreció a Donald Trump, mandatario estadounidense, cooperar en el tema migratorio y propuso la creación de un fondo para el desarrollo de Centroamérica.
En dicho fondo, Estados Unidos, México y los países centroamericanos aportarían una cantidad de recursos adecuados a las posibilidades económicas de cada región para impulsar el empleo y así evitar el flujo migratorio hacia Estados Unidos.
“Se destinaría el 75 por ciento para crear empleos y el 25 por ciento para el control fronterizo. De esta manera, trabajaríamos para hacer económicamente innecesaria la migración de sus ciudadanos”, explicó Marcelo Ebrard, quien sería secretario de Relaciones Exteriores.
Asimismo, López Obrador insistió en la creación de una Zona Libre en la frontera norte de México, en la cual se reduciría el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a 8.2 por ciento para igualarlo con regiones estadounidenses que colindan con México.
Por otra parte, el virtual presidente electo informó que los foros para la pacificación del país, en los cuales se discutirá la Ley de Amnistía, comenzarán el 7 de agosto en Ciudad Juárez, Chihuahua. En los foros participarán víctimas, especialistas, así como ministros de los cultos religiosos.



Impulsa GEM desarrollo y empoderamiento de las familias mexiquenses


• Reciben mujeres cursos de capacitación acordes a la vocación económica de sus comunidades para ser autosuficientes.
• Firma CEMyBS convenios con las Secretarías del Trabajo y Desarrollo Agropecuario en beneficio de la población femenina.


Toluca, Estado de México, 21 de julio de 2018. El programa Familias fuertes: Salario rosa llegará este año a más de 111 mil amas de casa que viven en situación de pobreza, con tres o más carencias y que tengan de 18 a 59 años, informó el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social (CEMyBS).

Previo, al mes de julio, se entregaron 65 mil 45 apoyos, que consisten en brindar 2 mil 400 pesos al bimestre y van acompañados de capacitación para que, a través de los conocimientos que las beneficiarias adquieran mediante los cursos adecuados a la vocación económica de su comunidad, sean autosuficientes, lo cual es el verdadero objetivo de este programa.

Las reglas de operación fueron diseñadas para beneficiar a las amas de casa que lo requieren, porque la política social del Gobierno que encabeza Alfredo Del Mazo Maza es de empoderamiento familiar, de tal manera que las mujeres que reciban este beneficio puedan ser generadoras económicas.

A la par del apoyo económico, recalcó el CEMyBS, toman cursos, talleres y asesoría jurídica, económica, pláticas de revalorización y superación personal, para que sean capaces de abrir un negocio que sea exitoso y útil, de acuerdo con las necesidades del lugar en el que viven.

Para este fin, el CEMyBS firmó convenio de colaboración con la Secretaría del Trabajo para que, a través de la Escuela de Artes y Oficio (EDAYO) y el Instituto de Capacitación para el Trabajo Industrial (ICATI), así como con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, vía el Instituto de Investigación y Capacitación Agropecuaria, Acuícola y Forestal (ICAMEX), además de los Centros de Atención Integral para Mujeres (CAIM) del propio Consejo, las beneficiarias puedan, en cualquier parte de la entidad, acceder a las capacitaciones que estas dependencias ofrecen.

El Consejo puntualizó que este trámite es gratuito y todo lo referente a este programa se puede consultar a través del sitio web del CEMyBS http://cemybs.edomex.gob.mx o directamente en sus oficinas ubicadas en Av. José María Morelos y Pavón Nº 809, Barrio de la Merced, en Toluca, Estado de México.

Se registra en Coacalco un 10% de embarazo precoz entre adolescentes

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Un estudio sobre la “Situación del embarazo en adolescentes y abandono escolar” arrojó que el municipio de Coacalco registra un embarazo precoz en el 10.3 por ciento de la población juvenil.

Y de este porcentaje de población femenil, el uno por ciento ha presentado algún tipo de enfermedad de transición sexual.

La información fue proporcionada por la directora general del Instituto para la Defensa de los Derechos de la Mujer, Mercy Karina Zaballa, quien dijo que el municipio de Coacalco presenta un menor porcentaje de embarazos precoces que a nivel nacional.

Para obtener los datos que arroja el estudio referido, el Instituto para la Defensa de los Derechos de la Mujer de Coacalco realizó mil 447 cuestionarios en una encuesta practicada en 36 diferentes primarias, secundarias y preparatorias del municipio, informó la funcionaria Mercy Zaballa.

