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viernes, 3 de abril de 2020

Verificadores y supervisores del INEGI en Ecatepec, piden que se respeten sus derechos laborales.




Por: Unión de Medios Digitales



Ecatepec, Estado de México.- La mañana de este miércoles, verificadores y supervisores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de la zona oriente de Ecatepec; se manifestaron a las afueras del Centro Cultural y Deportivo de las Américas, exigiendo que se respete su contrato colectivo de trabajo.



Aseguran que es hasta el próximo 17 de abril cuando culmina su labor, pero el martes por la noche recibieron la instrucción de entregar lo que el INEGI les proporciono para poder desarrollar su trabajo, argumentando no tener copia del contrato, y temen que si entregan sus herramientas de trabajo, no puedan comprobar su relación laboral con el instituto, y por ende no les paguen la quincena que les adeudan.



"Somos trabajadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), somos la segunda fase del Censo de Población y Vivienda 2020, el día de hoy nos citaron aquí en el Centro Cultural y Deportivo de las Américas, para entregar el uniforme, credencial y mochila; y nos querían hacer una declaración final, al principio cuando nos dieron el contrato, que está vigente hasta el 17 de abril, nos hicieron una declaración inicial, pero nosotros no quisimos entregar nada, porque va a ser una garantía para que ellos nos paguen la quincena que viene, porque se nos hace injusto a todos, que pretendan despedirnos injustificadamente. Entonces nos estamos reuniendo todos nuestros compañeros, y estamos pidiendo que nos paguen, ya que no es nuestra culpa, que haya sido una contingencia sanitaria, y es una orden federal, entonces ellos no tienen derecho de quitarnos nuestro dinero. Lo único que pedimos es que respeten el contrato y nos paguen nuestra quincena", manifestó en entrevista Laura Angélica Ramírez.



Los inconformes refirieron que desde un principio, no se les otorgó una copia de su contrato de trabajo, y temen quedarse sin empleo antes de la fecha pactada, debido a la contingencia sanitaria que se vive actualmente en el país por el Covid-19.


"Nosotros somos trabajadores del INEGI, y estamos aquí reunidos en lo que es el Centro Deportivo Las Américas. Estamos exigiendo porque nos mandaron a hablar, para hacer la entrega de nuestro material, pero nos comentan que al realizar la entrega de este material, se cancelará nuestro contrato, o no se nos pagará la siguiente quincena, ya que el contrato que firmamos como verificadores especificaba que eran dos quincenas, y se terminaba hasta el 17 de abril. Ahorita no tenemos como ampararnos, ya que no se nos dió una copia de nuestro contrato al principio, y esto quiere decir, que podríamos perder está quincena," puntualizó Karen Marlene Cevallos.


Por lo que pidieron al Mtro. Juan Enrique García López, Director General Adjunto del Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tomar cartas en este asunto, y sobre todo que se respeten sus derechos laborales.

jueves, 2 de abril de 2020

PORTADA EDICIÓN VIERNES 3

declaratoria de contingencia: especialistas

Felipe Avilés Fabián, ex subsecretario del Trabajo en Nuevo León, dijo que el Gobierno Federal busca postergar la declaratoria porque hacerlo significaría mucho tiempo sin ingresos para los trabajadores.
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Debido a que realizar la pandemia se podría extender por varios meses, la Secretaría de Salud se está “guardando” la declaratoria de contingencia sanitaria, que supondría que los empleadores puedan pagar el salario mínimo por un mes para luego dejar de pagar a sus trabajadores, señalaron especialistas en derecho laboral.

Felipe Avilés Fabián, abogado egresado de la UNAM y que fuera subsecretario del Trabajo en Nuevo León durante la primera parte de la actual administración estatal, señaló que el Gobierno Federal busca postergar esta declaratoria porque hacerlo ahora podría significar mucho tiempo sin ingresos para los trabajadores.

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“Yo lo que creo es que eso lo están dejando para el final por si se alarga esto demasiado, lo de la contingencia sanitaria, lo están dejando para el final porque ahí sí obligan a todos los patrones a pagar por lo menos el mínimo, y no por más de un mes.
“Si lo hacen ahorita, agotan esa posibilidad, porque la ley nada más prevé un mes, nadie aguanta un chingazo de dos meses, no vas a poder… imagínate, 123 pesos del salario mínimo, casi nadie lo paga, por lo menos en Nuevo León no, lo están aguantando esto para el final, no han declarado una contingencia sanitaria”, dijo.
Sin embargo, resaltó que los empresarios tienen la posibilidad de llegar a acuerdos con sus sindicatos de trabajadores, quienes pueden aceptar reducir sueldos para así poder aliviar la presión del empresario y conservar sus empleos al finalizar la contingencia.

