Directorio

Directorio

domingo, 22 de julio de 2018

Deslindes...columna de análisis político


+ Debe AMLO Destapar la Cloaca



Por ARMANDO SEPULVEDA IBARRA*

Si la bandera o imán de Andrés Manuel López Obrador para sepultar al régimen caduco fue su promesa de desterrar la corrupción y, si con este señuelo irresistible sedujo el voto mayoritario de la sociedad, para muchos mexicanos es insuficiente e ilusoria la creencia de que la mística del virtual Presidente electo de predicar con el ejemplo personal de guiarse en sus pasos con honestidad e influenciar así a los demás con este halo de bondad, moralizará a los carteles de la política y sus secuaces y a las burocracias bajo su mando hasta santificarlos, una misión por sí sola imposible, cuando todos saben que atacará con armas quijotescas vicios ancestrales e intereses propios de la mafia del poder que reciclan mañas y artificios y reverdecen en sus tácticas con los cambios sexenales y, para la vergüenza nacional, consolidan a México al final del sexenio el honor de figurar, siempre más arriba, entre los gobiernos más corruptos del mundo, ni más ni menos.
En realidad buena parte de sus 30 millones de electores aguardan, recelosos a la expectativa, que el nuevo Presidente de la República a partir del primero de diciembre próximo destape la monumental cloaca de los políticos y gobiernos neoliberales para arrimarlos al fuego de los tribunales, enjuiciarlos con el peso de la Ley y sentar así precedentes, antes impensable siquiera de imaginar en las épocas priístas y panistas, contra esas lacras, con la voluntad y el rigor de otros países latinoamericanos donde, por ejemplo, ex mandatarios inmorales y algunos de sus cómplices o socios han ido a parar con sus huesos a la cárcel por corruptos, mientras por acá como paradoja, entre el repudio popular, hasta los indemnizan y premian con jugosa pensión vitalicia por sus gloriosas hazañas.
Las pandillas de corruptos y mafias de la clase política en el poder durante los gobiernos recientes confían, a medias o con ciertas reservas por el momento, en la incongruente oferta de campaña de López Obrador de bendecir sus transas y rapiñas otorgándoles una inconcebible piedad para salvarles sus repudiados pellejos con el generoso perdón y olvido a su descomunal saqueo de las arcas y recursos públicos, pero los mexicanos que le dieron el triunfo arrollador el primero de julio pasado exigen justicia y castigo y, si desde la silla de Palacio Nacional se recula para “reconciliar”, estarían desilusionados con un simple borrón y cuenta nueva para los gobernantes ladrones, una camada de ricos debutantes que han andado por los mismos caminos de personajes de alcurnia como las huestes de los Alemán, Salinas, Foxes, Calderones y Hanks, por citar algunos nombres, que hurgaron en los dineros de la nación para crear emporios propios o con prestanombres y sociedades bajo sospecha, a la sombra de la vista gorda de los sexenios de la corrupción institucionalizada por la dictadura perfecta.
En el nuevo e inquietante escenario para las cúpulas perdedoras, los clanes políticos y los grandes empresarios aliados a los gobiernos neoliberales -- en alianzas de beneficio mutuo desde antes de que ingresaran con este amasiato a las listas de Forbes entre los multimillonarios del mundo unos 36 mexicanos con mil o más millones de dólares cada uno --, esos grupos de poder comenzaron a asediar la vanidad del virtual Presidente Electo y cultivarla con un bombardeo incesante de alabanzas, risibles florilegios de lisonjas y elogios al por mayor, con flautas, siringas y armas – diría Heródoto -- sobre las cualidades y parabienes con que ensalzan y endiosan a su persona como si fuera un ser excepcional que iluminado hubiera descendido del Olimpo, todo un teatro de la simulación para intentar domesticarlo a su antojo, marear sus debilidades propias de la condición humana y rendirlo dócil y mansito a sus intereses identificados con la mafia del poder, a los cotos de poder facciosos e intocables durante las últimas décadas del neoliberalismo crioll; pero olvidan que la sabia memoria colectiva recuerda con asombro que todavía unas horas antes de las elecciones enlodaban su persona con una inclemente guerra sucia coreada por gacetilleros del periodismo de consigna y “analistas” serviles o intelectuales de pacotilla útiles al sistema y lo etiquetaban de ser un “nefasto populista” y “un peligro para México”.
Al paso como iban asimilando la tragedia, el derrumbe del régimen y las sorpresas del cambio, reapareció entre esas personitas la tradicional servidumbre lacayuna tipo las cargadas priístas y, en manadas que daban pena, comenzaron a acechar las emociones de AMLO, a ronronearle como gatos melosos acariciando sus oídos para engañarlo cual Ulises con el canto de las sirenas y la hipocresía de llamarle de aquí para adelante “Don Andrés”, “el Señor Licenciado” y otras burdas sutilezas de quienes soñaron durante toda la campaña y hasta el último minuto con descarrilar su candidatura, para evitar la caída de un sistema podrido que los enriqueció a niveles de la inmoralidad en una nación con 53 millones de mexicanos empobrecidos por la desigualdad, esperanzados hoy sin embargo, con el tabasqueño, en que los corruptos suban por la voluntad popular al banquillo de los acusados, aunque calculan con razón que faltarán cárceles para encerrarlos a todos si arrasan con el clan en el poder y sus empresarios cómplices, un número infinito de funcionarios del gabinete para abajo y gobernadores y alcaldes y tesoreros rapaces de hoy, de ayer y de siempre.
Como en las comedias clásicas salpicadas de confusiones y sorpresas, con el cambio aplastante renacieron entre la clase política, los grandes tiburones de la empresarial, los caciques de la sindical y hasta de ex presidentes confrontados con AMLO, afloraron pues las equivocaciones y la falsedad de los actores en desgracia, las ridiculeces involuntarias y la desvergüenza de desplegar planas en los diarios o cartas amables de felicitación “con los mejores deseos” al triunfador, “por la reconciliación” y “por el bien de la patria” y, como por arte de magia, dejó de ser motejado por estas jaurías modernas como “clon de Maduro”, “peligroso como Chávez y “loco comoTrump” para volverse una esperanza y un rayo de luz, preocupados por aferrarse a los privilegios de saquear tesorerías y gozar la impunidad, de servirse de los contratos de obras públicas amañados, del desvío de recursos a empresas fantasmas y a paraísos fiscales, de las concesiones ilegales, etcétera. Para el catálogo de la picardía nacional rubricaron mamotretos infaltables como los del impresentable Carlos Romero Dechamps, identificado por el pueblo como símbolo de la corrupción, así como de Carlos Salinas, uno de los ex más repudiados de la historia reciente.
Más tensos han de hallarse los señores del poder que, entre sus curiosidades, han exhibido como en desfiles de gala sus relojes Rolex y de otras marcas de lujo y automóviles de colección, mansiones dentro y fuera del país, por si acaso López Obrador va por fin a husmear detrás de sus fortunas para saber cómo las obtuvieron con el simple paso por las altas burocracias donde sobra el dinero para las manos ágiles y corruptas de esta clase que ha depredado a la nación y la hundido en la pobreza y la violencia.
En la euforia del triunfo de López Obrador domina entre la población la creencia de que va a lanzarse a fondo contra los corruptos más allá de elevar el delito a la categoría de grave e imponer algunos candados a los recursos públicos, porque se requiere inaugurar una nueva etapa en la vida del país en una senda democrática inédita como un parteaguas y un nuevo régimen en que los jefes de las mafias de pícaros redomados usen sus argucias sólo para recomendar a los suyos “¡sálvese quien pueda!”
*Premio Nacional de Periodismo de 1996
armandosepulvedai@yahoo.com.mx

