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jueves, 23 de marzo de 2023

El Asesinato de Luis Donaldo Colosio: Una Radiografía de la Violencia Política

 




La década de los noventa en México resultó un periodo destacado por la apertura neoliberal y la privatización de las empresas públicas, pero, sobre todo, por el aumento de la violencia en todos los sectores sociales. Hablar del año 1994 es sinónimo de crisis, de angustia social y del impacto que la violencia tuvo en el sistema político mexicano. Desde el primer día de aquel intrincado 1994, el país conoció al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el cual, según en palabras del Subcomandante Marcos, –ahora Galeano-, el movimiento se levantó en armas por la dignidad y derechos de los pueblos indígenas, declarando la guerra al Gobierno Federal, mismo que respondió violentamente para la protección de los civiles en Ocosingo, Chiapas, agudizando los primeros destellos de la crisis política. Todos estos fueron virtualmente apaciguados por las negociaciones de Manuel Camacho Solís, enviado como representante de la presidencia de la República.

Este antecedente, de acuerdo con Francisco Botero Zea en su libro Manuel Camacho Solís, marcó en cierto punto la contienda por la sucesión presidencial de 1994 -2000 en la cual Manuel Camacho pudo haber recibido de forma automática el pase para ser el candidato del PRI. Sin embargo, Carlos Salinas de Gortari favoreció a Luis Donaldo Colosio, razón por la cual Manuel se alejó del partido y generó especulaciones, a lo que Salinas de Gortari se limitó a responder en una declaración recogida por El Diario de Colima en 1994: “No se hagan bolas, hay un solo candidato del partido al que apoyamos todos y con él llegaremos al triunfo de las próximas elecciones.”, exhortando especialmente a los priistas y a la clase política mexicana a reconocer que sólo Colosio era el verdadero candidato.

Los comienzos de la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio fueron inseguros, debido a los disturbios en el sur del país, que su campaña no levantaba de la misma forma como la de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato de oposición por el PRD, además de tener que lidiar con las tensiones internas del partido. A pesar de esto, Colosio logró destacarse durante el mes de marzo de 1994 con un discurso frente al Monumento a la Revolución en el marco del LXV aniversario del PRI, del cual se extrae el siguiente fragmento: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales (…)”, dicho discurso, según Enrique Krauze en 1994: El Año de la Ruptura el candidato reconocía que México estaba padeciendo desigualdad, pobreza y corrupción; a pesar de que la prensa lo tomó como una herramienta de campaña, a la muerte de Colosio se interpretó como su anuncio de ruptura con el presidente.

Diecisiete días después del discurso, Colosio se dirigió a un mitin de su campaña en la colonia Lomas Taurinas, en Baja California, en donde recibió un balazo en la cabeza y otro en el abdomen, los cuales le provocaron la muerte en cuestión de horas. En el lugar de los hechos, fue arrestado un joven, Mario Aburto Martínez, el cual según el Informe de la investigación del homicidio del licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta de la PGR, solamente se pudo comprobar su participación en el asesinato, y declaró en un interrogatorio realizado una hora después del incidente que su intención era solamente herir al candidato.

Contrario a lo declarado por Mario Aburto, desde el anuncio frente a los medios de comunicación acerca de la muerte del candidato, se rumoraba de una conspiración por parte de altos mandos de gobierno, los militantes conservadores del partido e incluso, organizaciones delictivas.

También, se rumoraba que Colosio le debía su candidatura a Salinas de Gortari porque se le consideraba un político débil, y éste podría ser el instrumento perfecto para que Salinas pudiera seguir influyendo en la política desde la silla presidencial ocupada por alguien más, señala Enrique Krauze en su libro La Presidencia Imperial (2013).

El asesinato de Colosio revela aspectos relevantes de la estructura de la política mexicana, similar al Leviatán (2006) de Thomas Hobbes, un sistema en el que el presidente y su partido componen una gran criatura encargada de preservar la paz. Además, pone un énfasis en la organización de los hombres y su relación de poder – soberanía. Su análisis de la soberanía se argumenta en que la soberanía establecida por la fuerza tiene los mismos derechos que cuando se establece por acuerdo, generándose por dominio familiar o por dominio despótico, este último, ese el más interesante por su referencia al dominio de los súbditos conquistados en una guerra, que aceptan los términos del pacto de convivencia para conservar su vida.

Este autoritarismo solidificado en el poder presidencial y su partido definen a la política nacional, que origina a su vez la formación de los grupos políticos y, por ende, los conflictos entre integrantes de dichos grupos. Por ejemplo, el poder imperial de la Antigua Roma se caracterizó por un fenómeno psicológico denominado megalomanía, el cual hace referencia a un poder desmedido. Esta característica se ha observado continuamente en los políticos mexicanos, los cuales tienen muy arraigado el pensamiento sectarista de utilizar el poder que el pueblo les ha conferido, son capaces de utilizarlo para el perjuicio de otros grupos, poniendo en vulnerabilidad al país.

Sin embargo, este Leviatán se encuentra lastimado por las cuestiones morales, generando tensiones entre sus integrantes. Nicolás Maquiavelo (2008) planteó un dilema interesante: el de la moral y la política, ¿hasta dónde llega la moral personal cuando los intereses políticos superiores se encuentran en juego? Retomando el fragmento del discurso de Colosio, éste terminó por convencer a los escépticos, incluyendo al propio Salinas, quien comprendió que Luis Donaldo estaba comprometido políticamente y renunciaba a la tutela de su “mentor”, según explicó Alfonso Durazo en su texto El de Colosio, un crimen fraguado desde el poder (2019). Estas declaraciones, para un sistema de semejantes proporciones, podrían representar una amenaza potencial para generar una disrupción interna; por lo que se deben tomar medidas, muchas veces poco ortodoxas, para callar las voces que llaman a cuestionar lo establecido.

Es importante recalcar que el Partido Revolucionario Institucional nació con el magnicidio de Álvaro Obregón, y comenzó su declive en 1994, con el crimen de Luis Donaldo Colosio; creando una sociedad temerosa, en la cual se ha incrustado la idea de que sumergirse en la política significa un trabajo de riesgo, pues el candidato se predispone a los conflictos de intereses propios y ajenos; en donde ya no solamente se trata de asuntos ideológicos, también este tipo de violencia se ha visto enlazada hacia cuestiones de seguridad nacional.

Desde 1994, esta idea de la política como trabajo de riesgo es una perspectiva de la violencia analizada desde un enfoque cultural que resulta muy interesante, ya que nuestro país se ha construido a base de dominación y vejaciones. Octavio Paz, en su libro El laberinto de la Soledad (2014), pide a los mexicanos analizar sus orígenes, para que sean capaces de escudriñar este sistema de gobierno que ejerce su poder a través de la dependencia y el terror, el cual ha generado que la violencia política tome más fuerza con el paso del tiempo.

 

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