“Lo prevé incluso la Ley Federal del Trabajo, el hacer acuerdos para preservar la fuente de ingresos, siempre van a poder tener acuerdos ellos, no hay ningún impedimento para que los empleados puedan llegar a un acuerdo con el patrón con la idea de conservar la fuente de empleo”, dijo.
Alejandro Izaguirre, maestro en derecho que ha sido presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje en Nuevo León y Tamaulipas, señaló que el Gobierno Federal estaría prolongando esta disposición para que las empresas paralicen el menor tiempo posible.

“No se ha tomado la medida de decretar la suspensión colectiva de las relaciones de trabajo, es una suspensión para unos sí y otros no, no se ubica exactamente en el supuesto del artículo 427, si el poder Ejecutivo ordenara que se suspendan en forma colectiva todas las relaciones de trabajo, estaríamos en un caso semejante al que estuvimos con la Influenza”, explicó.

Noches de hospital y pandemia, en el 1º de octubre del ISSSTE



"El fantasma del invisible virus ya no me dejará en paz ni un minuto durante los siguientes días", escribe Jacinto Rodríguez Munguía.




El siguiente texto reúne los apuntes hechos durante la estancia de un familiar en el Hospital Regional 1º de Octubre del ISSSTE durante una semana en el que coronavirus estuvo siempre presente en los primeros mensajes de alerta, las versiones de los primeros hospitalizados, los miedos de los trabajadores de limpieza, de las enfermeras y enfermeros, el silencio de los médicos.

Una semana en la que hospital, el personal médico y de apoyo entraron en modo pre-emergencia y aceleraron los procesos de recuperación y las altas adelantadas para vaciar las camas y tener completamente desocupado un piso entero a la espera de las probables oleadas de personas contagiadas por el virus.

Son los apuntes de esas largas horas, justo cuando ingresamos a la fase 2 de emergencia sanitaria, cuando la muerte en el mundo se está volviendo un lugar común…

Por Jacinto Rodríguez Munguía

Un mensaje transmitido por el altavoz se abre paso en el silencio y recorre los pasillos de este hospital. Una voz de mujer lanza un llamado: “Especialistas en epidemiología, urge se presenten en primer piso. Epidemiólogos, favor de reportarse en terapia intensiva”.

Es el mediodía del domingo 22 de marzo y me encuentro en el séptimo piso del Hospital Regional 1º de Octubre, uno de los baluartes del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Un silencio cubre los pasillos. Un silencio que comienza a ganar lugar desde el viernes pasado, cuando entre enfermeras y personal médico comenzó a afianzarse la versión de que formarían parte del ejército que enfrentaría al invisible enemigo llamado coronavirus.

Apenas ha pasado quizá una hora, cuando la voz importuna nuevamente el sueño de los pacientes: “Especialistas en epidemiología, presentarse urgente al primer piso. Urgente”.

Es la primera vez en estos cinco días de visita al hospital que un llamado así se escucha. En otras circunstancias, sería tan común y normal como los avisos que convocan a camilleros, enfermeras o personal de limpieza diariamente.

Pero estos días no son normales. De hecho, ya es anormal calificar como “normal” cualquiera de los días de la vida en un hospital.

La voz insiste. “Epidemiólogos, urgente acudir al piso 1. Urgente”. Por tercera vez y en menos de tres horas, el mensaje devora la poca calma de este domingo 22 de marzo.



* * *
Hace ya unos días que se anunció la llegada de medidas oficiales para tratar de atenuar el impacto virus en el país. El ambiente se ha hecho cada vez más espeso, las calles que van quedando semivacías. El café de costumbre no sabe igual sin los compañeros de siempre.

Las noticias se desbordan: imágenes de cuerpos tendidos en los pasillos de los hospitales en Italia, los mensajes de enfermeros de Chile que ruegan a los ciudadanos que no salgan de sus casas y les cuentan que los hospitales ya no resisten más enfermos, que están exhaustos y los contagiados hacen fila para ser atendidos.

La epidemia, ya sabemos cuál, ha sacudido a toda la humanidad y nos roba la fuerza, el aliento y la vida. El caso es que en estos días la realidad se percibe muy distinta en los hospitales.

La operación de Gabriela, la madre de mis hijos Abril y Pablo, estaba programada para las 15 horas del pasado miércoles 18 de marzo. La cita era a las 13 horas. Llegamos con puntualidad y la información a cuestas del desastre que el virus ha ido dejando a su paso en China, o en Italia, Francia, España y Estados Unidos. Así que uno pone más atención en las medidas de prevención que, se supone, estarían activadas en los hospitales desde que los primeros casos comenzaron a registrarse en México.

