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miércoles, 8 de diciembre de 2021

Un estudio señala que los niños que viven violencia de género en casa son más susceptibles a aceptar unirse a las filas de la delincuencia

 







Una especialista señala que cuando un niño pequeño ha vivido en su casa la violencia de género de manera sistemática les afecta mucho más que la violencia que va dirigida hacia ellos.

 “Me mata el hambre, me mata la pobreza, no me importa lo que venga, quiero disfrutar lo que caiga, no importa si es poquito tiempo, prefiero vivir bien un año a tener una vida así”. 

Éste es sólo uno de las decenas de testimonios de niños víctimas de reclutamiento forzado en México que recoge la segunda parte del informe Reclutamiento y Utilización de Niñas, Niños y Adolescentes por grupos delictivos, Análisis desde las políticas públicas y la legislación, el cual concluye que los factores de riesgo a nivel individual cobran la misma relevancia o incluso más que aquellos factores que se encuentran en la comunidad o sociedad, al momento de reclutar a un niño o adolescente para convertirse en halcón o sicario. 

“Todo mundo tenemos en mente la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades, en fin, pero algunas de las cuestiones que están en esta fila de factores y tienen un peso específico muy grande es la ruptura o la descomposición de los lazos familiares y la violencia que hay en la familia que sabemos que también se agudizó en tiempos de la pandemia.

“El tema de la violencia de género dentro de la familia es un tema absolutamente central, cuando un niño pequeño ha vivido en su casa la violencia de género de manera sistemática les afecta mucho más que la violencia que va dirigida hacia ellos, es decir, el ver que de manera sistemática patean, golpean, insultan descalifican a su madre, es una cosa tan dolorosa, no hay otra cosa que pueda dolerle a un niño que esto, ninguna otra cosa en el mundo, para un niño la madre es su mundo, y ver que esa madre es atacada de esa forma sistemática; ¿qué es lo que hace?, desensibilizar a los niños a la violencia y prepararlos para ser sicarios”, advirtió la antropóloga Elena Azaola durante la presentación del informe. 

De acuerdo con la investigación, aquel niño que tenga afectaciones a nivel personal en sus primeros años de desarrollo, en donde ha sufrido abandono, maltrato, baja autoestima, es más susceptible a ser reclutado por haber desarrollado características sico-emocionales que benefician o se adecuan a las actividades de los grupos delictivos. 

“Una niña o niño que haya crecido en un núcleo familiar sólido, si bien con carencias económicas, pero en donde no se encuentran situaciones de violencia, a pesar de que en el entorno de su comunidad hay presencia de grupos delictivos, es menos probable que acepte involucrarse con estos grupos debido al desarrollo de una conciencia o de un proceso de reconocimiento sobre lo bueno y malo basado en la relación afectiva con su familia. Sin embargo, aquella niña o niño que creció en un contexto violento y tuvo carencias afectivas desde un principio es más probable que, en conjunto con la presencia de grupos delictivos en su comunidad, acepte involucrarse con ellos”, destaca el reporte.

En la primera parte del informe realizado por la  Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) y el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC), se encontró que entre 145 mil y hasta 250 mil niños y adolescentes están en riesgo de ser reclutados o utilizados por parte de grupos delictivos en nuestro país debido a que viven en contextos de pobreza, abandono, violencia o no van a la escuela , entre otros factores como la crisis sanitaria provocada por la pandemia de covid-19.

Tania Ramírez, directora de la Redim, recordó que el reclutamiento de niños se da en medio de la crisis de violencia generalizada que enfrenta el país y que impacta a la infancia en México.

Del 1 de enero al 31 de agosto de este año se perpetraron 700 homicidios dolosos en contra de menores, mientras que del 1 de enero al 15 de octubre tres mil 726 personas de 0 a 17 años fueron registradas como desaparecidas  más del 64% eran mujeres y de éstas, mil  339 seguían desaparecidas a la fecha del corte del estudio.

“Entonces, estamos frente un constante e inobservado social que es el hecho de que las personas menores de edad participan activamente con los grupos delictivos en actividades como halconeo o sicariato”, indicó.

Al presentar el estudio, Ramírez señaló la urgencia de tipificar el reclutamiento como un delito y reconocer jurídicamente a los niños reclutados como víctimas.

 



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