Por Víctor Piz
Los indicadores de confianza de los hogares y las empresas en México vuelven a mostrar debilidad.
Si bien en junio el índice de confianza del consumidor registró un avance, en julio y agosto se contrajo, según datos del Inegi. En agosto disminuyó 1.2 por ciento respecto al mes anterior, lo que implicó su segundo retroceso mensual consecutivo.
Dos de sus cinco componentes decrecieron, pero ambos reflejan un deterioro en la percepción sobre la situación de la economía mexicana, tanto presente como futura.
El que mide la situación económica actual del país comparada con la de hace 12 meses se redujo 3.3 por ciento respecto a julio. Y el que mide la situación económica esperada dentro de 12 meses respecto a la actual declinó 4.1 por ciento.
El subcomponente que registró el mayor revés fue el que pregunta si algún miembro del hogar considera “comprar, construir o remodelar una casa en los próximos dos años”, que se desplomó 6.1 por ciento. El que mide los planes de algún miembro del hogar para “comprar un auto nuevo o usado en los próximos dos años” cayó 5.4 por ciento.
Dicho de otra manera, los consumidores no piensan invertir en vivienda propia ni en auto.
Aunque a tasa anual el índice de confianza del consumidor creció 0.8 por ciento en agosto, fue su peor avance desde octubre de 2014.
El dato sobre la confianza del consumidor no se corresponde con los resultados de las ventas internas de autos nuevos y de Walmart, que en agosto reflejaron una recuperación moderada del consumo privado.
El deterioro en la confianza del consumidor puede estar asociado con la volatilidad financiera internacional y sus presiones sobre México.
Su debilidad se presenta cuando los indicadores de confianza de los empresarios continúan en declive y ahogándose en el pesimismo.
En agosto, el indicador de confianza empresarial del sector manufacturero bajó 1.0 por ciento respecto al mes anterior. Además, acumuló siete meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, que implica pesimismo del productor manufacturero.
El componente que pregunta a los empresarios si éste es el “momento adecuado para invertir” cayó 2.2 por ciento respecto a julio. Lo inquietante es que ligó 93 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, lo que muestra que la opinión pesimista para realizar inversiones se ha mantenido por cerca de ocho años.
La confianza de los consumidores y empresarios no registra una mejoría; por el contrario, está mermándose, lo que representa un factor de riesgo para el crecimiento económico de México.
Si la confianza no se fortalece, el consumo privado difícilmente mejorará y la inversión en negocios tampoco fluirá en la cantidad que se requiere.
El problema es que, al parecer, el país sigue sumido en la “pérdida de confianza” a la que se refirió el presidente Enrique Peña hace seis meses en una entrevista con el Financial Times.
Twitter: @VictorPiz
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miércoles, 9 de septiembre de 2015
México, en una crisis de pérdida de confianza
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septiembre 09, 2015
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jueves, 27 de agosto de 2015
En crisis, 5 municipios del valle de México por fuertes y graves deudas
Ecatepec, Naucalpan, Huixquilucan, Tlalnepantla y Atizapán de Zaragoza, deudas dudosas
Donde de cada 100 pesos que adeudan los ayuntamientos mexiquenses en su conjunto, 45 corresponden a esas demarcaciones.
El contralor interno de la Legislatura local, Victorino Barrios Dávalos, aseguró que las deudas municipales más grandes se concentran en cinco localidades: Ecatepec, Naucalpan, Huixquilucan, Tlalnepantla y Atizapán de Zaragoza, donde de cada 100 pesos que adeudan los ayuntamientos mexiquenses en su conjunto, 45 corresponden a esas demarcaciones.
Manifestó que el edil con licencia de Naucalpan, David Sánchez Guevara (quien actualmente se encuentra bajo proceso por acusación de peculado al reportar una obra que no fue realizada), no es el único que ha presentado problemas relacionados con proveedores, ya que tan sólo este año la contraloría interna del Congreso radicó al menos 30 asuntos con irregularidades, relacionados con obras realizadas y no pagadas, prestación de servicios que dieron las empresas y tampoco les liquidaron y lo mismo hay constructoras, que papelerías o restaurantes.
Asistió “Naucalpan no es la única comuna con apuros financieros, ya que al menos cinco ayuntamientos están en una situación crítica debido a su enorme deuda pública e “ineficiencia administrativa”, mientras que otras 20 ya rebasaron totalmente su capacidad de endeudamiento, de acuerdo con la Cuenta Pública de 2013.
Finalmente dijo que este problema se da tanto de municipios de la zona metropolitana del Valle de México, como del valle de Toluca y del norte del territorio, lo mismo hay municipios urbanos que rurales o semiurbanos.
Por su parte, el presidente del Instituto de Administración Pública del Estado de México (ITAIPEM), Mauricio Rodríguez, aseguró que “el origen de todos los males de las administraciones municipales es la ignorancia y la falta de capacitación”, ya que la mayoría de quienes dirigen las arcas de las comunas o no tienen experiencia o no están capacitados.
Aseguró que un dato puede explicar la situación: “43% de tesoreros de los 125 municipios no tiene experiencia en la administración pública”. El peso de la deuda. La Cuenta Pública de 2013, la más reciente —pues la de 2014 todavía no ha sido dictaminada y no hay información disponible sobre ella— reporta a esas cinco localidades como las más endeudadas, aunque municipios pequeños como Coyotepec arrastran adeudos casi similares a los de sus presupuestos anuales.
Donde de cada 100 pesos que adeudan los ayuntamientos mexiquenses en su conjunto, 45 corresponden a esas demarcaciones.
El contralor interno de la Legislatura local, Victorino Barrios Dávalos, aseguró que las deudas municipales más grandes se concentran en cinco localidades: Ecatepec, Naucalpan, Huixquilucan, Tlalnepantla y Atizapán de Zaragoza, donde de cada 100 pesos que adeudan los ayuntamientos mexiquenses en su conjunto, 45 corresponden a esas demarcaciones.
Manifestó que el edil con licencia de Naucalpan, David Sánchez Guevara (quien actualmente se encuentra bajo proceso por acusación de peculado al reportar una obra que no fue realizada), no es el único que ha presentado problemas relacionados con proveedores, ya que tan sólo este año la contraloría interna del Congreso radicó al menos 30 asuntos con irregularidades, relacionados con obras realizadas y no pagadas, prestación de servicios que dieron las empresas y tampoco les liquidaron y lo mismo hay constructoras, que papelerías o restaurantes.
Asistió “Naucalpan no es la única comuna con apuros financieros, ya que al menos cinco ayuntamientos están en una situación crítica debido a su enorme deuda pública e “ineficiencia administrativa”, mientras que otras 20 ya rebasaron totalmente su capacidad de endeudamiento, de acuerdo con la Cuenta Pública de 2013.
Finalmente dijo que este problema se da tanto de municipios de la zona metropolitana del Valle de México, como del valle de Toluca y del norte del territorio, lo mismo hay municipios urbanos que rurales o semiurbanos.
Por su parte, el presidente del Instituto de Administración Pública del Estado de México (ITAIPEM), Mauricio Rodríguez, aseguró que “el origen de todos los males de las administraciones municipales es la ignorancia y la falta de capacitación”, ya que la mayoría de quienes dirigen las arcas de las comunas o no tienen experiencia o no están capacitados.
Aseguró que un dato puede explicar la situación: “43% de tesoreros de los 125 municipios no tiene experiencia en la administración pública”. El peso de la deuda. La Cuenta Pública de 2013, la más reciente —pues la de 2014 todavía no ha sido dictaminada y no hay información disponible sobre ella— reporta a esas cinco localidades como las más endeudadas, aunque municipios pequeños como Coyotepec arrastran adeudos casi similares a los de sus presupuestos anuales.
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jueves, 13 de agosto de 2015
Hay malestar por la crisis económica, advierte sector obrero a Beltrones
El líder del sector obrero, Joaquín Gamboa Pascoe le pidió al aspirante a dirigir al PRI que trabajen "por los que menos tienen", ya que consideró que los resultados de las reformas aprobadas "todavía van a tardar".
CIUDAD DE MÉXICO. El secretario general de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe advirtió a Manlio Fabio Beltrones y a Carolina Monroy, aspirantes a la dirigencia nacional del PRI, que "hay un malestar y no lo podemos negar" en el sector obreros y en la población en general, por la falta de crecimiento de la economía, el desempleo y los bajos salarios.
Por ello dijo que "ahora sí tendremos a un buen presidente del partido" y les pidió "trabajar por los que menos tienen", ya que consideró que los resultados de las reformas aprobadas "todavía van a tardar".