Pero no es así. En la primera aduana, el acceso a Urgencias, localizado sobre la calle de Colector 13, sólo uno que otro policía usa cubre bocas, tan gastado que ha perdido la forma y apenas alcanza a cubrir los labios. Nada de gel contra bacterias, nada de recomendaciones especiales.

En el camino hacia la sala de espera dibujaron con spray naranja la forma del virus, una ruta a seguir, se supondría, al área de atención de pacientes contagiados.

Esa rampa con las representaciones gráficas del virus conduce a todos los espacios comunes del hospital: el mismo camino se bifurca hacia la sala de espera, de urgencias, a los elevadores para los pisos de especialidades, a la farmacia, a los sanitarios. Es decir, la ruta de ingreso de una persona contagiada con el coronavirus es la misma que usan tanto pacientes como personal del hospital.

Esperamos en la sala el llamado a Gabriela para que la preparen para la operación. Las relaciones humanas-laborales siguen su cotidiana inercia.

El personal del hospital bromea sobre el virus. Algunos si toman su distancia, no abrazan ni saludan de beso, pero para la mayoría el coronavirus es un fantasma. No hay mucho que indique que este hospital se alista para la llegada de personas contagiadas con Covid-19.

Mientras preparan a Gabriela, mientras le vendan las piernas y le colocan los primeros catéteres, una de las enfermeras suelta sin pregunta de por medio una colección de palabras. Parece que siente una urgente necesidad de compartir esa información incómoda:

“A ver cómo nos va con esto del virus; a ver qué tal”, dice como si hablara para sí misma, como si las palabras se les hubieran escapado sin querer. “Ojalá que nos vaya bien”.

Ahora sí pregunto.
–¿Ya tienen casos en el hospital? –digo casi sin intención, sin esperanza de que responda.

Mira hacia los lados, verifica que no haya otros oídos que le escuchen. Dice en voz baja:
–Ya han llegado, llegan, pero no se han quedado.

–¿Los atienden acá o los trasladan a otro hospital?
–No sé. Sabemos que llegan porque de pronto hay mucha movilización de médicos, llaman a los especialistas, pero nada más.

–¿Pero no los atienden con todos los demás pacientes?
Vuelve a hablar despacio, sin mirar, más atenta al vendaje que a las palabras:
–En el primer piso. Entiendo que al fondo del primero piso están habilitadas salas para enfermos del virus.

Corta de golpe la plática. Una enfermera se acerca para informar que ha llegado la cirujana, que Gabriela ya puede ser llevada al quirófano. La acomodan a una cama rodante y se pierde en el fondo del pasillo.

Me piden dejar esa área y esperar en la sala de información de urgencias.

* * *
Los cálculos del tiempo que se llevaría la operación eran muy conservadores. De dos horas máximo se pasó a siete horas. La espera en un hospital siempre será eterna, por más que parezca un lugar común.

Los asientos de esta sala son una tortura. Pienso que quienes los diseñaron seguro tomaron clases de diseño en la Escuela de las Américas, aquella en donde preparaban a los militares de América Latina para torturar a guerrilleros y opositores.

La espera en estas circunstancias tiene un ingrediente adicional a la natural ansia por saber que las cosas salieron bien en la sala de operaciones.

Atrás de las vitrinas de cristal, el personal encargado de informar sobre el estado de salud de los pacientes se trata con desenfado. Los abrazos, los besos, los juegos no tienen empacho.

Esta noche, por fortuna, la sala de espera no está saturada como en otras ocasiones. La tortura es mayor cuando te enfrentas a historias cargadas de dolor y tristeza. Hace unos nueves meses, en esta misma sala escuché en medio de la madrugada el llanto de alguien a quien le comunicaron la muerte de un ser querido. Por aquí caminan los sueños y los recuerdos.

Esta noche de miércoles 18 de marzo hay más ausencias que presencias. Sigo en espera de información sobre Gabriela. Aparece de pronto un hombre de unos 35 años, con pants, sudadera y un gastado cubre bocas, arrastrando dos bolsas negras. Camina en dirección hacia donde me encuentro y, justo a mi lado, deposita esas dos bolsas negras y se dirige al mostrador del pequeño espacio donde venden, principalmente, “comida chatarra”.

En las tres siguientes horas, a la angustia de no tener información sobre el resultado de la operación, se sumará un cierto temor. El hombre de las bolsas negras regresa y se acomoda en el asiento de junto, apenas separado de mí por las bolsas negras. Tose y se sacude la nariz con discreción, pero en una sala semivacía, los detalles son más visibles.

