lunes, 7 de agosto de 2017

Liga Comunista “23 de Septiembre”

…. 44 años de su fundación una Historia breve


Por: César Octavio Huerta (@zorrotapatio)
En 1965, 15 jóvenes -entre maestros, estudiantes y campesinos- murieron en su intento por tomar un cuartel militar en Ciudad Madera, Chihuahua. Se enfrentaron a 125 soldados con el objetivo de iniciar un movimiento insurgente que pusiera fin a los abusos de los caciques de la región y animara a la insurgencia social.

A pesar de la derrota, su acción inspiró a otros jóvenes que ocho años después, en su honor, bautizaron a su movimiento como la Liga Comunista 23 de Septiembre, una guerrilla urbana nacida en Guadalajara el 15 de marzo de 1973.

El corazón de este grupo se origina en el barrio de San Andrés, al oriente de la ciudad, un lugar en el que los jóvenes comenzaban a aglutinarse en torno a una pandilla llamada Los Vikingos. Sus integrantes se caracterizaban por escuchar rock and roll, vestir indumentaria relacionada con este género musical y mostrarse rudos, agresivos, fieros como los actores Tony Curtis y Kirk Douglas en la película del mismo nombre que el grupo.

Lo cual, provocó que en poco tiempo, comenzaran a crecer en número y a aglutinar a otras pandillas en torno a su agrupación. De barrios como Oblatos y Analco, diversos grupos de jóvenes se unieron a Los Vikingos, lo que los volvió blanco de políticos locales, quienes vieron la oportunidad de politizarlos e incorporarlos a las fuerzas juveniles del PRI. Pero su intento fracasó.

Los Vikingos establecieron alianzas con jóvenes comunistas y estudiantes disidentes de la Universidad de Guadalajara. En su primera participación formal dentro de la política, más de mil 200 vikingos marcharon por las calles de la ciudad para manifestar su solidaridad con el pueblo de Vietnam ante la invasión estadounidense.

En esa alianza surgió el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), un movimiento estudiantil opositor que buscaba arrebatarle espacios de poder a la entonces Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG), caracterizada por su corporativismo y la utilización de métodos gansteriles para someter a la disidencia, además de la cercanía con el régimen en turno, del que obtuvieran años después apoyo incondicional al contener el movimiento estudiantil en Guadalajara durante 1968.

Lo que a la postre, motivó los primeros enfrentamientos armados entre el FER y la FEG. Y lo que en un lapso de tiempo muy corto, se convirtió en una feroz lucha por las calles de Guadalajara.

Antonio Orozco Michel, uno de los fundadores de la “Liga Comunista 23 de Septiembre” rememora que en ese entonces, los jóvenes de San Andrés comenzaron a involucrarse en actividades de estudio y comprensión de la política en medio de un ambiente de rudeza y de lucha, por lo que en el momento que se dieron los enfrentamientos contra “los gorilas de la FEG” lo hicieron “sin titubeos” y varias veces les dieron “unas palizas”.

En esos enfrentamientos, participan dirigentes estudiantiles como Pedro Orozco Guzmán “Camilo”, Manuel Rodríguez Moreno “Clark”, Alfredo Campaña López, Miguel Topete Díaz, Arnulfo Prado Rosas y Gilberto Enrique Pérez Mora. Ellos, entre edades que rondaban los 18 y 20 años. Sus oponentes, más de las veces, con el doble de edad.

De uno y otro bando hubo heridos y muertos. Sin embargo, la violencia se recrudeció para los integrantes del FER, pues no sólo se enfrentaban a los miembros de la FEG, sino contra todo el aparato militar y policial del Estado.

Los jóvenes no resistieron mucho tiempo como FER. En medio de una lucha desigual, la persecución, el encarcelamiento, las muertes y los combates contra el aparato estatal, terminaron replegándolos. Pese a todo, ese no es el final.

Tras intensos debates y discusiones, en 1971 tanto adentro como afuera del FER, se llega a la conclusión de que es inútil buscar cambios a través de la lucha pacífica y legal. De ahí que el 15 de Marzo de 1973, decidan conformarse en un movimiento armado, nombrándose La Liga Comunista 23 de Septiembre.

Entre sus objetivos, está la publicación del periódico “Madera”, el reclutamiento de nuevos integrantes y la realización pronunciamientos políticos en torno a luchas de trabajadores, campesinos y estudiantes, entre otras acciones. Una de ellas fue el secuestro de empresarios y políticos para conseguir el dinero necesario que lograra financiar su estructura clandestina y así mantenerse como una fuerza beligerante, intentando así, provocar el desgaste de las fuerzas policiacas.

Su primera acción de este tipo, se lleva a cabo el 17 de septiembre de 1973. Ese día, uno de sus comandos tiene como misión el secuestro del empresario Eugenio Garza Sada. La acción de resistencia al secuestro generó que los guerrilleros asesinaran al objetivo, cabeza principal del Grupo Monterrey, en un hecho que indignó a la clase políticas y empresarios del país.

Casi un mes después, el 10 de octubre, un comando de la liga secuestra en Guadalajara al cónsul inglés Duncan Williams y al empresario Fernando Aranguren. Los guerrilleros exigen entablar una negociación con el gobierno mexicano, pero este se rehúsa y la Liga asesina al empresario pero libera al diplomático británico.

Es en ese momento las fuerzas policiacas encienden las alarmas y comienzan una embestida contra el grupo insurgente. La Liga continúa con sus campañas de propaganda, secuestros y asaltos bancarios.

En 1975, en medio de un acoso policial extremo, con varios detenidos y desaparecidos, un comando armado de La Liga intenta secuestrar a Margarita López Portillo, hermana de entonces presidente electo, José López Portillo. La operación fracasa y muere uno de sus dirigentes.

Después, en 1976 la Liga Comunista secuestra a Antonio Fernández, el entonces presidente del consejo de administración de la Cervecería Modelo. Tras la liberación del empresario, consigue 25 millones de pesos y la resolución favorable a los obreros de esa empresa, de algunas de sus demandas sindicales.

Pero ese es el último golpe del grupo guerrillero. El 12 de abril de 1977, la fuerza policial llamada Brigada Blanca descubre a los secuestradores de Antonio Fernández y tras una balacera, los detienen. Dos de los capturados, Francisco Pérez Rayón y Luis Miguel Corral García, aún continúan desaparecidos.

Para el año de 1982, la mayoría de los integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre fueron apresados, muertos o desaparecidos. Sin ellos, el periódico Madera deja de imprimirse en el número 58 y así, parece llegar el final de esta organización guerrillera.