Campaña Electoral y el Triunfo de Salvador Allende

Salvador Allende y la izquierda chilena

:

Tal vez una referencia histórica




El gran fracaso de la “Unidad Popular” como gobierno que puso a Chile a bordo de las grave crisis político, económico y social


El sociólogo chileno y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales (2015), Tomás Moulian, considera a Allende como una figura mediadora y unificadora entre los dos grandes partidos que conformaron la Unidad Popular: el Partido Comunista y el Partido Socialista, al cual Allende pertenecía. De acuerdo al sociólogo chileno, la visión política de Allende se habría fraguado durante el período de las coaliciones de centro-izquierda entre los años 1938 y 1947, principalmente durante el gobierno del candidato del Partido Radical del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, período durante el cual Allende se desempeñó como subsecretario y posteriormente ministro de Salud.

El Frente Popular consistió básicamente en una estrategia electoral consistente en articular coaliciones de centro-izquierda con el objetivo de hacer frente a la amenaza del nacionalisocialismo y el fascismo italiano.

Los frentes populares ascendieron al poder en Francia (1936), España (1936) y Chile. En el caso chileno el Frente Popular sólo lanzó una candidatura, la de Pedro Aguirre Cerda quien gobernó entre 1938 y 1941.
El hecho es que Allende aprendió una importante lección de esta experiencia del Frente Popular formado en Chile y que fue integrado por el Partido Radical, Partido Socialista y Partido Comunista. Según Moulian, Allende habría percibido tempranamente la fragilidad política del aliado centrista, representado por el Partido Radical, lo cual se traducía en un debilitamiento y la imposición de límites a las reformas. Pero más importante fue la división existente dentro de la misma izquierda. Mientras que los comunistas chilenos estaban sincronizados con la internacional comunista dirigida desde Moscú, el Partido Socialista buscaba un “camino latinoamericano” para la revolución.

