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jueves, 19 de septiembre de 2019

Vida de los Otopame en la Región de Ecatepec

María de la Asuncion García Samper.
Centro de Estudios Mesoamericanos. A. C.







Cuando estos grupos arribaron a la cuenca de México, venían vistiendo maxtlatl y una capa de pellejos o sea de pieles, los cabellos sueltos, descalzos o con cotaras de piel y llevaban algunos una red en la espalda a modo de manta, portaban el arco y las flechas, pues ellos fueron quienes introdujeron estos utensilios a esta región, vivían con una sola mujer y sus hijos en cuevas, cazaban y recolectaban tanto del lago como de la sierra los frutos que encontraban en su caminar.

No conocían la agricultura, ni el fuego, comían la carne cruda, las pieles producto de los animales que cazaban, las curtían con sal, conocían las barcas o canoas para transportarse por ríos y lagos, daban culto a dios tribal en este caso a Camaxtle, que era de la guerra y la caza, transportaban las mujeres a sus hijos pequeños en canastos en forma de cunas.
Se deslinda en dos grupos estando los otomís y los matlames ya presente en esta región de Ecatepec-Chiconauhtlan. Las mujeres utilizaban el tatuaje y pintura facial se emplumaban en azul, rojo los pies, las piernas y los brazos, se maquillaban el rostro en amarillo y se ponían sobre este un color rojo, pintándose los dientes de negro.
Vivian en un principio en cuevas y más tarde ya asentados y toltequizados como lo señalan las fuentes, sus casas fueron bajas sin ventanas de muros de madera o de piedra unidos con argamasa de barro, algunas ocasiones utilizaban las pencas del maguey para techar y cubrir los muros de sus casas, las puertas anchas y bajas, techos de madera cubiertos con las pencas secas del maguey, casas de adobe constituidas de dos o tres cuartos con techos de dos aguas. El piso era de tierra apisonada y tenían graneros anexos a la casa, contaban con el temazcal y con el horno bajo tierra. Tecomates, cucharas de madera y cerámica, los comales y los metates. Es precisamente en la sierra de Guadalupe y partes del lago donde se han encontrado la presencia de estos temazcales.

Vivian tanto en las laderas de la sierra sobre terrazas de cultivo con metepancles, muros de piedra de contención, sembraban el maguey, frijol, chile y otros productos agrícolas, utilizaban el maguey en todas sus formas, también la Yuca de la cual extraían un vinillo y se comían las flores, explotaban el copal tanto para comercio como para el culto al viento, fuego, tierra y agua, al rayo, al sol y la luna y las estrellas.
Además de tributar a la clase política dominante ellos fueron grandes comerciante, fabricaban la sal en regiones como Ecatepec-Chiconauhtlan, en el valle de México y en Coxcatlan, Puebla. Tenían minas, sementeras y trojes, fueron grande cultivadores del frijol, chile, maíz, tomate, aguacate, y el maguey cimarrón, y comían el maíz en tortillas y tamales, jilote cocido, elotes verdes, elotes cocidos, asados.
Sacaban también el agua miel, vinagre y pulque “…Deste Metl se hace papel a manera de estrazas, para sus caracteres y pinturas. Pero el Otomí-matlames no dejo su costumbre a la caza y la pesca y de esta manera aquellos pueblos que se localizaban cerca de los ríos y lagos y lagunas donde llegaban las aves migratorias estos grupos cazaban estos patos, grullas y diversas aves con redes y trampas y pescaban con redes.

Su organización social básica fue la familia nuclear, constituida por la madre, el padre y los hijos y que a su vez integraban varias familias un clan hasta un grupo mayor. El matrimonio era arreglado por los padres y casaban ya la pareja desde pequeños, cuando el joven llegaba a la pubertad trabajaba para el padre de la novia y la novia recibía como patrimonio familiar la casa donde habitaría el matrimonio y las tierras si era de clase noble. Los Otomí-Matlames o panes fueron generalmente monógamos y solo los nobles podían casar con dos o tres mujeres al mismo tiempo.