Y dijo que una vez realizado el estudio se elaboró una serie de propuestas de prevención de embarazo en adolescentes, reinserción escolar y promoción laboral con el personal de la administración pública municipal de Coacalco.

La información anterior, fue dada a conocer durante la Quinta Sesión Ordinaria del Grupo Municipal para la Prevención del Embarazo Adolescente, misma que inauguró en representación del presidente municipal Gabriel Pawling, la secretaria del Ayuntamiento, Nora Luz Chávez Hernández.

Deslindes...columna de análisis político


+ Debe AMLO Destapar la Cloaca



Por ARMANDO SEPULVEDA IBARRA*

Si la bandera o imán de Andrés Manuel López Obrador para sepultar al régimen caduco fue su promesa de desterrar la corrupción y, si con este señuelo irresistible sedujo el voto mayoritario de la sociedad, para muchos mexicanos es insuficiente e ilusoria la creencia de que la mística del virtual Presidente electo de predicar con el ejemplo personal de guiarse en sus pasos con honestidad e influenciar así a los demás con este halo de bondad, moralizará a los carteles de la política y sus secuaces y a las burocracias bajo su mando hasta santificarlos, una misión por sí sola imposible, cuando todos saben que atacará con armas quijotescas vicios ancestrales e intereses propios de la mafia del poder que reciclan mañas y artificios y reverdecen en sus tácticas con los cambios sexenales y, para la vergüenza nacional, consolidan a México al final del sexenio el honor de figurar, siempre más arriba, entre los gobiernos más corruptos del mundo, ni más ni menos.
En realidad buena parte de sus 30 millones de electores aguardan, recelosos a la expectativa, que el nuevo Presidente de la República a partir del primero de diciembre próximo destape la monumental cloaca de los políticos y gobiernos neoliberales para arrimarlos al fuego de los tribunales, enjuiciarlos con el peso de la Ley y sentar así precedentes, antes impensable siquiera de imaginar en las épocas priístas y panistas, contra esas lacras, con la voluntad y el rigor de otros países latinoamericanos donde, por ejemplo, ex mandatarios inmorales y algunos de sus cómplices o socios han ido a parar con sus huesos a la cárcel por corruptos, mientras por acá como paradoja, entre el repudio popular, hasta los indemnizan y premian con jugosa pensión vitalicia por sus gloriosas hazañas.
Las pandillas de corruptos y mafias de la clase política en el poder durante los gobiernos recientes confían, a medias o con ciertas reservas por el momento, en la incongruente oferta de campaña de López Obrador de bendecir sus transas y rapiñas otorgándoles una inconcebible piedad para salvarles sus repudiados pellejos con el generoso perdón y olvido a su descomunal saqueo de las arcas y recursos públicos, pero los mexicanos que le dieron el triunfo arrollador el primero de julio pasado exigen justicia y castigo y, si desde la silla de Palacio Nacional se recula para “reconciliar”, estarían desilusionados con un simple borrón y cuenta nueva para los gobernantes ladrones, una camada de ricos debutantes que han andado por los mismos caminos de personajes de alcurnia como las huestes de los Alemán, Salinas, Foxes, Calderones y Hanks, por citar algunos nombres, que hurgaron en los dineros de la nación para crear emporios propios o con prestanombres y sociedades bajo sospecha, a la sombra de la vista gorda de los sexenios de la corrupción institucionalizada por la dictadura perfecta.
En el nuevo e inquietante escenario para las cúpulas perdedoras, los clanes políticos y los grandes empresarios aliados a los gobiernos neoliberales -- en alianzas de beneficio mutuo desde antes de que ingresaran con este amasiato a las listas de Forbes entre los multimillonarios del mundo unos 36 mexicanos con mil o más millones de dólares cada uno --, esos grupos de poder comenzaron a asediar la vanidad del virtual Presidente Electo y cultivarla con un bombardeo incesante de alabanzas, risibles florilegios de lisonjas y elogios al por mayor, con flautas, siringas y armas – diría Heródoto -- sobre las cualidades y parabienes con que ensalzan y endiosan a su persona como si fuera un ser excepcional que