En 1952 Allende se lanza por primera vez como candidato, sustentado por una segunda coalición, el Frente Nacional del Pueblo, integrada por partidos de izquierda: Partido Socialista, que había sufrido una división interna (el partido Socialista Popular apoyó la candidatura de Carlos Ibañez del Campo) y el Partido Comunista. El socialismo en Chile había sufrido una fractura importante en 1948, dividiéndose en el Partido Socialista Popular (PSP), dirigido por Raúl Ampuero Díaz, y el Partido Socialista de Chile, dirigido por Armando Mallet Simonetti. En el primero permanecieron los dirigentes históricos que se adherían al marxismo y a la superación del sistema capitalista. El segundo era reformista y anticomunista y era liderado por Bernardo Ibañez, secretario general de la Confederación de Trabajadores de Chile. El apoyo por parte del PSP a la candidatura del populista Carlos Ibañez del Campo generó un quiebre en su interior, siendo algunos de estos disidentes Salvador Allende y José Tohá. Fue en este contexto donde Allende unió fuerzas con el Partido Socialista de Chile, los comunistas y otras grupos para dar nacimiento al Frente del Pueblo.
A pesar de que Allende sólo obtuvo un poco más del 5% de los votos, Moulián destaca un hecho importante y simbólico, que fue el ascenso de la figura de Allende como el adalid de la unidad con los partidos obreros, así como el “decisivo vocero de la política de la conquista electoral del gobierno por una coalición que actuaba dentro del sistema y que se pretendía revolucionaria”[1]. Añade el sociólogo chileno que esta candidatura transformó a Allende en la expresión de una izquierda que aspiraba a conseguir un gobierno propio. A esto añade Moulian:
“La opción asumida por Allende, dar una batalla perdida para encarnar una alternativa de izquierda que agrupaba al Partido Socialista de Chile y al Partido Comunista ilegalizado, lo convirtió en uno de los pilares de la futura unidad socialista-comunista, por tanto en un adelantado de lo que iba a ser la política del FRAP desde su fundación en 1956”[2].
En las elecciones de 1958 Allende nuevamente se postuló como candidato a la presidencia, esta vez apoyado por el Frente de Acción Popular (FRAP), una coalición política y electoral que integró a diversos partidos: Partido Socialista, Partido Comunista, Partido Socialista Popular (que se unió al socialista en 1957), el Partido Radical Doctrinario (facción de radicales que se opusieron a la implementación de la “Ley Maldita” por parte del presidente radical Gabriel González Videla y que dejó al comunismo fuera de la vida política), el Partido Democrático del Pueblo (que se escindió del Partido Democrático por su apoyo a la “ley Maldita”), el Partido Democrático de Chile, que posteriormente se unificarían para dar nacimiento al Partido Democrático Nacional, la Vanguardia Nacional del Pueblo y el Partido Social Demócrata. Allende fue derrotado por Jorge Alessandri, aunque esta vez recibió el 28.85% de los votos. Allende intentaría por tercera vez convertirse en presidente en las elecciones de 1964, nuevamente apoyado por el FRAP, pero fue derrotado por candidato demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva, quien obtuvo el 56.9% de los votos. Estas derrotas se tradujeron en fuertes tensiones dentro de la izquierda y a un desencanto por la vía electoral como forma de llegar al poder, pero Allende, como destaca Moulian, no se dejó arrastrar por el viraje hacia la izquierda por parte de los socialistas chilenos tras la derrota electoral en 1964. Continúa explicando el sociólogo chileno:
“(…) Allende se mantuvo al margen de esa vorágine. Sin dejar nunca de valorar y apoyar a Cuba , siguió pensando, casi en solitario entre los socialistas, que era posible triunfar en las elecciones presidenciales de 1970 y siguió creyendo que desde allí se podía impulsar un tránsito institucional al socialismo”[3].


Regresemos al tema de las coaliciones de centro-izquierda. El Frente Popular en Chile no representó una suerte de antecesor de la Unidad Popular (UP), siendo esta última la coalición que finalmente, tras tres intentos fallido, logró que Allende se convirtiera en presidente, tras la ratificación del Congreso pleno. En primer lugar, el Frente Popular gravitaba en torno al partido de centro de ese entonces representado por los radicales. Además, el Frente Popular de la década de 1930 se propuso dos objetivos principales: la industrialización promovida por el Estado y la democratización. Pero en ningún momento se propuso terminar con el orden político y económico imperante para transitar gradualmente a un régimen socialista. Sobre el proyecto industrializador escribe Moulian:
“A la larga se percibió claramente que la industrialización en curso, apoyada por el Estado pero realizada por propietarios privados, favorecía efectivamentela diversificación económica de la clase dominante y no se orientaba a su sustitución por una burocracia estatal o a su desplazamiento por una clase emergente muy distinta del núcleo previo. El Estado no pretendía copar los roles industriales, sino solamente cumplir un rol de fomento y dirección. Tampoco buscaba constituir, desde arriba, una nueva burguesía industrial…Más bien creaba oportunidades de desplazamiento de los antiguos empresarios hacia los nuevos sectores dinámicos, fuertemente protegidos por el Estado”[4].
Tal postura pudo acoplarse con el ideario comunista chileno de la década de 1930 que había sufrido algunas modificaciones. En 1933, la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Chile, afirmó que en la consecución de la etapa final, la transición hacia el socialismo, existía la necesidad de transitar por una etapa previa de tipo democrático-burgués. Posteriormente, en 1935, el Partido Comunista introdujo nuevas modificaciones en su línea de pensamiento al postular la necesidad unir todas las fuerzas democráticas y progresistas, de manera que el PC salió de su aislacionismo en Chile.
En lo que respecta al Partido Socialista, formado en 1933 a partir de la unión de diversos grupos (trotskistas, anarcosindicalistas y socialdemócratas), deseaban representar una alternativa revolucionaria diferente al del PC. Pero a la larga, y tras el fracaso de la República Socialista (1932) se unieron al coro que clamaba la necesidad de una “revolución democrática”, no violenta. De acuerdo a Moulian fue con la constitución del Frente Popular que comenzó la larga fase de estatalización, el proyecto de una revolución no violenta construida desde arriba dentro del marco de un régimen de compromiso interclasista. Continúa explicando Moulian:
“La izquierda aceptó, en la práctica, la política como competencia regulada dentro del marco constitucional. Ese gran viraje se produjo entre 1933 y 1935, cuando la izquierda dejó de ser una fuerza extra-sistema, orientada por una estrategia insurreccional o golpista. Pasó a ser una fuerza que se insertaba en la lucha por el poder estatal desde dentro del sistema político”[5].
Continúa explicando Moulian que este viraje significó también una metamorfosis de la figura del Estado dentro del imaginario de la izquierda, es decir, esta última dejó de representarse al Estado como un “poder diabólico” que se hacía necesario destruir. Sobre el tema del viraje de la izquierda señala Moulian:
“Este fenómeno singular y problemático, la institucionalización estable de la izquierda marxista dentro del sistema de reglas constitucionales y dentro de la política de reformas, fue facilitado porque el sistema produjo oportunidades reales de incorporación. La izquierda, que venía girando en su política desde 1933, se encontró con que no se la arrinconaba en un estéril y frustrante juego de perdedores. Al contrario, a través del sistema de alianzas pudo convertirse rápidamente en fuerza gobernante. Ese hecho favoreció la formación de una izquierda estatal, interesada en la defensa activa de la democracia, pese a la vigencia de un discurso de matriz leninista, muy potente hacia 1932-1933”[6].
En cuanto a los cambios realizados por el Frente popular, Moulian los considera insuficientes y los califica de “reformismos incompletos”, en lo que respecta al proceso de modernización y democratización. Grandes tareas fueron postergadas como por ejemplo, la nacionalización de las riquezas básicas, el desarrollo capitalista de la agricultura, reforma agraria, disolución del sistema de la hacienda y la democratización del régimen político. A pesar de la desintegración del Frente Popular, permaneció vigente la idea dentro de la izquierda de la “revolución por etapas” y el tránsito institucional hacia el socialismo. Aquí podemos apreciar algunas ideas rectoras que sería parte del programa de la UP a partir de 1970. La primera etapa la constituía el “gobierno popular”, esto es, la preparación del camino institucional hacia el socialismo sería posible mediante la conquista de un “gobierno popular” que dirigiera la política de reformas, explica Moulian. Continúa explicando el sociólogo:
“La tesis que se fue elaborando consistió en que las condiciones del desarrollo democrático, la fuerza alcanzada por la izquierda en ese marco, permitían un sucesivo copamiento del Estado, por lo cual en Chile podían ser ahorrado los rigores de una guerra civil (…) La teoría de un derrumbe violento del Estado anterior es casi imperceptiblemente reemplazada por una teoría del copamiento”[7].
Ahora bien, este cambio de método no significaba una modificación en la meta a conseguir: un régimen socialista de producción. En palabras de Moulian, en la visión teórica del marxismo-leninismo, el socialismo consistía esencialmente en la sustitución de las relaciones de producción de carácter privado por otras de carácter social y, lograrlo, se hacía necesario transformar la sociedad civil, las relaciones sociales de producción. Al respecto explica Moulian:
“El socialismo está definido en el marxismo en uso, sin ninguna adaptación como una revolución de las relacione de producción que se acompaña de una revolución en el Estado, la cual debe conducir a la implantación de la dictadura del proletariado. Esta última no sería posible sin la primera, la cual es vista como su base económica. A su vez, l socialización productiva requiere sostenerse sobre un Estado proletario y sobre un proceso consciente de liquidación del poder político burgués, puesto que éste no se extinguiría automáticamente por el cambio de las relaciones de producción, ya que también esta sustentado por el peso de una cultura o de una mentalidad. Tal como lo plantea el discurso más clásico, alcanzar esa finalidad es un proceso más complejo que el mero cambio del personal político del Estado, puesto que requiere cambiar la estructura de representación de intereses y los universos simbólicos”[8].

