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martes, 15 de marzo de 2016

Viven con $146 diarios 64% de mexiquenses

Sólo 7% tiene un ingreso superior a los seis salarios mínimos que equivalen a $438, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares



El 64 por ciento de la población en el Estado de México recibe dos salarios mínimos que equivale a 146.08 pesos, considerando que el salario mínimo se unificó este año en todo el país en 73.04 pesos, y sólo el 7 por ciento tienen un ingreso de más de seis salarios mínimos al mes.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), cerca de una quinta parte del total de pobres que ha cuantificado Coneval son mexicanos que viven en el bajísimo mundo de los salarios, los menos con 140 pesos diarios.

En lo que se refiere a la pobreza por ingresos y a la pobreza en general, la nueva información del INEGI y el Coneval indica que estamos en medio de otra década de pérdidas o estancamiento, y esto cuestiona no sólo la dirección o el sentido, sino también la pertinencia de la estrategia contra la pobreza, afirma Ricardo Becerra Lagunés, presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática.

"Vivimos en un país que no tiene mecanismos correctores de las fuerzas de la desigualdad, por eso los titulares del capital se van quedando con una parte cada vez más amplia de un pastel económico que apenas crece".

Explicó que del lado de los ingresos estamos abajo del nivel promedio previo a la crisis del 2009, pero incluso el ingreso promedio per cápita de los mexicanos sigue siendo 9.3 por ciento, inferior al de 1992.

Señaló que en 1992 los ingresos per cápita mensual promedio eran de 3 mil 322 pesos, mientras que en 2014 fue de 3 mil 15 pesos.

Hace 23 años, cuando se empezó a medir la pobreza, 53.1 por ciento de la población tenía ingresos por debajo de la línea de bienestar; para el 2014 la proporción seguía igual con 53.2 por ciento.

Literalmente, en diferentes estratos y con distintas intensidades, este es un país que no llega a la quincena que no alcanza a cubrir sus necesidades al final de la siguiente jornada.

Explicó que estamos en una sociedad que ha emergido de la crisis y de las respuestas a las crisis; una sociedad acostumbrada al estancamiento, insegura ante los riesgo de la vida, extremadamente desigual, con salarios artificialmente deprimidos, que no ha visto una reducción de la pobreza relativa luego de décadas y decenas de cambios estructurales en la economía.(S)

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