iluminado hubiera descendido del Olimpo, todo un teatro de la simulación para intentar domesticarlo a su antojo, marear sus debilidades propias de la condición humana y rendirlo dócil y mansito a sus intereses identificados con la mafia del poder, a los cotos de poder facciosos e intocables durante las últimas décadas del neoliberalismo crioll; pero olvidan que la sabia memoria colectiva recuerda con asombro que todavía unas horas antes de las elecciones enlodaban su persona con una inclemente guerra sucia coreada por gacetilleros del periodismo de consigna y “analistas” serviles o intelectuales de pacotilla útiles al sistema y lo etiquetaban de ser un “nefasto populista” y “un peligro para México”.
Al paso como iban asimilando la tragedia, el derrumbe del régimen y las sorpresas del cambio, reapareció entre esas personitas la tradicional servidumbre lacayuna tipo las cargadas priístas y, en manadas que daban pena, comenzaron a acechar las emociones de AMLO, a ronronearle como gatos melosos acariciando sus oídos para engañarlo cual Ulises con el canto de las sirenas y la hipocresía de llamarle de aquí para adelante “Don Andrés”, “el Señor Licenciado” y otras burdas sutilezas de quienes soñaron durante toda la campaña y hasta el último minuto con descarrilar su candidatura, para evitar la caída de un sistema podrido que los enriqueció a niveles de la inmoralidad en una nación con 53 millones de mexicanos empobrecidos por la desigualdad, esperanzados hoy sin embargo, con el tabasqueño, en que los corruptos suban por la voluntad popular al banquillo de los acusados, aunque calculan con razón que faltarán cárceles para encerrarlos a todos si arrasan con el clan en el poder y sus empresarios cómplices, un número infinito de funcionarios del gabinete para abajo y gobernadores y alcaldes y tesoreros rapaces de hoy, de ayer y de siempre.
Como en las comedias clásicas salpicadas de confusiones y sorpresas, con el cambio aplastante renacieron entre la clase política, los grandes tiburones de la empresarial, los caciques de la sindical y hasta de ex presidentes confrontados con AMLO, afloraron pues las equivocaciones y la falsedad de los actores en desgracia, las ridiculeces involuntarias y la desvergüenza de desplegar planas en los diarios o cartas amables de felicitación “con los mejores deseos” al triunfador, “por la reconciliación” y “por el bien de la patria” y, como por arte de magia, dejó de ser motejado por estas jaurías modernas como “clon de Maduro”, “peligroso como Chávez y “loco comoTrump” para volverse una esperanza y un rayo de luz, preocupados por aferrarse a los privilegios de saquear tesorerías y gozar la impunidad, de servirse de los contratos de obras públicas amañados, del desvío de recursos a empresas fantasmas y a paraísos fiscales, de las concesiones ilegales, etcétera. Para el catálogo de la picardía nacional rubricaron mamotretos infaltables como los del impresentable Carlos Romero Dechamps, identificado por el pueblo como símbolo de la corrupción, así como de Carlos Salinas, uno de los ex más repudiados de la historia reciente.
Más tensos han de hallarse los señores del poder que, entre sus curiosidades, han exhibido como en desfiles de gala sus relojes Rolex y de otras marcas de lujo y automóviles de colección, mansiones dentro y fuera del país, por si acaso López Obrador va por fin a husmear detrás de sus fortunas para saber cómo las obtuvieron con el simple paso por las altas burocracias donde sobra el dinero para las manos ágiles y corruptas de esta clase que ha depredado a la nación y la hundido en la pobreza y la violencia.
En la euforia del triunfo de López Obrador domina entre la población la creencia de que va a lanzarse a fondo contra los corruptos más allá de elevar el delito a la categoría de grave e imponer algunos candados a los recursos públicos, porque se requiere inaugurar una nueva etapa en la vida del país en una senda democrática inédita como un parteaguas y un nuevo régimen en que los jefes de las mafias de pícaros redomados usen sus argucias sólo para recomendar a los suyos “¡sálvese quien pueda!”
*Premio Nacional de Periodismo de 1996
armandosepulvedai@yahoo.com.mx

