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miércoles, 23 de octubre de 2013

Refresqueros declaran guerra

Mientras que los tenderos amenazan con “resistencia civil” y las empresas advierten que habrá 10 mil despidos por impuesto

México, DF.- La Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatada (Anpec) afirmó que de prosperar el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS), que busca gravar un peso por litro a bebidas azucaradas, 10 mil personas perderían su empleo de inmediato y unas 20 mil en el mediano plazo. “Si en el año continúan cayendo las ventas probablemente ese número será mayor”, dijo Emilio Herrera, director general de la Anpec.

Herrera explicó que de aprobarse este impuesto la industria refresquera enfrentaría una disminución de ventas y por lo tanto tendría que disminuir su producción y ajustar su cadena de distribución. Por su parte, Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, dijo que esta medida le va a costar al país más que a los consumidores los refresco.

Por ello adelantó que si se aprueba el gravamen, los comerciantes, quienes reciben 30 por ciento de sus ganancias mediante la venta de refrescos, iniciarán acciones de “resistencia civil”. Además sostuvo que la Reforma Hacendaria fue una imposición de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que preside Luis Videgaray Caso.

“Después de andar dos meses en la Camara de Diputados por que nos escuchen, Luis Videgaray no tuvo la sensibilidad política de llegar a un proceso de negociación con al cadena productiva de refrescos.

Estamos llegando a esta reforma sin ningún tipo de negociación política, fue una imposición”, comentó a la prensa. Rivera indicó que otro sector afectado por el IEPS serán las “tienditas y no sólo por el incremento en el precio de la bebida, también por los aumentos en las botanas y otros productos de alto contenido calórico, perderán ventas”.

Por ello el representante de las refresqueras, el de la Alianza de los Pequeños Comerciantes, el director general de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera, y el presidente de la Unión Nacional de Cañeros, pidieron al Senado de la República tomar una decisión consciente.

En entrevista Alejandro Calvillo, presidente y uno de los fundadores de la organización El Poder del Consumidor, dijo que está convencido de que las bebidas endulzadas con azúcar y fructosa y el alto consumo que de ella hacen los mexicanos, son las culpables de la epidemia de obesidad en México. También las responsabiliza de la diabetes.

Su activismo en contra de las refresqueras, que comanda Coca Cola, al ser dueña del 70 por ciento del mercado, ha generado una guerra de desplegados, y el más reciente argumento usado contra los activistas es que el impuesto busca ser una imposición del alcalde de Nueva York, Estados Unidos.

El ex presidente de GreenPeace México recordó que fue durante su paso por la organización ecologista que aprendió a hacer campañas. Ellos hicieron una con mamparas y espectaculares que se pudieron ver en el Metro o en las calles, cuyo mensaje es que cada refresco contiene 12 cucharadas de azúcar.

lunes, 14 de octubre de 2013

Proponen fijar en $2 el impuesto a refrescos

México, DF.- El impuesto a los refrescos subiría dos pesos y no uno como lo planteaba la iniciativa original, de acuerdo con una propuesta impulsada por el PRI y el PRD en la Cámara de Diputados.

La intención con este monto de gravamen es cubrir la falta de recursos por no aplicar IVA a colegiaturas y rentas.

De autorizarse se recaudarían cerca de 24 mil millones de pesos, mientras que diputados estiman que no aprobar el IVA en rubros que afectan a la clase media representa una disminución de 40 mil millones.

Además, para repetir lo que sucede cada año, también prevén mover el precio del barril del petróleo, a fin de garantizar ingresos extras por 30 mil millones de pesos.

También se analizan nuevos impuestos a la cerveza, cigarros, cosméticos, comida chatarra y hasta a los videojuegos, de acuerdo con los negociadores del PRI y del PRD; pues el PAN mantiene su postura de rechazar completo el plan fiscal.

Aunque los panistas opinan sobre las propuestas que han surgido, la negociación la concentran priistas y perredistas.

Así, el impuesto al refresco pasaría de uno a dos pesos, y con ello no prosperaría la propuesta de gravar el azúcar, como pidieron las empresas embotelladoras.

También prevén agregar un peso al gravamen a la cajetilla de cigarros, lo que daría otros 10 mil millones de pesos.

Sin embargo, las empresas tabacaleras presionan a los legisladores para reducir el monto del impuesto.

Además, perfilan la posibilidad de gravar la cerveza con otro peso por cada 355 mililitros, lo que daría otros 10 mil millones de pesos.