En respuesta, Beltrones admitió que, efectivamente, en México "hay poco y mal repartido", pero les aseguró que las reformas traerán inversión, empleos y salarios mejor remunerados, por lo que los exhortó, a partir del próximo 20 de agosto, cuando sea designado nuevo presidente del PRI, a apoyar juntos las reformas del presidente Enrique Peña.
En busca del apoyo del sector obrero, Beltrones acudió hasta la sede de la CTM, donde fue recibido por la cúpula nacional de la mayor central obrera del país.
CIUDAD DE MÉXICO. El secretario general de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe advirtió a Manlio Fabio Beltrones y a Carolina Monroy, aspirantes a la dirigencia nacional del PRI, que "hay un malestar y no lo podemos negar" en el sector obreros y en la población en general, por la falta de crecimiento de la economía, el desempleo y los bajos salarios.
Por ello dijo que "ahora sí tendremos a un buen presidente del partido" y les pidió "trabajar por los que menos tienen", ya que consideró que los resultados de las reformas aprobadas "todavía van a tardar".
En respuesta, Beltrones admitió que, efectivamente, en México "hay poco y mal repartido", pero les aseguró que las reformas traerán inversión, empleos y salarios mejor remunerados, por lo que los exhortó, a partir del próximo 20 de agosto, cuando sea designado nuevo presidente del PRI, a apoyar juntos las reformas del presidente Enrique Peña.
En busca del apoyo del sector obrero, Beltrones acudió hasta la sede de la CTM, donde fue recibido por la cúpula nacional de la mayor central obrera del país.
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jueves, 6 de agosto de 2015
Las instituciones en crisis de confianza
POR ALEJANDRO HERNÁNDEZ
Encuestita sobre encuesta, pregunto a 15 personas qué opinan acerca de los resultados del sondeo de Grupo Reforma relativo a la confianza que tienen los mexicanos en sus instituciones.
Muestro a cada uno los porcentajes de confianza y de desconfianza. Todos sonríen con cierto regocijo. Es una especie de pequeña venganza.
Celebran que sólo 16 por ciento crea en los partidos políticos; festejan que en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sólo confíe 35 por ciento; en el Instituto Nacional Electoral, 34; en el gobierno de Enrique Peña Nieto, 27; en la Suprema Corte de Justicia y en el Congreso de la Unión, 24; y en la Policía, 20. En la Iglesia y en el Ejército confía uno de cada dos.
Se lo merecen, dice uno; estoy de acuerdo, dice otro; y cada vez va a ser peor, asegura un tercero, casi alegremente, y continúan expresiones similares.
Yo, lo acepto, también he experimentado esa sensación de minidesquite. Pero luego de mi sondeo amateur, la fiestecilla interior se va desvaneciendo. Porque la desconfianza no debe celebrarse.
¿De dónde proviene el gusto de saber, o de confirmar, que los mexicanos no creemos en nuestras instituciones? ¿Vendrá de sentir que tales desaprobaciones serán un golpe en la cabeza de quienes las dirigen? ¿Será que se espera que reaccionen y rectifiquen?
Lo de la reacción me parece ilusorio, pues es evidente que todos piensan, creen, defienden, que lo están haciendo bien. Lo más seguro es que sostengan que la encuesta está errada y que no refleja el sentir de los mexicanos porque a ellos les consta que la patria entera reconoce y aplaude su trabajo.
Al margen de ello, luego del gusto inicial, qué nos queda. Nos queda un país sin confianza. ¿Y qué es un país, una familia, un médico, un actor, un equipo deportivo sin confianza?
Una institución que no goza de confianza y una persona que no confía son polos de una misma carencia. Ni la primera puede desempeñarse con altura ni la segunda puede esforzarse con entusiasmo.
La confianza da certidumbre, alienta e inspira. La confianza es un valor que nutre al que la recibe y al que la otorga. La confianza fortalece; la desconfianza debilita.
¿Qué representa la existencia de instituciones no confiables y de ciudadanos desconfiados? Representa la ruptura entre el Estado y esa parte esencial de su naturaleza: la población. Significa que en lugar de la fuerza de la unión padecemos la anemia del distanciamiento.
De los partidos políticos emergen, en su inmensa mayoría, los gobernantes y los legisladores. ¿Qué puede esperarse de los frutos si se desconfía del semillero? ¿Por qué los hombres y las mujeres de los partidos políticos, en los que no se cree, podrían ser creíbles en el gobierno?
Similares preguntas podríamos hacernos respecto del resto de lasinstituciones.
La confianza, fundamento de la acción conjunta y fuente del desarrollo y la armonía, es el gran paraguas de la democracia.
La confianza permite, entre otras cosas, que se realicen inversiones, se denuncien los delitos, se paguen los impuestos, se acuda a votar, se respalden las decisiones, se trabaje con ahínco y se crea en el futuro.
Depositarios o depositantes, todos necesitamos de confianza porque sin ella no hay fortaleza ni alegría ni compromiso duraderos.
Pero la confianza no puede imponerse ni decretarse. Tampoco se regala ni se deposita a ciegas. La confianza, ya se sabe, se construye, se gana y se merece.
Ojalá que quienes dirigen las instituciones hagan a un lado la tentación de defenderse o autoengañarse, reconozcan que sus acciones y omisiones han vulnerado la confianza y asuman el imperativo de mejorar su desempeño.
Un Estado no puede debilitarse como consecuencia de la insensibilidad y la soberbia. Los servidores públicos, fugaces por definición, están obligados a restituir la confianza en las instituciones, pues éstas no les pertenecen y no tienen derecho a fracturarlas.
Encuestita sobre encuesta, pregunto a 15 personas qué opinan acerca de los resultados del sondeo de Grupo Reforma relativo a la confianza que tienen los mexicanos en sus instituciones.
Muestro a cada uno los porcentajes de confianza y de desconfianza. Todos sonríen con cierto regocijo. Es una especie de pequeña venganza.
Celebran que sólo 16 por ciento crea en los partidos políticos; festejan que en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sólo confíe 35 por ciento; en el Instituto Nacional Electoral, 34; en el gobierno de Enrique Peña Nieto, 27; en la Suprema Corte de Justicia y en el Congreso de la Unión, 24; y en la Policía, 20. En la Iglesia y en el Ejército confía uno de cada dos.
Se lo merecen, dice uno; estoy de acuerdo, dice otro; y cada vez va a ser peor, asegura un tercero, casi alegremente, y continúan expresiones similares.
Yo, lo acepto, también he experimentado esa sensación de minidesquite. Pero luego de mi sondeo amateur, la fiestecilla interior se va desvaneciendo. Porque la desconfianza no debe celebrarse.
¿De dónde proviene el gusto de saber, o de confirmar, que los mexicanos no creemos en nuestras instituciones? ¿Vendrá de sentir que tales desaprobaciones serán un golpe en la cabeza de quienes las dirigen? ¿Será que se espera que reaccionen y rectifiquen?
Lo de la reacción me parece ilusorio, pues es evidente que todos piensan, creen, defienden, que lo están haciendo bien. Lo más seguro es que sostengan que la encuesta está errada y que no refleja el sentir de los mexicanos porque a ellos les consta que la patria entera reconoce y aplaude su trabajo.
Al margen de ello, luego del gusto inicial, qué nos queda. Nos queda un país sin confianza. ¿Y qué es un país, una familia, un médico, un actor, un equipo deportivo sin confianza?
Una institución que no goza de confianza y una persona que no confía son polos de una misma carencia. Ni la primera puede desempeñarse con altura ni la segunda puede esforzarse con entusiasmo.
La confianza da certidumbre, alienta e inspira. La confianza es un valor que nutre al que la recibe y al que la otorga. La confianza fortalece; la desconfianza debilita.
¿Qué representa la existencia de instituciones no confiables y de ciudadanos desconfiados? Representa la ruptura entre el Estado y esa parte esencial de su naturaleza: la población. Significa que en lugar de la fuerza de la unión padecemos la anemia del distanciamiento.
De los partidos políticos emergen, en su inmensa mayoría, los gobernantes y los legisladores. ¿Qué puede esperarse de los frutos si se desconfía del semillero? ¿Por qué los hombres y las mujeres de los partidos políticos, en los que no se cree, podrían ser creíbles en el gobierno?
Similares preguntas podríamos hacernos respecto del resto de lasinstituciones.
La confianza, fundamento de la acción conjunta y fuente del desarrollo y la armonía, es el gran paraguas de la democracia.
La confianza permite, entre otras cosas, que se realicen inversiones, se denuncien los delitos, se paguen los impuestos, se acuda a votar, se respalden las decisiones, se trabaje con ahínco y se crea en el futuro.