Campaña Electoral y el Triunfo de Salvador Allende

Salvador Allende y la izquierda chilena

:

Tal vez una referencia histórica




El gran fracaso de la “Unidad Popular” como gobierno que puso a Chile a bordo de las grave crisis político, económico y social


El sociólogo chileno y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales (2015), Tomás Moulian, considera a Allende como una figura mediadora y unificadora entre los dos grandes partidos que conformaron la Unidad Popular: el Partido Comunista y el Partido Socialista, al cual Allende pertenecía. De acuerdo al sociólogo chileno, la visión política de Allende se habría fraguado durante el período de las coaliciones de centro-izquierda entre los años 1938 y 1947, principalmente durante el gobierno del candidato del Partido Radical del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, período durante el cual Allende se desempeñó como subsecretario y posteriormente ministro de Salud.

El Frente Popular consistió básicamente en una estrategia electoral consistente en articular coaliciones de centro-izquierda con el objetivo de hacer frente a la amenaza del nacionalisocialismo y el fascismo italiano.

Los frentes populares ascendieron al poder en Francia (1936), España (1936) y Chile. En el caso chileno el Frente Popular sólo lanzó una candidatura, la de Pedro Aguirre Cerda quien gobernó entre 1938 y 1941.
El hecho es que Allende aprendió una importante lección de esta experiencia del Frente Popular formado en Chile y que fue integrado por el Partido Radical, Partido Socialista y Partido Comunista. Según Moulian, Allende habría percibido tempranamente la fragilidad política del aliado centrista, representado por el Partido Radical, lo cual se traducía en un debilitamiento y la imposición de límites a las reformas. Pero más importante fue la división existente dentro de la misma izquierda. Mientras que los comunistas chilenos estaban sincronizados con la internacional comunista dirigida desde Moscú, el Partido Socialista buscaba un “camino latinoamericano” para la revolución.

En 1952 Allende se lanza por primera vez como candidato, sustentado por una segunda coalición, el Frente Nacional del Pueblo, integrada por partidos de izquierda: Partido Socialista, que había sufrido una división interna (el partido Socialista Popular apoyó la candidatura de Carlos Ibañez del Campo) y el Partido Comunista. El socialismo en Chile había sufrido una fractura importante en 1948, dividiéndose en el Partido Socialista Popular (PSP), dirigido por Raúl Ampuero Díaz, y el Partido Socialista de Chile, dirigido por Armando Mallet Simonetti. En el primero permanecieron los dirigentes históricos que se adherían al marxismo y a la superación del sistema capitalista. El segundo era reformista y anticomunista y era liderado por Bernardo Ibañez, secretario general de la Confederación de Trabajadores de Chile. El apoyo por parte del PSP a la candidatura del populista Carlos Ibañez del Campo generó un quiebre en su interior, siendo algunos de estos disidentes Salvador Allende y José Tohá. Fue en este contexto donde Allende unió fuerzas con el Partido Socialista de Chile, los comunistas y otras grupos para dar nacimiento al Frente del Pueblo.
A pesar de que Allende sólo obtuvo un poco más del 5% de los votos, Moulián destaca un hecho importante y simbólico, que fue el ascenso de la figura de Allende como el adalid de la unidad con los partidos obreros, así como el “decisivo vocero de la política de la conquista electoral del gobierno por una coalición que actuaba dentro del sistema y que se pretendía revolucionaria”[1]. Añade el sociólogo chileno que esta candidatura transformó a Allende en la expresión de una izquierda que aspiraba a conseguir un gobierno propio. A esto añade Moulian:
“La opción asumida por Allende, dar una batalla perdida para encarnar una alternativa de izquierda que agrupaba al Partido Socialista de Chile y al Partido Comunista ilegalizado, lo convirtió en uno de los pilares de la futura unidad socialista-comunista, por tanto en un adelantado de lo que iba a ser la política del FRAP desde su fundación en 1956”[2].
En las elecciones de 1958 Allende nuevamente se postuló como candidato a la presidencia, esta vez apoyado por el Frente de Acción Popular (FRAP), una coalición política y electoral que integró a diversos partidos: Partido Socialista, Partido Comunista, Partido Socialista Popular (que se unió al socialista en 1957), el Partido Radical Doctrinario (facción de radicales que se opusieron a la implementación de la “Ley Maldita” por parte del presidente radical Gabriel González Videla y que dejó al comunismo fuera de la vida política), el Partido Democrático del Pueblo (que se escindió del Partido Democrático por su apoyo a la “ley Maldita”), el Partido Democrático de Chile, que posteriormente se unificarían para dar nacimiento al Partido Democrático Nacional, la Vanguardia Nacional del Pueblo y el Partido Social Demócrata. Allende fue derrotado por Jorge Alessandri, aunque esta vez recibió el 28.85% de los votos. Allende intentaría por tercera vez convertirse en presidente en las elecciones de 1964, nuevamente apoyado por el FRAP, pero fue derrotado por candidato demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva, quien obtuvo el 56.9% de los votos. Estas derrotas se tradujeron en fuertes tensiones dentro de la izquierda y a un desencanto por la vía electoral como forma de llegar al poder, pero Allende, como destaca Moulian, no se dejó arrastrar por el viraje hacia la izquierda por parte de los socialistas chilenos tras la derrota electoral en 1964. Continúa explicando el sociólogo chileno:
“(…) Allende se mantuvo al margen de esa vorágine. Sin dejar nunca de valorar y apoyar a Cuba , siguió pensando, casi en solitario entre los socialistas, que era posible triunfar en las elecciones presidenciales de 1970 y siguió creyendo que desde allí se podía impulsar un tránsito institucional al socialismo”[3].