La comida chatarra o "no saludable", los videojuegos y los cosméticos son otros productos que serían gravados para compensar los recursos que no ingresarán por excluir las modificaciones al IVA.

En estas propuestas se estudia aún cómo aplicar el cobro de tales impuestos.

En las negociaciones se pretende establecer el precio de barril de petróleo en 86 pesos para el próximo año, como se autorizó para 2013, en lugar de los 81 pesos que propuso el Ejecutivo, con lo que también pretenden aumentar la bolsa de ingresos.

Deslindes

Doña Chayo, los Refrescos y los Impuestos

Por Armando Sepúlveda Ibarra

México, DF.- La descocada e hilarante idea de Rosario Robles Berlanga, enjundiosa neopriísta tras fugarse del perredismo, de asociar a la Sedesol con la Pepsico y su chatarra dizque “para combatir el hambre”, da un panorama de la escasa imaginación de los gobiernos de la época reciente para enfrentarse a los graves problemas de la pobreza y la ignorancia y, con una visión distinta, comenzar a remontarlos con éxito.

El voluntario desinterés de las autoridades mexicanas por servir a la sociedad y, en particular, a las clases más necesitadas con programas efectivos contra los descomunales rezagos sociales, ha disparado a México a posesionarse de los poco honrosos primeros lugares del mundo en enfermedades con altos niveles de mortalidad como la diabetes y la obesidad y sus derivadas.

Muchos años debieron sucederse entre la indiferencia oficial y muchos millones de víctimas de esas fatales enfermedades hubieron de llamar la atención foránea y lanzar un llamado de alarma internacional, para que el gobierno pudiera darse cuenta de que el exorbitante consumo de refrescos endulzados desfallece la salud de los connacionales y satura hospitales y da copioso trabajo a las funerarias.

Y de aquí se vale el vapuleado secretario de Hacienda, Luis Videgaray, para irse con todo contra las enriquecidas empresas refresqueras en pos de allegarle al erario más recursos para completar nóminas, con un impuesto de un peso por litro de refresco. Algunas voces espantadas por los daños a la salud que provocan las bebidas endulzadas, sugieren a los diputados que implanten un gravamen más alto, de dos o más pesos por litro, para desestimular su consumo. Fuera de la medida impositiva, el gobierno nada dice sobre otras tácticas o programas de sus organismos de Salud para contener que las enfermedades acicateadas por las bebidas endulzadas florezcan más entre la población, ni de cómo educar a la gente y abrirle los ojos respecto a los daños a la salud que apareja el arraigo de este hábito que, como sabemos, crece con el irresponsable bombardeo televisivo con publicidad subliminal e hipnótica (“¡Vive la sensación!”) que atonta a las personas y les induce una ansiosa cuanto falsa sed por beberse el frasco de agua con sus doce cucharadas de azúcar y su dosis de diabetes, obesidad e hipertensión, por ser breve.


Es probable que, rendida a las misericordias del nuevo PRI sólo con el indispensable espoleo de su firmeza ideológica y, tal vez, pasmada de verse cerquita del poder como nunca desde que Cuauhtémoc Cárdenas le heredó la perredista jefatura de gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles Berlanga echara las campanas al vuelo por su alianza con Pepsico y su chatarra sin saber (o ignorarlo) que poco más de setenta por ciento de la población nacional padece obesidad y diez millones de mexicanos sufre diabetes y, según estudios de gobierno y organismos internacionales, sus causas provienen del excesivo consumo de refrescos que también enferman a los desinformados consumidores de hipertensión, nefropatía, neuropatía, arteriosclerosis, pérdida de memoria, confusión mental (quién dudaría, a propósito, que Doña Chayo probó una Pepsi con sus respectivas fritangas de entremés antes de optar por aliarse con la transnacional), ceguera e inflamación de riñones, páncreas y corazón. Discúlpenla porque se cree que la titular de la Sedesol tampoco sabía mientras saboreaba su Pecsi endulzada con doce cucharadas de azúcar refinada, que cada dos horas mueren cinco pacientes enfermos de diabetes y, al mismo tiempo, a un promedio de 38 personas se les diagnostica cada dos horas.

Las cifras alarman hasta a instituciones como la Organización Mundial de la Salud que ubica a México entre los países con mayor índice de obesidad (ya somos punteros en el mundo y relegamos a los Estados Unidos de Norteamérica al segundo lugar) y de diabetes y en ambas nos coloca con las más altas tasas de mortalidad. Estadísticas de Inegi revelan que las familias de escasos recursos gastan 7.5 por ciento de sus ingresos en la compra de refrescos por 12 por ciento de las familias con recursos medios.