Depositarios o depositantes, todos necesitamos de confianza porque sin ella no hay fortaleza ni alegría ni compromiso duraderos.
Pero la confianza no puede imponerse ni decretarse. Tampoco se regala ni se deposita a ciegas. La confianza, ya se sabe, se construye, se gana y se merece.
Ojalá que quienes dirigen las instituciones hagan a un lado la tentación de defenderse o autoengañarse, reconozcan que sus acciones y omisiones han vulnerado la confianza y asuman el imperativo de mejorar su desempeño.
Un Estado no puede debilitarse como consecuencia de la insensibilidad y la soberbia. Los servidores públicos, fugaces por definición, están obligados a restituir la confianza en las instituciones, pues éstas no les pertenecen y no tienen derecho a fracturarlas.
viernes, 10 de julio de 2015
9 de cada 10 latinos creen que su país está en crisis
México, Argentina y Brasil son los países más pesimistas sobre la situación económica de la región y de sus países, según una encuesta realizada por la firma.
MADRID, España.- América Latina pasa un mal momento económico al menos así lo percibe el 58 por ciento de los habitantes de la región y 9 de cada 10 latinoamericanos creen que su propio país está en crisis y una buena parte cree que ésta es la peor crisis que ya han vivido.
Los brasileños y mexicanos coinciden en que sus respectivos países atraviesan actualmente una crisis, el 97 por ciento en Brasil y 90 por ciento en México respondieron los dos mil 644 encuestados por Data Popular.
Durante la presentación de la encuesta sobre “La forma latinoamericana de enfrentar las dificultades económicas”, hecha por Renato Meirelles, presidente de Data Popular y fundador de Data Favela, explicó que México, Argentina y Brasil son los países más pesimistas sobre la situación económica de la región y de sus países.
En el marco del encuentro XIV Santander-América Latina, explicó que la encuesta mostró que el 85 por ciento de los latinoamericanos creen que la crisis económica llegó a su vida personal. Está sensación es mayor entre los brasileños y mexicanos y transversal entre las clases económicas, Brasil con 88 por ciento, México con 86 por ciento.
Sin embargo, creen que en su vida personal tendrán una mejoría y son optimistas sobre que el futuro mejorará.
Los latinoamericanos, dijeron que para hacer frente a esta crisis la forma de minimizarla es aumentando los ingresos y disminuyendo los gastos.
MADRID, España.- América Latina pasa un mal momento económico al menos así lo percibe el 58 por ciento de los habitantes de la región y 9 de cada 10 latinoamericanos creen que su propio país está en crisis y una buena parte cree que ésta es la peor crisis que ya han vivido.
Los brasileños y mexicanos coinciden en que sus respectivos países atraviesan actualmente una crisis, el 97 por ciento en Brasil y 90 por ciento en México respondieron los dos mil 644 encuestados por Data Popular.
Durante la presentación de la encuesta sobre “La forma latinoamericana de enfrentar las dificultades económicas”, hecha por Renato Meirelles, presidente de Data Popular y fundador de Data Favela, explicó que México, Argentina y Brasil son los países más pesimistas sobre la situación económica de la región y de sus países.
En el marco del encuentro XIV Santander-América Latina, explicó que la encuesta mostró que el 85 por ciento de los latinoamericanos creen que la crisis económica llegó a su vida personal. Está sensación es mayor entre los brasileños y mexicanos y transversal entre las clases económicas, Brasil con 88 por ciento, México con 86 por ciento.
Sin embargo, creen que en su vida personal tendrán una mejoría y son optimistas sobre que el futuro mejorará.
Los latinoamericanos, dijeron que para hacer frente a esta crisis la forma de minimizarla es aumentando los ingresos y disminuyendo los gastos.
martes, 23 de junio de 2015
La crisis de las encuestas
Por Raymundo Riva Palacio
Hace dos semanas, en este espacio se planteó que tras las elecciones del 7 de junio, las empresas encuestadoras estarían en el centro del debate. Lo están. Fallaron en las contiendas más visibles, pero al mismo tiempo, paradójicamente, no falló casi ninguna en otras menos polémicas. Para efectos populares y políticos, da igual. El daño está hecho. Dos gobernadores dijeron que tenían claro que las encuestas ya no les servían como instrumentos predictivos, y medios y clientes suspendieron sus mediciones ante su confusión. Las críticas se centran en la creencia falaz que predicen resultados, por lo que al fallar tantas en tantos, su credibilidad quedó en entredicho. Las cosas, empero, son más complejas y no se resuelve con análisis maniqueos.
Los expertos en opinión pública en México están desarrollando hipótesis para explicarse, y explicar a los demás, qué sucedió. Por ejemplo, ¿cómo fue que la encuestadora del gobierno del Distrito Federal le dijo que el PRD mantendría las delegaciones que gobernaba y la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa, cuando la realidad arrojó una derrota casi al 50 por ciento frente a Morena, que según los estudios no ganaría nada?
Ricardo Monreal, el candidato ganador en la delegación Cuauhtémoc, tuvo tres encuestas de salida con datos diferentes cada una, cuando en la preelectoral tenía una ventaja cómoda frente a sus adversarios. Cuauhtémoc Blanco iba en una encuesta de salida al mediodía del 7 de junio en empate técnico y en otra perdía la alcaldía de Cuernavaca por siete puntos. ¿Por qué los neoloneses escondieron su voto por Jaime Rodríguez, El Bronco, en la encuesta de salida? ¿Por qué esas metodologías que fallaron, produjeron un consenso muy aproximado al voto en las elecciones federales?
La empresa Isa, que encuesta en alianza con Grupo de Economistas Asociados, admitió haber estado muy lejos del resultado de la elección en Nuevo León, donde subestimaron por 28 puntos a El Bronco, y sobrestimaron por 17 a Álvarez. ¿Qué sucedió? “Hay evidencia de que frente a este fenómeno, parte de un sector de la ciudadanía no reveló su voto tal cual lo depositó en la urna”, explicó en un comunicado. ¿Por qué mintieron?
De acuerdo con Francisco Abundis, director asociado de Parametría, tuvieron gran desconfianza de los encuestadores de la ciudad de México –una medición del Tecnológico de Monterrey resultó casi exacta, y otra de El Norte, aunque erró en su margen de error de manera significativa, fue la que más se acercó de las encuestas publicadas–. No explicaría los errores en las mediciones en la ciudad de México, donde Abundis sugiere también que el voto antisistémico está en las encuestas. No hay evidencia sobre qué fue lo que sucedió. No obstante, el mal de las encuestadoras mexicanas, es mal global.
Notables errores en encuestas han marcado las recientes elecciones en Israel, Polonia y particularmente el Reino Unido, donde cuatro encuestadoras apuntaban a un final de fotografía, que al final resultó en una amplísima ventaja para los conservadores. Las encuestas de salida dieron el mismo resultado que el voto, pero la pregunta es ¿por qué si la metodología en las encuestas de salida fue exactamente la misma que en las preelectorales, los resultados fueron tan distintos?
Según Floyd Ciruli, fundador de Ciruli Associates, una empresa de encuestas y análisis político en Denver, puede ser que la precisión de las encuestas no sea un problema de recolección de información o de los complejos algoritmos que utilizan, sino un cambio en el entorno de las elecciones que le permiten a las campañas apuntar a pequeños grupos de votantes para un máximo impacto, que no está siendo medida ni por los expertos, ni por los medios.
“Esto sugiere que la principal culpa es la confluencia de un entorno intenso de encuestas y una narrativa en los medios que asemeja las campañas en Estados Unidos en 2012, que apuntaron a los subgrupos de votantes volátiles”, agregó. “Esos votantes muy motivados, pueden rápidamente convertirse en una fuerza, elusiva y que confunda a los encuestadores”.
Las empresas encuestadoras en México van a tener que regresar a preguntar al votante cómo votó y porqué mintió para detectar sus fallas. Desaciertos, sin embargo, como en Nuevo León, Michoacán o el Distrito Federal no deben ocultar los aciertos en elecciones cerradas como Querétaro, San Luis Potosí o Sonora, donde hubo cómodas ventajas como Baja California Sur, Campeche, o la forma como describieron con precisión la de Guerrero. Relevante en esta línea de argumentación es que sus metodologías y algoritmos en la selección de las secciones a encuestar reflejaron también, con enorme precisión, el resultado en el Congreso federal, y todas menos una, que dieron a Morena por encima del Partido Verde.
Las empresas encuestadoras y los medios no deben entrar en pánico, ni ser víctimas de la opinión pública y las percepciones. La esquizofrenia de los resultados a las que se llegó pese a emplear la misma metodología, tiene que analizarse junto con la reacción de los electores.
