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martes, 17 de septiembre de 2013

La CNTE, la lucha de clases y la revolución

Por Leo Zuckerman

México, DF.- Una manera de entender a los maestros de la CNTE es utilizando la teoría del actor racional: se movilizan para maximizar sus beneficios individuales y grupales. El modelo predeciría que, en cuanto lo lograran, regresarían a las aulas. Pero no sé si este marco teórico esté funcionando para comprender bien lo que está pasando. Los maestros de la CNTE ciertamente han demostrado ser muy racionales en el tiempo: son eficaces para presionar a los gobiernos en las calles obteniendo lo que quieren y hasta más. La pregunta es a dónde quieren llegar: ¿qué quieren al final del camino?

Es aquí donde me parece que estos maestros no están leyendo a Downs, Olson, Arrow, Buchanan o Tullock sino a Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Mao y Gramsci. Aunque hay grandes diferencias doctrinarias entre estos autores marxistas, todos coinciden en la necesidad de una revolución para derrocar a la clase dominante y establecer un régimen de instituciones de la clase trabajadora. Recordemos que, para Marx, el motor de la historia es la lucha de clases y, en este sentido, el proletariado debe presionar al sistema para generar crisis, debilitar las instituciones burguesas y agudizar las contradicciones existentes de tal suerte que se acelere la revolución.

En eso creen, me parece, muchos de los maestros de la CNTE, sobre todo sus líderes que se ven bien preparados y con buena retórica. Un repaso por las publicaciones de la Sección 22 de Oaxaca da cuenta de cómo este sindicato se nutre del pensamiento de izquierda revolucionaria que, por lo demás, es muy legítimo. Doy un ejemplo. En el número de septiembre del periódico Combativo de la Sección 22 hay un editorial de Carlos Martínez titulada “Tiemblen poderosos”. Cito algunos de sus pasajes:

“Hay enojos en las cúpulas del poder. Les molesta la protesta social. No les molesta tanto las marchas, los bloqueos, el plantón nacional que los maestros tenemos instalado en el Zócalo de la Ciudad de México desde el pasado 12 de agosto. Les molesta en sí, que nos estemos oponiendo a su reforma educativa y de paso les estemos echando a perder el gran negocio que ya se frotan entre las manos: la privatización de la educación y la administración y multiplicación de las escuelas privadas”.

“Los ricos en su desesperación y enojo han recurrido a la guerra sucia utilizando a los medios de comunicación a su servicio, para lanzar una campaña de difamación y de linchamiento mediático hacia la lucha de los maestros de la CNTE. La punta de lanza de toda esta campaña ha sido el consorcio Televisa, tanto en televisión como en radio. ¿De qué moral habla Televisa, si es una empresa que ha hecho su fortuna a través de la evasión de impuestos, el contrabando y el tráfico de drogas?” “Así como ayer, hoy parece que el chacal de la represión sobre Atenco (Enrique Peña), sigue el mismo guión que aplicó sobre Atenco y que hoy echa a andar en contra de los maestros que hoy se encuentran en protesta. La difamación previa a la represión”.

“La lucha que hoy sostenemos no tiene vuelta para atrás, regresarnos a nuestros estados es prolongar nuestra agonía. Tiembla el poder porque se le cae el negocio de la privatización de la educación. Tiembla el poder porque se cae el negocio del petróleo. Ya verán los otros que hoy no luchan con nosotros caer el hacha de la dama sobre ellos cuando luchen por la defensa del petróleo”.

Es el lenguaje típico de la lucha de clases porque algunos maestros de la CNTE se nutren del pensamiento marxista. En Combativo se encuentra cómo organizan conferencias al respecto. En marzo, por ejemplo, tuvieron un coloquio nacional dedicado “al análisis de la vigencia de la obra de Carlos Marx situados en el contexto de la sociedad capitalista actual, así como para conmemorar el 195 aniversario de su natalicio y para abordar el tema central: Carlos Marx, Nuestra América y los problemas teóricos y prácticos del socialismo en el siglo XXI”.

Los maestros, o cualquier persona, pueden ser todo lo marxista, leninista, maoísta o istas que quieran. Ese es su derecho en una democracia liberal. Sólo que nos quede claro que eso es lo que quieren. En este sentido, no hay que descartar que están desquiciando el DF para “agudizar las contradicciones”. La pregunta es qué pueden y deben hacer las instituciones democráticas (que ellos consideran burguesas) frente a estas acciones que tienen como objetivo último la revolución. La respuesta no es fácil. Por lo pronto, creo que tendremos que desempolvar nuestros viejos libros de pensamiento marxista para entender mejor lo que está pasando en México en pleno siglo XXI.

