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viernes, 30 de enero de 2015

LA CARTA

Por Elios Edmundo Pérez Márquez

De la interminable lista de dislates y tonterías que ha cometido desde que, Carlos Navarrete, es presidente del PRD, cabe destacar la famosa carta que, previo a su renuncia, le envío al senador Alejandro Encinas.

Esto no significa que, antes, Navarrete no hubiera cometido tonterías; simplemente que, al no tener un cargo de relevancia y carecer de talento, sus declaraciones y boberías, no afectaban ni llamaban la atención de nadie; en cambio, hoy, ostentando el cargo de presidente nacional del PRD, los reflectores están sobre su persona y, tanto los medios, como mucha gente, están al pendiente de su gazapos, que no han sido pocos, sobre todo, tomando en cuenta que no tiene más de seis meses en el cargo.

Sin embargo, a reserva de analizar lo anterior en próximas entregas, hoy, valdría la pena analizar la famosa carta, en la que, el flamante presidente del PRD, pone en evidencia, no sólo sus limitaciones gramaticales, sino su rencor y resentimiento contra el senador, de aspecto tan bonachón que, sin querer nos remonta a la navidad y nos trae a la mente la imagen de Santa Clos.

En la carta de marras, Navarrete pretende humillar, ofender, agraviar y hasta denostar. Sin embargo, son tantas sus limitaciones literarias y tan escaso su talento político que, como ya se ha mencionado en otros espacios, más que el reclamo de un político a otro, parece una persona despechada, que le reprocha a su amante por haberlo abandonado en mitad de la noche.

La carta es absurda, tanto en la forma como en el tono, además de que, como dicen los abogados, no fue presentada en “tiempo y forma”, ya que se dio a conocer, cuando el senador aun no hacía pública su renuncia al PRD, y sólo existían rumores acerca de su separación; lo cual, indica que el señor Navarrete es asiduo a la rumorología o, tal vez, después de un concienzudo análisis, llegó a la conclusión de que Encinas iba a renunciar y pretendió señalarlo “con índice de fuego”, esperando que, con eso, rectificara su decisión y echara reversa.

Sí. La renuncia de Alejandro Encinas, estaba largamente anunciada, y se esperaba de un momento a otro. Sólo a Navarrete se le ocurrió escribirle una carta de despedida, en la que, palabras más, palabras menos, expresa: “En realidad te vas del partido del que, desde hace tiempo ya no participas”.

Carlos Navarrete, es el menor de los llamados “Chuchos”; el que está formado en tercer lugar, el que llega después de que, los otros dos, se van; el que tiene que cargar con los pecados y pagar los platos rotos, pues una cosa no se puede negar: tiene dura la piel y está dispuesto a salvar el honor y la reputación de sus mentores, que lo hicieron diputado, secretario general, senador y presidente, a pesar de su limitaciones y escaso talento y, a pesar de que su mayor anhelo, en la vida, era ser cantante de ranchero, como su paisano, José Alfredo Jiménez.

Por supuesto, no conoce a su partido; no sabe, por ejemplo que, en Ecatepec, ya nadie milita en el PRD y que su corriente, la mal llamada Nueva Izquierda, es la responsable de tal hacho. De saberlo, tendría que escribir miles de cartas de despedida, tanto para los que se han quedado sin participar, como los que participan sin haberse quedado, y no le alcanzarían las palabras para expresar los reproches.

No es dudarse que, en lo formal, Carlos Navarrete, habrá de ser el último presidente del PRD aunque, en los hechos, nunca lo habrá sido y, muy probablemente, ni cuenta se dará. Su estilo folklórico, su ausencia de talento, sus limitaciones, falta de imaginación y esa gran necesidad de hacer declaraciones y escribir reproches, lo superarán y pondrán en evidencia, cuando que, callado, se ayudaría más.

Es el comienzo apenas. Sus hermanos mayores, tratarán de ayudarle aunque, alguno de ellos, también se las gasta y ha sido capaz de señalar como”el anticristo” a conocido lector de noticias de la televisión y, luego, desdecirse.

En el caso de Carlos Navarrete, obviamente, será mucho más grave y, no sólo tendrá que desdecirse, cada vez que abra la boca o arrastre el lápiz sobre el papel, sino que, como en esta ocasión, le tendrá que escribir a los Santos Reyes, pues ha perdido el afecto de Santa Clos.

eliosedmundo@hotmail.com

No le creo a ninguna versión oficial

México.- Hay cosas que me parecen perfectamente creíbles aunque la mayoría de la gente no les dé crédito alguno: supongo que casi todos los mexicanos están convencidos de que el asesinato de Colosio resultó de una oscura conspiración política y que no se debió a la acción de un asesino solitario. Pues bien, en las indagaciones y trabajos de las distintas fiscalías intervinieron individuos muy respetables cuyas conclusiones debieran merecer la mayor credibilidad, más allá de que el caso haya sido llevado, por momentos, de manera tan extravagante como irresponsable. Y sus resoluciones ahí están: no hubo complot. No se puede, sin embargo, expresar este convencimiento en reunión alguna sin que los concurrentes te tomen por un ingenuo (o, peor aún, que te imputen turbios intereses).

Pero, al mismo tiempo, sabiendo de toda suerte de corruptelas, ilegalidades y fraudes perpetrados en este país por personas que, por si fuera poco, nunca rinden cuentas —precisamente por su habilidad para idear tramas asombrosamente ingeniosas—, estando al tanto de estas cosas, repito, no puedo menos que estar convencido de que a mucha gente no se le puede creer prácticamente nada. Y, sobre todo, a muchos de esos individuos que, llegados a donde están gracias a calculadas componendas y secretos compromisos, jamás te revelarán cómo fue que obtuvieron poder (y dinero) y, por el contrario, te ocultaran meticulosamente sus acciones: el contratista favorecido nunca hablará, salvo con los de su círculo más cercano, de cómo negoció los favores, digamos, de algún alcalde. Tampoco será nada fácil obtener las confesiones del testaferro que prestó su identidad. Impera el silencio de una organización mafiosa.

Ahora bien, cuando ya no crees en nada todo el tiempo —o no aceptas ninguna versión oficial de ningún hecho— entonces no merecerías casi disfrutar de las bondades de un sistema democrático, que no son pocas, porque al final todo vendría siendo lo mismo y todo da igual. Es importantísima, creo yo, la capacidad de advertir diferencias y matices. Y eso, aunque no vivamos en un mundo ideal y aunque muchas cosas no nos gusten.

miércoles, 28 de enero de 2015

Retratos psicológicos de un terrorista

Por Raúl Arturo Lemus Saury
Colaborador del mexiquense y estudiante de ciencias políticas y administración pública en la universidad autónoma del estado de México


Este fenómeno no está prioritariamente focalizada en el deterioro físico de cosas o personas, sino en el psicológico. Por un lado, transmite impresión de fragilidad gubernamental, por la vulnerabilidad manifestada de sus dispositivos de protección. Además infunde terror entre los ciudadanos, que se sienten tan indefensos y desamparados, e incluso puede generar un proceso de transferencia de culpabilidad, que reorienta la atención pública desde la acción hacia la supuesta iniquidad del adversario, visto como responsable indirecto de mismo por su falta de cesión ante las exigencias de los perpetradores del atentado.

Los especialistas han estudiado este síndrome como una de las alteraciones psicológicas que se dan en las víctimas del terrorismo, entre las cuáles se cuenta desde el síndrome de Adaptación General (este síndrome se compone según el cual el sujeto pasa de la ansiedad al agotamiento, la apatía y la desmotivación) hasta el conocido síndrome de Estocolmo, en el que la víctima se solidariza con el secuestrador y simpatiza con él y su causa.

Siendo la manipulación psicológica la táctica de persuasión de la que se valen los agentes terroristas al ejercer la violencia, vale la pena investigar algunos posibles perfiles psicológicos de esos partidarios de la cirugía social radical, descreídos de toda confianza en la persecución democrática de sus objetivos políticos.

Esta lógica motivacional no debe confundirse con la lógica estratégica o instrumental del terrorista, que remite a sus procedimientos efectivos para la consecución de sus fines.

Se trata de estudiar ahora su “porqué” no su “cómo”.

Realmente, la misma pretensión de ofrecer un enfoque unitario sobre la psicología terrorista es controvertida. Cabe advertir que la excesiva patologización de la conducta terrorista constituye un atenuante en la responsabilidad ante sus actos.

Según Montserrat Bordes Solanas en la lectura analítica sobre el terrorismo, nos menciona que para calificar de inmoral al ejecutor de un acto terrorista hemos de poder acusarlo de “mens rea” es decir, hemos de poder atribuirle una intención de actuar así. En caso contrario, solo podemos hablar de “actus reus” sin quepa responsabilizarlo a él seriamente por llevarlo a cabo.

martes, 20 de enero de 2015

La oposición diluida

Por JUAN IGNACIO ZAVALA

Una de las formas del subdesarrollo y del atraso de los países se puede medir en el comportamiento de sus partidos políticos. Por ejemplo, a menor oposición mayor gobierno autoritario. Tener una mayoría absoluta catapulta el deseo de aniquilamiento del opositor y no solo del deseo, lo peor es que también catapulta la posibilidad de la eliminación.

En nuestro país, el crecimiento de la oposición fue definitivo no solo para la alternancia democrática, sino para el diseño y la aprobación de diversas políticas públicas de largo alcance. A finales del siglo pasado, la oposición fue necesaria como fuerza legitimadora de la caída del régimen priista, pero también como la de la posibilidad de la acción política como forma de acuerdo común.

Ya en este siglo XXI, podemos atestiguar la costosa caída de esa oposición y, por tanto, del regreso del autoritarismo. El llamado Pacto por México, que ha caído en el olvido, es el mausoleo de la oposición y también es el resucitador de un PRI rancio, viejo, de malas formas y peores fondos.

Son múltiples analistas los que mencionan el lodazal en que se han visto revolcados los partidos en la elección de algunos de sus candidatos. En el PRI con sus “candidatos de unidad” no queda más que entender por qué razones está presidido por un señor conocido como El señor de los relojes: César Camacho. Es el mejor ejemplo de que la “familia revolucionaria” está de regreso.