Regresemos al tema de las coaliciones de centro-izquierda. El Frente Popular en Chile no representó una suerte de antecesor de la Unidad Popular (UP), siendo esta última la coalición que finalmente, tras tres intentos fallido, logró que Allende se convirtiera en presidente, tras la ratificación del Congreso pleno. En primer lugar, el Frente Popular gravitaba en torno al partido de centro de ese entonces representado por los radicales. Además, el Frente Popular de la década de 1930 se propuso dos objetivos principales: la industrialización promovida por el Estado y la democratización. Pero en ningún momento se propuso terminar con el orden político y económico imperante para transitar gradualmente a un régimen socialista. Sobre el proyecto industrializador escribe Moulian:
“A la larga se percibió claramente que la industrialización en curso, apoyada por el Estado pero realizada por propietarios privados, favorecía efectivamentela diversificación económica de la clase dominante y no se orientaba a su sustitución por una burocracia estatal o a su desplazamiento por una clase emergente muy distinta del núcleo previo. El Estado no pretendía copar los roles industriales, sino solamente cumplir un rol de fomento y dirección. Tampoco buscaba constituir, desde arriba, una nueva burguesía industrial…Más bien creaba oportunidades de desplazamiento de los antiguos empresarios hacia los nuevos sectores dinámicos, fuertemente protegidos por el Estado”[4].
Tal postura pudo acoplarse con el ideario comunista chileno de la década de 1930 que había sufrido algunas modificaciones. En 1933, la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Chile, afirmó que en la consecución de la etapa final, la transición hacia el socialismo, existía la necesidad de transitar por una etapa previa de tipo democrático-burgués. Posteriormente, en 1935, el Partido Comunista introdujo nuevas modificaciones en su línea de pensamiento al postular la necesidad unir todas las fuerzas democráticas y progresistas, de manera que el PC salió de su aislacionismo en Chile.
En lo que respecta al Partido Socialista, formado en 1933 a partir de la unión de diversos grupos (trotskistas, anarcosindicalistas y socialdemócratas), deseaban representar una alternativa revolucionaria diferente al del PC. Pero a la larga, y tras el fracaso de la República Socialista (1932) se unieron al coro que clamaba la necesidad de una “revolución democrática”, no violenta. De acuerdo a Moulian fue con la constitución del Frente Popular que comenzó la larga fase de estatalización, el proyecto de una revolución no violenta construida desde arriba dentro del marco de un régimen de compromiso interclasista. Continúa explicando Moulian:
“La izquierda aceptó, en la práctica, la política como competencia regulada dentro del marco constitucional. Ese gran viraje se produjo entre 1933 y 1935, cuando la izquierda dejó de ser una fuerza extra-sistema, orientada por una estrategia insurreccional o golpista. Pasó a ser una fuerza que se insertaba en la lucha por el poder estatal desde dentro del sistema político”[5].
Continúa explicando Moulian que este viraje significó también una metamorfosis de la figura del Estado dentro del imaginario de la izquierda, es decir, esta última dejó de representarse al Estado como un “poder diabólico” que se hacía necesario destruir. Sobre el tema del viraje de la izquierda señala Moulian:
“Este fenómeno singular y problemático, la institucionalización estable de la izquierda marxista dentro del sistema de reglas constitucionales y dentro de la política de reformas, fue facilitado porque el sistema produjo oportunidades reales de incorporación. La izquierda, que venía girando en su política desde 1933, se encontró con que no se la arrinconaba en un estéril y frustrante juego de perdedores. Al contrario, a través del sistema de alianzas pudo convertirse rápidamente en fuerza gobernante. Ese hecho favoreció la formación de una izquierda estatal, interesada en la defensa activa de la democracia, pese a la vigencia de un discurso de matriz leninista, muy potente hacia 1932-1933”[6].
En cuanto a los cambios realizados por el Frente popular, Moulian los considera insuficientes y los califica de “reformismos incompletos”, en lo que respecta al proceso de modernización y democratización. Grandes tareas fueron postergadas como por ejemplo, la nacionalización de las riquezas básicas, el desarrollo capitalista de la agricultura, reforma agraria, disolución del sistema de la hacienda y la democratización del régimen político. A pesar de la desintegración del Frente Popular, permaneció vigente la idea dentro de la izquierda de la “revolución por etapas” y el tránsito institucional hacia el socialismo. Aquí podemos apreciar algunas ideas rectoras que sería parte del programa de la UP a partir de 1970. La primera etapa la constituía el “gobierno popular”, esto es, la preparación del camino institucional hacia el socialismo sería posible mediante la conquista de un “gobierno popular” que dirigiera la política de reformas, explica Moulian. Continúa explicando el sociólogo:
“La tesis que se fue elaborando consistió en que las condiciones del desarrollo democrático, la fuerza alcanzada por la izquierda en ese marco, permitían un sucesivo copamiento del Estado, por lo cual en Chile podían ser ahorrado los rigores de una guerra civil (…) La teoría de un derrumbe violento del Estado anterior es casi imperceptiblemente reemplazada por una teoría del copamiento”[7].
Ahora bien, este cambio de método no significaba una modificación en la meta a conseguir: un régimen socialista de producción. En palabras de Moulian, en la visión teórica del marxismo-leninismo, el socialismo consistía esencialmente en la sustitución de las relaciones de producción de carácter privado por otras de carácter social y, lograrlo, se hacía necesario transformar la sociedad civil, las relaciones sociales de producción. Al respecto explica Moulian:
“El socialismo está definido en el marxismo en uso, sin ninguna adaptación como una revolución de las relacione de producción que se acompaña de una revolución en el Estado, la cual debe conducir a la implantación de la dictadura del proletariado. Esta última no sería posible sin la primera, la cual es vista como su base económica. A su vez, l socialización productiva requiere sostenerse sobre un Estado proletario y sobre un proceso consciente de liquidación del poder político burgués, puesto que éste no se extinguiría automáticamente por el cambio de las relaciones de producción, ya que también esta sustentado por el peso de una cultura o de una mentalidad. Tal como lo plantea el discurso más clásico, alcanzar esa finalidad es un proceso más complejo que el mero cambio del personal político del Estado, puesto que requiere cambiar la estructura de representación de intereses y los universos simbólicos”[8].