Fue esta teoría del Estado la que predominó en la izquierda chilena, esto es, el Estado concebido como un instrumento que posibilitaba la creación de las condiciones necesarias para transitar hacia un régimen socialista y, en última instancia, hacia la sociedad comunista (donde ya el Estado no sería necesario). En suma, para alcanzar la utopía comunista final era preciso contar con la mediatización estatal y esa sería la lógica del gobierno de la UP. No obstante lo anterior, no todos los grupúsculos que integraban la izquierda se alinearon a tal paradigma como fueron el caso del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Movimiento de Acción Unitaria (MAPU). Como explica Moulian, la ideología inicial de los miembros del MAPU comenzó a gestarse cuando aún era parte de la Democracia Cristiana, para que finalmente tomaran un camino diametralmente opuesto, ya que no se mostraban de acuerdo con la DC en cuanto a adoptar una vía capitalista hacia el desarrollo. El MAPU adoptó la consigna contraria. Hacia el año 1970 el MAPU ya había hecho suyo el marxismo y defendió la idea de un Frente Revolucionario compuesto solamente por partidos y organizaciones de obreros.
Salvador Allende tuvo que navegar en medio aguas turbulentas desde el punto de vista ideológico, aguas que no cesaban de agitarse drásticamente de acuerdo a las circunstancias que imperaban y es en este sentido que Moulian ve en Allende como aquella figura que luchó por mantener la unidad dentro de la izquierda chilena: PS, PC, MIR, MAPU, Izquierda Cristiana (IC). A pesar de sus esfuerzos, Allende fracasó en esta tarea ya que, en palabras de Moulian, no hizo todo lo necesario para conseguir la unidad en la acción de los dos principales componentes de la UP: el PS y el PC.
Examinemos con mayor detención esto. Tenemos entonces la tesis del “gobierno popular” dentro de la izquierda que componía el conglomerado de la Unidad Popular, en virtud de la cual el poder debía conquistarse desde dentro del Estado, de manera que se acumularía gradualmente las fuerzas necesarias para poner en marcha una transformación cualitativa del sistema social. La meta final es el control total del poder del Estado, es decir, transitar del Estado burgués a un Estado de clases que pavimentara la vía pacífica hacia el socialismo. Sin embargo, la Unidad Popular no contaba con el apoyo suficiente tanto dentro de la ciudadanía como en el Congreso, lo cual forzó al gobierno a adaptarse dentro de los márgenes institucionales. Pero existía otro problema más grave al que ya hice referencia anteriormente: la división dentro de las filas de la izquierda. Moulian explica que existía una inconsistencia entre dos línea programáticas. Dentro de la crisis de dirección al interior de la UP, Moulian destaca dos aspectos principales:
1) “la existencia de una contradicción de líneas estratégicas que, a partir de un momento, se empieza a reflejar en el análisis de cada coyuntura”.
2) “la incapacidad de cada una de las tendencias de establecer su predominio o su hegemonía”[9].
Hubo otra línea de pensamiento que cuestionaba el gradualismo, la vía pacífica y el tránsito institucional y, por el contrario, abogaba por la toma violenta y abrupta del poder. A pesar de reconocer las particularidades sociales y económicas del país, consideraban que con la llegada de la UP al poder ya se estaba en una etapa socialista y lo que se precisaba era profundizar al máximo el programa de la UP. El problema de esta dualidad de líneas ideológico-programáticas, explica Moulian, fue que ninguna logró imponer su lógica de pensamiento sobre las otras y llevar a cabo de esa manera una política consistente. Para el sociólogo chileno, esta ausencia de hegemonía se relacionó con dos factores. El primero guarda relación con la importancia asignada por el PC y el PS a su alianza, es decir, ambos partidos subordinaron los problemas de la conducción del bloque de izquierda a la relevancia estratégica que significaba su unidad. Esto se tradujo, apunta Moulian, en que el PC se vio imposibilitado de impulsar medidas consistentes por temor a generar tensiones con el PS. El segundo factor tiene relación con el rol asumido por Allende en las pugnas internas. De acuerdo a Moulian, el rol de árbitro y negociador por parte del presidente, significó sacrificar la consistencia de las políticas en vistas de mantener la unidad del bloque. La Unidad Popular pudo gozar de cierta estabilidad desde noviembre de 1970 hasta principios de 1972. Sin embargo, Moulian destaca que en esta etapa igualmente se generaron tensiones producto de la constitución del Área de Propiedad Social (APS), sin tener en consideración los efectos colaterales que pudiese generar tal medida. Por lo demás, el sociólogo deja entrever que hubo un énfasis quizás exagerado en desarrollar el APS, “como si se pensara que el requisito único o principal de existencia del socialismo era la propiedad estatal de los medios de producción”[10].