Twitter: @leozuckermann

martes, 30 de abril de 2013

México necesita expertos en seguridad; EU podría ayudar


De la dirección: Por la importancia del tema y el trato serio y profesional que da el prestigiado columnista Leo Zuckermann al problema que representa la inseguridad en nuestro país el Consejo Editorial de Mexiquense determinó su publicación de este trabajo orientador.

Leo Zuckermann

México, DF.- México requiere construir instituciones para resolver el problema de la seguridad. Ello implica la formación del capital humano que diseñe y opere las políticas públicas en esta materia. Necesitamos profesionales expertos en estrategia, inteligencia y operación en el combate a la delincuencia. Estados Unidos puede ayudarnos. La semana que entra, que viene el presidente Obama a México, sería una estupenda oportunidad para anunciar un gran programa de becas para que mexicanos estudien seguridad en el vecino del norte.

¿Por qué allá y no acá? Por una razón simple: en México no existen todavía los programas académicos, con sus respectivas facultades, dedicadas a la docencia e investigación de la seguridad. No estoy hablando de seguridad nacional, sino de seguridad pública, es decir, de los cuerpos encargados de evitar, perseguir y castigar a los criminales.

Además de nuevos helicópteros o sistemas de espionaje, México requiere formar un capital humano de calidad para combatir la delincuencia, en particular los crímenes que más agravian a la sociedad: homicidio, secuestro y extorsión. En este sentido, dentro de las decenas de millones de dólares anuales de la Iniciativa Mérida, sería bueno destinar una partida para becas de mexicanos interesados en estudiar seguridad en Estados Unidos.

En un análisis rápido que realicé por internet, encontré programas muy interesantes en esta materia. La Escuela Adler de Psicología Profesional ofrece, por ejemplo, una “Maestría en sicología policial” diseñada para resolver delitos utilizando la sicología. En la Universidad Sam Houston State, los estudiantes tienen acceso a la mejor tecnología para resolver delitos; trabajan en escenas criminales prefabricadas y laboratorios forenses. La Universidad de la Costa del Golfo de Florida ofrece una “Licenciatura en justicia criminal” que incluye materias como “Investigación en escenas del delito”, “Análisis forense”, “Violencia doméstica” y “Gestión de cárceles”.

El Colegio Notre Dame cuenta con una licenciatura especializada en inteligencia que incluye el análisis de datos, métodos de investigación financiera y elaboración de escenarios estratégicos. La prestigiosa Universidad de Pensilvania ofrece una licenciatura diseñada para estudiar las “causas y prevención de la conducta criminal”. Hay programas similares en otras universidades como Northeastern, Florida, Missouri, Rutgers, American University, Florida State, George Mason, SUNY-Albany, Pennsylvania State, Delaware y California-Irvine.

En fin, que Estados Unidos ofrece una gran cantidad de programas universitarios de todos los niveles (licenciaturas, diplomados, maestrías y doctorados) en materia de seguridad y combate al crimen. México debería aprovecharlos enviando estudiantes interesados en esta materia. Entre más, mejor, Y entre más becas haya, más incentivos tendrán nuestros estudiantes de irse al vecino del norte. Dentro de la Iniciativa Mérida debería haber un programa donde Estados Unidos pone las becas a condición de que los egresados regresen a México a trabajar en alguna institución policiaca, Ministerio Público u organización de seguridad o inteligencia.

Nuestro país se verá beneficiado con este capital humano indispensable en la construcción de las instituciones de seguridad y que, eventualmente, tendrá la capacidad de formar a las nuevas generaciones aquí en México. Estados Unidos se beneficiará con una mayor seguridad en su vecino del sur. Los dos países salen ganando.

En materia de seguridad debemos seguir el ejemplo de los economistas. En los años cuarenta del siglo pasado, Víctor L. Urquidi fue uno de los primeros mexicanos que estudió economía en el extranjero (en la London School of Economics). Trajo esta disciplina a México y la aplicó en una institución recientemente formada: el Banco de México. Luego fundó el Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México que creó el primer postgrado nacional en economía en México. Desde entonces, la ciencia económica ha florecido en nuestro país.