La oposición, salvo excepciones, se ha convertido en lo que eran el PPS y el PARM por allá de los 70 y 80: son satélites del PRI, paleros del gobierno, partidos que dependen del liderazgo del Presidente priista de la República siempre prestos a repartirse internamente, a dentelladas, las sobras de poder y los costales de dinero que les arroja el gobierno. Por eso no debe sorprender lo que pasa adentro de los que alguna vez fueron opositores.

Con esos partidos hacemos política institucional: liderazgos que, reloj en mano, deprimen, reparto de concesiones y pago de favores. De ahí que un gran porcentaje de los candidatos sea desconocido, gente sin talento ni oficio más allá que medrar en alguna oficina y ser asistente de alguien. Ni hablar. Claro que habrá excepciones, sin duda, pero ojalá hubiera sido al revés.

A partir de hoy empiezo a colaborar los lunes y miércoles en este espacio. Acá nos vemos.

lunes, 12 de enero de 2015

Adiós Lenin (para siempre)

Cecilia Soto, analista político
Muchos de estos jóvenes tendrán que aprender estadística y modelos de econometría para probar sus hipótesis en el espacio digital, no tendrán que sacrificar a generaciones enteras en aras de la experimentación en la vida real con una utopía que se convirtió en pesadilla

A los estudiantes del IPN

Por Cecilia Soto

México.- Terminamos 2014 con una sensación de cataclismo y desesperanza. Pienso en los hogares en los que habrá un lugar vacío a la mesa en estas celebraciones navideñas y de Año Nuevo. No sólo en los de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, sino en los de más de 20 mil mexicanos desaparecidos, en los que la fecha al mismo tiempo enciende la esperanza y multiplica el dolor. Desde aquí los abrazo solidariamente.

No les servirá de consuelo pero les comparto mi convencimiento de que ha nacido una nueva generación de mexicanos con la urgencia de curar las heridas de nuestro país, mexicanos que no pueden dejar de pensar en su país, tal como los de la generación galvanizada por los sucesos de 1968 y de 1971 no hemos podido dejar de hacerlo.

Lo más rescatable de este año fatídico son las decenas de miles, centenas de miles, de jóvenes que súbitamente abrazaron un mundo mucho más amplio que el de su vida cotidiana. No sabían de las normales rurales, no sabían pronunciar siquiera Ayotzinapa, no sabían o no querían saber del narco, de las extorsiones; el estado de Guerrero era apenas la silueta borrosa que rodeaba a Acapulco en los mapas, pero lo sucedido el 26 de septiembre los ha hecho aprenderse el nombre de los 43 estudiantes primerizos; desfilan por las ciudades pequeñas y grandes de México aferrados a los hijos de Guerrero, inventanperformance y flash mob en calles, plazas y mallsimpidiendo el olvido. Toman las grandes avenidas con sus marchas bulliciosas y, al mismo tiempo, solemnes y pacíficas, pues la violencia que era anónima de repente ha tomado el rostro de estudiantes como ellos. Cazan fallas pequeñas y grandes y las transforman en hashtags, #yamecansé le dicen de tú al procurador y, como en mayo del 68, piden lo imposible: vivos se los llevaron, vivos los queremos.

A diferencia de mi generación, la que despertó con el bazucazo echeverrista a la prepa de San Ildefonso el 26 de julio de 1968 con el pretexto de otra celebración, y que acudió con espíritu libertario a la manifestación del silencio acompañando al rector Barros Sierra, huyó aterrada de la plaza de Tlatelolco, visitó a los presos políticos de Lecumberri y de tantas cárceles de provincia, los esperó a su regreso del exilio para regresar con ellos a las calles el 10 de junio de 1971 y volver a ser reprimidos, a diferencia de mi generación, ésta nace libre de los dogmas de la dictadura del proletariado, de la sociedad sin clases (por decreto), del comunismo.

Ya se notaba en las manifestaciones multitudinarias con motivo de la desaparición de los estudiantes normalistas: no había en la mayoría de las marchas la iconografía revolucionaria que paradójicamente persistía en los muros de la Normal de Ayotzinapa. No había retratos de los héroes de mi generación: adiós Che Guevara, adiós Lenin, adiós Ho Chi Minh; Fidel: por favor, sigue en tus meditaciones y dile al pajarito de Hugo Chávez que ni se aparezca.

El último espejismo se ha esfumado gracias a la iniciativa valiente de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro: Estados Unidos y Cuba reanudan relaciones diplomáticas. No hay esfuerzo que logre ocultar la realidad amarga del fracaso de la Revolución Cubana en tantos aspectos caros a la felicidad humana.

Esta generación recién nacida para el activismo, la preocupación social, el protagonismo cívico, el interés por lo público, no tendrá que leer a Marx ni a Engels aunque con ello se pierda a dos de los mejores polemistas y más agudos pensadores; no tendrá que prepararse para entender los textos sagrados leyendo a Feuerbach ni a Hegel, ni sacrificar su cerebro intentando entender el estructuralismo de Althusser o peor aún el de su discípula Marta Harnecker pero —justicia poética— deberá leer a Thomas Piketty y su peculiar homenaje a El Capital de Karl Marx. El Capital en el Siglo 21, el gran libro de Piketty, analiza el crecimiento secular de la desigualdad y su obstrucción a un crecimiento justo y democrático. Muchos de estos jóvenes tendrán que aprender estadística y modelos de econometría para probar sus hipótesis en el espacio digital, no tendrán que sacrificar a generaciones enteras en aras de la experimentación en la vida real con una utopía que se convirtió en pesadilla.

Estos jóvenes que nos sorprenden con sus intervenciones yperformance creativa demandando una respuesta a los crímenes de Ayotzinapa no tendrán la ilusión de seguir el ejemplo guerrillero del Che Guevara y su puesta en práctica de la teoría del foco revolucionario que segó estúpidamente la vida de la flor y nata de la juventud latinoamericana. Puede más un hashtag reproducido viralmente para estremecer a un gobierno que subirse a la montaña. Puede más el uso hábil y acucioso de las herramientas de la transparencia y su masificación en las redes sociales, aunque no basta.

Esta generación que anima las calles de México no es una que nazca sin utopía o sin ideología, sólo que gracias a los millones de seres humanos sacrificados con Lenin, Stalin, Mao, el Khmer Rouge, las millones de vidas vividas en la opresión de dictaduras “por el bien del pueblo”, las millones de historias reveladas con la caída del Muro de Berlín, con el derrumbe del “socialismo real”, esta generación podrá refinar sus propósitos y metas con lecturas, debates, noches tan insomnes como las nuestras (pero con menos tabaco) en torno al tema de la desigualdad y cómo atenuarla. Buscan una sociedad más justa, más libre, más plural, más democrática, más igualitaria sin serlo por decreto, más incluyente y diversa.

Bienvenidos. Y a mis generosos lectores, les deseo salud, bienestar y el cariño y cercanía de sus seres queridos y un mejor 2015.

Twitter: @ceciliasotog

ceciliasotog@gmail.com

Generosidad y humildad 

Armando Salinas Torre

México.- Aun en los momentos más conflictivos de la humanidad, por ejemplo en las guerras mundiales, encontramos anécdotas sobre la pausa que construyen los adversarios durante estas fechas para generar un momento de paz, e incluso estrecharse la mano.

Estos días deben ser motivo para reencontrar la esencia de los valores de la convivencia humana y no sólo ver y privilegiar el aspecto material o mercantilista de comprar para regalar. Necesitamos recuperar los valores de la amistad, solidaridad, confianza, apoyo mutuo, entre otros, derivado del cariño y afecto de nuestros familiares, seres queridos, vecinos o incluso con relación a quienes no conocemos, sino simplemente por nuestra propia naturaleza humana.

A pesar de los cientos o miles de tragedias que padecemos o de las que somos testigos, afortunadamente aún tenemos millones de experiencias de generosidad, respeto, solidaridad, humildad en muchas de las comunidades de nuestro país.

En este mismo sentido, constantemente recibimos noticias de hechos de barbarie que mueven los límites de la indignación y capacidad de movilización; al respecto no debiéramos perder esa capacidad de asombro, pero sobre todo dejar de reaccionar frente a tales acontecimientos y, además de demandar construir un mundo mejor, desde nuestros propios ámbitos de convivencia, con nuestros hijos, familiares, vecinos y con la gente con la que convivimos y tratamos, puesto que si nosotros mismos no ponemos de nuestra parte, difícilmente lograremos cambiar ni siquiera nuestro propio entorno social.

En nuestro país encontramos tradiciones que aún se niegan a perderse en el olvido. Tradiciones como las posadas que se realizan en algunas colonias de nuestras ciudades que reflejan la generosidad para compartir con vecinos, incluso sin conocerlos, un momento de alegría y de convivio. De la misma manera en que se llevan a cabo las reuniones familiares y de amistades para convivir y festejar, siguiendo el mismo ejemplo de esta temporada, 2014 que está por concluir y el inicio de 2015.

Si bien es cierto que padecemos los estragos de una corrupción que permite una criminalidad violenta, y que continúa socavando con nuevos bríos los valores de la incipiente democracia que pretendíamos construir, también es cierto que aún anida en la mayoría de los mexicanos el deseo mantener y alimentar la esperanza de superar estas crisis que vivimos para que nuestros hijos y las generaciones que nos siguen puedan tener un país y un mundo mejor.

Tengo la esperanza que los dirigentes de todos los órdenes de gobierno, de los partidos políticos, de las principales organizaciones sociales, se den cuenta de que si continuamos por el camino de la avaricia y del egoísmo por el que nos llevan, cada día perderemos los valores más esenciales de la convivencia humana, y avanzaremos cada vez más hacia una sociedad guiada por la desconfianza, la violencia, la individualidad y la brutalidad.

La pretensión de mantener los privilegios, por mínimos que sean, a costa del bienestar general está logrando que en breve tiempo se derrumben instituciones que fueron construidas a lo largo de nuestra historia, a pesar de la solidez con la que surgieron.

Estoy consciente de la ingenuidad, por decir lo menos, con lo que se podría calificar mi planteamiento, pero estimo que esta temporada es de sueños y deseos para alcanzar la alegría, paz y bienestar en nuestros hogares.

Hago votos porque se recupere la generosidad y la humildad de los seres humanos que pueden transformar el mundo, al menos, el de sus corazones y el de sus hogares.