Es recomendable que dentro de sus análisis internos, realicen un estudio antropológico en todo el país que les permita encontrar qué es lo que realmente piensan los votantes en sus microambientes, y cuáles son los motivadores para decir verdades o mentiras, y en qué momento. De esa forma podrán ajustar sus métodos e incorporar nuevas plataformas que las lleven de regreso a la precisión y, de paso, sobrevivan el linchamiento nacional.
Twitter: @rivapa
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junio 23, 2015
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lunes, 9 de marzo de 2015
Ética, la crisis de México
El origen profundo y real de la crisis en México es ético y moral. Ese el centro de la complicada situación social y política que vive el país tras los escándalos recientes de seguridad y corrupción que encarnan los casos de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, el de la casa blanca de la primera dama y la confrontación entre distintos grupos de interés que tiene como su arena a los medios de información y las redes sociales.
La alternancia democrática conseguida en el año 2000 no trajo una renovación de la vida pública; los usos y costumbres de la Presidencia autoritaria y su visión patrimonialista se trasladaron a los gobiernos del PAN y el PRD en todos sus niveles, cancelando el anhelo y necesidad de cambio que los mexicanos expresaron entonces con su voto para dar término a más 70 años de gobiernos del PRI.
Hoy, la clase política sin importar su origen, sea priista, panista, perredista o de cualquier otro partido, sigue desdeñando a los ciudadanos y administra el gobierno como si sus recursos fueran propios y no de la nación, pero además norman su actuar bajo la premisa de la impunidad, por lo que disponen de los bienes públicos de manera discrecional, igual que los delincuentes comunes que roban, violan y matan sabedores que es muy improbable que sean castigados.
Pero por desgracia, actores y grupos sociales que legítimamente demandan cambios y cuestionan las desviaciones y excesos de los hombres del poder también forman parte de esta crisis de valores, ya que no someten su discurso y su actuar a estándares éticos que los diferencien claramente de los políticos y funcionarios objeto de sus críticas y en no pocas ocasiones actúan bajo la premisa de que la bondad de su causa justifica el uso de cualquier medio.
Y esta circunstancia también alcanza a medios y periodistas que pierden de vista el objetivo de informar y de plano desdeñan los hechos en pos de una causa generando un daño social que se suma a los que dicen combatir.
Al final, la recurrente ruptura del orden institucional promovida desde el propio gobierno y la falta de proyecto y compromiso real de parte de los actores que se dicen promotores del cambio llevan a México a una espiral de polarización que parece no tener fin y por desgracia no se ve en el horizonte el nacimiento de liderazgos políticos o sociales que tengan en su agenda reencauzar al país para rescatarlo de ese terrorífico río revuelto en el que nadan a placer gobernantes y opositores.
La alternancia democrática conseguida en el año 2000 no trajo una renovación de la vida pública; los usos y costumbres de la Presidencia autoritaria y su visión patrimonialista se trasladaron a los gobiernos del PAN y el PRD en todos sus niveles, cancelando el anhelo y necesidad de cambio que los mexicanos expresaron entonces con su voto para dar término a más 70 años de gobiernos del PRI.
Hoy, la clase política sin importar su origen, sea priista, panista, perredista o de cualquier otro partido, sigue desdeñando a los ciudadanos y administra el gobierno como si sus recursos fueran propios y no de la nación, pero además norman su actuar bajo la premisa de la impunidad, por lo que disponen de los bienes públicos de manera discrecional, igual que los delincuentes comunes que roban, violan y matan sabedores que es muy improbable que sean castigados.
Pero por desgracia, actores y grupos sociales que legítimamente demandan cambios y cuestionan las desviaciones y excesos de los hombres del poder también forman parte de esta crisis de valores, ya que no someten su discurso y su actuar a estándares éticos que los diferencien claramente de los políticos y funcionarios objeto de sus críticas y en no pocas ocasiones actúan bajo la premisa de que la bondad de su causa justifica el uso de cualquier medio.
Y esta circunstancia también alcanza a medios y periodistas que pierden de vista el objetivo de informar y de plano desdeñan los hechos en pos de una causa generando un daño social que se suma a los que dicen combatir.
Al final, la recurrente ruptura del orden institucional promovida desde el propio gobierno y la falta de proyecto y compromiso real de parte de los actores que se dicen promotores del cambio llevan a México a una espiral de polarización que parece no tener fin y por desgracia no se ve en el horizonte el nacimiento de liderazgos políticos o sociales que tengan en su agenda reencauzar al país para rescatarlo de ese terrorífico río revuelto en el que nadan a placer gobernantes y opositores.
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Ciudad de México, DF, México
lunes, 23 de febrero de 2015
México con miedo, indignado y harto: CNDH
México.- El titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) Luis Raúl González aseguró hoy que México atraviesa una crisis de derechos humanos y de valores, por ello pidió el apoyo de la ciudadanía para enfrentar las expresiones sociales de “hartazgo, inconformidad, sufrimiento, miedo e indignación” que se viven en el país en el contexto de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
El titular de la CNDH consideró que “para enfrentar el gran reto de un México con crisis de valores y de derechos humanos, crispación social en algunas partes del país, y expresiones sociales de hartazgo, inconformidad, sufrimiento, miedo e indignación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, requiere del acompañamiento de la sociedad”.
El Ómbusdman nacional participó este día en la ceremonia del Cuarto Aniversario del Museo Memoria y Tolerancia, ahí aseguró que México atraviesa por una crisis del Estado de Derecho.
Afirmó que el país requiere un Estado social y democrático de Derecho, donde el eje transversal sean los derechos humanos de la persona, incluyendo los Derechos Sociales.
“En la medida en que aprobemos y permitamos que las autoridades, los poderes públicos excedan sus atribuciones y no actuemos ni señalemos estaremos incurriendo en tolerar conductas que un día pueden explotar, como sucedió en el caso de Iguala”, agregó.
Luis González consideró que cuando un servidor público desvía su conducta y comete abusos de poder, se tiene que denunciar, y el papel de la CNDH es señalarlo para que no se repita.
Agregó que la población tiene que acompañar al Ómbudsman nacional en estas denuncias, cuando observa que se han violado los derechos humanos de cualquier persona.
Aseveró también que hay una falta de credibilidad en las instituciones y aceptó que la CNDH no está exenta de ello, por lo cual, dijo, ”necesitamos fortalecerla, con un ejercicio puntual de sus atribuciones; mostrarse independiente frente a los poderes públicos y ejercer su autonomía, lo que no significa estar aislado o no tener comunicación e interlocución con la autoridad”.
Reiteró que la CNDH seguirá señalando a los servidores públicos que no estén comprometidos con los derechos humanos, que excedan su función y que incurran en la vulneración de la dignidad humana.
El titular de la CNDH consideró que “para enfrentar el gran reto de un México con crisis de valores y de derechos humanos, crispación social en algunas partes del país, y expresiones sociales de hartazgo, inconformidad, sufrimiento, miedo e indignación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, requiere del acompañamiento de la sociedad”.
El Ómbusdman nacional participó este día en la ceremonia del Cuarto Aniversario del Museo Memoria y Tolerancia, ahí aseguró que México atraviesa por una crisis del Estado de Derecho.
Afirmó que el país requiere un Estado social y democrático de Derecho, donde el eje transversal sean los derechos humanos de la persona, incluyendo los Derechos Sociales.
“En la medida en que aprobemos y permitamos que las autoridades, los poderes públicos excedan sus atribuciones y no actuemos ni señalemos estaremos incurriendo en tolerar conductas que un día pueden explotar, como sucedió en el caso de Iguala”, agregó.
Luis González consideró que cuando un servidor público desvía su conducta y comete abusos de poder, se tiene que denunciar, y el papel de la CNDH es señalarlo para que no se repita.
Agregó que la población tiene que acompañar al Ómbudsman nacional en estas denuncias, cuando observa que se han violado los derechos humanos de cualquier persona.
Aseveró también que hay una falta de credibilidad en las instituciones y aceptó que la CNDH no está exenta de ello, por lo cual, dijo, ”necesitamos fortalecerla, con un ejercicio puntual de sus atribuciones; mostrarse independiente frente a los poderes públicos y ejercer su autonomía, lo que no significa estar aislado o no tener comunicación e interlocución con la autoridad”.
Reiteró que la CNDH seguirá señalando a los servidores públicos que no estén comprometidos con los derechos humanos, que excedan su función y que incurran en la vulneración de la dignidad humana.
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viernes, 20 de febrero de 2015
Las crisis, ¿oportunidad o torcedura?
México.- Una tesis occidental asegura que en el idioma chino, crisis significa además de un peligro, una oportunidad. Para los optimistas, la reciente crisis política representaba para el gobierno una oportunidad de impulsar la reforma del estado de derecho.