Fue esta teoría del Estado la que predominó en la izquierda chilena, esto es, el Estado concebido como un instrumento que posibilitaba la creación de las condiciones necesarias para transitar hacia un régimen socialista y, en última instancia, hacia la sociedad comunista (donde ya el Estado no sería necesario). En suma, para alcanzar la utopía comunista final era preciso contar con la mediatización estatal y esa sería la lógica del gobierno de la UP. No obstante lo anterior, no todos los grupúsculos que integraban la izquierda se alinearon a tal paradigma como fueron el caso del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Movimiento de Acción Unitaria (MAPU). Como explica Moulian, la ideología inicial de los miembros del MAPU comenzó a gestarse cuando aún era parte de la Democracia Cristiana, para que finalmente tomaran un camino diametralmente opuesto, ya que no se mostraban de acuerdo con la DC en cuanto a adoptar una vía capitalista hacia el desarrollo. El MAPU adoptó la consigna contraria. Hacia el año 1970 el MAPU ya había hecho suyo el marxismo y defendió la idea de un Frente Revolucionario compuesto solamente por partidos y organizaciones de obreros.
Salvador Allende tuvo que navegar en medio aguas turbulentas desde el punto de vista ideológico, aguas que no cesaban de agitarse drásticamente de acuerdo a las circunstancias que imperaban y es en este sentido que Moulian ve en Allende como aquella figura que luchó por mantener la unidad dentro de la izquierda chilena: PS, PC, MIR, MAPU, Izquierda Cristiana (IC). A pesar de sus esfuerzos, Allende fracasó en esta tarea ya que, en palabras de Moulian, no hizo todo lo necesario para conseguir la unidad en la acción de los dos principales componentes de la UP: el PS y el PC.
Examinemos con mayor detención esto. Tenemos entonces la tesis del “gobierno popular” dentro de la izquierda que componía el conglomerado de la Unidad Popular, en virtud de la cual el poder debía conquistarse desde dentro del Estado, de manera que se acumularía gradualmente las fuerzas necesarias para poner en marcha una transformación cualitativa del sistema social. La meta final es el control total del poder del Estado, es decir, transitar del Estado burgués a un Estado de clases que pavimentara la vía pacífica hacia el socialismo. Sin embargo, la Unidad Popular no contaba con el apoyo suficiente tanto dentro de la ciudadanía como en el Congreso, lo cual forzó al gobierno a adaptarse dentro de los márgenes institucionales. Pero existía otro problema más grave al que ya hice referencia anteriormente: la división dentro de las filas de la izquierda. Moulian explica que existía una inconsistencia entre dos línea programáticas. Dentro de la crisis de dirección al interior de la UP, Moulian destaca dos aspectos principales:
1) “la existencia de una contradicción de líneas estratégicas que, a partir de un momento, se empieza a reflejar en el análisis de cada coyuntura”.
2) “la incapacidad de cada una de las tendencias de establecer su predominio o su hegemonía”[9].
Hubo otra línea de pensamiento que cuestionaba el gradualismo, la vía pacífica y el tránsito institucional y, por el contrario, abogaba por la toma violenta y abrupta del poder. A pesar de reconocer las particularidades sociales y económicas del país, consideraban que con la llegada de la UP al poder ya se estaba en una etapa socialista y lo que se precisaba era profundizar al máximo el programa de la UP. El problema de esta dualidad de líneas ideológico-programáticas, explica Moulian, fue que ninguna logró imponer su lógica de pensamiento sobre las otras y llevar a cabo de esa manera una política consistente. Para el sociólogo chileno, esta ausencia de hegemonía se relacionó con dos factores. El primero guarda relación con la importancia asignada por el PC y el PS a su alianza, es decir, ambos partidos subordinaron los problemas de la conducción del bloque de izquierda a la relevancia estratégica que significaba su unidad. Esto se tradujo, apunta Moulian, en que el PC se vio imposibilitado de impulsar medidas consistentes por temor a generar tensiones con el PS. El segundo factor tiene relación con el rol asumido por Allende en las pugnas internas. De acuerdo a Moulian, el rol de árbitro y negociador por parte del presidente, significó sacrificar la consistencia de las políticas en vistas de mantener la unidad del bloque. La Unidad Popular pudo gozar de cierta estabilidad desde noviembre de 1970 hasta principios de 1972. Sin embargo, Moulian destaca que en esta etapa igualmente se generaron tensiones producto de la constitución del Área de Propiedad Social (APS), sin tener en consideración los efectos colaterales que pudiese generar tal medida. Por lo demás, el sociólogo deja entrever que hubo un énfasis quizás exagerado en desarrollar el APS, “como si se pensara que el requisito único o principal de existencia del socialismo era la propiedad estatal de los medios de producción”[10].