Existía la división del trabajo por sexo y edad y los niños asistían a las escuelas, muy semejante a la de los mexicanos. Estás ejercían el control, tanto de la tierra como de la mano de obra, lo cual genero tanto un fuerte excedente, como un sistema tributario.
La sociedad estaba dividida en dos sectores bien definidos en relación a los medios de producción, su estrato y poder político.
Los pillis controlaban las tierras y la fuerza de trabajo.
Macehuales que dependían de los nobles. El culto a los astros, como la representación de los dioses principales, el Padre viejo y la Madre vieja, la cual represento a la luna y era venerada en Xaltocan-Chiconauhtlan- Ecatepec, Huehueteotl, que representa al fuego, era práctico por este grupo.
Tenemos otros como son tontecuhtli señor del fuego y de los muertos y primer caudillos de estos grupos, Xochiquetzal, joven derivada de la madre vieja Nohpyttecha de la basura. Edahi dios del viento y señor de la lluvia, Okhwadapo de las yerbas y Bimazopho cosechero, también estaban presentes Yoccipa que es Mixcoatl el más importante de este grupo.
Tenían los Otomíes otros dioses que procedían de otros grupos, contaban con el grupo de sacerdotes y los jóvenes estudiaban y se quedaban toda la vida sirviendo a Mixcoatl. Una categoría de guerreros llamados Otomíes. Participaron en la guerra al servicio de otros estados.
Fueron grandes y feroces militares, controlados en diferentes épocas como elemento demográfico de movilización, tenían fama de guerreros valientes, organización bélica había una categoría de guerreros llamada Otomíes.
Sahagún nos señala “que estos otomíes fueron gente muy valiente, tenían sus lugares en partes bajas y Atalayas en los cerros.”

“Estos Otomies cazan con redes, y con arcos y flechas. También son muy grandes labradores de maíces, y de otras semillas y legumbres. Habitan en tierras frías y tienen casas pajizas muy grandes. La ropa que visten y el calzado son de maguey, la cual labran y tejen muy bien”.

En Chiconauhtlan-Nepohualco, existen una serie de espacios que evidencian la convivencia de dos grupos étnico, el hegemónico compuesto por los Acolhuas o Tepanecas y el militarista de los Otopames-Matlatzincas. Estos últimos estaban localizados en áreas vigía, siempre en las partes más altas del cerro los cuales se componían de una serie de terrazas fortificadas con altos muros de lajas y fosos, que las evidencias arqueológicas y morfológicas en este caso hablaremos del cerro del Tepetle, un volcán apagado del terciario, que muestra evidencias sobre antiguas erupciones, encontrándose en sus cimas y laderas una serie de bombas de material volcánico además de la presencia de las minas de tezontle rojo piedra volcánica.






