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lunes, 19 de agosto de 2013

Su vecino la mató por negarse a darle dinero

Ecatepec, México.- Una mujer de 44 años de edad, propietaria de una tienda de abarrotes y de una farmacia, fue asesinada a quemarropa de un balazo en la cabeza, casi a la puerta de su domicilio, por uno de sus vecinos, tan sólo porque presuntamente se negó a darle un dinero que le exigía para comprar droga.

Mientras que la malograda mujer cayó instantáneamente en medio de un charco de sangre, el presunto homicida pistola en mano se abrió paso para darse a la fuga; sin embargo, como está plenamente identificado y se sabe responde al nombre de Toño, elementos de la Policía Ministerial confiaron en que de un momento a otro será localizado y detenido.

Los hechos que costaron la vida de esta mujer, identificada como María de la Luz Ramírez, se registraron al filo de las 17:00 horas de hoy, casi a la puerta de su domicilio ubicado en el edificio G de la Unidad Habitacional San Isidro Atlautenco, sobre Avenida de los Manzanos,
en este municipio.

Autoridades policiacas informaron que de acuerdo con las versiones que dieron algunos de los vecinos, la ahora occisa acababa de llegar a la unidad y descendía de su auto para entrar a su domicilio, cuando fue interceptada por un sujeto de nombre Toño, bien conocido en el lugar por ser un adicto a las drogas, quien sabedor de que la ahora extinta era pudiente, ya que era propietaria de una tienda de abarrotes y una farmacia, como en muchos ocasiones ya lo había hecho, le exigió dinero para comprar droga.

Sin embargo, dijeron los vecinos, como en esta ocasión la señora María de la Luz, al parecer no estaba de buenas y se negó a darle el dinero que el vicioso le exigía, dicho sujeto se enfureció y trastornado por los efectos de la droga sacó un arma de fuego que traía entre sus ropas para asesinarla a quemarropa de un balazo en la cabeza.

Familiares de la ahora occisa al escuchar los gritos en el estacionamiento y la detonación del arma, rápidamente salieron de la casa y al descubrir que la señora había sido asesinada estallaron en llanto y presos de la ira se dieron a la tarea de buscar al criminal para hacerse justicia, pero no lograron su objetivo, pues éste ya había desaparecido.

A la única persona que los enfurecidos familiares permitieron el acceso fue al ministerio público para que realizara las diligencias ministeriales y ordenara el levantamiento del cadáver.

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