Tenemos, pues, que la UP se encontraba frente a un dilema: no existía una homogeneidad ideológica y programática en su interior, y por otro lado, no pudo resolver el tema del poder, que era un requisito fundamental para llevar a cabo la transformación socialista del Estado. La UP no contaba con el apoyo de la ciudadanía ni del Congreso. Una pieza fundamental dentro del tablero era la Democracia Cristiana. Resultaba que la viabilidad del programa de la UP descansaba en la necesidad de una alianza entre la clase obrera y las clases medias. Como nos recuerda Moulian, la DC resultaba ser en ese momento el más importante de los representantes de los sectores medios y, a su vez, representaba a sectores obreros y campesinos. Pero sucedía que la DC se encontraba en un dilema, tal como lo explica Moulian:
“Una organización política con las características de la Democracia Cristiana, enfrentada a la agudización del conflicto social provocado por el triunfo de la izquierda se encontraba presionada permanentemente por exigencias contradictorias. Por un lado su populismo ideológico la arrastraba a mirar con simpatía el programa de la Unidad Popular, por otra parte su alternativismo y las condiciones tácticas la empujaban a formar frente con la Derecha y a disputarle la dirección. Por ello, la conducta de la Democracia Cristiana durante el período, tendió a ser la típica de una organización extero-dirigida, que debía subordinar su línea al diagnóstico vigente sobre el estado de conciencia de la masa representada, en este caso las capas medias. Para obtener la dirección del frente opositor ese modo de adaptación era necesario, puesto que la Democracia Cristiana empezó a percibir que la masa clase media y más en general la masa por ella movilizada era cada vez más hostil a la Unidad Popular. Esta, en una previsible reacción frente a la agudización del conflicto, se fue derechizando”[11].
De esta manera, el autor explica que la DC no podíapermanecer eternamente aislada en el centro, menos aún cuando las capas medias expresaban cada vez más su rechazo a las políticas de la UP. Ya para julio de 1972 cualquier posibilidad de diálogo entre la UP y la se cerraron y comenzó a constituirse un bloque opositor dotado de cierta unidad, y en donde la DC asumiría un rol protagónico. No debemos olvidar el origen de la crisis, el movimiento gremial, representados por camioneros, pequeños comerciantes y médicos. Ahora bien, para Moulian esta organización gremial era sólo en apariencias en el sentido de que estaba fuertemente politizada, es decir, que ese movimiento no era apolítico, sino que, en palabras del sociólogo, favorecía los intereses de sectores capitalistas afectados por las políticas de la UP. Ahora bien, Moulian no es partidario de las teorías conspirativas y reconoce que la situación de las capas medias se había deteriorado y percibían que el gobierno de la UP estaba dirigiendo al país a un estado de ingobernabilidad. De esta manera, los problemas no fueron inventados por la derecha, pero lo que sí hizo este sector fue crear un discurso con el cual las capas medias se sintiesen representados, para de esa manera alentar las pasiones y la odiosidad hacia el gobierno.