Una muy difundida tesis occidental asegura que en el idioma chino, crisis significa además de un peligro, una oportunidad. Así, para los optimistas, la reciente crisis política —iniciada con la masacre de Iguala y profundizada con ya numerosos escándalos de conflictos de interés y corrupción— representaba para el gobierno de Enrique Peña una gran oportunidad de impulsar, en sus cuatro años restantes, la reforma del estado de derecho que potenciaría las 11 ya aprobadas, coronando así la entrada de México a una nueva modernidad.
Después de su viaje, nada menos que a China, se anunció que el Presidente daría a conocer medidas de gran trascendencia para atender el profundo reclamo social de seguridad, justicia y combate a la corrupción. Parecía que su estancia en aquel país le enseñó eso de que las crisis son oportunidades. Entonces se dieron a conocer el video de Angélica Rivera y luego el decálogo del 27 de noviembre. ¿Se eliminaron las sospechas sobre el conflicto de intereses? ¿Alguien considera que fue un parteaguas a favor del estado de derecho? ¿Alguien sabe de la concreción de alguna de esas diez medidas? Primer fiasco.
Luego llegó 2015 y ante el deterioro del ambiente político, el reclamo creciente y la expectativa de algún anuncio de cambios en el gabinete y/o de un relanzamiento del gobierno con mejores políticas públicas, vino el desangelado y rutinario mensaje de año nuevo, que no merece ningún comentario. Segundo fiasco.
En tercer lugar, ante la intensificación de las críticas (el “no entienden que no entienden”; o sí entienden, pero no les importa) por más casos de posible conflicto de interés (la casa de Luis Videgaray en Malinalco y la del Presidente en Ixtapan de la Sal), el presidente Peña retoma, a regañadientes, el tema. Esta vez revive la Secretaría de la Función Pública (con funciones disminuidas), nombra a Virgilio Andrade como su titular y anuncia una investigación sobre los probables conflictos de interés, que es descalificada tanto por encargársela a un dependiente suyo, como por adelantar el resultado al asegurar que él no ha cometido ninguna ilegalidad, ni ha caído en ningún conflicto de interés. Más enojo e indignación. Tercera oportunidad desaprovechada.
Y mientras, la mata sigue dando. Aparecen las propiedades de la familia Murat en Nueva York, la negativa de su hijo, director del Infonavit, a hacer declaración patrimonial; la resistencia de Los Pinos y de la bancada del PRI a aprobar el sistema anticorrupción y el intento de la Presidencia de hacer una reforma regresiva en materia de transparencia.
Así, a menos de cinco meses de aquella trágica noche en Iguala, no hay duda alguna de que para el gobierno federal el componente de oportunidad de la crisis se perdió. De hecho, si uno averigua, resulta que eso de que las crisis son también una oportunidad no es cierto. Los sinólogos aseguran que esa es una traducción falsa, pese a su uso extendido. La definición china de crisis es “momento de peligro”, el tiempo en que las cosas comienzan a torcerse. (véase http://www.pinyin.info/chinese/crisis.html). Y vaya que al gobierno sí le gustó esta definición, pues se ha empeñado en torcerlas.
No hay pues ningún indicio de que el estado de derecho y la seguridad vayan a ser prioridades. El discurso y el proyecto de gobierno se reducirán a presumir y a tratar de instrumentar las 11 reformas estructurales y a difundir, con juegos estadísticos, que la seguridad mejora. Nada más. Falta que hable la sociedad.
Una muy difundida tesis occidental asegura que en el idioma chino, crisis significa además de un peligro, una oportunidad. Así, para los optimistas, la reciente crisis política —iniciada con la masacre de Iguala y profundizada con ya numerosos escándalos de conflictos de interés y corrupción— representaba para el gobierno de Enrique Peña una gran oportunidad de impulsar, en sus cuatro años restantes, la reforma del estado de derecho que potenciaría las 11 ya aprobadas, coronando así la entrada de México a una nueva modernidad.
Después de su viaje, nada menos que a China, se anunció que el Presidente daría a conocer medidas de gran trascendencia para atender el profundo reclamo social de seguridad, justicia y combate a la corrupción. Parecía que su estancia en aquel país le enseñó eso de que las crisis son oportunidades. Entonces se dieron a conocer el video de Angélica Rivera y luego el decálogo del 27 de noviembre. ¿Se eliminaron las sospechas sobre el conflicto de intereses? ¿Alguien considera que fue un parteaguas a favor del estado de derecho? ¿Alguien sabe de la concreción de alguna de esas diez medidas? Primer fiasco.
Luego llegó 2015 y ante el deterioro del ambiente político, el reclamo creciente y la expectativa de algún anuncio de cambios en el gabinete y/o de un relanzamiento del gobierno con mejores políticas públicas, vino el desangelado y rutinario mensaje de año nuevo, que no merece ningún comentario. Segundo fiasco.
En tercer lugar, ante la intensificación de las críticas (el “no entienden que no entienden”; o sí entienden, pero no les importa) por más casos de posible conflicto de interés (la casa de Luis Videgaray en Malinalco y la del Presidente en Ixtapan de la Sal), el presidente Peña retoma, a regañadientes, el tema. Esta vez revive la Secretaría de la Función Pública (con funciones disminuidas), nombra a Virgilio Andrade como su titular y anuncia una investigación sobre los probables conflictos de interés, que es descalificada tanto por encargársela a un dependiente suyo, como por adelantar el resultado al asegurar que él no ha cometido ninguna ilegalidad, ni ha caído en ningún conflicto de interés. Más enojo e indignación. Tercera oportunidad desaprovechada.
Y mientras, la mata sigue dando. Aparecen las propiedades de la familia Murat en Nueva York, la negativa de su hijo, director del Infonavit, a hacer declaración patrimonial; la resistencia de Los Pinos y de la bancada del PRI a aprobar el sistema anticorrupción y el intento de la Presidencia de hacer una reforma regresiva en materia de transparencia.
Así, a menos de cinco meses de aquella trágica noche en Iguala, no hay duda alguna de que para el gobierno federal el componente de oportunidad de la crisis se perdió. De hecho, si uno averigua, resulta que eso de que las crisis son también una oportunidad no es cierto. Los sinólogos aseguran que esa es una traducción falsa, pese a su uso extendido. La definición china de crisis es “momento de peligro”, el tiempo en que las cosas comienzan a torcerse. (véase http://www.pinyin.info/chinese/crisis.html). Y vaya que al gobierno sí le gustó esta definición, pues se ha empeñado en torcerlas.
No hay pues ningún indicio de que el estado de derecho y la seguridad vayan a ser prioridades. El discurso y el proyecto de gobierno se reducirán a presumir y a tratar de instrumentar las 11 reformas estructurales y a difundir, con juegos estadísticos, que la seguridad mejora. Nada más. Falta que hable la sociedad.
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jueves, 19 de febrero de 2015
Las crisis, ¿oportunidad o torcedura?
México.- Una tesis occidental asegura que en el idioma chino, crisis significa además de un peligro, una oportunidad. Para los optimistas, la reciente crisis política representaba para el gobierno una oportunidad de impulsar la reforma del estado de derecho.
Una muy difundida tesis occidental asegura que en el idioma chino, crisis significa además de un peligro, una oportunidad. Así, para los optimistas, la reciente crisis política —iniciada con la masacre de Iguala y profundizada con ya numerosos escándalos de conflictos de interés y corrupción— representaba para el gobierno de Enrique Peña una gran oportunidad de impulsar, en sus cuatro años restantes, la reforma del estado de derecho que potenciaría las 11 ya aprobadas, coronando así la entrada de México a una nueva modernidad.
Después de su viaje, nada menos que a China, se anunció que el Presidente daría a conocer medidas de gran trascendencia para atender el profundo reclamo social de seguridad, justicia y combate a la corrupción. Parecía que su estancia en aquel país le enseñó eso de que las crisis son oportunidades. Entonces se dieron a conocer el video de Angélica Rivera y luego el decálogo del 27 de noviembre. ¿Se eliminaron las sospechas sobre el conflicto de intereses? ¿Alguien considera que fue un parteaguas a favor del estado de derecho? ¿Alguien sabe de la concreción de alguna de esas diez medidas? Primer fiasco.
Luego llegó 2015 y ante el deterioro del ambiente político, el reclamo creciente y la expectativa de algún anuncio de cambios en el gabinete y/o de un relanzamiento del gobierno con mejores políticas públicas, vino el desangelado y rutinario mensaje de año nuevo, que no merece ningún comentario. Segundo fiasco.