No soy el único que lo mira de reojo. Recibe varias miradas, discretas, pero insistentes, de desaprobación. Luego de un rato, su novia se acerca, lo abraza, lo cuida; se besan. Cuando alguien se acerca al mostrador a comprar, ella se levanta, camina, despacha, regresa; vuelve y abraza, cuida, apapacha a ese hombre que a ratos sucumbe al sueño, tan profundo que ni sus fuertes ronquidos lo despiertan.

El fantasma del invisible virus ya no me dejará en paz ni un minuto durante los siguientes días.


Es más de medianoche y no sé nada de la operación. Los encargados de proporcionar información están a punto de retirarse. Les digo que no me han dicho nada. Me piden que vaya a una oscura oficina entre el piso 1 y 2. Ahí me dicen que la paciente, mi familiar, debe estar en recuperación. Me aseguran que van a investigar, que todo debe estar bien.

Regreso a la sala de espera. Camino y camino por los pasillos. Prefiero caminar que sentarme de nuevo a un lado de las dos bolsas negras. Cinco minutos después me avisan que Gabriela ya está en su cama, en el piso 7.

Tomo mi propia bolsa transparente y me alejo con un dolor que se expande entre el coxis y la columna. En el elevador, una caja para 10 personas en la que ahora soy el único pasajero, se cierran las puertas y comienza el ascenso: el viaje de siete pisos es en absoluta oscuridad. Este cubo metálico no tiene luz. En mi memoria persiste la imagen de las dos bolsas negras.

Terminó la jornada en una de esas sillas-camas para acompañantes. Es la madrugada del 19 de marzo. Hace tres semanas se confirmó el primer caso de contagio del coronavirus en México.

La vida del hospital es lo que es: los quejidos de dolor se reproducen y recorren los pasillos, por donde transitan pausadamente los enfermos que se aferran a un báculo de donde cuelgan bolsas con analgésicos, vitaminas, sueros, antibióticos.

Aunque es lento, su andar paso a paso es, paradójicamente, un símbolo de que quizá pronto regresen a la vida, a la de afuera, y a la vez una lejana esperanza para quienes el caminar es todavía un lujo distante.

Así más o menos trascurren las horas, entre el ir y venir de las enfermeras y enfermeros. Los médicos llegan hasta los pacientes y éstos les cuentan fragmentos de su vida, sus dificultades. La vida no es una receta.

La mayoría de las y los enfermeros han desarrollado un instinto amoroso con los pacientes, un elemento, el cariño, necesario para la recuperación. Claro que no es así en todos los casos. Aquí mismo he comprobado que para algunas y algunos, el dolor de los pacientes es una molestia, una carga que detestan.

Gabriela ya lleva unos días de convivencia con el personal que la cuida. Entre curaciones y revisiones, van surgiendo fragmentos de historias.

“Yo, la verdad, sí tengo miedo con esto del coronavirus. Bueno, pero es nuestro trabajo. Lo que pasa es que si tuviéramos el equipo y los materiales, pero bueno, acá estaremos para lo que nos digan”.

Escucho otra historia con atención. El virus ocupa el tiempo y las conversaciones hospitalarias. Se percibe una incertidumbre creciente. “Ya nos dieron la orden de que no hay permisos en las próximas semanas ni vacaciones ni nada. Todas y todos debemos estar al llamado que se requiera. A mí lo que me preocupa es mi familia. Mi hija. No sé, a veces pienso que hasta que esto pase no debería de verla, pero como dejar de verla”.

“Sabe –confía la enfermera–, ayer nos dieron un curso exprés de algunas de las medidas a tomar. Nos darán equipos especiales para atender a los posibles contagiados. Pero de esos trajes especiales no puedes salir en todo el día, no puedes quitártelos para ir al baño ni nada. Así que, desde el momento que te lo pones hasta que termine tu jornada, no puedes salir de éste”.

En algún momento de la madrugada del sábado 21 de marzo, la policía que cuida el acceso del piso 7 ha descubierto algo inusual en la mirada de uno de los médicos:

–Buenas noches, doctor. ¿Qué tiene, por qué esa mirada?
–Nos acaban de informar que debemos cancelar todas las citas y operaciones agendadas si no son urgentes. Hay que irnos preparando para la emergencia.

Silencio entre la policía y el médico. En ese silencio se cruzan los gemidos de dolor de algún paciente. No alcanzo a identificar de qué zona del piso vienen.

La otra paciente que ocupaba el mismo pabellón que Gabriela fue dada de alta. Es la primera vez que veo una cama desocupada. Los dos primeros meses que pasamos en este mismo piso las camas disponibles eran ocupadas casi de inmediato.

Es domingo 22 de marzo y no sólo son inusuales los mensajes por el altavoz, los llamados urgentes a los especialistas en epidemiología. También es extraña la velocidad con que están dando de alta a los enfermos que están internados.