Entre esas amargas estadísticas que arrasan con muchas vidas y acortan a otras tantas personas la esperanza de llegar a viejo, despuntan como paradoja otras dulces y encantadoras cifras que llevan la alegría al hogar de los dueños de las poderosas compañías refresqueras, cinco de los cuales figuran en las listas de Forbes entre los más ricos del mundo como Eva Gondo Rivera y familia, accionista de Coca-Cola Femsa, con una fortuna de 6,600 millones de dólares; José y Francisco Calderón Rojas, de Coca-Cola Femsa, con 2,300 millones de dólares; Consuelo Garza Laguera, de Femsa, con 727 millones de dólares.

Mientras al calor de los debates mediáticos se ignoran o poco se ponderan los contrastes entre daños para muchos y jugosos beneficios para unos cuantos por embotellar agua endulzada que, confirmado por las instituciones, atenta contra la salud de las personas, la embestida de los amigos de Doña Rosario que la ayudan a “combatir el hambre” con Pepsi y Sabritas y los cocacoleros y otras empresas del ramo, parece que estarían venciendo por ahora voluntades para desechar este impuesto. (Asesores que conocen el negocio propone con ironía macabra que Doña Chayito mejor debería asociarse con hospitales y cementerios porque un alto porcentaje de mexicanos afectados en su salud por las bebidas endulzadas, siguen enfermando y más tarde mueren…)

Capitaneadas por la desprestigiada cúpula del Partido Acción Nacional (sí, esos señores obedientes a la camarilla de Felipillo Calderón encarnada en Ernesto Cordero por un lado y a Gustavo Madero por otro, que andan a la greña un día y otro también por la disputa de las ricas bolsas multimillonarias de dineros públicos, que después de la rebatiña, se reparten entre sus fieles al estilo de las mafias), con su diputado Mario Sánchez Ruiz, presidente de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados y ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial, a la cabeza, las compañías refresqueras recurren desde hace semanas hasta el día de hoy a la presión, al chantaje, al cabildeo y a la compra de conciencias (si las hay) de diputados para tratar de ganarle a Hacienda la jugada y salirse con la suya: quieren excluir de la reforma fiscal por aprobarse el impuesto de un peso por litro de agua endulzada. Muchos millones de pesos corren como ríos alrededor del tema tanto en propaganda como en compensaciones por sus servicios y ponen a dudar flacas voluntades habituadas a que les soben las manos con sucio papel moneda a cambio de favores, a la usanza de cómo muchas iniciativas se aprueban o congelan en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos tras la efectividad de los maletines repletos con fajos de dólares de los cabilderos empleados de las grandes compañías que se benefician de una aprobación o un rechazo de los congresistas, según el interés particular.

Así que en breve podremos ver quién sale airoso: o la salud de los mexicanos o las dulces fortunas de las refresqueras cautivas de Forbes amasadas con la amarga diabetes de los mexicanos, y sus pesos sobre el gobierno y los dóciles diputados.

armandosepulvedai@yahoo.com.mx

jueves, 12 de septiembre de 2013

Impuesto a refrescos no disminuirá la obesidad

México, DF.- Al fijar su postura ante el impuesto especial a bebidas saborizadas, la industria refresquera mexicana alertó que este gravamen castigará a las familias más pobres e incrementará el desempleo.

A través de un comunicado, la industria refresquera y la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera, señalaron que este impuesto sólo logrará una disminución de 1 por ciento de la ingesta calórica del mexicano, por lo que no resuelve el problema de la obesidad.

Se trata, dijo, de un impuesto que ante el actual ambiente económico afectará mucho más a los 52.000,000 de pobres, porque lo pagará el consumidor, provocando desempleo y cierre de tienditas.

Además, alertó que profundiza la crisis del campo mexicano en particular del cañero y agrede a la población de menores ingresos que es la de menor acceso a agua potable.

Por ello, recalcó que un impuesto especial como el que se propone en la iniciativa de la Ley de Ingresos para 2014 no soluciona el problema de la obesidad.

Este gravamen, argumentó, sólo disminuirá el consumo calórico de la dieta en una mínima proporción y generaría problemas de informalidad, desempleo, baja de productividad, y afectaría en mayor proporción a las familias más pobres que representan a 52.000,000 de mexicanos.

