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domingo, 9 de septiembre de 2018

Ernestina Godoy, experimentada defensora social

La próxima coordinadora de Morena en el primer Congreso capitalino ha trabajado muy de cerca con Andrés Manuel López Obrador; en Nicaragua, ayudó en el diseño de la política agraria


Abogada de profesión, Ernestina Godoy se dio cuenta muy rápido que lo suyo no eran los litigios, sino que tenía una vocación para defender a los grupos marginados, así que, en la década de los noventa, formó parte de una organización de abogadas que defendían cooperativas; su trabajo la llevó a Tabasco, y allí conoció a Andrés Manuel López Obrador.

¿Y él quién es?”, le preguntó Ernestina a una de sus colegas abogadas, y ella le respondió: “Un tal Andrés Manuel, creo que es presidente del PRD en Tabasco”. Él, por su parte, les planteó a las abogadas: “Ustedes son muy buenas para defender a las cooperativas, y pues acá tengo muchas cooperativas con muchos problemas, les pido que me apoyen”, y les ofreció un espacio en su casa, para que pudieran llevar a cabo esa labor.

Así, en varias ocasiones, Ernestina y las abogadas viajaron a Tabasco a ayudar a las cooperativas.

En el 2000, cuando López Obrador ganó la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, “nos llamó a la Asociación de Abogados y nos dijo: ‘Ustedes son los abogados democráticos, abogados honestos, los necesito en el Gobierno de la ciudad’”, manifestó Godoy.

Aunque Ernestina no estaba interesada en aquella oferta, López Obrador le respondió: “No, no, no, véngase a trabajar, y todo lo que andan diciendo desde la oposición pónganlo en práctica”, así que aceptó y fue directora Jurídica y de Asuntos Legislativos en la Consejería Jurídica.

Ernestina participó en los temas legales claves de esa administración: en el del Paraje San Juan, el desafuero, el Encino, y “le ayudé a darle sustento legal a sus proyectos más importantes: el segundo piso y los programas sociales”, señaló.

La situación más compleja que recuerda durante esa administración, la narra así Ernestina: “El día más difícil que vivimos todos en ese Gobierno fue cuando estábamos en el acuerdo y Andrés Manuel nos dice ‘voy a una entrevista’; un poco más tarde, alguien nos dice: ‘Está pasando algo en la televisión Brozo’, y empezaban los videoescándalos’”.

Ernestina recuerda a un Alejandro Encinas diciendo muy angustiado “Háblenle a Andrés Manuel, porque lo van a agarrar ahorita en la entrevista y no va a saber ni de qué se trata”.

Sabíamos lo que era: era un golpe a la autoridad moral, a la imagen de un Gobierno honesto, de que no pedíamos diezmos, era un golpe, como un campanazo, y fuimos saliendo de esa crisis, diciendo que ‘Esto no es Andrés Manuel’, y hasta los más cercanos –René Bejarano- pueden cometer este tipo de errores; para ese entonces, Bejarano ya no estaba en el Gobierno”, narró Ernestina.

Ella califica aquellos hechos como “un verdadero complot a alta escala, no era del empresario –Ahumada—, el empresario era una de las piezas”.

Al día siguiente –del primer videoescándalo-, nos reunimos en el Gabinete y Andrés Manuel dijo: ‘No tengo nada que ver’, y él –López Obrador-, tiempo atrás, había hecho algún señalamiento a Carlos Ahumada, diciendo que era una gente nociva, que no había que tener contacto con esta gente’”, recordó Ernestina.

En esa junta alguien dijo: ‘Esto pasó porque ya regresó Salinas, esto es producto del regreso de Salinas’, pero López Obrador le contestó a esa persona: ‘A ver, Salinas nunca se ha ido y Salinas se ha metido en todos los partidos políticos, y en algunos partidos políticos lo hizo de la manera más perversa, que es a través del corazón de una mujer’; pasado un tiempo, nos dimos cuenta de qué estaba hablando”, recordó Ernestina.