En cuanto a la DC, Moulian señala que el derrocamiento de Allende no era su primera alternativa, ya que confiaban en que la creciente impopularidad de la UP le permitiría infringirle una derrota en las elecciones de marzo de 1973 y así forzar al bloque de izquierda a realizar concesiones importantes. En cuanto a la reacción de la UP, Moulian señala que estuvo fundamentada en dos principios:
1) Mantener la economía funcionando a toda costa.
2) Abordar la cuestión de las Fuerzas Armadas, integrándolas al gobierno.
La “cuestión militar” en la lectura de algunos sectores de la UP era crucial para mantener la estabilidad y dar continuidad al programa de gobierno, especialmente tras las revueltas de octubre y los intentos por parte de la derecha de subvertir el orden interno. Pero existía otra lectura en las filas de la izquierda, la cual veían la presencia de las FFAA en el gobierno como un obstáculo de un poder de masas popular autónomo, señala Moulian. Así, esta lectura de los acontecimientos planteaba lo siguiente frente a la amenaza golpista:
1) Profundizar el desarrollo del programa, sin aceptar los límites fijados por el carácter burgués del Estado.
2) Potenciar el poder de las masas para evitar de esa manera depender de la defensa de las FFAA.
El clima polarizado, la escasez de productos, la violencia callejera, las huelgas, la intrusión de Estados Unidos y el alejamiento de la DC de la UP, terminarían por precipitar el golpe de Estado. Sobre el progresivo declive de la UP explica Moulian:
“La derrota de la Unidad Popular no fue entonces la obra de una simple conspiración de la burguesía monopólica apoyada en el imperialismo que utilizó como brazo armado a los militares. Representó algo más grave y profundo. Fue el resultado de la capacidad de una fracción, más interesada que nadie en derrotar al gobierno, para generar un movimiento social amplio que aislaba a la Unidad Popular, exacerbaba a las capas medias socavando la ideología que sostenía el Estado liberal chileno y hacía surgir sobre sus cimientos una ideología inversa que se cubrió de los propios ropajes de lo que destruía. El paro de octubre llevó al derrocamiento pero significó una enseñanza decisiva para los sectores golpistas en dos aspectos: a) cómo forzar a la Democracia Cristiana a unirse en un solo bloque opositor y b) qué no se debe esperar de las FFAA y cómo trabajar con ellas”[12].

Pinochet y Allende
Para Tomás Moulian, el gobierno de la Unidad Popular representó el momento más democrático de la historia de Chile, ya que involucró masivamente a los ciudadanos en política y posibilitó la libertad de expresión de estos mismos, incluyendo a aquellos quienes llamaban a derrocar al régimen de Allende. Por primera vez los trabajadores eran protagonistas de su propio destino, participaban en asambleas donde deliberaban y discutían, concientes de condición de clases junto a la misión que esta tenía en la construcción de un país más justo. En suma, el legado de la UP es para Moulian la tentativa de construir una democracia auténtica, es decir, no una democracia representativa, sino que una que convocara a todas las fuerzas sociales en la dirección de la sociedad. En palabras del autor:

“La democracia auténtica que Allende planteó en su discurso en la ONU no es neutral frente al capitalismo. En la medida misma que busca que aumente la libertad material busca la equidad social. Ello la conduce en materia de distribución a desconfiar del mercado y también del movimiento de acumulación capitalista, el conduce a la concentración de la propiedad y de los ingresos. Ella combate al capitalismo en nombre de la materialización de la libertad, la cual no es compatible con la opulencia ni con la pobreza”[13].


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