En tercer lugar, ante la intensificación de las críticas (el “no entienden que no entienden”; o sí entienden, pero no les importa) por más casos de posible conflicto de interés (la casa de Luis Videgaray en Malinalco y la del Presidente en Ixtapan de la Sal), el presidente Peña retoma, a regañadientes, el tema. Esta vez revive la Secretaría de la Función Pública (con funciones disminuidas), nombra a Virgilio Andrade como su titular y anuncia una investigación sobre los probables conflictos de interés, que es descalificada tanto por encargársela a un dependiente suyo, como por adelantar el resultado al asegurar que él no ha cometido ninguna ilegalidad, ni ha caído en ningún conflicto de interés. Más enojo e indignación. Tercera oportunidad desaprovechada.
Y mientras, la mata sigue dando. Aparecen las propiedades de la familia Murat en Nueva York, la negativa de su hijo, director del Infonavit, a hacer declaración patrimonial; la resistencia de Los Pinos y de la bancada del PRI a aprobar el sistema anticorrupción y el intento de la Presidencia de hacer una reforma regresiva en materia de transparencia.
Así, a menos de cinco meses de aquella trágica noche en Iguala, no hay duda alguna de que para el gobierno federal el componente de oportunidad de la crisis se perdió. De hecho, si uno averigua, resulta que eso de que las crisis son también una oportunidad no es cierto. Los sinólogos aseguran que esa es una traducción falsa, pese a su uso extendido. La definición china de crisis es “momento de peligro”, el tiempo en que las cosas comienzan a torcerse. (véase http://www.pinyin.info/chinese/crisis.html). Y vaya que al gobierno sí le gustó esta definición, pues se ha empeñado en torcerlas.
No hay pues ningún indicio de que el estado de derecho y la seguridad vayan a ser prioridades. El discurso y el proyecto de gobierno se reducirán a presumir y a tratar de instrumentar las 11 reformas estructurales y a difundir, con juegos estadísticos, que la seguridad mejora. Nada más. Falta que hable la sociedad.
Una muy difundida tesis occidental asegura que en el idioma chino, crisis significa además de un peligro, una oportunidad. Así, para los optimistas, la reciente crisis política —iniciada con la masacre de Iguala y profundizada con ya numerosos escándalos de conflictos de interés y corrupción— representaba para el gobierno de Enrique Peña una gran oportunidad de impulsar, en sus cuatro años restantes, la reforma del estado de derecho que potenciaría las 11 ya aprobadas, coronando así la entrada de México a una nueva modernidad.
Después de su viaje, nada menos que a China, se anunció que el Presidente daría a conocer medidas de gran trascendencia para atender el profundo reclamo social de seguridad, justicia y combate a la corrupción. Parecía que su estancia en aquel país le enseñó eso de que las crisis son oportunidades. Entonces se dieron a conocer el video de Angélica Rivera y luego el decálogo del 27 de noviembre. ¿Se eliminaron las sospechas sobre el conflicto de intereses? ¿Alguien considera que fue un parteaguas a favor del estado de derecho? ¿Alguien sabe de la concreción de alguna de esas diez medidas? Primer fiasco.
Luego llegó 2015 y ante el deterioro del ambiente político, el reclamo creciente y la expectativa de algún anuncio de cambios en el gabinete y/o de un relanzamiento del gobierno con mejores políticas públicas, vino el desangelado y rutinario mensaje de año nuevo, que no merece ningún comentario. Segundo fiasco.
En tercer lugar, ante la intensificación de las críticas (el “no entienden que no entienden”; o sí entienden, pero no les importa) por más casos de posible conflicto de interés (la casa de Luis Videgaray en Malinalco y la del Presidente en Ixtapan de la Sal), el presidente Peña retoma, a regañadientes, el tema. Esta vez revive la Secretaría de la Función Pública (con funciones disminuidas), nombra a Virgilio Andrade como su titular y anuncia una investigación sobre los probables conflictos de interés, que es descalificada tanto por encargársela a un dependiente suyo, como por adelantar el resultado al asegurar que él no ha cometido ninguna ilegalidad, ni ha caído en ningún conflicto de interés. Más enojo e indignación. Tercera oportunidad desaprovechada.
Y mientras, la mata sigue dando. Aparecen las propiedades de la familia Murat en Nueva York, la negativa de su hijo, director del Infonavit, a hacer declaración patrimonial; la resistencia de Los Pinos y de la bancada del PRI a aprobar el sistema anticorrupción y el intento de la Presidencia de hacer una reforma regresiva en materia de transparencia.
Así, a menos de cinco meses de aquella trágica noche en Iguala, no hay duda alguna de que para el gobierno federal el componente de oportunidad de la crisis se perdió. De hecho, si uno averigua, resulta que eso de que las crisis son también una oportunidad no es cierto. Los sinólogos aseguran que esa es una traducción falsa, pese a su uso extendido. La definición china de crisis es “momento de peligro”, el tiempo en que las cosas comienzan a torcerse. (véase http://www.pinyin.info/chinese/crisis.html). Y vaya que al gobierno sí le gustó esta definición, pues se ha empeñado en torcerlas.
No hay pues ningún indicio de que el estado de derecho y la seguridad vayan a ser prioridades. El discurso y el proyecto de gobierno se reducirán a presumir y a tratar de instrumentar las 11 reformas estructurales y a difundir, con juegos estadísticos, que la seguridad mejora. Nada más. Falta que hable la sociedad.
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lunes, 10 de noviembre de 2014
¿Hay alguien ahí?
Lo que ocurrió el sábado en el Zócalo es una metáfora puntual de nuestra crisis. Miles de personas marchan y exigen, en completa calma y plenos derechos, justicia. Pero el protagonismo es de un puñado de violentos que arremete contra Palacio Nacional, desprotegido negligentemente. Borrachos de su éxito, al verse capaces de atacar la histórica sede, pues nada ni nadie los detiene, siguen así durante largos minutos. Un centenar de trogloditas corean la ocurrencia de los violentos: “Si quieres hacer algo útil tírate como Juan Escutia”, grita la masa a un soldado que mira atónito desde la azotea los caballazos a la puerta Mariana.
Ante las bombas molotov, tímidas voces dicen “No a la violencia”. La autoridad, local y federal, es un lujo ausente. Los pacíficos huyen del lugar. Y sólo en una ventana de Palacio se aprecian sombras que manotean, como dando órdenes: echen agua, espuma, resistan… instrucciones que no pudieron impedir ni mitigar la barbarie que terminará por reventar el simbólico portón. Cuando el daño está hecho, llegan algunos granaderos y en cosa de minutos retoman el control.
Incapaz de hacer estrictamente lo debido, la Policía iniciará una venganza en las calles aledañas: buscan quién pague la puerta rota, qué más da si estuvo o no en el ataque.
¿Hay alguien ahí?
La suerte quiso que esa noche me equivocara de ruta. La concentración fue citada en la PGR a las 8:00 de la noche pero, confundidos, llegamos directo al Zócalo. Con la experiencia de otras marchas, pensé que no podríamos acercarnos en el taxi hasta la plancha. El taxista bajó sin problemas por 5 de Mayo hasta la Catedral. A las 7:32 p.m. nada hacía temer una noche difícil. Ningún operativo de seguridad a la vista. Nada. La calle Madero era un hervidero de chilangos gozando su sábado. Música y comedera por doquier. Compramos un helado y enmendamos el camino. Una hora después, y un poco más allá de Insurgentes, nos topamos al fin con la marcha, era grande, ruidosa.
Niños, ancianos, clasemedieros, universitarios... Pero no estaban solos. Algunos anarcos fueron reventando globos con pintura en muros y grafitearon paredes, ventanas y puestos de periódicos. Ahí estaban, a la vista de cualquiera que quisiera verlos. Los gobiernos federal y capitalino tuvieron más de una hora para preparar otro escenario, uno que incluyera aislar el Palacio. Nada hicieron.
¿Hay alguien ahí?
Desde el primer momento todo fue a mal. Las marchas no suelen emplazarse frente al Palacio. Esta llegó y se fue directo hacia allá. Pepe Merino y yo nos miramos desconcertados. Luego la vanguardia de la marcha se dirigió al asta. Ahí se leyeron los nombres de los 43 muchachos de Ayotzinapa y se conminó a no caer en provocaciones justo cuando un puñado de violentos comenzaron el asalto a Palacio. Ni la prensa estaba preparada.
¿Hay alguien ahí?