Estos sitios de la región de Chiconauhtlan-Nepohualco, localizados en las fronteras de Chiconauhtlan-Ehecatepec, -qué guardan una lógica natural y cultural-, fueron necesarios para defenderse de las avanzadas de los de México-Tenochtitlan y México-Tlatelolco y de los dos y guarda frontera y determinar cómo funcionaban en relación con los Tepanecas.
Estos puntos son en realidad sitios fortifica acolhuas y en el caso de Ecatepec otopames nahuas. Presentan estructuras arquitectónicas como son: plataformas y terrazas habitación y de agricultura, así como las terrazas y fosos con muros de contención de lajas y piedra que rodean al cerro fortificado. Estos rasgos constructivos, son muy útiles para determinar cómo funcionaban los conjuntos militaristas y guarniciones de control militar.
Los asentamientos prehispánico fortificados de la región de Ehecatepec y de Chiconauhtlan-Nepohualco situados en los cerros de Tepetle y de Ehecatepetl y parte de la sierra de Guadalupe, son atribuidos a la cultura de los Otomíes-Matlames y Otomíes-Chichimecas nahuatizados, que contaron con sitios especializados para guardas y defender sus fronteras sirviendo Chiconauhtlan a los acolhuas y los de Ehecatepec a los de México-Tenochtitlan grupos hegemónicos. En las Faldas del cerro de Ehecatepec y de la sierra de Guadalupe se distribuían los pueblos habitados por los Otomíes-nahuatizados sus casas se distribuían en las terrazas para proteger a su señor.
En todas las faldas de este cerro existen evidencias o huellas arqueológicas de pueblos desde la época preclásica, clásica y postclásica, que se distribuían en terrazas, siendo aldeas controladas por el asentamiento mayor de Ehecatepec en las partes más bajas.
El asentamiento prehispánico de Chiconauhtlan, fue concebido desde su construcción como una guarnición militar estratégica con varios puestos de vigilancia, Chiconauhtlan nos muestra una sección más amplia y preservada de todo el sitio arqueológico, sus terrazas con el sistema de metepancles para la explotación del maguey cimarrón producto del pulque, así como para las casas habitación de los guerreros, estas terrazas estaban amuralladas y aún podemos observar estos muros de piedra en los peraltes de las mismas.
El valle de Chiconauhtlan-Ehecatepec era una ruta natural de comunicación y comercio, flujo de productos tributarios tanto con el norte como con el centro y altiplano de México. Por ahí procedían mercancías como plumajes y cobre de la región de Tepecoacuilco y Tlahuica (territorios ocupados en la actualidad por los estados de Guerrero y Morelos).
El fundamento de esta investigación son el análisis del uso del suelo y el agua desde épocas tempranas ,se concretaron como parte del proceso histórico de desarrollo como formación socio-económica de Estado en la Cuenca de México y de esta forma vemos como centros de control como Cuicuilco y Tlapacoya situados al Sur controlaba esta parte de los lagos de Chalco-Xochimilco para su explotación a través de sistemas agrícolas como: el uso del Terraceado y obras hidráulicas, que utilizaba el agua para fines de riego y la explotación tanto de los recursos lacustres como de la llanura, sotomontano, sierra, para las actividades de caza, pesca y recolección y extracción de minerales y cristales como: Piedra, Tezontle, Cal, Obsidiana, y de los montes y bosques los recursos maderables.
Más tarde las formaciones teocráticas del Estado como es el caso de Teotihuacán, empezaron a surgir en nuestra región de estudio una serie de villas, aldeas, ciudades y pequeños centro ceremoniales situados en los diferentes nichos ecológicos de la cuenca siempre ubicados en puntos de control tanto a nivel tributario y de producción como rutas de comunicación y de intercambio. A través de sistemas de dominio Teotihuacán controlo tanto a los recursos lacustres como los obtenidos en las minas de cal, piedra y tezontle de la región de la Sierra de las cruces y de Chiconauhtlan así como de los productos agrícolas y la obtención de madera de los bosques. Siendo un producto muy importante el tezontle de las minas de Chiconauhtlan que sirvió como revestimiento de los palacios y conjuntos habitacionales y en algunos templos de este asentamiento de Teotihuacán.