Todo se acelera: los procesos, la recuperación, las medidas médicas. Gabriela ha pasado, en pocas horas, de tener alimentación intravenosa a dieta líquida. Las previsiones decían que eso sería hasta el martes, dependiendo de la evolución, pero no. Sólo en esa fase de la recuperación se adelantaron de dos a tres días.

El personal médico ha recibido la orden de las autoridades del ISSSTE de acelerar el proceso de recuperación de los pacientes con un solo objetivo: si no existen reacciones adversas a sus procedimientos, darlos de alta lo más pronto posible.

Además de dejar libre el piso 7 para dar cobijo a personas contagiadas, se busca evitar que los internados se contagien. Para ellos, en su calidad de convalecientes, resultaría un alto riesgo.

Así que para el lunes, se da el tercer salto. Gabriela pasa de alimentación liquida a los primeros bocados sólidos. Su organismo está reaccionando mejor de lo que se esperaba. La atención médica ha sido inusualmente cercana.

El equipo de enfermería ha tenido esta tarde una reunión de urgencia con mandos médicos del hospital. Se les recordó que se encontraban en emergencia sanitaria, por lo que eran requeridos más sacrificios de su parte. Y les confirmaron dos órdenes: dar de alta a los pacientes que no estén en riesgo y desocupar por completo el piso 7 a más tardar el miércoles 25 de marzo.

Las reuniones de personal médicos se volvieron comunes en ese piso, por lo general más saturados de pacientes que de personal médico. La oficina de la responsable de piso se encuentra abierta todo el tiempo, en reuniones con médicos, conversando, revisando documentos, haciendo trazos en papeles sobre la mesa.

Hacia el mediodía del martes llega la confirmación: Gabriela será dada de alta el miércoles 25 a las 10 de la mañana, justo a tiempo para reconvertir el piso 7 y estar listos para atender una posible oleada de personas contagiadas con el coronavirus.


Es mediodía del miércoles 25 de marzo. Una semana después de que Gabriela fue internada. El alta del hospital está en proceso, pero falta una firma. Acudo a una sala que podría definirse como el war room de los médicos, para obtener de uno de ellos el aval.

Mientras revisa el documento, miro, por enésima vez, el pizarrón que cubre casi todo el muro sur de la sala. La pizarra se encuentra dividida en 46 cuadros. Cada uno de ellos corresponde a las camas de los pacientes. Ahí se anotan datos relevantes sobre cada caso y su estado de salud. Llama la atención que varios de ellos se hallan vacíos. Casi nunca existe espacio para las anotaciones. Hago un recuento rápido: 16 cuadros en blanco.

Un grupo pequeño de médicos y residentes comparten unas rebanadas de pastel. Alguien cumple años. Celebran la vida en tiempos sombríos, cuando la muerte en el mundo se está volviendo un lugar común.

Gabriela regresó este martes 31 de marzo al hospital para una revisión. Esto es lo que me describe: “El acceso está totalmente controlado. Uno a uno, los pacientes van pasando 15 minutos antes de su cita. Sólo atienden casos urgentes, o como en el mío, de revisión necesaria a impostergable”.

La doctora que la atiende ve con agrado la evolución de la operación. “Apenas si alcanzaste a la operación, fuiste de las últimas”.

Abril, quien esta vez acompaña a su mamá a la revisión médica, hace su descripción. Dice que nunca había visto el hospital tan vacío. Apenas unas 10 personas, como fantasmas en los pasillos. En la farmacia no se aprecian esas largas colas de gente en espera de medicamentos y las que están deben guardar la distancia marcada por círculos rojos en el piso. Apenas hay una o dos personas en urgencias.

En el hospital deambula más personal de logística con chalecos rojos, los que se activan en casos de contingencias sísmicas, que pacientes.

Las personas que asisten al hospital son atendidos por personal de seguridad en los accesos. “Les informan que, si no es de suma urgencia, se les avisará de cuándo será la próxima cita, casi seguro hacia julio y agosto”.

La última recomendación de la doctora a Abril sintetiza el tiempo que vivimos: “Salvo para venir a chequeo, tu mamá no pude ni debe salir de su casa para nada, para nada. Esto está muy feo, se va a poner muy feo”.

*Apunte del editor: dos de las tres fotos que aparecen en esta crónica no corresponden al Hosp

Vivo una desgracia": Enrique Guzmán no tiene dinero para su aislamiento




Enrique Guzmán reveló que actualmente vive una situación muy complicada, pues no tiene nada de ingresos para enfrentar la contingencia sanitaria que se vive en México a raíz de la pandemia del coronavirus.