Abogado postulante

El lucro electoral

Por Eduardo Garduño

Edomex.- Ayotzinapa, Tlatlaya, Inseguridad, Corrupción, Pobreza, Educación y Desempleo, son entre otros los grandes temas de la agenda nacional que no se han resuelto, pero que serán sin duda alguna el botín electoral de los partidos políticos en el proceso de este año en el que se renovarán la Cámara de Diputados a nivel federal y en el Estado de México se renovarán la legislatura local y los 125 ayuntamientos.

Es una pena que mientras el país está abatido por los golpes de la pobreza y cada vez más lejos de superarla, los partidos políticos se aprovechen de la paupérrima condición de una inmensa mayoría de mexicanos para alcanzar el Poder y después olvidarse de sus promesas.

Ya se escuchan en radio y en televisión los spots de todos los partidos políticos, desde el que está de tu lado hasta el que asegura tener la mejor propuesta de desarrollo social o el que combatirá a la corrupción.

El que promueve la lucha contra la corrupción, no hizo nada en los 12 años que estuvo al frente de los destinos de la República, porqué creer ahora.
El que asegura estar de nuestro lado, se ha visto inmiscuido en escándalos de conflicto de interés y enfrenta una profunda crisis de legitimidad, apuesta a la falta de memoria para sostenerse en el Poder.

El tercero, que afirma tener el mejor proyecto de desarrollo social, está inmerso en un crisis de corrupción de sus legisladores, alcaldes y regidores, además de estar involucrados con el narcotráfico.

Y detrás de estas tres fuerzas políticas vienen los partidos pequeños que al no tener la estructura, se suman a los grandes para mantener su registro y seguir gozando de las mieles del presupuesto público, sin importar el daño que le hagan al país.

Aunado a lo anterior, está el reparto de cuotas de los grupos que conforman a cada uno de los tres partidos políticos.

Se han acostumbrado a vivir del presupuesto, y como se vive muy bien, pues hay que buscar mantenerse con las prebendas, más lo que obtengan por apoyar una propuesta que requiera de una amplia votación.

Y porqué no hacer uso de los grandes problemas que golpean a la población como la pobreza y la inseguridad para ganar los votos necesarios que les permitan mantener sus cuotas de poder y con ello ingresos suficientes para vivir sin problemas.

Será un año electoral marcado por la falta de verdad y de justicia en el caso Ayotzinapa y en el de Tlatlaya, con una economía inestable y con un país donde sus niños, jóvenes y ancianos están sufriendo las consecuencias de los grandes problemas de corrupción, inseguridad, desempleo y nulas oportunidades.
Y los partidos políticos y sus candidatos al dispendio del dinero público sin importar las grandes necesidades nacionales.

Ojalá en esta ocasión los ciudadanos salgan a votar, pero que lo hagan conscientes.

La sacrosanta libertad de ofender

Al musulmán piadoso, afincado en un país democrático y tolerante, no debiera siquiera importarle que aparezca por ahí una publicación cuyas páginas jamás habrá de hojear. ¿Por qué, entonces, matar a quienes la editan?

Por Román Revueltas Retes

El atentado de París —calificado de “monstruosamente imbécil” por el filósofo Edgar Morin, en las páginas del cotidiano Le Monde— ha desatado acaloradas discusiones sobre los alcances de la libertad de prensa: alguna gente, si bien condena a regañadientes la barbarie, añade un “sí, pero” que bien pudiera compararse, cuando ha ocurrido la violación de una mujer, a la artera imputación de que llevaba minifalda. En este caso, los caricaturistas de Charlie Hebdo se hubieran expuesto ellos mismos a ser asesinados por su desenvuelta querencia a burlarse de una religión. A sus críticos no les parece aberrante, aparte de aterrador, el mero hecho de que el dibujo de una alegre viñeta le pueda causar la muerte a su autor siendo, además, de que no es obligatoria la compra de la revista donde aparecen las ilustraciones.

Al musulmán piadoso, afincado en un país democrático y tolerante, no debiera siquiera importarle que aparezca por ahí una publicación cuyas páginas jamás habrá de hojear. ¿Por qué, entonces, matar a quienes la editan? Pues, muy simple: porque no todos los musulmanes son creyentes tranquilos sino que muchos de ellos se han convertido en fundamentalistas que tratan de imponer, a sangre y fuego, su creencias; son gente que, interpretando a la letra sus textos sagrados, desconoce brutal y abusivamente los derechos de los demás; y lo más espeluznante del asunto es que a una burla, a una simple caricatura pintada a lápiz, no responden con palabras, o con otros denuestos, sino que llegan y te descerrajan un tiro en la cabeza. No me gustó lo que publicaste sobre mis creencias: te mato.

Pero, justamente, ¿por qué se burlan de una religión, los caricaturistas? ¿Por qué no respetan a los demás? ¿Por qué ofenden? Estas preguntas parecieran sustentar el principal argumento de quienes atribuyen a los redactores de Charlie Hebdo, por mínima que sea, la responsabilidad de su propia muerte. Y, de paso, marca una infranqueable línea divisoria entre las personas, como yo, que defendemos el derecho a ofender al prójimo y aquellas otras que, muy comprensiblemente, quisieran que el mundo fuera lo que no es, a saber, un espacio poblado de buenos sentimientos y de reverente respeto a las (otras) religiones.

Entramos aquí a un terreno muy espinoso: el tema de la religión es mucho más delicado que el de las ideologías políticas aunque encontremos la intolerancia de los fanatismos en uno y otro campo. De entrada, se da por entendido que las creencias religiosas son merecedoras de una cuidadosa observancia por parte de todos los individuos. En esta ecuación, sin embargo, no entrarían los excesos, los razonamientos aberrantes, las fábulas y las invenciones, por no hablar de la estremecedora violencia que han promovido la gran mayoría de las religiones en este planeta: en el mejor de los casos, Galileo se tuvo que retractar de sus afirmaciones científicas y, en el peor, miles y miles de seres humanos fueron quemados vivos, descuartizados, torturados y ejecutados por la Santa Inquisición.

No veo, en todo esto, nada que pueda ser respetable. Y, miren ustedes, hoy día la Iglesia Católica ya no mata pero los islamistas (que, hay que aclararlo para la gente que no conoce el significado de las palabras, no son todos los musulmanes sino los fanáticos integristas), pretextando que a Alá o que al profeta Mahoma les preocupa grandemente que se publiquen caricaturas —o que las mujeres no se cubran de pies a cabeza o que vayan a la escuela o, a su vez, que los hombres no vivan enteramente entregados a la adoración divina—, perpetran atroces asesinatos y masacres no sólo en París sino, sobre todo, en unos países musulmanes donde la inmensa mayoría de las víctimas, incluidos esos cientos de niños que fueron vilmente asesinados hace poco en Pakistán, son los propios habitantes. Y, por si a alguien le parece que estas barbaridades resultan meramente del enloquecido extremismo de algunos individuos, permítanme ustedes resaltar el caso de Raef Badawi, quien acaba de ser condenado a diez años de cárcel y a que le den mil latigazos (en público), en Arabia Saudí, por “insultar el islam”. Estamos hablando, aquí, de la manera en que un Estado administra la justicia. En Irán, mientras tanto, Youcef Nardakhani fue condenado a la horca por apostasía, es decir, por haberse convertido al cristianismo.

Pues bien, más allá de estar absolutamente horrorizados, ¿no nos podemos burlar de estos toscos bárbaros, no podemos hacer jubiloso escarnio de su perniciosa imbecilidad, no nos podemos refugiar en el humor libertario —y liberador— para reforzar la identidad que nos hemos forjado en el proceso civilizatorio? ¿No podemos, precisamente porque vivimos en países donde hay plena libertad de expresión, pitorrearnos de esos rústicos de la derecha religiosa estadounidense que pretenden suprimir, en las escuelas públicas, la enseñanza de la Teoría de la Evolución y sustituirla por la historia que cuenta el Antiguo Testamento? ¿Debemos autocensurarnos, quienes no portamos un arma sino un simple bolígrafo, para aparecer como los dóciles adeptos de esa bobalicona concordia que nos quieren imponer los apóstoles de la corrección política —o esa mansedumbre de receta que promueve la gente que se pretende “espiritual”— en vez de ser tan irreverentes como provocadores, tan majaderos como desconsiderados, tan furiosos como blasfemos y tan sacrílegos como groseros siendo, por si fuera poco, que tenemos enfrente a una horda de asesinos? Yo creo que no.

revueltas@mac.com

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Hablando sobre…. Una juventud adolorida.

Por Uriel Reyes Aguilar.

Colaborador del MEXIQUENSE, y estudiante de Ciencias Políticas y Administración Pública, de la Universidad Autónoma del Estado de México UAEM.


Deseo iniciar este artículo con las sabias palabras del ex presidente de Chile Don Salvador Allende Gossens, “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”

Entiéndase que en esta frase se utiliza el concepto “revolucionario” y no “rebelde”. Rebelde es una persona que lucha contra las autoridades existentes, pero que a su vez quiere ser una autoridad. Por su parte Revolucionario en sentido psicológico menciona Erich Fromm es el que supera su ambivalencia hacia la autoridad porque se libra de sí mismo de la vinculación a la autoridad y del deseo de dominar a los demás.

¿Cuál es el problema al que se enfrentan los jóvenes en la actualidad? Algunos mencionan que es la falta de oportunidades en el ámbito laboral, otros más hacen alusión a grandes problemas educativos. Las versiones son demasiadas y la realidad una sola.

Existe un importante ataque en contra de estudiantes, los cuales son secuestrados, torturados, asesinados, se roban las esperanzas del pueblo, del futuro. Hechos que hacen entristecer a cualquiera, encender un sentimiento de rabia y de indignación.

Por otra parte los jóvenes y no tan jóvenes que se desentienden de estos hechos, cuya indiferencia es parte de su vida diaria. Estudiantes que no estudian, gastan su vida en mítines, asambleas, marchas, protestas y manifestaciones. Trabajadores que no trabajan, que se quejan todo el tiempo, que evaden impuestos y rehúyen ante el trabajo desinteresados sin ningún tipo de lucro.