Frena el crecimiento económico del país, ya que afecta la cadena productiva caña de azúcar, fruticultores, azúcar, proveedores, bebida saborizadas, trabajadores y tienditas.

Asimismo generará desempleo e inflación al provocar entre 15 y 20 por ciento incremento en el precio al público de las bebidas saborizadas.

Explicó que en el caso de refrescos, de prosperar esta iniciativa, el 35 por ciento del precio al público serían impuestos, debido a que el refresco ya paga el 16 de IVA, por lo que lo calificó como una carga fiscal inequitativa, discriminatoria y desproporcionada.

Recalcó que esta medida no resuelve el problema de la obesidad, ya que la dieta promedio del mexicano disminuirá en 35 calorías al día en el mejor de los casos, lo que significa únicamente el 1.1 por ciento del total de la ingesta calórica.

Insistió que el consumo de cualquier alimento o bebida en particular no es causante de sobrepeso y obesidad sino los malos hábitos alimenticios y un estilo de vida sedentario, además de que no hay evidencia internacional que avale la eficiencia de un impuesto a cualquier alimento o bebida para disminuir la obesidad.

miércoles, 24 de abril de 2013

El 60% de los hogares mexicanos consume refresco

México, DF.- Estudios de calidad realizados por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) revelan que "hay marcas de refresco que no declaran todo lo que contienen", advirtió Martha Carrillo, Directora General de Estudios sobre Consumo.

El titular de la dependencia, Humberto Benítez Treviño, giró instrucciones para que de ninguna manera se vulneren los derechos de los consumidores. Por ello, Martha Carrillo advirtió que "a mayor oferta de refresco el precio es menor, lo que también puede motivar a un mayor consumo, porque es menor el costo si se adquiere en volúmenes mayores".

También informó que en el 60 por ciento de los hogares mexicanos se consumen refrescos de cola y de sabores, e indicó que es el tercer producto de mayor gasto, sólo por debajo de las tortillas de maíz y la leche pasteurizada.

La Directora General de Estudios sobre Consumo, expuso a manera de recomendación que el refresco no debe sustituir a la leche, principalmente en el caso de los niños, ni el consumo de agua natural en la mayoría de la población.

Invitó a la ciudadanía a consultar el estudio de calidad de refrescos y bebidas saborizadas, publicado en la Revista del Consumidor y que puede consultarse en www.revistadelconsumidor.gob.mx.

La Profeco está enfocada a promover un consumo responsable de las bebidas gaseosas y por ello se realizan sondeos para que la población pueda elegir la mejor decisión de compra.

De acuerdo a datos del INEGI, obtenidos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2010, puntualizó, en el 60 por ciento de las viviendas mexicanas, es decir, que en cada uno de los 17.7 millones de hogares, se gastan trimestralmente, en promedio, 519 pesos en gaseosas, lo que representa un gasto del 4.04% en alimentos y bebidas.

martes, 13 de marzo de 2012

Se duplicó el consumo de refresco

La ONU advierte riesgos en salud de niños

La gente en México está gastando más en refresco que en frijol.

Naciones Unidas expuso que para 2017 la atención a diabéticos generará en México gastos por 5,600 millones de dólares anuales

Entre 1992 y 2002 se duplicó el consumo de Coca-Cola en los niños mexicanos, lo que ocasiona graves problemas de sobrepeso y desnutrición

El mexiquense, México (Coca-colonización).- Durante la presentación del informe Derecho a la Alimentación en México, Olivier de Schutter, relator especial de la ONU, explicó que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá provocó en nuestro país el incremento en la disponibilidad y en el consumo del refresco.

De Schutter afirmó que el desequilibrio en la dieta, el sobrepeso y la obesidad ocasionan enfermedades como la diabetes, el cáncer y los padecimientos cardiovasculares.

Insistió en que los impactos ya empiezan a sentirse y que para el año 2017 México gastará alrededor de cinco mil 600 millones de dólares al año sólo para atender los casos de diabetes.

“Esto es el resultado de políticas públicas que no han tomado en cuenta esta dimensión de salud y de nutrición al formular las políticas agrícolas”, agregó De Schutter.

Señaló que, a pesar de que el gobierno federal ha desarrollado acciones que han funcionado para reducir la pobreza, para hacer efectivo el derecho a la alimentación aún falta apoyar decididamente a los pequeños productores agrícolas, muchos de ellos indígenas, a quienes se les descuidó por apoyar únicamente a los grandes agricultores comerciales.