Luego de que hace varios meses sus cuentas bancarias fueran bloqueadas por sus problemas con la Secretaría de Hacienda, el padre de Alejandra Guzmán confesó que ahora está en un momento difícil en el aspecto financiero.

Enrique Guzmán© Instagram Enrique Guzmán


"Todo, todo debe tener una medición especial porque no hay ingresos, y en mi caso no tengo contratos ni convenio con nadie, y no tengo ingresos en estos momentos de ninguna manera, de ningún modo. Así que, a medir gastos, lo que tenemos para las cosas urgentes se gaste y lo demás hay que controlarlo".

En entrevista para el programa Sale el Sol, el intérprete de Tu cabeza en mi hombro confesó lo mucho que le angustia encontrarse en este escenario: 'No tener ingresos, sí, vivo una desgracia'.

El cantante recordó que meses atrás pudo mantenerse gracias a los proyectos que realiza actualmente; 'Hay que parar todo… los espectáculos que yo hago son para el público y en este caso el público pues no tiene por qué estar presente, así que lo que estamos haciendo es controlarnos a todos y esperar con buena fe y buena confianza en que todo esto pase adelante rápido'.


Finalmente, Guzmán aseguró que a pesar de haber entregado la información que el SAT le solicitó para poder liberar sus cuentas de banco, debido a que las instituciones gubernamentales están cerradas, ahora esperar a que vuelvan a sus labores para conocer la decisión final de las autoridades sobre su caso, por lo que por ahora pasará al menos este mes cuidando su salud y el poco dinero que tiene.

Peso lidera pérdidas mundiales después de que AMLO rechazará estímulo fiscal

La moneda nacional ha perdido el 20% de su valor en los primeros tres meses de 2020.



El peso mexicano lideró las pérdidas monetarias mundiales este miércoles después de que el presidente, Andrés Manuel López Obrador, rechazó las solicitudes de un estímulo fiscal para compensar el impacto del coronavirus en la economía de México.

La moneda se hundió hasta 4 por ciento en medio de una liquidación global, lo que resulta en su tercer caída en cuatro días. Si bien expertos pronostican que la economía podría contraerse hasta 7 por ciento este año, el mandatario dice que no intervendrá para ayudar al sector corporativo.

Esa posición es casi única entre líderes mundiales y no ha sido del gusto de inversionistas.

“Definitivamente necesitamos un paquete de estímulo fiscal, además de la necesidad urgente de flexibilización monetaria”, dijo Claudia Ceja, estratega de BBVA en Ciudad de México. “Si no se logra, es difícil ver una salida anticipada de la próxima recesión”.

Estrategas de BBVA dijeron este miércoles que, sin un plan de acción, México podría perder su calificación de grado de inversión en un rango de dos a cuatro años. La semana pasada, calificaciones globales de Standard & Poor's redujeron la nota crediticia soberana de México a 'BBB'.

El Consejo de Estabilidad Financiera de México también expresó preocupación de que la elevada volatilidad podría conducir a nuevas rebajas.

El peso ha tenido un rendimiento inferior al de otras monedas de mercados emergentes desde mediados de febrero, después de eclipsar a sus pares en las primeras semanas de 2020.

Sin embargo, las autoridades han tardado en reaccionar ante la caída del precio del petróleo y la propagación del coronavirus que afectan los activos mexicanos. La moneda ha perdido 20 por ciento de su valor en los primeros tres meses del año, el peor desempeño trimestral en medio siglo.

Aun así, en su conferencia de prensa de este día, AMLO rechazó la idea de un rescate y subsidios fiscales, al tiempo que reiteró que no quiere utilizar las reservas del Banco Central.

En cambio, López Obrador expuso que se centraría en las necesidades de los pobres por encima de las necesidades de las grandes empresas mexicanas.

“Los sectores económicos, no todos, quisieran que aplicáramos las mismas recetas que antes”, indicó el presidente. “Enfrentar la crisis: crédito del Fondo Monetario Internacional. Enfrentar la crisis: pedir a la gente que se ajuste el cinturón. Enfrentar la crisis: subsidios fiscales. Enfrentar la crisis: salvamento y rescate… No más. Tenemos que proteger a los pobres primero”.

AMLO anunciará más medidas de salud y económicas el domingo; no obstante, su postura lo deja rezagado tras la mayoría de otros países, y los mercados se están dando cuenta.

En todo el mundo, “los anuncios de grandes estímulos fiscales y monetarios en realidad han estabilizado algunas monedas y otros activos”, señaló Brendan McKenna, estratega de Wells Fargo en Nueva York.

“AMLO ha sido extremadamente lento para responder y hacer todo lo posible para proteger la economía y creo que se nota en el desempeño del peso”.