¿Cómo la otra sociedad estudiantil interesada en los asuntos políticos, económicos y sociales del país se enfrenta a su opuesto? Hábilmente el historiador mexicano Don Daniel Cosió Villegas escribe sobre este problema, argumentando que observamos de un lado una masa estudiantil que no estudia ni trabaja; que no sabe lo que quiere y mucho menos como puede conseguirlo; que se burla de sus propias autoridades y que desprecia a las oficiales. Pero evidentemente es un problema también generado por las propias autoridades, en este caso autoridades educativas que desconocen lo que los estudiantes desean, y no tratan en averiguarlo, autoridades carentes de estrategias e imaginación. Y por si fuera poco un gobierno que da explicaciones sin fundamento, que exige la existencia de un Estado de Derecho basado en la corrupción.

Pese a esto, algunos jóvenes interesados en la “política” en la “sociedad” deben de estar conscientes que el camino civilizado para la solución de los problemas es mediante el diálogo, el consenso de varias fuerzas opuestas, pero con una misma meta, el bienestar de nuestro país. Si a través de marchas se obtiene la atención, si a las marchas que concientizan al pueblo, si a los movimientos sociales con causas justas. Pero por encima de todo si al respeto.

martes, 16 de diciembre de 2014

Todo se está pudriendo en México; hasta la protesta callejera

México, D.F.- En 1968, los estudiantes salimos a las calles para reclamar libertades y derechos. Fue una auténtica movilización social en la que demandábamos al antiguo régimen priista que concediera unos meros atisbos de democracia.

Se entiende el enojo de la gente. Y es también perfectamente comprensible, aparte de legítima, la protesta social cuando el Estado perpetra abusos: ahora mismo, en Estados Unidos, la gente se ha echado a las calles no sólo para denunciar las brutalidades policíacas contra los ciudadanos negros —que ya serían, en si mismas, un motivo para la indignación— sino la lenidad de un aparato de justicia que, casi con toda seguridad, no sancionará a un agente que le disparó a un niño de 12 años o a otro que le aplicó una mortífera llave a un manifestante indefenso.

En 1968, los estudiantes salimos a las calles para reclamar libertades y derechos. Fue una auténtica movilización social en la que demandábamos al antiguo régimen priista que concediera unos meros atisbos de democracia. Estábamos todos impregnados —lo recuerdo muy bien— de esa particular frescura que resulta de enfrentar, abierta y sorpresivamente, al poder político y de exigirle cuentas. Sentíamos, de pronto, el fervor de los revolucionarios y vivíamos la experiencia inigualable de encontrarnos ahí, en la calle, para hacer oír nuestras voces y, sobre todo, para dejar bien claro que nosotros, los ciudadanos de a pie, nos sentíamos con la facultad de poder cambiar las cosas.

La respuesta de un sistema —ahí sí, autoritario— no se hizo esperar: ocurrió la masacre de Tlatelolco. De manera extraña, el suceso todavía no se ha aclarado plenamente a estas alturas ni tampoco los responsables han sido llevados ante la justicia. Pero sí podemos hablar, en ese caso, de que “fue el Estado”. Y podemos también decir que los hechos resultaron de una acción tan deliberada como, por lo que parece, muy torpemente planificada por unos gobernantes que, desde su visión represiva del poder, no podían conceder mayores espacios a la acción ciudadana.

Con todo, el 68 desencadenó una serie de cambios que, en un primer momento, se plasmaron en la reforma política promovida por Jesús Reyes Heroles, en 1997, y que a la postre culminarían ni más ni menos que en la trasmisión del mando presidencial a un partido opositor. Algo que no ocurre en lo absoluto en esos sistemas realmente totalitarios donde no se permite, así sea ejerciendo la fuerza bruta, la más mínima expresión de descontento o disidencia; para mayores señas, ahí tienen ustedes lo ocurrido hace algunos días, en La Habana, donde fueron detenidos varios opositores que se manifestaban pacíficamente para conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Hoy, los mexicanos salen a las calles a protestar todos los días. Y, miren ustedes, son casi siempre escoltados por coches policiales y por esos mismos agentes de las fuerzas del orden que representan a un régimen “represor”, como tan alegre y despreocupadamente denuncian algunos intelectuales de izquierda que jamás pisarán una cárcel como David Alfaro Siqueiros o José Revueltas, por no hablar de Demetrio Vallejo y Valentín Campa, militantes comunistas.

Y, ¿qué se pide, qué se exige y qué se reclama en esas protestas callejeras que tienen lugar ahora en nuestro país? Pues, echemos un vistazo a las demandas: los estudiantes de Ayotzinapa y los de otras escuelas normales rurales han formulado algunas exigencias totalmente entendibles —mayores recursos para operar sus centros educativos o becas para los alumnos (provienen de un medio social tremendamente desfavorecido)— y otras que no parecen tan razonables como la obtención automática de plazas al concluir sus estudios. Sus protestas las llevan a cabo de forma bastante violenta —secuestran autobuses, incendian gasolineras y bloquean arbitrariamente las autopistas afectando a miles de ciudadanos que no tienen nada que ver con sus problemas— pero no alcanzan los niveles de vandalismo y destrucción que acostumbran otras organizaciones magisteriales como la Ceteg, en Guerrero, o la CNTE de Oaxaca, de usos auténticamente mafiosos y de corte fascista. Demandan, estas dos últimas corporaciones, no cumplir con controles de calidad y manejar a su antojo los recursos que reciben de la Federación, entre otras exigencias como el consabido otorgamiento de sus plazas de maestro a un familiar directo.

Y, a tono con estas manifestaciones, la rabia ciudadana se expresa igualmente en muchos otros ámbitos pero con unas reclamaciones que parecen incumplibles desde su raíz: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos” y “Que renuncie Peña Nieto”. La primera demanda, por más que los normalistas desechen deliberadamente las evidencias de la masacre, sustentadas inclusive en confesiones de los sicarios de la banda Guerreros Unidos, y que acusen al Gobierno federal de mantener retenidos a los 42 estudiantes en “una mina o en campos militares”, es imposible de satisfacer. Y la segunda no propone una trasformación de fondo de este país —una mayor democratización o medidas contundentes para acabar, ahora sí, con la corrupción— sino que parece más bien una simple revancha.

Todo se está pudriendo aquí, hasta la protesta callejera.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Empresarios y gobierno: juntos a la mesa

En este contexto, pero también en el de la descomposición generada o inducida por los sucesos de Ayotzinapa, los grandes empresarios acuden a Los Pinos y de inmediato comienza a generarse cierta suspicacia

Sería tan exagerado como indeseable hablar de una ruptura pero la relación entre los empresarios que tienen voz —o sea la cúpula— y el gobierno de Peña Nieto no ha sido tersa

México, D. F.- Los agravios se han ido acumulando en la forma y en el fondo. Se repiten los reclamos empresariales por la falta de atención y de información que padecen. No han sido invitados habituales de Palacio Nacional y tampoco de la casa presidencial. Se han quejado de un gobierno que no les toma su parecer y los excluye de las decisiones.

A la falta de cuidado en las formas se suman los desacuerdos en el fondo. Los agravios se han venido acumulando. Comenzaron con el discurso inaugural de Peña Nieto en el que se avisaba de la intención del gobierno de afectar a ciertos monopolios y promover la competencia. Siguieron con la Ley de Amparo que acabó con el cómodo expediente de la suspensión del acto reclamado, la Ley de Telecomunicaciones, el fortalecimiento de la Comisión de Competencia, la autonomía del Instituto de Telecomunicaciones y algunas medidas en la reforma financiera. Culminó con la Reforma Fiscal y el Acuerdo de Certidumbre Fiscal a través del cual el gobierno quiso blindar los cambios impositivos. Además de la oposición generalizada al aumento en los impuestos y la disminución en la deducibilidad, en algunos sectores la molestia fue todavía mayor: telefonía, radiodifusión, minería, industria refresquera y alimenticia, entre otras.

Súmele a ello los consistentes y recurrentemente fallidos pronósticos económicos; el retraso en el gasto público (el “dinero no baja”), el incremento en la deuda pública, lo que los empresarios con razón llaman el gasto improductivo y una tasa de crecimiento por demás mediocre. No sorprende entonces que la molestia se haya convertido en abierto disgusto, preocupación e inquietud.

En este contexto, pero también en el de la descomposición generada o inducida por los sucesos de Ayotzinapa, los grandes empresarios acuden a Los Pinos y de inmediato comienza a generarse cierta suspicacia. Se habla del temor de que el Presidente recule de lo que al inicio de su sexenio fue leído como un intento de recuperación de la autonomía del Estado frente al poder real de los grandes empresarios que lo habían arrinconado, cuando no sometido. 

Dicen algunos que si los empresarios están enojados algo bien estará haciendo el gobierno. Esta idea no es necesariamente cierta. Menos aún en el caso particular de México. El “malestar de los empresarios” —justificado o injustificado— no contrasta con el “bienestar del pueblo”. Los salarios no han aumentado, el empleo no ha crecido, la informalidad no se ha reducido, la promesa de una disminución en los precios de los bienes y servicios no se ha concretado y, desde luego, la desigualdad no ha disminuido.

Aparentemente, en la reunión del 5 de diciembre el Presidente se comprometió a realizar ajustes al régimen fiscal para reactivar las inversiones y el consumo interno. No sé si el gobierno deba corregir su política fiscal que ha producido, según cifras oficiales, un aumento del 9% en la recaudación. Lo que sí sé es que esta recaudación no se ha traducido en mayor crecimiento, ni en mejores salarios ni en más inversión. Tampoco ha disminuido la desigualdad, ni en la riqueza ni en los ingresos.

Lo que también sé es que para tener una economía fuerte, las élites económica y política de un país deben sentarse a la mesa y juntas pactar el camino hacia la prosperidad. Pero eso requiere, ante todo, moderar las ambiciones de ambos sectores. De lo que debemos recelar no es de que los empresarios y los políticos acuerden sino del contenido de los acuerdos. Todo país tiene élites. La diferencia está en su comportamiento y en la distancia que guardan respecto a la sociedad en general. El problema de México es que el comportamiento de las élites ha sido por lo general abusivo y de contubernio y su distancia con la sociedad se ha hecho cada vez mayor. Juan Pardinas lo pone en claro cuando dice que la política se ha usado para hacer dinero que, a su vez, se ha usado para hacer política. Le faltó agregar que eso ocurre en todos los países y que el grado y la dimensión de este fenómeno importa. El límite es, o debe ser, el grado de desigualdad tolerable. El que prevalece en México no lo es.

