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jueves, 2 de agosto de 2018

Desolación en las oficinas priístas.

En Ecatepec, donde se inauguró moderno y flamante edificio, hoy luce triste y abandonado, sus puertas cerradas y ninguna de las organizaciones o sus líderes que ahí tienen oficinas se han presentado desde el pasado 2 de julio, después de la gran debacle que tuvo el priismo en el país, fenómeno que se extendió en la entidad mexiquense y sus municipios.
Por Juan Manuel Padrón Lara
La madrugada del 1 de julio, es el referente más importante de la última época de un despertar político aterrador, Andrés Manuel López Obrador y su partido que suena a nombre coloquial MORENA arrasó con el PRI, situación que ni el llamado efecto Fox en el año 2000, pese a que tiene la gloria de haber sacado por primera vez a un presidente priista de los pinos, logro impactar como hoy está ocurriendo.
En el Valle de México, y específicamente en los municipios de Ecatepec, Tecámac, Coacalco y Tultitlan, sus oficinas lucen desoladas, ni un alma asiste a esas instalaciones solamente personal de vigilancia deambula sin saber a ciencia cierta que va ocurrir.
En Ecatepec, donde recientemente los priistas, inauguraron un flamante edificio, tal vez con el apoyo del doctor Eruviel Ávila Villegas que fuera Gobernador del Estado y dos veces alcalde de este municipio se logró esa magna obra que hoy se encuentra en el abandono.
Esta situación se observa en los otros municipios, e inclusive, la sede del Comité Directivo Estatal priista ubicado en la capital de la entidad hoy también luce desolado.
como se extrañan dicen los comerciantes de la zona, las épocas de euforia electoral cuando miles de militantes de todo el estado se concentraban ahí en busca de ser nominados para un cargo de elección popular o bien para apoyar a su candidato.
En el Valle de México, donde el priismo fue fulminado en todos los cargos de elección popular que estuvieron en juego en el pasado proceso, los dirigentes, las estructuras y desde luego la militancia, se notan retraídos, es decir que aún les resulta inicuo que hayan perdido de manera contundente diputaciones federales, locales, senadurías y presidencias municipales.
Para muchos de los candidatos perdedores, el impacto del fracaso electoral, aun no lo resienten porque un gran número había saltado de un cargo a otro, y al fracasar en esta aspiración solamente regresaron o retomaron sus encomiendas.
Diputados federales, que buscaron ser diputados locales, simplemente regresaron a sus curules y el más de medio millón de pesos que recibirán como fondo de retiro resulta un gran paliativo para sus emociones y finanzas personales.
Caso similar esta para quienes eran ediles en los municipios, es decir síndicos o regidores, porque al no lograr la simpatía electoral en el cargo que aspiraron nuevamente despachan en los ayuntamientos, con la benevolencia de tener todavía seis meses laborales, con salarios extraordinarios y un fondo de retiro muy sustancial.
Esta situación no se da entre los que llamaban estructuras en el priismo porque la ilusión o esperanza de lograr un empleo en las nuevas administraciones municipales se esfumo, lo que hoy les mantiene con gran preocupación para encontrar otra alternativa de trabajo, que difícilmente será en la actividad política.
Lo que es una realidad, es que el priismo en todo el país está disperso y el Valle de México es el esquema más representativo de la desolación, de la desilusión, de la frustración y la inquietud de como replantear una nueva opción de vida laboral.



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