Así es el lujoso inmueble que Genaro García Luna busca vender antes de ser juzgado por sus vínculos con el Cártel de Sinaloa

El “súper policía” que aseguró no tener dinero para un abogado, busca vender una oficina de lujo que adquirió en 2018, en Florida



Se trata del despacho 507 del edificio ubicado en el número 2980 de la calle 207, en Aventura Park Square, un lujoso susburbio de Miami.

El inmueble fue adquirido por el súper policía el 30 de agosto de 2018; sin embargo, el pasado 23 de marzo informó — a través de su compañía GL & Associates Consulting— a la Fiscalía Federal para el Este de Nueva York que está en proceso de vender la oficina.

“Mientras que el gobierno no ejecute alguna acción concreta para buscar un decomiso, presumiremos que el título está libre de contingencias y que no hay impedimentos para cerrar la transacción en los próximos 30 días”, advirtió Michael Merino, defensor inmobiliario de Florida que representa a García Luna.

Merino detalló que el 24 de marzo se comunicó con la Fiscalía para preguntar si tomaría alguna acción contra el inmueble, pues ya tienen un comprador que realizó un deposito de USD 100.000.

“El nuevo dueño está ansioso de cerrar la transacción”; comentó el abogado.
No obstante, las autoridades estadounidenses señalaron que por ahora no pueden descartar que ejercerá alguna acción sobre el despacho.

En múltiples ocasiones, las propiedades de los mexicanos acusados en Estados Unidos han sido decomisadas en favor del erario de ese país, mediante una demanda civil.


Aventura Park Square, donde se encuentra la oficina y otras cinco propiedades adquiridas por García Luna, fue construido en 2018 y diseñado por el prestigioso despacho Zyscovich Architect. Se trata de un complejo conformado por cinco edificios destinado a comercios, oficinas, residencias, hotel y torre médica. Se localiza en el corazón de Aventura, una moderna zona comercial y residencial que forma parte del condado de Miami-Dade.

El zar anti drogas ofreció un inmueble de USD 1.2 millones como garantía para su libertad bajo caución, que le fue negada el pasado martes. La propiedad de Aventura, Florida es la única de la que la Fiscalía tiene conocimiento está valuada en dicha cantidad, por lo que en caso de venderla no podrá ofrecerla como garantía.

La oficina era sede de ICIT Holiding Inc, una empresa creada en Panamá en 2012, también vinculada a García Luna, acusado de proteger al Cártel de Sinaloa cuando fue titular de la SSP en el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012).

El pasado martes, el juez magistrado Ramón E. Reyes rechazó la petición de César Castro, abogado de Genaro García Luna, de imponer libertad bajo fianza de USD 2 millones a su cliente, a quien se le imputan delitos de tráfico de cocaína y recibir sobornos del Cártel de Sinaloa.

García Luna, quien vive preso en una cárcel de Brooklyn, Estados Unidos, desde diciembre, presentó una moción al juez Brian Cogan para que le permitiera salir bajo fianza con el argumento de que es necesario proteger su salud ante la pandemia de coronavirus, pues tiene 55 años y presuntamente antecedentes de enfermedades respiratorias.

Sin embargo, el juez desoyó la petición del ex funcionario y negó la solicitud de emergencia.

Por su libertad, García Luna ofreció el pago de una fianza que tendría como garantes a 10 personas, siete financieramente responsables y tres moralmente.

La millonaria cantidad se desprendía de una propiedad del ex titular de Seguridad, valuada en USD 1.2 millones y cuatro propiedades de tres de sus garantes.

Sector público de la vivienda anuncia medidas para contingencia por Covid-19

• Los organismos públicos de la vivienda encabezados por la Sedatu y otros relacionados con el tema, han desarrollado acciones específicas en beneficio de las y los mexicanos; por ejemplo, la ampliación de plazos de pagos, agilización de trámites o condonación de intereses





Ciudad de México, 1 de abril 2020.- La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), como dependencia encargada de la coordinación de la política de vivienda y en respuesta a la contingencia sanitaria del Covid-19, ha delineado una estrategia conjunta para atender al sector de la vivienda de manera integral, clara y eficiente, a través de sus organismos sectorizados y otros relacionados con el tema, en beneficio de las y los mexicanos.

A partir del 15 de abril, el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), implementará un conjunto de medidas equivalentes a 20 mil millones de pesos que, por un lado, protegerán la solvencia financiera de las familias, y por otro, incentivarán la actividad económica para coadyuvar en la preservación de los empleos y la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs).

A su vez, el Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste), aprobó un Plan Económico Emergente en el que suspende las fechas límites establecidas para que los acreditados elijan su vivienda y firmen escrituras.

También se incluyen los pagos de las operaciones de crédito a los beneficiarios con un financiamiento, prooveedores y garantiza la continuidad en la formalización de los créditos.