El Presidente dijo en su discurso del 27 de noviembre que impondrá sanciones ejemplares a las empresas que sobornen a funcionarios del gobierno. El anuncio causó indignación, no porque no merezcan ser castigados quienes sobornen a los servidores públicos sino porque el buen juez por su casa empieza. El Presidente no puede anunciar que castigará a los empresarios y callar sobre el Grupo Higa y quien quiera del gobierno que se haya coludido con él.

En realidad es de celebrar que gobierno y empresarios se sienten juntos a la mesa. Ojalá lo hagan para acordar acciones conjuntas en lo que ambos han manifestado estar de acuerdo: la promoción del crecimiento y el alto a la corrupción. En ambos casos cuenta la oferta y la demanda.

Más ciudadanos, menos Mesías

Presencia ciudadana dentro de las instituciones como herramienta para mejorar las condiciones de un Estado que necesita fortalecerse 

El hartazgo ciudadano puede encontrar en las candidaturas independientes, una válvula de representación enteramente ciudadana, al margen de los partidos

México, D.F.- La honestidad camina de la mano de la congruencia. Y cuando éstas se sueltan es porque la doble moral es quien las conduce. Es sentido común. No hay honestidad si no hay coincidencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Y cuando hablamos de política, todos esperamos (sí, aún) que quienes se convierten en funcionarios públicos asomen rasgos que los presuman como tales, es decir: como personas íntegras. Y que los respalden sus actos, porque discursos hemos escuchado demasiados.

Y qué extraños, curiosos, irónicos y deshonestos se escuchan algunos cuando desacreditan a las instituciones, y luego las usan para su propio beneficio. Pero más que un descrédito, pareciera una queja sobre las instituciones porque los beneficios que buscan (casi siempre económicos) no los alcanzan. “El sistema no funciona, (porque no figuro yo)...”; en eso se convierte un discurso plagado de consignas contra el otro, pero de halagos hacia quien los pronuncia, que para este caso se ve a sí mismo como el más brillante rayito de esperanza. ¿Ya se imagina de quién hablo?

Para quienes ven encender su mecha con la menor provocación porque, cómo es posible que nos atrevamos a tocar a su casi mesiánico líder, les dejo unos datos publicados por el diario La Razón: “Aun sin participar en elecciones, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), de Andrés Manuel López Obrador, tendrá su bancada en la Cámara de Diputados, y con ella, acceso a recursos públicos por al menos a 30 millones de pesos anuales sólo en subvenciones que se otorgan a cada fracción parlamentaria. La petición se hizo desde el pasado 4 de diciembre, pero este martes los 15 diputados del PRD, PT y Movimiento Ciudadano que la integrarán, han presentado la documentación completa al secretario general de la Cámara, Mauricio Farah, para que la Junta de Coordinación Política apruebe la creación de esta nueva bancada que iniciará a partir de enero de 2015.

Los integrantes son Andrés Eloy Martínez Rojas y Delfina Elizabeth Guzmán Díaz, del PRD: Aída Fabiola Valencia Ramírez, Rodrigo Chávez Contreras, Lorena Ménedez Denís, Juan Luis Martínez Martínez, Gerardo Villanueva Albarrán, Luisa María Alcalde, María Fernanda Romero Lozano y Alfonso Durazo Montaño, del Movimiento Ciudadano; así como Loretta Ortíz Ahlf, Rafael Huerta, Arturo López Cándido y Jaime Bonilla Valdez, del PT. Todos ellos han participado en tomas de tribuna y se han opuesto a todas las reformas estructurales presentadas por el Ejecutivo Federal...”. El diario también publica una copia de la solicitud referida, por si alguien piensa que son cuentos chinos. Y como nadie ha emitido jamás un sólo voto por Morena, ¿cómo podríamos llamar a esta fracción? ¿La “bancada espuria”?
Entonces, me pregunto: ¿pues no que López Obrador repudia a las instituciones? (aunque las instituciones son las que le han dado, en el pasado y le darán en el futuro, dinero público para su proselitismo). ¿No había casi maldecido al INE (cuando era el IFE), al Congreso y al Presidente en turno? ¿Que no AMLO habla siempre de honestidad? (y ya hemos visto que él nunca se ensucia las manos y deja que los suyos se las ensucien por él). ¿Que no le dan asco los políticos que utilizan el erario para su beneficio personal? ¿Que no AMLO se ha casi santificado y colocado como el mártir de la democracia nacional?

Dejemos a un lado el dineral que entrará a las arcas de su partido (unos 30 millones de pesos); la duda es ¿por qué hacerse de su bancada sin haber sometido a sus candidatos (porque estos no fueron abanderados de Morena) a elección ninguna? Aquí y en China esto se llama trampa, no política. Y si quiere, todavía, llamarla así, pues démosle entonces la bienvenida al grupo del que con tanto ahínco se queja: el de “las instituciones al servicio de los grupos de poder” (incluido el suyo). Pero al menos que lo asuma y deje de usar la palabra ‘honestidad’; yo propongo que se use ‘descaro’. Uno de los tantos problemas que tiene nuestra aún adolescente democracia mexicana es que da oportunidad a ésas (y otras tantas, incongruencias).

Hace un par de días hablaba, en Reporte 98.5, con Pablo Lezama, consejero del Instituto Electoral del Distrito Federal, y vaya buena noticia: para los comicios del próximo año, en que se renovarán jefes delegacionales y diputados locales, se han recibido 144 solicitudes de candidatos independientes. No sabemos cuántas de éstas calificarán para llegar para llegar a la boleta, pero es buenísima señal. Los ciudadanos comenzamos a ser menos apáticos, más informados; algo evidente en las movilizaciones que hemos visto en las calles en las últimas semanas. Ambas cosas importantísimas para enriquecer y darle forma a nuestra rebelde democracia.

Presencia ciudadana dentro de las instituciones como herramienta para mejorar las condiciones de un Estado que necesita fortalecerse... eso es mucho mejor que apostolados legislativos de los falsos Mesías. Ahora más que nunca es necesario; cuando el hartazgo ciudadano puede encontrar esta válvula de representación enteramente ciudadana, al margen de los partidos.

Me cuentan que, a raíz del debate sobre las posibles filtraciones para el armado del reportaje de la Casa Blanca de Las Lomas, hay algunos muy preocupados que piden a los suyos que mejor ya no “le rasquen”, porque la nota ya ha cumplido su objetivo. ¿Cuál? Desviar la atención para que se deje de hablar de los probados nexos de Abarca con varios de estos otros que quieren “depurar” a la nación.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Peregrinar “peregrino” en el paso por territorio de Ecatepec para la Villa

Por Elios Edmundo Pérez Márquez

Ecatepec, México.- Menudo esfuerzo habrán de realizar los peregrinos que, la víspera del 12 de diciembre, por la mañana, al mediodía o por la noche, intenten atravesar el municipio de Ecatepec, para postrarse ante la imagen de la Guadalupana, tal y como, con verdadero fervor religioso, año con año, a caballo, en autobús, camiones de redilas, bicicletas o cualquier otro vehículo y, sobre todo, los que lo hagan a pie.

Ecatepec, municipio colindante con la delegación Gustavo A. Madero, donde se ubica la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, y por donde todos los días, circulan un sinfín de tráileres, autobuses de pasajeros, combis de servicio público, taxis destartalados y autos particulares, se encuentra destrozado, es decir, las principales arterias, como por ejemplo, la Vía Morelos, sufre los estragos del progreso y la modernidad, debido a la construcción del Mexibús.

Este municipio, que tiene la peculiaridad de que las obras no se terminan nunca o duran una eternidad en ser construidas, hoy, la Vía Morelos, está partida, prácticamente, desde donde empieza hasta donde termina, y no se ve para cuándo dicha obra concluirá, si que, no le pasa lo mismo que a la obra que se realiza en las avenidas López Portillo, 30-30, y 1° de mayo, que ya lleva más de cuatro años y aún no se ve, para cuándo la terminarán, si es que, algún día, la terminan.

Enfermedades respiratorias, irritación en los ojos, resequedad y otros males, entre los vecinos de Ecatepec, son el resultado del polvo que produce la obra en cuestión, además del malestar entre los conductores y pasajeros que, por las mañanas, salen de sus hogares para ganar el pan de cada día, y se encuentran con más excavaciones que bloquean el tráfico de vehículos; moto conformadoras, escarbando desde muy temprano; grúas, levantando escombro y depositándolo en camiones que bloquean uno y hasta dos carriles; revolvedoras, vaciando el concreto armado pero, también, obstruyendo las vialidades, en los dos sentidos.

No obstante, aunque se podía asegurar que los vecinos de Ecatepec y algunos vecinos de los municipios colindantes, por pura necesidad, están dispuestos a afrontar éstos y otros avatares, no deja de ser un riesgo para los peregrinos que, por miles, están atravesando, o atravesarán el municipio, en estos días y, muy especialmente, el 11 de diciembre, a lo largo del día y de la noche.

Si a esto, le sumamos la falta de señalización, los baches, las atarjeas sin tapa, los cables caídos, los vehículos mal estacionados, los postes mal instalados, las escaleras de los puentes peatonales, el riesgo es mucho mayor y, es de dudarse que, las autoridades, tomarán las debidas providencias, para evitar incidentes, retrasos y accidentes, a los peregrinos que vienen de diferentes puntos del país, y que se verán obligados a cruzar por la Vía Morelos, destrozada en ambos sentidos y peligrosa, tanto abajo, como arriba de las banquetas.

Pero la fe es la Fe, y mueve montañas. La víspera del 12 de diciembre, en todas las formas posibles, miles de peregrinos, habrán de atravesar el municipio de Ecatepec, con todos los riesgos que esto implica, para visitar a la Guadalupana y refrendar sus creencias.

Tomando en cuenta la inseguridad que se ha enseñoreado en el municipio, los asaltos que están a la orden del día, y de la noche, tanto a las casas habitación, como a mano armada, en la vía pública y en el transporte público; tomando en cuenta, también que, Ecatepec, es el primer lugar en feminicidios y que, en cuanto secuestros, no se queda atrás, además del caos vial, debido a la falta de arterias bien diseñadas, circular por Ecatepec, aunque sea sólo “de pasadita”, parecería un acto descabellado o un riesgo que nadie quisiera correr. Sin embargo, el 11 de diciembre y los días anteriores, a pesar del frío y todas las adversidades, se contarán por miles los que correrán ese riesgo, con tal de llegar a la Villa de Guadalupe.