Después de aquel golpe, “poco a poco nos fuimos recuperando, empezamos a darnos cuenta de que nos estaban atacando muy duro políticamente, pero decidimos que no nos íbamos a caer”, dijo.

UN GIRO EN EL DESTINO

Cuando el año 1981 llegó, invitaron a su esposo a dar clases a la Universidad Autónoma de Nicaragua.

Nos fuimos allá y nos tocó el tercer aniversario de la Revolución Sandinista, y entré a la universidad a dar clases; vivíamos en una casa que le llamábamos de la Internacionalista, había personas de muchos países que íbamos a ayudar a la Revolución”, recordó Godoy.

Una de sus colegas, una peruana que trabajaba en el Ministerio de la Reforma Agraria, invitó a Ernestina a colaborar en una tarea titánica: hacer un recorrido por las diversas zonas rurales de Nicaragua para definir las necesidades de la gente, y, a partir de esa información, diseñar la política agraria del país.

Sin embargo, los niveles de violencia en Nicaragua empezaron a aumentar por la presencia de la Contra, que eran grupos paramilitares, así que le tocó recibir adiestramiento militar para saber cómo reaccionar en caso de un ataque.

Estar en Nicaragua le permitió a Ernestina entender para qué le había servido estudiar derecho.

El haberme ido a Nicaragua me exhibió ante mucha gente que me decía que yo tenía una manera diferente de ver la vida, de ser de izquierda”, indicó. Al regresar a México, volvió a ejercer como abogada, pero en un escenario diferente.

Me empezaron a buscar los del Frente Nacional de Abogados Democráticos, y empezamos a trabajar con ellos, la mayoría eran laboralistas”, señaló.

Empezaron a defender a personas que eran arrojadas de las colonias populares.

Allí inició su relación con grupos de izquierda en México; la buscó el Movimiento Revolucionario del Pueblo y trabajó con ellos en temas de vivienda.

En 1985, puso un despacho para defender a las víctimas del sismo. “Era un producto interdisciplinario que trabajamos en favor de la reconstrucción en todo el Centro, y, a partir de allí, nos vinculamos con el Partido Mexicano de los Trabajadores”, señaló Godoy.

Entró con sus colegas para apoyar al ingeniero Heberto Castillo, “un día teníamos un evento en la colonia Doctores, ese día anuncia su declinación a favor de Cuauhtémoc Cárdenas, y dijimos: ‘¿Qué vamos a hacer?’, así que apoyamos al ingeniero Cárdenas, luchamos mucho por el tema del fraude”, recordó.

Después de 1988, a su esposo lo invitaron a la Universidad de Yucatán, “entonces nos fuimos los cuatro, un poco también como muy decepcionada de lo que había pasado en el 88, y habían hecho fraude al ingeniero, además el ingeniero se dejó, pensaba entonces, pero ya lo vez en perspectiva y dices: ‘Fue una buena decisión, porque así formó un partido (el PRD)’”, recordó Ernestina.

En el 2000, cuando López Obrador ganó la Jefatura de Gobierno, invitó a Ernestina a ser directora Jurídica y de Asuntos Legislativos en la Consejería Jurídica. Después, vinieron los “videoescándalos” y la administración de López Obrador en la capital del país se cimbró.

Esta experiencia nos hizo colocarnos en un lugar de verdadera izquierda; todo el mundo comprendió que había que cuidar el comportamiento a cada momento, incluso en la vida personal. Eso te va marcando con una forma de ser, una forma a veces hasta inflexible de ser”, recordó.

Después, Ernestina fue presidenta de la Comisión de Garantías y Vigilancia del PRD. “Me tocó estar en el momento en que querían que fuera una elección limpia y fuerte”, señaló Godoy.