Por su parte, Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), dará una ampliación por hasta 6 meses en la vigencia de líneas de crédito otorgadas para proyectos de construcción que se vean afectadas por la falta de ventas y/o un menor ritmo en la construcción, así como el diferimiento de intereses por un plazo de hasta 4 meses, con la posibilidad de extenderlo 2 meses adicionales, respecto a líneas aprobadas para aliviar el costo financiero de los proyectos de construcción.

Adicionalmente, la SHF ofrecerá Seguros de Crédito a la Vivienda para carteras hipotecarias vigentes y un plan de mejoramiento de vivienda a través de intermediarios financieros.

El Instituto Nacional del Suelo Sustentable (Insus), brindará de forma gratuita copias de cartografías y expedientes; además, realizará descuentos en el cobro de pago de derechos para liberar de gravamen, en verificaciones técnicas y cartográficas, así como en trámites de sesión de derechos.

La Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), ya realiza la atención y seguimiento a sus beneficiarios de manera remota, vía telefónica y de otros medios digitales. En el caso del Fideicomiso Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo), se están evaluando las medidas que aplicarán a favor de sus beneficiarios, mismas que deberán ser aprobadas por su Junta de Gobierno en la próxima sesión.

Rozón....y?


Columna de análisis y critica política
Carta Abierta de Apoyo a la Red Nacional de Refugios
*Columna publicada en www.indicadorpolitico.mx




Por Fabián Jiménez N.


Por este medio las Mujeres que conforman el colectivo 50+1 externan su preocupación, y se suman a la petición que realiza la Red Nacional de Refugios en México, en el sentido de liberar de manera urgente el presupuesto etiquetado en el PEF2020 destinado a Refugios y sus Centros de Atención Externa, quienes brindan un servicio especializado a las mujeres víctimas de violencia en nuestro país.

Lo anterior, nace de la enorme preocupación que existe porque la violencia y los feminicidios contra las mujeres no están en cuarentena, ante la presencia de la pandemia mundial generada por el COVID-19.

Como se señala en la carta pública emitida por la Red Nacional de Refugios A.C, coinciden en que “los procesos administrativos no pueden estar por encima de los derechos humanos, la vida y la seguridad integral de cientos de mujeres e infantes no pueden ponerse en riesgo, urge reconocer y priorizar las necesidades de los grupos socialmente más vulnerables como las mujeres e infantes en situación de violencias”.

Como colectivo señalan y que han trabajado a favor del reconocimiento del pleno ejercicio de los derechos de las niñas y mujeres en este país y les resulta inadmisible que el estado mexicano no adopte las políticas feministas para el abordaje de este tipo de coronavirus.

Desde cada una de las trincheras de las mujeres de 50+ 1, que preside la chiapaneca María Elena Orantes López, se suman a este llamado y “exigimos que la atención del coronavirus sea transversalizando la perspectiva de género, los derechos humanos y la interculturalidad, lo que implica reconocer que las violencias contra las mujeres se incrementarán ante el aislamiento social y la cuarentena, significa reconocer que el presupuesto destinado para garantizar el derecho a una vida libre de violencias debe de ejercerse y destinarse en su totalidad para ello”.
En 50+1 están vigilantes de la liberación inmediata del presupuesto para los Refugios y sus Centros de Atención, y acompañaran de manera sonora a cada paso a la Red, con la finalidad de que esta demanda no sea ignorada, si no por el contrario, visibilice la grave situación que existe en México.

Desde cada una de las trincheras de las mujeres de 50+1 se suman a este llamado y exigen que la atención del #coronavirus sea transversalizado a la perspectiva de género.

http://50mas1.com/carta-abierta-de-apoyo-a-la-red-nacional…/

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"bajaremos el índice delictivo en Ecatepec": dijo Ángel Tiburcio nuevo subdirector de la policía en este municipio




El nuevo subdirector de la policía municipal de Ecatepec licenciado Ángel Tiburcio en breve entrevista con el reportero lanzó una sentencia.

... "bajaremos la incidencia delictiva, es un compromiso con la ciudadanía de Ecatepec"

De inmediato precisó, "nos apoyaremos de todas las células y grupos de estrategia operativa. Todos a trabajar"

El nuevo subdirector de la policía ecatepense que se notaba entusiasmado por la confianza que depositó en él alcalde Fernando Vilchis al darle la importante encomienda en la corporación policíaca, también se le notó preocupado, porque ahora tiene la gran responsabilidad de devolver a los ecatepenses la tranquilidad que se ha perdido por ser primer lugar en FEMINICIDIOS, en robo de autos, en atracos en el transporte público, en casas habitación, en robos con violencia y alta criminalidad.