Y durante una hora en la atmósfera del Zócalo se materializó esa sensación que lleva semanas en el ambiente, esa de que todo puede pasar, esa de que estamos como en 1994, esa de que matan a un general encargado de la seguridad en Tamaulipas y nosotros como si nada, esa de que recula el gobierno en un mega proyecto y nadie sabe bien a bien por qué, esa de que el presidente Enrique Peña Nieto no comprendió que no se podía ir a China, y que menos se podía ir sin haber dado un mensaje solemne a la Nación sobre los desaparecidos, palabras donde explicara que ya entendió lo que no ha entendido desde el 26 de septiembre.
¿Hay alguien ahí?
Ante las bombas molotov, tímidas voces dicen “No a la violencia”. La autoridad, local y federal, es un lujo ausente. Los pacíficos huyen del lugar. Y sólo en una ventana de Palacio se aprecian sombras que manotean, como dando órdenes: echen agua, espuma, resistan… instrucciones que no pudieron impedir ni mitigar la barbarie que terminará por reventar el simbólico portón. Cuando el daño está hecho, llegan algunos granaderos y en cosa de minutos retoman el control.
Incapaz de hacer estrictamente lo debido, la Policía iniciará una venganza en las calles aledañas: buscan quién pague la puerta rota, qué más da si estuvo o no en el ataque.
¿Hay alguien ahí?
La suerte quiso que esa noche me equivocara de ruta. La concentración fue citada en la PGR a las 8:00 de la noche pero, confundidos, llegamos directo al Zócalo. Con la experiencia de otras marchas, pensé que no podríamos acercarnos en el taxi hasta la plancha. El taxista bajó sin problemas por 5 de Mayo hasta la Catedral. A las 7:32 p.m. nada hacía temer una noche difícil. Ningún operativo de seguridad a la vista. Nada. La calle Madero era un hervidero de chilangos gozando su sábado. Música y comedera por doquier. Compramos un helado y enmendamos el camino. Una hora después, y un poco más allá de Insurgentes, nos topamos al fin con la marcha, era grande, ruidosa.
Niños, ancianos, clasemedieros, universitarios... Pero no estaban solos. Algunos anarcos fueron reventando globos con pintura en muros y grafitearon paredes, ventanas y puestos de periódicos. Ahí estaban, a la vista de cualquiera que quisiera verlos. Los gobiernos federal y capitalino tuvieron más de una hora para preparar otro escenario, uno que incluyera aislar el Palacio. Nada hicieron.
¿Hay alguien ahí?
Desde el primer momento todo fue a mal. Las marchas no suelen emplazarse frente al Palacio. Esta llegó y se fue directo hacia allá. Pepe Merino y yo nos miramos desconcertados. Luego la vanguardia de la marcha se dirigió al asta. Ahí se leyeron los nombres de los 43 muchachos de Ayotzinapa y se conminó a no caer en provocaciones justo cuando un puñado de violentos comenzaron el asalto a Palacio. Ni la prensa estaba preparada.
¿Hay alguien ahí?
Y durante una hora en la atmósfera del Zócalo se materializó esa sensación que lleva semanas en el ambiente, esa de que todo puede pasar, esa de que estamos como en 1994, esa de que matan a un general encargado de la seguridad en Tamaulipas y nosotros como si nada, esa de que recula el gobierno en un mega proyecto y nadie sabe bien a bien por qué, esa de que el presidente Enrique Peña Nieto no comprendió que no se podía ir a China, y que menos se podía ir sin haber dado un mensaje solemne a la Nación sobre los desaparecidos, palabras donde explicara que ya entendió lo que no ha entendido desde el 26 de septiembre.
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viernes, 7 de noviembre de 2014
Necesario construir capital social: nuncio apostólico
Mexico.- Es necesario meditar en la urgencia de construir capital social como respuesta a la crisis generalizada que vivimos, es en la formación de capital social donde está buena parte de la solución a los retos y problemas que tenemos, pues hoy observamos desorientación general en todos los ámbitos de la vida, el económico, social, cultural, político, social y de forma particular en el ámbito de la familia.
El nuncio apostólico en México, Christopher Pierre, manifestó que la formación de capital social implica cuidar y fomentar relaciones de bien, verdadero desarrollo integral y confianza en todos los ámbitos de la vida en la sociedad.
Al participar en el XVI Congreso Nacional de la Unión Social de Empresarios de México (USEM) Confederación, el representante del Vaticano en México lamentó por otra parte que el campo de la moral y de la ética "ha quedado excluido de la vida para vivirse sólo en lo privado".
Vivimos, aseveró, ante un giro histórico, un cambio de época gracias a los enormes saltos cualitativos, lasinnovaciones tecnológicas y sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y la vida, como ha dicho el Papa Francisco.
En el cambio de época, subrayó, el ser humano no entiende lo que sucede en el mundo, porque cree que los esquemas que usa para explicarse la realidad ya no le sirven, no funcionan, no son suficientes; lo más paradójico es que mientras este ser humano encuentra otros esquemas o paradigmas o marcos referenciales, se da un vacío, un desorden, a veces incluso un caos, advirtió.
Estamos en la era del conocimiento y de la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo, lo cual ha provocado una crisis generalizada, con aciertos y desaciertos, encuentros y desencuentros que requieren de atención adecuada, sostuvo el nuncio.
En un cambio de esta índole, reconocemos que parte del problema general es el gran déficit de capital social, de seres humanos que nos ayuden a interpretar, dar sentido a la historia, insistió.
Esta es quizá una de las causas fundamentales que actúan en la complejidad del síndrome que hoy vivimos, añadió.
Manifestó que el momento actual es una gran oportunidad para dar a la economía y a la actividad empresarial un giro para responder cristianamente a la concentración de la riqueza, la exclusión y la desigualdad, como lo ha dicho el Papa.
Recordó que el objetivo esencial de la economía es la formación de la riqueza y su incremento progresivo en términos cuantitativos y cualitativos, lo cual es correcto si está orientado al desarrollo global y solidario del hombre y la sociedad.
No puede reducirse, dijo el representante papal, a la acumulación de bienes y servicios, que no es una condición suficiente para la felicidad humana, por eso la empresa está llamada a prestar una respuesta mayor a la sociedad asumiendo la responsabilidad social empresarial desde esta perspectiva.
El empresario está llamado a contribuir a la creación del capital social, siendo creativo para la generación de riqueza y la creación de empleos dignos que favorezcan a la familia, añadió el expositor.
Pidió a los empresarios que secunden la demanda de calidad de la mercancía que se produce y se consume, que inviertan en aquellos lugares y sectores productivos que ofrecen a los individuos y a los pueblos la oportunidad de dar valor al propio trabajo.
Se debe colocar como prioridad la creación de oportunidades económicas para sectores de la población marginados, sostuvo.
Se habla de salir de la informalidad, pero si no se ayuda a los marginados, vamos a quedarnos por un siglo más con este fenómeno, advirtió.
El nuncio apostólico en México, Christopher Pierre, manifestó que la formación de capital social implica cuidar y fomentar relaciones de bien, verdadero desarrollo integral y confianza en todos los ámbitos de la vida en la sociedad.
Al participar en el XVI Congreso Nacional de la Unión Social de Empresarios de México (USEM) Confederación, el representante del Vaticano en México lamentó por otra parte que el campo de la moral y de la ética "ha quedado excluido de la vida para vivirse sólo en lo privado".
Vivimos, aseveró, ante un giro histórico, un cambio de época gracias a los enormes saltos cualitativos, lasinnovaciones tecnológicas y sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y la vida, como ha dicho el Papa Francisco.
En el cambio de época, subrayó, el ser humano no entiende lo que sucede en el mundo, porque cree que los esquemas que usa para explicarse la realidad ya no le sirven, no funcionan, no son suficientes; lo más paradójico es que mientras este ser humano encuentra otros esquemas o paradigmas o marcos referenciales, se da un vacío, un desorden, a veces incluso un caos, advirtió.
Estamos en la era del conocimiento y de la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo, lo cual ha provocado una crisis generalizada, con aciertos y desaciertos, encuentros y desencuentros que requieren de atención adecuada, sostuvo el nuncio.
En un cambio de esta índole, reconocemos que parte del problema general es el gran déficit de capital social, de seres humanos que nos ayuden a interpretar, dar sentido a la historia, insistió.
Esta es quizá una de las causas fundamentales que actúan en la complejidad del síndrome que hoy vivimos, añadió.
Manifestó que el momento actual es una gran oportunidad para dar a la economía y a la actividad empresarial un giro para responder cristianamente a la concentración de la riqueza, la exclusión y la desigualdad, como lo ha dicho el Papa.
Recordó que el objetivo esencial de la economía es la formación de la riqueza y su incremento progresivo en términos cuantitativos y cualitativos, lo cual es correcto si está orientado al desarrollo global y solidario del hombre y la sociedad.