A pesar de las obras que nunca se concluyen, de los baches que nunca se reparan, de las coladeras que, alguien se roba y nunca se reponen, de la basura que nunca se recoge, de los socavones, hoyos y zanjas; en contra de las destartaladas combis, los humeantes camiones, los tráileres, las moto conformadoras, con su estruendo de guerra, el escombro y el cascajo, que se deposita en vehículos a la hora de mayor tránsito, miles de mexicanos, iniciarán su recorrido, se abrirán paso por un municipio con la apariencia de un territorio minado o bombardeado que, para el caso, es lo mismo, y se postrarán a los pies de la Guadalupana.

Una vez cumplida su misión, logrado su objetivo, en todas las formas habidas y por haber, volverán a sus lugares de origen. Sí, a diferencia del municipio de Ecatepec, donde las obras nunca se concluyen o duran una eternidad en ser construidas, los peregrinos guadalupanos, hombres mujeres y niños, de diversos lugares, consumarán su odisea y se sentirán satisfechos de no tener que vivir aquí, o no tener que volver a pasar por aquí, al menos, hasta dentro de un año.

eliosedmundo@hotmail.com

jueves, 27 de noviembre de 2014

Descomposición

Por Elios Edmundo Pérez Márquez

Ecatepec, México.- Hace unos días, me encontré a un viejo amigo del PRD y, como era de esperarse, me saludó como “al primer anti perredista del PRD en Ecatepec”. Ni hablar; me lo he ganado, sobre todo, porque la mayoría de mis ex compañeros de Partido, no leen mis artículos y, cuando los llegan a leer, no los entienden: prejuzgan, suponen, adivinan, presienten, ya que no son muy amantes de leer diarios, ni revistas y, ya no digamos, libros; no todos, claro, pero sí, la mayoría de ellos. De ahí, el bajo nivel que se hace evidente en mi ex Partido.

Tal pareciera que, al día de hoy, el principal requisito para pertenecer al PRD, es ser inepto, analfabeto, inculto e iletrado, ya que, por lo menos aquí, en Ecatepec, la mayoría de perredistas que aún quedan, no se distinguen por ser unos grandes oradores, que conmuevan con sus discursos a las grandes masas; tampoco se distinguen por sus escritos, en los que analizan la realidad y plantean la manera de transformarla; mucho menos, se distinguen por ser educados y carismáticos, conocedores de todas las normas de urbanidad y atentos.

No. Nada de eso. Por razones que, en su momento, habremos de analizar profundamente, los perredistas de Ecatepec, no son preparados, no conocen la teoría política, no han leído, no profesan ninguna ideología, no saben jugar en equipo y no son capaces de “pelar un chango a nalgadas”.

Quién sabe desde cuándo y por qué, pero el caso es que, en la actualidad y desde hace algunos años, a nombre del PRD, como única actividad, de algún líder chicharronero o no tan chicharronero, es ofrecer, en las colonias del municipio, una brigada médico-asistencial, con venta de productos básicos a bajo costo, prueba de la diabetes y presión arterial, corte de cabello y hasta planchado de ceja; acciones estas que, obviamente, no corresponden a un Partido que lucha por la toma del poder; por lo tanto, dichas brigadas, semi profesionales y semi electoreras, se enmascaran con el membrete de una Organización Social.

En el mismo tenor, el discurso se basa en agradecer al personaje en cuestión que ha tenido a bien, acercar la brigada médico-asistencial a la colonia del dirigente menor, que ya no encontraba como promover su imagen entre los vecinos; de ahí que, con gesto compungido y casi con lágrimas en los ojos, agradezca sí, la presencia del personaje en cuestión pero, sobre todo, la presencia del médico, el dentista y el estilista pero, más aun, la presencia de los jitomates, las cebollas, los frijoles y los chiles verdes.

Claro, para muchos de mis ex compañeros, al igual que para mi viejo amigo, señalar lo anterior, “es hablar mal del PRD”, “es ser anti perredista”, y no reconocer “los grandes logros que, el Partido, ha tenido en los últimos años”.

Nada de eso. En Ecatepec, a pesar de haber ganado las elecciones en 2006, el PRD no se ha movido en los últimos 10 años; 10 años, sin llevar a cabo una sola acción, una reunión de información, una sesión del consejo municipal, un curso de capacitación y, ya no digamos una asamblea general, para escuchar las opiniones de los afiliados.

¿Culpa y responsabilidad de loa Chuchos? Sí, en buena medida, sí, pero no es de ellos toda la responsabilidad. Por razones, difíciles de comprender, los perredistas de Ecatepec, en su gran mayoría, dejaron de militar y confundieron el compromiso, que se tenía de transformar a la sociedad, con la chamba; era mucho más conveniente, acoplarse a los mandatos y caprichos de un líder chicharronero, que apoyaba en lo económico, que prepararse para enfrentar al poder, y enfrentarlo; era mucho seguro humillarse, lamer botas e inclinar la espalda, que aprender a leer y escribir, que elaborar una propuesta, que defender los ideales.

Que el ingeniero Cárdenas haya renunciado al PRD, pone en evidencia las carencias y limitaciones de lo que, en su momento, se consideró el Partido de la Esperanza que, de ser víctima, pasó a ser victimario; que, de ser adversario, pasó a ser cómplice del gobierno y, con el caso Igual, se descubrió lo que se ha mencionado en otros espacios: antes ponía los muertos y, hoy, pone a los asesinos.

La salida del ingeniero Cárdenas, formal o real, oportuna o tardía, sólo viene a confirmar lo que ya se sabía y que, por sabido se callaba, los dirigentes del PRD, incluidos Navarrete y Bautista, son personajes menores, mediocres, y con grandes limitaciones para conducir cualquier proyecto; prueba de ello es que, a pesar de haber ostentado un sinnúmero de cargos públicos, éstos, siempre les han quedado grandes, ya que, su verdadera vocación, es empaquetar y repartir despensas entre los más necesitados, pues no tienen ninguna intención de incomodar al poder y ya están listos para firmar la segunda parte del Pacto por México.

eliosedmundo@hotmail.com

jueves, 20 de noviembre de 2014

Las manos limpias

Por Elios Edmundo Pérez Márquez

Ecatepec, México.- Prueba del repudio que la gente tiene hacia el PRD, es que, hace algunos días, con gritos de ¡Asesino, asesino, Jesús Zambrano, ex presidente de ese Partido, que había sido invitado a un Foro sobre Federalismo Electoral, fue expulsado por los estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNAM, los que, hay que señalarlo, nunca lo agredieron, ni tocaron, pero sí condujeron hasta la avenida de los Insurgentes.

Tal es la indignación de la gente con el PRD. Zambrano podrá decir que fueron provocadores profesionales o infiltrados. Lo cierto es que, a partir de ese día, su suerte está echada; ya no podrá asistir, a ningún tipo de eventos públicos, pues correrá el riesgo de que lo increpen, le digan sus verdades y lo obliguen a salir con la cola entre las patas.

Obviamente, no son situaciones que se deban festinar, y nadie quisiera estar, hoy, en los zapatos de Zambrano, pero nadie puede negar que, tanto él como los demás integrantes de su corriente, se lo merecen por haber hecho tanto daño al PRD y a la gente que les brindó su apoyo.

Lo mismo le sucedió al ingeniero Cárdenas, por las mismas razones. A pesar de contar con el apoyo de millones de personas, que se lo demostraron en el 88, el 94 y, sobre todo, en el 97, nunca abrazó causa alguna; no se comprometió y, por el contrario, se negó a encabezar la lucha libertaria de un pueblo que nunca ha dejado de luchar: el pueblo de México.

De ruda manera, un grupo de personas se lo reprochó y, además de gritos y sombrerazos, a los inconformes se les pasó la mano y salió lastimado el historiador Adolfo Gilly; nada grave, ni nada que festinar, pero sí una muestra de inconformidad de la gente, en este difícil tramo de la lucha, vuelta protesta, por la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, comunidad perteneciente al municipio de Tixtla, Gro. Las consecuencias del caso Iguala, apenas se empiezan a sentir.

Hoy, el mismo ingeniero Cárdenas ha reconocido que el PRD ha dejado de ser útil a la sociedad y ha pedido la renuncia de los integrantes del a dirección nacional, para dar paso a otro tipo de fuerza organizada, capaz de enfrentar al adversario, en momentos decisivos de esta historia que, aun, está por escribirse.

Con pleno conocimiento de causa, Cárdenas cuestiona el bajo nivel de Carlos Navarrete, presidente del PRD y de Héctor Bautista, secretario general, y tiene razón. No hay motivo o justificación para que estos personajes, cochuperos, entreguistas y folklóricos, dirijan al que, en su momento fue considerado el Partido de la Esperanza. Después de ellos, serán dos vacas quienes lo dirijan.

Por supuesto que sería deseable que, la propuesta fuera aceptada, tanto por Navarrete, como por Bautista, así como por los demás integrantes del CEN del PRD, y que bajará a los niveles estatales y municipales; de tal suerte que, en Ecatepec, dicho Partido, recuperara su imagen y se viera, ya no como un Partido de Izquierda o Demócrata, sino como un Partido serio, ya que, las tres anteriores direcciones municipales, Presidentes y secretarios generales, han sido de risa.

Tal y como se demuestra en las redes sociales, el nivel cultural, académico y político de los dirigentes perredistas, en todos los niveles, es bajísimo. Como lo escribió Óscar Sauri, poeta y abogado yucateco: “son seres infinitamente menores, corruptos, ignorantes, en suma, son una manga de hijos de puta” y, ante eso, ya no hay nada que decir.

El nivel es tan bajo, como lo señala un afiliado del Estado de México, quien, hace unos días, a través del Face Book, expresaba sus buenos deseos para que, ahora sí, con la nueva dirección, las decisiones y acciones de su partido se discutieran en las instancias correspondientes, y no como ha sucedido, desde siempre que, ya todo está planchado y se aprueba sin discusión.