Tenemos, pues, que la UP se encontraba frente a un dilema: no existía una homogeneidad ideológica y programática en su interior, y por otro lado, no pudo resolver el tema del poder, que era un requisito fundamental para llevar a cabo la transformación socialista del Estado. La UP no contaba con el apoyo de la ciudadanía ni del Congreso. Una pieza fundamental dentro del tablero era la Democracia Cristiana. Resultaba que la viabilidad del programa de la UP descansaba en la necesidad de una alianza entre la clase obrera y las clases medias. Como nos recuerda Moulian, la DC resultaba ser en ese momento el más importante de los representantes de los sectores medios y, a su vez, representaba a sectores obreros y campesinos. Pero sucedía que la DC se encontraba en un dilema, tal como lo explica Moulian:
“Una organización política con las características de la Democracia Cristiana, enfrentada a la agudización del conflicto social provocado por el triunfo de la izquierda se encontraba presionada permanentemente por exigencias contradictorias. Por un lado su populismo ideológico la arrastraba a mirar con simpatía el programa de la Unidad Popular, por otra parte su alternativismo y las condiciones tácticas la empujaban a formar frente con la Derecha y a disputarle la dirección. Por ello, la conducta de la Democracia Cristiana durante el período, tendió a ser la típica de una organización extero-dirigida, que debía subordinar su línea al diagnóstico vigente sobre el estado de conciencia de la masa representada, en este caso las capas medias. Para obtener la dirección del frente opositor ese modo de adaptación era necesario, puesto que la Democracia Cristiana empezó a percibir que la masa clase media y más en general la masa por ella movilizada era cada vez más hostil a la Unidad Popular. Esta, en una previsible reacción frente a la agudización del conflicto, se fue derechizando”[11].
De esta manera, el autor explica que la DC no podíapermanecer eternamente aislada en el centro, menos aún cuando las capas medias expresaban cada vez más su rechazo a las políticas de la UP. Ya para julio de 1972 cualquier posibilidad de diálogo entre la UP y la se cerraron y comenzó a constituirse un bloque opositor dotado de cierta unidad, y en donde la DC asumiría un rol protagónico. No debemos olvidar el origen de la crisis, el movimiento gremial, representados por camioneros, pequeños comerciantes y médicos. Ahora bien, para Moulian esta organización gremial era sólo en apariencias en el sentido de que estaba fuertemente politizada, es decir, que ese movimiento no era apolítico, sino que, en palabras del sociólogo, favorecía los intereses de sectores capitalistas afectados por las políticas de la UP. Ahora bien, Moulian no es partidario de las teorías conspirativas y reconoce que la situación de las capas medias se había deteriorado y percibían que el gobierno de la UP estaba dirigiendo al país a un estado de ingobernabilidad. De esta manera, los problemas no fueron inventados por la derecha, pero lo que sí hizo este sector fue crear un discurso con el cual las capas medias se sintiesen representados, para de esa manera alentar las pasiones y la odiosidad hacia el gobierno.