Hagamos lo mismo con la seguridad. Enviemos muchos mexicanos a estudiar esta materia al extranjero. En Estados Unidos hay varios programas académicos relacionados. Ese país, además de darnos algunos fierros para atacar a los delincuentes, debería apoyarnos con becas para la formación de capital humano de calidad. Profesionistas de alto nivel, expertos en seguridad. Algo así me gustaría ver que anunciaran los presidentes Peña Nieto y Obama cuando se reúnan esta semana en la Ciudad de México.

viernes, 20 de abril de 2012

Peña 70%, Josefina 20%, AMLO 10%

El actual mercado de elecciones mexicanas apenas comienza. Mis apuestas son las primeras que se han ejecutado

La Bolsa de Mercados de Predicción, conocida como intrade.com, ya abrió las apuestas para predecir los resultados de los comicios presidenciales del primero de julio en México. Tuve la oportunidad de colocar las primeras. Compré contratos de Peña a siete dólares cada uno. Si gana el priista, me devuelven diez dólares por contrato, es decir, gano tres. Si pierde, el que me vendió los contratos se queda con mis siete dólares por contrato. Esto quiere decir que, al día de hoy, le doy 70% de probabilidad de ganar a Peña. También compré contratos de Josefina a dos dólares y de López Obrador a un dólar. Traducido a probabilidades, les estoy dando una posibilidad de 20% y 10% de ganar a estos dos candidatos. Eso es como veo yo la elección presidencial hoy. Y estuve dispuesto a meterle una lana a lo que pienso.

En la medida en que mucha gente apueste, este mecanismo será un mejor indicador que las encuestas para pronosticar al ganador de la contienda presidencial. Porque los mercados de predicción como intrade.com son “agregadores” de mucha información. El mecanismo es sencillo. Usted abre una cuenta y deposita una cantidad de dinero para lo cual usa su tarjeta de crédito. A partir de entonces coloca sus apuestas. En la categoría de “mercados políticos” aparece la elección presidencial de México. Ahí se muestran las posturas de compra y de venta para los contratos de cada uno de los candidatos. Usted pone su oferta, digamos de compra, y si del otro lado hay alguien dispuesto a vendérselos a ese precio, la transacción se realiza.

Hace seis años, cuando abrió el mercado de intrade.com de la elección presidencial, López Obrador cotizaba en seis dólares. Era el favorito. En el caso de Calderón, los contratos se vendían en 2.4 dólares y los de Roberto Madrazo en 1.7 dólares. A lo largo de la campaña los precios fueron variando. El día de la elección, en que todavía había transacciones, las probabilidades estaban prácticamente empatadas entre AMLO y Calderón.

Los contratos adquiridos pueden venderse en cualquier momento. Esto constituye una diferencia con las apuestas típicas donde uno tiene que esperarse hasta conocer el resultado final para saber si ganó o perdió. En intrade.com, si alguien percibe que el contrato de Josefina está hoy barato, pues lo compra esperando que suba en algún momento para luego revenderlo y capturar una utilidad. Uno puede ir ganando (o minimizando sus pérdidas) de acuerdo a su percepción de cómo van las campañas.

Para explicar por qué las apuestas funcionan para predecir eventos, hay que recurrir al fantástico libro de James Surowiecki, Cien mejor que uno. El autor argumenta que bajo ciertas circunstancias, “los grupos son extraordinariamente inteligentes, a menudo más inteligentes que las personas más listas dentro de éstos”. Por separado, cada individuo tiene sólo una parte de la información disponible. Además, como humanos, luego ganan más las emociones que las razones.

Es por ello que el proceso de toma de decisiones individual es imperfecto. Sin embargo, si los juicios individuales imperfectos se agregan de manera adecuada, “nuestra inteligencia colectiva resulta por lo general excelente”.

Surowiecki toma el caso de las apuestas para predecir elecciones. El autor no desestima las encuestas, pero arguye que las primeras son mejores que las segundas para predecir los resultados porque la gente apuesta con información (incluida la que arrojan las encuestas) y con un fin muy claro: ganar dinero.

El actual mercado de elecciones mexicanas apenas comienza. Mis apuestas son las primeras que se han ejecutado. Espero que vengan muchas más porque así contaremos con un indicador más preciso de quién tiene más probabilidad de ganar. Lo invito a que lo haga. Si usted, por ejemplo, piensa que Josefina o que AMLO pueden ganar, es el momento de meterle una lana; ganaría mucho dinero ya que los momios, por el momento, están cargados a favor de Peña.

Twitter: @leozuckermann