Entre el año 900 y 1200 de nuestra era llegan grupos chichimecas hacia la región del Acolhuacan situada hacia el noroeste de la Cuenca de México cuya economía fundamentada en la caza-recolección y quienes introdujeron formas distintas de posesión y uso del agua y del suelo y quienes controlaron tanto los recursos de manantiales y diversas fuentes de agua como los recursos de la llanura, sotomontano y sierra que demarcaban los límites territoriales con los grupos agricultores toltecas asentados aquí y de acuerdo con los análisis realizados por Corona Sánchez de su interpretación del códice Xólotl sobre el uso de estos recursos nos señala que la forma de apropiación de tierras para cotos de caza muy semejantes con los lugares de procedencia de estos grupos y que: la apropiación de la tierra a nivel de espacio como también de sus condiciones de reproducción natural o productos como consecuencia de un derecho de conquista de acuerdo a esto vemos como el poder central y de dominio se ejerce desde este momento a través del señor y su linaje como poseedores de la tierra y del agua y la fuerza de trabajo se fundamenta ya en relaciones de dominio de un estamento hacia otro y que en esta formación social se conforma por actividades de caza-recolección.
A través del tiempo nos hemos podido dar cuenta de la diversificación del uso del suelo y de la tierra de acuerdo a las características que presento el medio geográfico y en medio ambiente donde se desenvolvieron las formaciones sociales de Ecatepec-Chiconauhtlan y los cambios que este proceso originaba de acuerdo también a su estructura de poder y control.
Así vemos que a partir de la época prehispánica se dan las bases que van a fundamentar la propiedad de los medios productivos y las formas de la mano de obra que más tarde será aprovechado por el régimen español como medio de control creando la encomienda y el cacicazgo con la utilización de la nobleza indígena en el poder y de esta manera extraer el tributo para la Corona y evangelizar a las comunidades indígenas. Más tarde surge un cambio con la congregación para conjuntar a los grupos indígenas dispersos y después nuevas formas de estructuras aparecen como son la creación del Virreinato y formas del uso del suelo y desagua como son las Mercedes, Estancias y por último la hacienda que en nuestra región surge a partir a finales del siglo XVI como haciendas de ganado menor y mayor.
En cuanto al uso del agua, se tiene información procedente del AGN, cuyos documentos nos dicen que se otorgó el líquido especificando se media por surcos, pero también había casos donde solo se hacía alusión en forma general al derecho que se tenía sobre su uso. Aunque también se otorgó por medio de mercedes, principalmente para mover las piedras de los batanes para el trigo. En 1555, don Antonio de Mendoza hizo Merced a Gonzalo de Salazar, su padre, de una setia de pan moler en el río de Xaltocan, pasando entre el pueblo de Chiconuhtlan con el de Ecatepec.
En 1591, e otorgo merced a Melchor Dávila, de cuatro heridos (unidad de medida de tierra) de agua, para cuatro acequias de cuatro piedras de moler trigo, en una acequia donde desaguan los cerros de este pueblo, que dicha acequia entra en el río de Xaltocan y pasa por la parte que llaman Amaozac junto a una casilla que llaman San Juan Coatlalpan lo que va ver a Juan Vázquez Botello, teniente de corregidor del partido de Chiconauhtlan.
Las aguas de pesca formaron parte integrante de la propiedad comunal y el ingreso se utilizó para gastos comunitarios en el sistema tributario indígena, al menos hasta que los jueces y civiles españoles empezaron a intervenir y apropiarse del pescado. De acuerdo a esto podemos ver que las aguas donde se cazaban patos, al igual que las pesquerías, estaban incluidos en la jurisdicción de cada pueblo.
En cuanto a las formas de poder en Ecatepec-Chiconauhtlan, hemos podido ver como las dos ramas que surgen de Acamapichtli señor de México-Tenochtitlán y de dos señoras, van a converger en la señora de Ecatepec. Estas dos líneas de gobierno dual se van a repetir en los Tecallis como el de nuestra investigación.
La confederación de los Tecallis de Xaltocan, Ecatepec y Chiconauhtlan estaba elaborada a través del linaje y se encontraba supeditado a Xaltocan. Es muy corriente que un señor case con dos señoras principales y que las dos líneas se junten de nuevo en un descendiente común, como es el caso de Xaltocan.
Por la línea de Chiconauhtlan tenemos a su hijo Tlipotonqui, quien más tarde fungiría como Cihuacoatl. Este príncipe casa con una noble Chalca hijas del Tlatoani Ipantlaquellotzin Quezalmaza y la princesa Tlacocihuatzin; esta señora, de nombre Xauquezin, fue madre de una de las dos señoras principales, que nombra Bernal Díaz del Castillo que tenía Moctezuma el joven. Esta princesa se llamaba Cihuaxochitzin, madre de doña Leonor de Moctezuma señora del Teccalli de Ecatepec-Chiconauhtlan.
El linaje aquí presente mantenía el control económico-Territorial, fundamentada en los derechos de conquista y las relaciones matrimoniales, por lo cual sus componentes ocuparon puestos claves en los consejos de Estado. Ya que el puesto de Cihuacóatl se trasmite en línea directa de mayorazgo. De esta forma Doña Mariana Leonor Moctezuma es un caso autentico de descendencia dual, ya que en ella se unen las líneas del Tlatoani y Cihuacóatl de México-Tenochtitlán y México-Tlatelolco.
Bibliografía
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