En cuanto a la DC, Moulian señala que el derrocamiento de Allende no era su primera alternativa, ya que confiaban en que la creciente impopularidad de la UP le permitiría infringirle una derrota en las elecciones de marzo de 1973 y así forzar al bloque de izquierda a realizar concesiones importantes. En cuanto a la reacción de la UP, Moulian señala que estuvo fundamentada en dos principios:
1) Mantener la economía funcionando a toda costa.
2) Abordar la cuestión de las Fuerzas Armadas, integrándolas al gobierno.
La “cuestión militar” en la lectura de algunos sectores de la UP era crucial para mantener la estabilidad y dar continuidad al programa de gobierno, especialmente tras las revueltas de octubre y los intentos por parte de la derecha de subvertir el orden interno. Pero existía otra lectura en las filas de la izquierda, la cual veían la presencia de las FFAA en el gobierno como un obstáculo de un poder de masas popular autónomo, señala Moulian. Así, esta lectura de los acontecimientos planteaba lo siguiente frente a la amenaza golpista:
1) Profundizar el desarrollo del programa, sin aceptar los límites fijados por el carácter burgués del Estado.
2) Potenciar el poder de las masas para evitar de esa manera depender de la defensa de las FFAA.
El clima polarizado, la escasez de productos, la violencia callejera, las huelgas, la intrusión de Estados Unidos y el alejamiento de la DC de la UP, terminarían por precipitar el golpe de Estado. Sobre el progresivo declive de la UP explica Moulian:
“La derrota de la Unidad Popular no fue entonces la obra de una simple conspiración de la burguesía monopólica apoyada en el imperialismo que utilizó como brazo armado a los militares. Representó algo más grave y profundo. Fue el resultado de la capacidad de una fracción, más interesada que nadie en derrotar al gobierno, para generar un movimiento social amplio que aislaba a la Unidad Popular, exacerbaba a las capas medias socavando la ideología que sostenía el Estado liberal chileno y hacía surgir sobre sus cimientos una ideología inversa que se cubrió de los propios ropajes de lo que destruía. El paro de octubre llevó al derrocamiento pero significó una enseñanza decisiva para los sectores golpistas en dos aspectos: a) cómo forzar a la Democracia Cristiana a unirse en un solo bloque opositor y b) qué no se debe esperar de las FFAA y cómo trabajar con ellas”[12].

Pinochet y Allende
Para Tomás Moulian, el gobierno de la Unidad Popular representó el momento más democrático de la historia de Chile, ya que involucró masivamente a los ciudadanos en política y posibilitó la libertad de expresión de estos mismos, incluyendo a aquellos quienes llamaban a derrocar al régimen de Allende. Por primera vez los trabajadores eran protagonistas de su propio destino, participaban en asambleas donde deliberaban y discutían, concientes de condición de clases junto a la misión que esta tenía en la construcción de un país más justo. En suma, el legado de la UP es para Moulian la tentativa de construir una democracia auténtica, es decir, no una democracia representativa, sino que una que convocara a todas las fuerzas sociales en la dirección de la sociedad. En palabras del autor:

“La democracia auténtica que Allende planteó en su discurso en la ONU no es neutral frente al capitalismo. En la medida misma que busca que aumente la libertad material busca la equidad social. Ello la conduce en materia de distribución a desconfiar del mercado y también del movimiento de acumulación capitalista, el conduce a la concentración de la propiedad y de los ingresos. Ella combate al capitalismo en nombre de la materialización de la libertad, la cual no es compatible con la opulencia ni con la pobreza”[13].


Chile y la unidad popular Capitulo1 (1970-1973) ineditos archivos fotogr...

viernes, 20 de julio de 2018

Reciben pirotécnicos de Almoloya de Juárez capacitación del IMEPI

Instruyen a 70 personas dedicadas a la pirotecnia en temas como química, seguridad e higiene en polvorines, primeros auxilios y manejo de extintores, entre otros.
Es pirotecnia principal actividad económica en la comunidad de San Mateo Tlalchichilpan.
Almoloya de Juárez, Estado de México, 20 de julio de 2018. En atención a la solicitud de capacitación de pirotécnicos de la comunidad de San Mateo Tlalchichilpan, en Almoloya de Juárez, el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia (IMEPI) ofreció un curso enfocado a la seguridad de quienes se dedican a esta actividad.

El Subdirector de Capacitación e Innovación Tecnológica del Instituto, Ramón Calderón Contreras, y el Ing. Químico Jesús Becerril fueron los encargados de capacitar a 70 pirotécnicos de la región en temas de Química aplicada a la pirotecnia y Seguridad e higiene en polvorines y disposiciones en instalaciones.

También Primeros auxilios básicos para accidentes por pirotecnia, Manejo y uso de extintores y Plan de acción en caso de accidentes pirotécnicos.

En el lugar se dieron cita autoridades de Protección Civil estatal y municipal, elementos de Bomberos y la Directora de Desarrollo Económico del municipio de Almoloya de Juárez, Tania Hernández Martínez.

El Director del IMEPI, Derek Isaac Cancino Aguilar, destacó la labor de los pirotécnicos de diferentes municipios al coordinarse y solicitar las capacitaciones en grupo y que estos conocimientos lleguen a más artesanos para quienes la pirotécnica es espectáculo, vida, color y tradición.

Cabe destacar que, en lo que respecta a la actividad económica de la pirotecnia, en Almoloya de Juárez hay 83 permisionarios y en la comunidad de San Mateo Tlalchichilpan se estima que son 600 personas que directa e indirectamente se dedican a la pirotecnia.





















Consideran a más de 80 municipios mexiquenses como zonas urbano-metropolitanas

Trabaja Seduym para ordenar el uso de suelo en la entidad, así como regular las condiciones para su transformación y conservación.
Tiene el Estado de México 83 municipios considerados como urbano-metropolitanos, 30 más se encuentran en proceso de convertirse en urbanos y 12 se consideran como rurales.
Metepec, Estado de México, 20 de julio de 2018. El Estado de México es la entidad más poblada del país y la mayoría de sus habitantes viven en zonas urbano-metropolitanas, por lo que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Metropolitano (Seduym) trabaja de manera coordinada con los tres niveles de gobierno, a fin de ordenar el uso de suelo, así como regular las condiciones para su transformación y conservación.

Así lo informó la Directora General de Planeación Urbana, Nina Izábal Martínez, durante la presentación “Planeación urbana: ciudades seguras, equitativas y resilientes”.