No puede reducirse, dijo el representante papal, a la acumulación de bienes y servicios, que no es una condición suficiente para la felicidad humana, por eso la empresa está llamada a prestar una respuesta mayor a la sociedad asumiendo la responsabilidad social empresarial desde esta perspectiva.
El empresario está llamado a contribuir a la creación del capital social, siendo creativo para la generación de riqueza y la creación de empleos dignos que favorezcan a la familia, añadió el expositor.
Pidió a los empresarios que secunden la demanda de calidad de la mercancía que se produce y se consume, que inviertan en aquellos lugares y sectores productivos que ofrecen a los individuos y a los pueblos la oportunidad de dar valor al propio trabajo.
Se debe colocar como prioridad la creación de oportunidades económicas para sectores de la población marginados, sostuvo.
Se habla de salir de la informalidad, pero si no se ayuda a los marginados, vamos a quedarnos por un siglo más con este fenómeno, advirtió.
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noviembre 07, 2014
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miércoles, 29 de octubre de 2014
Saldos y consecuencias de la crisis de Iguala
Iguala.- Hasta este momento de la crisis desatada por el caso Iguala, el saldo es negativo para todos (víctimas, sociedad, partidos, gobiernos, país) y de tal magnitud, que la única manera de salir de ella es atenderlo de manera urgente y prioritaria. Las víctimas y sus familias en primer lugar. ¿Cómo compensarlas? Hacer justicia es lo mínimo, aunque todos sabemos que es insuficiente. Su dolor permanecerá. Por eso, la primera y más importante tarea del Estado es hacer justicia. No debe ni puede caber ninguna otra consideración.
El saldo para el resto de la sociedad es la confirmación de que vivimos en un estado de indefensión y vulnerabilidad cotidiana y sistemática ante un crimen organizado salvaje, que se sabe impune porque tienen controladas y a su servicio a muchas autoridades. Esa realidad es sentida de manera más dramática por quienes viven en regiones y municipios donde el poderío de las organizaciones criminales se multiplica por la captura y transformación de las instituciones de seguridad y justicia en parte de la maquinaria delictiva. ¿Qué hacer cuando quien tiene por obligación defender y proteger a los ciudadanos es quien los ataca, los secuestra y los asesina?
Con toda razón y justicia la sociedad se ha movilizado para demandar no solo justicia para las víctimas, sino el fin de la impunidad y de la abominable omisión, complicidad y/o colusión del mundo político (así de general, es decir de autoridades electas, partidos políticos, gobiernos, poderes legislativo y judicial) con el mundo criminal. El reclamo también se ha expresado como fin de la corrupción y aunque no son la misma cosa, están muy relacionadas: todas refieren a la debilidad del estado de derecho en México.
Así pues, si no hay justicia para los estudiantes asesinados y desaparecidos y el estado de derecho no se convierte en prioridad del Estado (no solo del gobierno federal), la crisis se desbordará en lo inmediato. Y en caso de no ser atendida y las autoridades apuestan a la desactivación de la protesta por el paso del tiempo, se corre el riesgo de una primavera mexicana y de sumar un nuevo agravio que ahondará al abismo entre sociedad y política.
Por tanto, el reto de Enrique Peña Nieto consiste, en primer lugar, en hacer una lectura correcta tanto de la naturaleza de la crisis, como del amplio y profundo reclamo social (la lectura inicial fue equivocada y, por tanto, la actuación gubernamental ha dejado mucho que desear) lo cual debe conducir, en segundo lugar, a una redefinición profunda de la agenda de gobierno. Instrumentar las reformas estructurales en materia económica y política recién aprobadas no puede ser ya la única prioridad del gobierno y del país.
Fortalecer el estado de derecho con todo lo que implica —revisar el federalismo en materia de seguridad, rehacer las policías de los tres órdenes de gobierno; reinventar los ministerios públicos, mejorar y hacer más eficaz al poder judicial y renovar al sistema penitenciario— debe volverse la otra prioridad. Por eso el reto de Peña Nieto es como jefe del Estado mexicano y no solo de gobierno, pues si quiere hacer bien las cosas tendrá que convocar a todo el Estado, pues la magnitud de la tarea rebasa por mucho al gobierno federal. Y para poder hacerlo tiene que elaborar una propuesta con una estrategia en materia de seguridad y justicia de mediano y largo plazo mucho más amplia y elaborada que la presentada hasta la fecha. A respaldar y aplicar esa estrategia debe convocar a los tres órdenes de gobierno, a los tres poderes de la Unión, a los partidos y a la sociedad.
Y es que un tercer saldo de la crisis es que la estrategia que ha guiado hasta ahora las acciones del gobierno en la materia mostró claramente sus debilidades: no basta la coordinación, faltan mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas; bajar el perfil del problema en los medios no debe significar minimizarlo, ni restarle prioridad política; subsanar la ausencia de propuestas para el fortalecimiento de policías municipales y ministeriales; incluir el blindaje de procesos electorales y la protección de derechos humanos. Una vez que se tenga definida la sustancia de la estrategia, convocar a un pacto nacional, o incluso como otros han sugerido, o a un gobierno de unidad que lo ponga en práctica.
El saldo para el resto de la sociedad es la confirmación de que vivimos en un estado de indefensión y vulnerabilidad cotidiana y sistemática ante un crimen organizado salvaje, que se sabe impune porque tienen controladas y a su servicio a muchas autoridades. Esa realidad es sentida de manera más dramática por quienes viven en regiones y municipios donde el poderío de las organizaciones criminales se multiplica por la captura y transformación de las instituciones de seguridad y justicia en parte de la maquinaria delictiva. ¿Qué hacer cuando quien tiene por obligación defender y proteger a los ciudadanos es quien los ataca, los secuestra y los asesina?
Con toda razón y justicia la sociedad se ha movilizado para demandar no solo justicia para las víctimas, sino el fin de la impunidad y de la abominable omisión, complicidad y/o colusión del mundo político (así de general, es decir de autoridades electas, partidos políticos, gobiernos, poderes legislativo y judicial) con el mundo criminal. El reclamo también se ha expresado como fin de la corrupción y aunque no son la misma cosa, están muy relacionadas: todas refieren a la debilidad del estado de derecho en México.
Así pues, si no hay justicia para los estudiantes asesinados y desaparecidos y el estado de derecho no se convierte en prioridad del Estado (no solo del gobierno federal), la crisis se desbordará en lo inmediato. Y en caso de no ser atendida y las autoridades apuestan a la desactivación de la protesta por el paso del tiempo, se corre el riesgo de una primavera mexicana y de sumar un nuevo agravio que ahondará al abismo entre sociedad y política.
Por tanto, el reto de Enrique Peña Nieto consiste, en primer lugar, en hacer una lectura correcta tanto de la naturaleza de la crisis, como del amplio y profundo reclamo social (la lectura inicial fue equivocada y, por tanto, la actuación gubernamental ha dejado mucho que desear) lo cual debe conducir, en segundo lugar, a una redefinición profunda de la agenda de gobierno. Instrumentar las reformas estructurales en materia económica y política recién aprobadas no puede ser ya la única prioridad del gobierno y del país.
Fortalecer el estado de derecho con todo lo que implica —revisar el federalismo en materia de seguridad, rehacer las policías de los tres órdenes de gobierno; reinventar los ministerios públicos, mejorar y hacer más eficaz al poder judicial y renovar al sistema penitenciario— debe volverse la otra prioridad. Por eso el reto de Peña Nieto es como jefe del Estado mexicano y no solo de gobierno, pues si quiere hacer bien las cosas tendrá que convocar a todo el Estado, pues la magnitud de la tarea rebasa por mucho al gobierno federal. Y para poder hacerlo tiene que elaborar una propuesta con una estrategia en materia de seguridad y justicia de mediano y largo plazo mucho más amplia y elaborada que la presentada hasta la fecha. A respaldar y aplicar esa estrategia debe convocar a los tres órdenes de gobierno, a los tres poderes de la Unión, a los partidos y a la sociedad.
Y es que un tercer saldo de la crisis es que la estrategia que ha guiado hasta ahora las acciones del gobierno en la materia mostró claramente sus debilidades: no basta la coordinación, faltan mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas; bajar el perfil del problema en los medios no debe significar minimizarlo, ni restarle prioridad política; subsanar la ausencia de propuestas para el fortalecimiento de policías municipales y ministeriales; incluir el blindaje de procesos electorales y la protección de derechos humanos. Una vez que se tenga definida la sustancia de la estrategia, convocar a un pacto nacional, o incluso como otros han sugerido, o a un gobierno de unidad que lo ponga en práctica.
Por
elmexiquensehoy
a la/s
octubre 29, 2014
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Iguala de La Independencia, GRO, México
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