Qué optimista. Lleva 10 o 15 años esperando el debate de las ideas y éste nunca se ha dado. Sin embargo sigue en el PRD. Ha de ser porque, aunque no hay debate, en cambio, este quejoso afiliado, sí recibe algún tipo de protección por parte de su corriente, y percibe un apoyo pecuniario. Como quien dice: te quejas y te quejas, pero bien que te dejas.

Pero, sin duda, de los casos más patéticos, es el de un personaje, vecino de Xalostoc, que nunca ha tenido vida partidaria y, por supuesto nunca ha hecho nada por su Partido. Sin embargo, en cinco ocasiones, es decir, en 15 años ya, ha intentado llegar a un cargo de representación popular. Afortunadamente para la ciudadanía, nunca lo ha conseguido.

En el año 2000, por primera vez, manifestó sus intenciones de ser candidato a regidor y, así sucedió en las ocasiones posteriores, 2003, 2006 y 2009, hasta que, en 2012, optó por ser candidato a diputado local, y lo fue, pero perdió ante el candidato del PRI.

15 años desperdiciados que, de haber sido usados en trabajar, hubieran creado a un millonario; en estudiar, habrían bastado para hacer una carrera universitaria o, por lo menos, para leer tres (o más) libros que hubieran marcado su vida.

eliosedmundo@hotmail.com

viernes, 7 de noviembre de 2014

Menos bodas católicas, ¿más auténticas?

España.- Cada vez menos gente se casa por la Iglesia, pero era de esperar, pues la nupcialidad en sí se encuentra en claro declive. Paralelamente a esta tendencia, la Iglesia ha ido mejorando paulatinamente la preparación de los futuros esposos, para que este sacramento se viva de forma más auténtica. Lo explica un interesante reportaje de José Luis Palacios en la revista española Vida Nueva.

“El índice de nupcialidad ha bajado notablemente desde que hay libertad. Sería un imposible humano que no lo hiciera también el matrimonio canónico”, explica el jesuita José María Díaz Moreno. Lo que sorprende en España es la rapidez con la que se ha producido este cambio, situando a un país sociológicamente a niveles más parecidos al secularizado norte de Europa.

Al mismo tiempo, las diócesis y parroquias han hecho un gran esfuerzo en poner en marcha una catequesis para que los novios enfrenten el paso de contraer matrimonio. Hay cursos intensivos de fin de semana, sesiones diarias y semanales y hasta cursos por correspondencia, impartidos por laicos y ordenados, por diocesanos, religiosos o miembros de movimientos eclesiales

Pero los que hoy se casan por la Iglesia, ¿reciben el sacramento de forma convencida y auténtica? Muchos acuden ya en situación de convivencia, buscando “institucionalizar” una situación de hecho. Bastantes no vuelven después. Muchos se separan a la primera dificultad. “Falta acompañamiento posterior”, afirma una especialista en este campo.

¿Cuál es el proceso para solicitar la anulación del matrimonio religioso y bajo qué causas?

Este trámite no es jurídico y/o legal, este trámite se lleva a cabo ante la institución del arzobispado de la iglesia católica, en caso de matrimonio católico, por las causales siguientes: por enfermedad contagiosa, bigamia, preferencias sexuales diferentes, etc.

Las asociaciones religiosas, por ejemplo católicas, cristianas, mormones, testigos de Jehová, etc se regulan con un reglamento interno, éste especifica el trámite a seguir, dependiendo de tu religión, para obtener la anulación del matrimonio. No es competencia de una autoridad judicial, debido a que solamente es competente en cuestión de las actas de matrimonio expedidas por el Registro Civil.

¿Qué hacer?...

México, D:F:- La crisis Iguala-Ayotzinapa y su secuela con la exitosa captura de la pareja Abarca Pineda, obligan al gobierno a plantearse ahora la clásica pregunta leninista: ¿Qué hacer?

A continuación, algunas respuestas recogidas en tertulias y cafés de la sociedad civil:
—Establecer y deslindar las responsabilidades individuales, municipales, estatales y federales de lo ocurrido la noche triste de Iguala.

—Aplicar escrupulosamente los protocolos del debido proceso a todos los acusados.

—Aceptar que algo salió muy mal para haber llegado hasta aquí.

—Aceptar que hay que realizar cambios en la estrategia del gobierno federal.

—Hacer autocrítica a partir de lo que salió mal: ¿quiénes fallaron y por qué?

—Revisar los canales de información y decisión de lo que salió mal.

—Revisar la calidad de los recolectores de información, los analistas de la misma y los tomadores de decisiones.
—Reconstruir documentalmente lo que ocurrió antes, durante y después del 26 y 27 de septiembre en Ayotzinapa, Chilpancingo e Iguala, y publicarlo.

—Tener un diagnóstico de la situación académica, social y política de los alumnos y las autoridades de la normal de Ayotzinapa y de todas las normales rurales del país, y publicarlo.

—Dar a conocer quiénes encabezan y cuáles son los planteamientos de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas que dirige a los normalistas rurales del país desde hace décadas, y publicarlo.

—Realizar una amplia consulta pública para conocer cómo se puede mejorar el desempeño de las normales rurales y de sus egresados. Y publicar sus trabajos.

—Tener lista una estrategia veraz de comunicación, tanto si aparecen los normalistas vivos o muertos.

—Continuar con el diálogo público con la comunidad politécnica procurando dar respuesta positiva, cuanto antes, a las demandas académicas, de autogobierno y de ampliación de recursos.

—Anunciar un programa para iniciar la transparencia total en la red de todos los egresos del sector público.

—Propiciar la designación de un presidente de la CNDH verdaderamente solvente e independiente de la partidocracia.

—Asumir que un nuevo pacto solo entre el gobierno y la partidocracia será visto con gran desconfianza, por lo que hay que buscar nuevas formas imaginativas para convocar a la sociedad.

—Realizar un diagnóstico, por entidad federativa, de las fortalezas y debilidades de cada una en seguridad, corrupción e impunidad, y publicarlo.

—Realizar un diagnóstico de los municipios infiltrados por el crimen organizado, y publicarlo.

—Establecer una agenda de las tareas básicas a realizar en cada entidad por las autoridades locales, para garantizar la seguridad, la transparencia y el combate a la corrupción, y publicarlo.

—Establecer compromisos públicos medibles entre el Presidente de la República y cada uno de los gobernadores, ante la sociedad civil y los medios de cada estado para combatir el crimen y garantizar la libertad de expresión.

—Presentar ante la sociedad de todo el país una nueva convocatoria a fin de recibir propuestas para la nueva legislación y los nuevos procedimientos que garanticen que no vuelvan a ocurrir otros ayotzinapas o tlatlayas.

—Asumir que la sociedad exige que la escalera de la corrupción se limpie de arriba hacia abajo.

—Actuar con veracidad y honestidad en esta nueva estrategia, de tal manera que los corresponsales y las agencias extranjeras que operan en México certifiquen positivamente el esfuerzo y los resultados de la acción del gobierno.

—Garantizar desde ahora, al más alto nivel, el compromiso del gobierno federal para que las elecciones del año entrante sean limpias y democráticas; que sepulten para siempre las prácticas viciadas del viejo PRI y den absoluta legitimidad a la próxima Cámara de Diputados.

—Iniciar la construcción de la muralla institucional que separe radicalmente política y crimen; gobierno y corrupción; justicia e impunidad.

—Asumir que solo la verdadera transparencia en el manejo del dinero público y la determinación para mejorar los procedimientos de actuación podrán devolver al gobierno, los partidos y los políticos la autoridad moral fracturada.
Son reflexiones sin derecho de autor, oídas al pasar. Realizadas por ciudadanos de carne y hueso que padecen los efectos de la crisis y desean que las cosas mejoren.

La justicia no tiene amigos

México, DF.- Pese a que muchos ciudadanos suspicaces pensaban que ya estaban muertos, porque así era necesario para que ciertas complicidades quedaran en el silencio, un grupo de élite de la Policía Federal logró encontrar y detener en las inmediaciones de Iztapalapa, a la pareja imperial de Iguala, Guerrero, formada por José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda.

Con dicha acción, los padres de los 43 jovencitos desaparecidos por orden del ex alcalde Abarca, renuevan esperanzas de que el par haya revelado a las autoridades que los interrogaron, el lugar o los lugares a donde llevaron a los estudiantes de Ayotzinapa, secuestrados la noche del 26 de septiembre y madrugada del 27. La expectativa conlleva, desde luego, tanto para los familiares como para todo el pueblo de México, el deseo irrestricto de encontrarlos con vida.

Los familiares de los desaparecidos han manifestado que la detención de la pareja abarca-Pineda, no es suficiente para ellos. Desean con vehemencia el regreso de sus hijos vivos, pues jamás han pensado que no lo están. Algunos padres han sostenido que están con vida, aunque también están preparados para escuchar una noticia diferente.

El pueblo de México, principalmente –aunque también en otros lugares del mundo –, espera que a partir de hoy, las autoridades que sometieron a un exhaustivo interrogatorio al matrimonio, den a conocer los detalles del mismo de manera pormenorizada, pues hay demasiada expectación, por lo que ocurre en el estado de Guerrero, y que puede ocurrir en cualquiera otra entidad, que igual padece los embates de los criminales

La gente espera que después de lo que sucedió en Iguala y que puso al descubierto que nada se hace para acabar con la delincuencia, multiplicada y empoderada con exceso, al grado de haber infiltrado todas las esferas en los tres niveles de gobierno, la autoridad asuma su papel y recurra a todas las instancias a su disposición, para idear un mecanismo que permita perseguir y abatir los altísimos niveles de delincuencia.

Espera asimismo, que con la captura de los dementes ex mandatarios de Iguala, se realice una investigación a fondo, hasta las últimas consecuencias, para descubrir la red de complicidades que por supuesto tejieron y que finalmente castiguen de manera ejemplar a quien haya violado la ley para cobijarlos, encubrirlos y protegerlos. Que el que manda diga y demuestre que en este caso y en aras de hacer justicia, no tiene amigos, compadres ni familiares.

Espera que, por lo menos, Guerrero haya servido de ejemplo, para planear en lo sucesivo estrategias serias y responsables que lleven a devolver los perdidos niveles de confianza a una población paciente, que aún confía en sus gobernantes.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Para Recuperar Ecatepec

Por Elios Edmundo Pérez Márquez

Ecatepec, México.- Sin eximir de sus culpas a los demás grupos que, también, han malgastado su capital político y defraudado la confianza de la gente, podemos afirmar que, sin pudor alguno, los integrantes de la corriente mal llamada Nueva Izquierda (NI), se han puesto al servicio de los gobernantes, se han convertido en colaboracionistas y mantienen una gran cercanía con los adversarios quienes, en el mejor de los casos, los apapachan y protegen pero, en el peor, los subsidian y vuelven cómplices, a cambio de no patear el pesebre y mantener la paz en el municipio.