De acuerdo con “La tipología del municipio mexicano para su desarrollo integral 2011”, el diagnóstico general de la entidad es que, de los 125 municipios mexiquenses, 83 son considerados urbano-metropolitanos, es decir el 66 por ciento.

Mientras que 30 municipios están en proceso de transición, es decir, a punto de convertirse en urbanos, lo que representa el 24 por ciento; los 12 restantes son clasificados como rulares, es decir el 10 por ciento.

A nivel nacional, señaló la Directora General de Planeación Urbana, el acelerado proceso de urbanización y el alto crecimiento demográfico han ocasionado que la población mexicana habite más en los espacios urbanos que en los rurales.

“En 1900 la República mexicana tenía 13.6 millones de habitantes, de los cuales se asentaban en localidades rurales el 80 por ciento y en urbanas el 20 por ciento, pero en el año 2000 esta tendencia se revirtió ya que el 80 por ciento de la población se ha asentado en zonas urbanas y el 20 por ciento en rurales, situación que conlleva grandes retos”, detalló.

Por ello, dijo, la Seduym emprende acciones para dar respuesta a cada uno de los desafíos territoriales, las cuales están alineadas con la Ley General de Asentamientos Humanos y el Plan Estatal de Desarrollo 2017-2023.

La funcionaria estatal subrayó que sumar fuerzas a través del Sistema Estatal de Planes de Desarrollo Urbano, le permite a la Seduym cumplir con la instrumentación del crecimiento de los asentamientos humanos, mejorar la calidad urbana de la entidad, dinamizar nuevas áreas urbanas e impulsar la creación de nuevas policentralidades.

Asimismo, indicó que esta instrumentación permite favorecer la posición estratégica del estado como plataforma logística nacional con proyección global, impulsar nuevos usos de suelo para dar mayor dinamismo a las ciudades, favorecer la generación de plusvalías, incrementar la oferta de vivienda intraurbana, generar empleos cerca de las personas y mejorar la imagen urbana de los municipios y el espacio público.















No sudar puede ser mortal, origina un golpe de calor: IMSS México oriente

Algunos síntomas son cansancio, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas, además de deshidratación
Si la temperatura corporal es por arriba de los 37.5°C debe será tendido por un especialista para prevenir convulsiones y posible fallecimiento
Estéticamente no sudar favorece a las personas, pero cuidado, podría ser el origen del llamado “golpe de calor” que podría ocasionarle la muerte.
Especialistas de la Delegación México Oriente del IMSS señalaron que se considera golpe de calor cuando la temperatura corporal interna rebasa los 40° C. En la llamada hipertermia, el punto de ajuste hipotalámico no cambia, pero la temperatura corporal se incrementa y supera los mecanismos de regulación lo que genera el llamado golpe de calor.
“Pese a que la mayoría son situaciones leves, la hipertermia grave o golpe de calor puede ser peligrosa", apunta un especialista.
Los principales síntomas de lo que podría generar el golpe de calor son: cansancio, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas, hipotensión y en algunos casos, pérdida del conocimiento, además de presentar enrojecimiento y sequedad de la piel, fiebre con temperatura corporal entre 39 y hasta 41º C.
Indicadores muestran que la mortalidad a causa de un golpe de calor puede llegar a superar el 70 por ciento de todos los casos de afectados por esta dolencia, por lo que es recomendable adaptar una dieta durante el verano para prevenir la deshidratación y la hipertermia -catalogada así cuando la temperatura corporal supera los 37.5°C-, principalmente entre las personas mayores.
Es recomendable que al presentarse un caso de golpe de calor, se coloque a la persona en posición semisentada, con la cabeza levantada para favorecer la respiración, aligerar de ropa para bajar la temperatura corporal, procurar ventilación natural o artificial (ventilador) y utilizar compresas de agua fría en la frente, la nuca, el cuello y otras partes del cuerpo.
En caso de llevar a cabo alguna actividad al aire libre y que pudiera generar primero insolación y posteriormente algún golpe de calor, se debe cubrir la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros o gorros y gafas de sol, lo que previene además alguna quemadura, beber agua, líquidos y bebidas hidratantes de manera constante, no comer algo de difícil digestión; se debe evitar tomar té, café, bebidas con gas y cualquiera que contenga alcohol, ya que pudiera provocar deshidratación.
Algunas personas mueren incluso varias semanas después del episodio agudo inicial, debido a complicaciones tales como la insuficiencia renal o cardíaca. La insolación provoca la muerte de más del 10% de las personas afectadas. El golpe de sol puede causar trastornos permanentes en ciertos órganos, como el hígado.
Si usted presenta los síntomas de golpe de calor, acuda al área de urgencias de las Unidades del IMSS de la Delegación México Oriente, para ser valorado y atendido y prevenir formar parte de las estadísticas por fallecimiento por al llamado “golpe de calor”.

--- oOo ---

Ganan tatuajes aceptación en los últimos años

Dejaron de ser una moda pasajera; son codiciados por jóvenes y adultos de la tercera edad.


Toluca, México.- Motivado por la curiosidad de hacer arte sobre la piel de las personas, a través de la tinta y la imaginación, Enrique Díaz Bernal incursionó en el ambiente de los tatuajes, convirtiéndose en tatuador profesional cuando tenía poco más de 20 años de edad.
Debido a la nula enseñanza acerca del arte del tatuaje en esa época, “Henry”, como lo llaman sus amigos, aprendió a tatuar con la práctica, con ayuda de máquinas “hechizas” y con mucho ingenio y creatividad.
Al recordar sus inicios en el mundo de la tinta, Enrique recordó el tabú que existía acerca del tatuaje. “Era tal que siempre fue vinculado con la delincuencia”, pero la situación, dijo, cambió con el paso de los años y ser tatuador se convirtió en una profesión respetada y demandada por todas las clases sociales.