Hubo una crisis terrible de dos meses, terminé renunciando diciendo que había otro grupo que traía otra forma de hacer política y que yo no estaba de acuerdo; firmamos la nulidad de la elección; después, revivieron la elección e hicieron presidente a Jesús Ortega”, dijo.

En 2012, contendió por una diputación local por el PRD y la ganó. “Llegué a la Sexta Legislatura, fue un cambio importante en mi vida porque de ser una asesora jurídica, pasé a hacer leyes; fui presidenta de la Comisión de Desarrollo Social, allí hicimos la Ley de Mejoramiento Barrial”, indicó.

Y recuerda que, al final de esa Legislatura, terminó fuera de la fracción parlamentaria del PRD, “porque ya estaba entonces Morena como movimiento, ya había salido Andrés Manuel en el Zócalo, ya había anunciado el movimiento, y dije: ‘Claro que nos vamos’”.

Ernestina se unió al movimiento de Morena, que después se convirtió en partido y fue diputada federal.

De mi paso por el Congreso federal me llevo muchísimas cosas: empezamos 35 en la bancada y terminamos 50 por el proceso de migración de muchos diputados, pero fue el primer grupo parlamentario de Morena”, recordó.

Lo que nos propusimos fue lograr que nadie se quedara atrás, los que ya habíamos sido legisladores jalábamos a los otros, nos convertimos en la verdadera oposición; el PRD ya no era oposición, Movimiento Ciudadano, tampoco”, dijo.

Ernestina ya fue nombrada coordinadora de la bancada de Morena en la Primera Legislatura del Congreso capitalino.

Seguramente, como grupo mayoritario, los de Morena vamos a tomar la Presidencia de la Junta de Coordinación Política”, señaló.

Godoy también está en la terna que el presidente electo propuso para titular de la Fiscalía Especial de Delitos Electorales.



FORMACIÓN
Ernestina Godoy es licenciada en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México.
En el 2000, fue directora Jurídica y de Asuntos Legislativos en la Consejería Jurídica durante el gobierno de López Obrador en la Jefatura de Gobierno.
En Nicaragua, Ernestina Godoy, al hacer un recorrido por las diversas zonas rurales para definir las necesidades de la gente, participó en el diseño de la política agraria del país

Ernestina Godoy recuerda que su padre era maestro normalista, que había estudiado en la normal de Ayotzinapa, en Guerrero.

Él era del PRI, maestro normalista seguidor de Lázaro Cárdenas; en la Constitución se estableció que la educación era socialista; mi papá siempre estuvo en esa actividad, por eso se involucró en el gobierno de Raúl Caballero Aburto”, señaló.

Sin embargo, cuando los estudiantes pidieron la salida del gobernador y éste emprendió una represión contra ellos, el padre de Ernestina se puso del lado de los estudiantes y toda la familia salió de Guerrero y llegaron a la Ciudad de México, porque allá corrían peligro.

En la preparatoria, Ernestina formó parte del Frente de Acción Socialista Estudiantil.

Godoy narró cómo entró a estudiar derecho a la UNAM, por influencia de su papá. “Yo creo que mi papá quería ser abogado, entonces, años más tarde, me dijo: ‘Tú vas a estudiar derecho’”.

Así que entró a la Facultad de Derecho; en la carrera se casó, y en el segundo año ya había nacido su primera hija.

Andaba con mi chiquita para todos lados, empecé mis primeros trabajos de litigio con mi cuñado, él es abogado y empecé embargando radios, haciendo divorcios rápidos, a eso se dedicaba: a cobrar pagarés y ese tipo de cosas”, señaló Godoy.

Pero lo de llegar a las casas de los deudores y embargarles le disgustaba bastante. “Me peleé con la carrera, dije: ‘No, esto no era lo que yo quería, no fue para esto para lo que yo estudié. Si esto es ser abogado no quiero ser abogada’”, expuso. Aunque terminó los créditos de la carrera, dejó de ejercer durante 4 años.

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