En Ecatepec, durante los últimos ocho años, el PRD, mal dirigido por los representantes de la corriente mal denominada Nueva Izquierda, no se ha movido, ha permaneció estático, no se ha movilizado, no ha protestado, ni propuesto nada, como si estuvieran resueltos todos los problemas del municipio y la población, en general, fuera feliz y no tuviera nada de qué preocuparse.

Los distintos Comités Ejecutivos Municipales, de hace 8 años a la fecha, pese que el PRD ganó las elecciones de 2006, no han realizado una sola acción, ni para bien ni para mal; simplemente, han dejado pasar el tiempo; en el mejor de los casos, han creído que hacen y, en el peor, han hecho “como que hacen”, hasta que, para su mala suerte, el futuro los alcanzó.

Los representantes populares egresados de las Organizaciones Sociales, han resultado unos verdaderos fiascos; en las sesiones de cabildo, en el mejor de los casos, no han sabido protestar, ni proponer soluciones a los grandes problemas que aquejan al municipio y, en el peor, no han querido incomodar al gobierno, ni con el pétalo de una rosa; en el caso de diputados federales y locales, y senadores, el resultado ha sido peor; lejos de ser, verdaderos representantes del pueblo, han utilizado esos espacios, para dar chamba a sus amigos y familiares, darse una vida de lujos y placeres, como comprarse un reloj con valor de 400 mil pesos, y viajar por todo el mundo, en primera clase.

Los distintos grupos y corrientes, filiales del PRD, las organizaciones sociales, similares y conexas que, otrora, organizadas y combativas pusieron en jaque a las autoridades y fortalecieron la participación, hoy, son meros negocios familiares, que sirven para mediatizar al movimiento social, además de que actúan en complicidad con el gobierno y lucran con las necesidades de la gente.

En el mejor de los casos, ellos, desde su lógica muy elemental, suponen que sus actos, fortalecen al a su Partido pero, en el peor, están conscientes de que, su capacidad intelectual, no les alcanza para tener una intensa actividad partidaria y empujar por el cambio pues, son tantas sus limitaciones que se tienen que refugiar en una de esas sociedades anónimas, en las que, a cambio de un apoyo pecuniario, sus órdenes son obedecidas y subordinados tiene, como primera obligación, reírse de sus chistes.

Todos los grupos y corrientes que, en su momento, integraron al PRD, sucumbieron ante la tentación de repartir despensas, regalar migajas, ofrecer el paraíso y, al igual que los gobiernos, administrar la miseria, para hacerse de las voluntades y ganar los procesos internos, aunque se perdieran los constitucionales.

Para ganar Ecatepec en 2015 y preparar el terreno para ganar la presidencia de la República en 2018, hay que hacer a un lado, a las Organizaciones sociales, como tales, y a sus “dirigentes”, tan complacientes y acomodaticios.
Se trata de generar una Fuerza Organizada, capaz de enfrentar el poder del Estado, en su territorio y con sus propias reglas.

1er. Requisito: ser vecinos de Ecatepec, hombres y mujeres libres; ciudadanos en pleno uso de sus derechos; hombres y mujeres libres, que se representen a sí mismos y no respondan a los intereses de un grupo o corriente, ni traten de quedar bien con su jefe.

Trato de iguales: no soy tu jefe ni eres mi jefe. No hay dinero, ni empleo temporal, o sea, hasta en tanto no se obtenga el triunfo, no se podrá dar “a quien según su necesidad”, pero sí se pedirá “de cada quien según su capacidad”; de ahí que, la incorporación a este esfuerzo colectivo, será en lo individual.

Para participar en este esfuerzo de ganar Ecatepec, no se puede ser jefe ni subordinado de nadie. Todos valemos lo mismo, por nuestra capacidad, experiencia y compromiso, y no por ser dueño de una Organización Social, que reparte despensas y bolsitas de dulces.

Continuará…

eliosedmundo@hotmail.com

lunes, 3 de noviembre de 2014

Al final, se trata de un tema de justicia

La información con la que se cuenta, todavía por corroborar, revela que los criminales ya no solo intimidan o se apropian de cuerpos policiacos, sino que personalmente detentan el poder municipal.

Desterrada la justicia que es vínculo de las sociedades humanas, muere también la libertad que está unida a ella y vive por ella: Juan Luis Vives


México, DF.- Las dificultades suelen poner a prueba las integridades individuales. Los hechos de Iguala, trágicos e indignantes por los homicidios a cuenta de policías y la desaparición de 43 estudiantes de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa, llevan al país a un momento muy complicado y de profunda consternación. El muy penoso evento es inédito y además muy preocupante porque muestra una evolución de la descomposición institucional asociada al embate del crimen organizado. La información con la que se cuenta, todavía por corroborar, revela que los criminales ya no solo intimidan o se apropian de cuerpos policiacos, sino que personalmente detentan el poder municipal.

La salida del gobernador Ángel Aguirre es consecuencia inevitable de los acontecimientos. En sus propias palabras se acredita la omisión, esto es que no se previno a tiempo y no se actuó con oportunidad. Más aún, después del incidente, pudieron sustraerse de la justicia los presuntos autores intelectuales: el alcalde de Iguala y su esposa. El gobernador desatendió la recomendación del gobierno federal al respecto. Si bien las declaraciones de los detenidos no deben asumirse como ciertas, los hechos y los dichos del ex gobernador sí prueban que no se actuó a la altura.

El problema de fondo no radica en el hecho como tal, sino en la circunstancia que le dio origen. Ello obliga a revisar la situación que priva en todo el país y a definir acciones de seguridad que ataquen el problema de fondo, más allá de voluntarismos o soluciones derivadas de propuestas fáciles, pero muy difíciles de ejecutar. El ex presidente Calderón lo entiende porque durante su gestión las padeció, y es encomiable su actitud de prudencia ante el esfuerzo que realiza el actual gobierno.

En contraste, un ex director de uno de los órganos de inteligencia dependiente de la Secretaría de Gobernación al respecto señala: “El reto de Enrique Peña Nieto consiste, en primer lugar, en hacer una lectura correcta, tanto de la naturaleza de la crisis como del amplio y profundo reclamo social (la lectura inicial fue equivocada y, por tanto, la actuación gubernamental ha dejado mucho que desear), lo cual debe conducir, en segundo lugar, a una redefinición profunda de la agenda de gobierno”.

El tema no es de personas, es de instituciones y, además, de eficacia. Las cifras indican que el país estaba mal en 2006 y en la misma situación en 2012. De hecho, el problema de Iguala, como el de Michoacán y los de otros lugares, se incubó en el pasado. La dirigencia del PRD afirma que el entonces candidato Abarca fue sometido a valoración de la Secretaría de Gobernación y la respuesta de la dependencia fue en sentido de absolución.

El gobierno del presidente Peña Nieto acierta en no perder el tiempo mirando atrás porque entiende que lo importante no son las culpas, sino las soluciones. Fortalecer al Estado de derecho de poco sirve si no hay eficacia en las instituciones; allí están las cifras de muertos, resultado de un esfuerzo bien intencionado pero ineficaz en el objetivo de la seguridad. La ruta no es el enfrentamiento entre poderes, como ocurrió en el pasado con el Poder Judicial. Estos temas deben atenderse en el trabajo cotidiano e institucional, no en la arena mediática. Tampoco es funcional al propósito trasladar culpas y responsabilidades a los gobiernos locales y municipales, cuando de antemano se conocen las limitaciones de los ayuntamientos para encarar un desafío de tal naturaleza. Es preciso un compromiso compartido para enfrentar al enemigo común que es el crimen organizado.

El balance de la situación obliga a una revisión profunda de lo que se ha hecho, de lo que se está realizando y de la organización del Gobierno para enfrentar este problema que más que ser de seguridad pública alude a la justicia. Sí, se requiere mejorar la coordinación entre los órdenes de gobierno y, especialmente, la calidad de las policías. Sin restar importancia a la génesis de lo que hoy nos estalla en las manos, eso significa trabajar más sobre los efectos que sobre las causas. Desde el punto de vista institucional, hay que invertir la jerarquía entre justicia y seguridad pública: particularmente entender que ésta no podrá existir sin aquélla. La impunidad es el detonante elemental de la criminalidad. La reflexión de fondo debe centrarse en cómo mejorar íntegramente el sistema de justicia para enfrentar al crimen organizado. Un sistema eficaz se aleja de las coartadas asociadas a la represión y a la inobservancia de los derechos humanos. A la barbarie se le enfrenta con la ley en la mano, con una procuración efectiva y con un sistema judicial que conciba legalidad como premisa suprema de actuación y sanción.

Son momentos de obligada responsabilidad y compromiso. El llamamiento de los empresarios a fortalecer las instituciones es útil, oportuno y conveniente, pero no suficiente. Los gobiernos, el Congreso y la política deben actuar con claridad y con determinación para contener y revertir la amenaza que representa el crimen organizado. Es vital repensar las acciones y los planos sobre los que se debe actuar. La premisa y el punto de partida debe ser la ruptura con la complacencia y con la indiferencia de muchos frente a la grave amenaza que para todos representa hoy el crimen. La situación no supone una sociedad expectante, sino una proactiva y comprometida. La denuncia ciudadana es fundamental como también lo es la capacidad de las autoridades para ganar confianza a partir de resultados y de una acción de justicia eficaz.

Los hechos de Iguala, por lamentables e indignantes que sean, no deben hacernos perder la perspectiva. Muchas son las batallas que se han ganado en el pasado y muchas son las regiones del país que en materia de seguridad ya vienen de regreso. En esta dinámica, los hechos demuestran que las buenas cuentas están relacionadas con un mejor régimen de justicia. También, la política ha acreditado la capacidad de la pluralidad para actuar de manera responsable y comprometida por el bien del país. En estos momentos difíciles, más que el diagnóstico, siempre polémico e insuficiente, es la definición de acciones la verdadera prueba para todos.