Gracias al avance de las nuevas tecnologías, el crecimiento de las redes sociales y la gran difusión del tema en programas televisivos, el arte del tatuaje ganó aceptación en los últimos 10 años, incluso la demanda se detonó en gran escala, mencionó el artista plástico, quien agregó que incluso la gente mayor se hace tatuajes, aún cuando en algún momento tuvo una idea errónea acerca de estos.

En su experiencia, sostuvo Henry, la persona más longeva a la que ha tatuado tenía 80 años de edad.
Díaz Bernal sostuvo que el arte del tatuaje puede ser adictivo, pues “el placer de admiración respecto al tatuaje hecho puede generar una fascinación tremenda por ellos, pPuedes comenzar con uno ahora y hacerse otro en un mes, un año o dos, y si ya tienes uno como por qué no tener dos, y si ya tienes dos por qué no tener tres, con algún diseño más llamativo, de mayor tamaño, con más color, y así se sigue”.

“En mi caso trato de darles propuestas y orientarlos para que se tatúen algo fresco y artístico, que tengan algo particular para hacer su tatuaje único, porque a fin de cuentas se trata de su identidad y originalidad, además de estar consientes de que será un diseño que traerás contigo el resto de tu vida y jamás vas a poder borrar”.

Sin embargo, el tatuador cuenta que no todo es “miel sobre hojuelas”, pues existen múltiples casos en los que los diseños quedan mal o simplemente dejan de ser del gusto de la persona que lo tiene, motivo por el cual recurren a cirugías láser o tatuajes 'cover up' (sobre el que ya se tenía).

Los tatuadores están obligados a cumplir los requerimientos que marca la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para obtener la cédula profesional y la licencia de operación.

A decir de Enrique, el trámite que además de ser engorroso es costoso, pero da certeza al cliente de que está pagando un trabajo profesional y seguro, avalado por las autoridades sanitarias. Además de que las sanciones de no tenerlas y trabajar en la informalidad, van desde la clausura del estudio hasta una multa de casi 750 mil pesos.

De acuerdo con el artista plástico, es importante que el aspirante a tener un tatuaje analice que se trata de algo que permanecerá en la piel por siempre, por lo que debe tener en cuenta el tipo de diseño que quiere y el lugar en el que se lo hará.

A esto, agregó, se debe tomar en cuenta si se tiene antecedente de mala cicatrización, alergias diversas, cáncer en la piel, dermatitis severa y que al momento de hacerse el tatuaje que no tenga fiebre.
Aunado a ello, saber que algunos colores por sí mismos pueden generar alergias en la piel, pese a contar los requerimientos necesarios para disminuir su toxicidad, al tiempo de que todas las tintas y otros utensilios para tatuar sin excepción deben estar patentados y con sus instrucciones en español.

Finalmente recomendó a las personas que piensan hacerse un tatuaje buscar a su tatuador ideal, quien le debe inspirar confianza y operar bajo las normas solicitadas por la ley.

El estudio de Henry, llamado “PTR TattooArt Gallery”, se ubica en Matamoros 213, colonia Centro, en Toluca.


Acuerdo nacional para el campo, 15 años después, debe actualizarse y reforzarse en gobierno de AMLO

(CODICS).- Raúl Pérez Bedolla, secretario general de la Alianza Campesina del Noroeste, dijo que después de 15 años de haberse firmado el Acuerdo Nacional para el Campo entre las organizaciones campesinas y de productores con el Gobierno Federal, es prioritario revisar sus programas y actualizarlos a las condiciones que imperan en el agro nacional actualmente.
De ahí que lanzó la propuesta al Gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador a partir del 1º. de diciembre a darle un giro al ANC pues desde 2003 que se instrumentaron diversos programas sólo les cambiaron el nombre los gobierno de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto pero siguen siendo los mismos.
“El Acuerdo Nacional para el Campo firmado hace 15 años se diseñó Por el Desarrollo de la Sociedad Rural y la Soberanía y Seguridad Alimentarias. Sin embargo, ninguno de estos conceptos se logró pues existe atraso en las comunidades rurales y la soberanía y autosuficiencia alimentarias se han visto vulneradas pues existe una dependencia alimentaria del exterior de casi un 50%”, relató.
En ese sentido, recordó que México se ha posicionado en el primer lugar como país importador de maíz amarillo y en este año se planea importar 16.5 millones de toneladas de este grano que se ocupa para consumo animal así como para la industria.
Además en la parte de producción de oleaginosas nos ubicamos con el 80% de importaciones incluyendo el fríjol otro alimento básico de la población mexicana.
Por ello, es recomendable rediscutir los programas de la Sagarpa, Sedatu, Economía, Sedesol y Semarnat, para actualizarlos y adaptarlos a las nuevas condiciones que enfrenta la agricultura mexicana y la población rural.
Comentó en entrevista el dirigente de ALCANO, que existe una coincidencia entre las diversas organizaciones campesinas y de productores que se debe dar prioridad y apoyo al desarrollo del sector productor de granos básicos, oleaginosas así como a la pequeña ganadería y pesca.
Igualmente se pronunció por poner en orden a las empresas mineras ya que éstas han abusado en la explotación de minerales a cielo abierto y han provocado contaminación de suelos y ríos, así como el desplazamiento de comunidades enteras de indígenas y ejidatarios.
Dijo que esperarán la definición de los integrantes del equipo de transición en materia agropecuaria del gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador a fin de presentarles sus propuestas para reactivar la agricultura a pequeña escala y llevar el desarrollo a la población rural.



El Mexiquense Hoy