La ONU resalta estragos por la coca-colonización

Advierte que en una sola década, tras la puesta en marcha del TLC, se duplicó en México el consumo de refrescos entre la población infantil y se contrajo la ingesta de frutas.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió ayer que el Tratado de Libre Comercio (TLC) ha tenido consecuencias adversas para la salud de los mexicanos, sobre todo para la población infantil, pues en una sola década se duplicó el consumo de refrescos entre los niños, al mismo tiempo que se redujo la ingesta de frutas y verduras.

Para Olivier de Schutter, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre Derecho a la Alimentación, el tratado comercial entre Estados Unidos, Canadá y México provocó en nuestro país un aumento en la disponibilidad y consumo de bebidas gaseosas, con el consecuente agravamiento de los problemas de sobrepeso y diabetes.

Desde la entrada en vigor del TLC, en 1994, “hemos visto que las inversiones de las empresas agroalimentarias de Estados Unidos a México han aumentado de un cinco a un 10 por ciento al año, y parte del resultado de eso es que el consumo de Coca-Cola entre los niños mexicanos se duplicó entre 1992 y 2002”, detalló el diplomático durante la presentación del Informe sobre el derecho a la alimentación en México.

Dijo que se trata de una bebida que puede encontrarse hasta en “el último rincón y pueblo del país”, pasando por regiones marginadas y estados tan diversos como Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Sonora, Chihuhua y Tamaulipas.

Simultáneamente, según De Schutter, México empezó a enviar su mejor producción de vegetales hacia los países del norte y esto, sumado a la mayor disponibilidad de alimentos procesados, provocó que los mexicanos adoptaran una dieta muy desbalanceada.

“Lo que sucede en México, como en muchas otras naciones, es que cada vez más, las frutas y verduras se están exportando a los mercados de alto valor —Canadá y Estados Unidos— y la población mexicana tiene dietas menos nutritivas, hechas de comidas muy procesadas con alto contenido en grasas, sal y azúcar”, afirmó De Schutter.

Por ejemplo, en Baja California Sur, la mejor producción de fresas, papayas y otras frutas producidas en forma orgánica se va al mercado norteamericano, donde se paga un precio mucho mejor por ellas que entre los consumidores mexicanos.

De acuerdo con De Schutter, lo que ocurre en nuestro país es un cambio radical en los hábitos alimenticios que está pasando también en otras economías emergentes y “que los nutriólogos llaman coca-colonización”, dijo.

De Schutter recordó que este proceso de cambio de hábitos alimenticios ha generado en México simultáneamente una situación donde hay altos niveles de sobrepeso y, por otro lado, graves problemas de desnutrición.

En ese sentido recordó que el 70 por ciento de la población adulta padece sobrepreso, a su vez Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) recordó que en 2010, 24 por ciento de la población sufrió pobreza alimentaria.

Por su parte, Pedro Torres, director del Frente Democrático Campesino de Chihuahua recordó que la inseguridad alimentaria “ha aumentado en forma dramática pues en el 2006 afectaba a 14.8 millones de personas y ya para el 2010 afectaba a 19.5 millones de personas”.

Habló de que uno de cada tres niños indígenas en México sufre de malnutrición crónica y dijo que hay situaciones muy graves en varias regiones como es la Sierra Tarahumara donde “la entrega de despensas está muy por debajo de las necesidades, atiende sólo la emergencia a corto plazo”.

Más vale prevenir...

De Schutter explicó que, aunque el gobierno federal ha desarrollado políticas que han funcionado bien para reducir la pobreza y mejorar el acceso a los alimentos en México, para hacer efectivo el derecho a la alimentación, aún falta apoyar decididamente a los pequeños productores agrícolas, muchos de ellos indígenas, a quienes se les descuidó por apoyar únicamente a los grandes agricultores comerciales.

Para De Schutter, la única forma de garantizar la disponibilidad de alimentos de calidad para toda la población mexicana, no sólo para la que vive en las grandes urbes, es impulsar a los pequeños productores nacionales y ayudarles a tener mejores sistemas de distribución.

“Se tiene que reconstruir el sistema de alimentos locales, vinculando a los productores locales con los consumidores nacionales, proveyendo a las poblaciones de alimentos frescos y nutritivos, y al mismo tiempo aumentando los ingresos de los agricultores locales” dijo.

Expuso que aunque el gobierno federal tiene estrategias eficaces para apoyar a los grandes agricultores comerciales en México, los pequeños quedan a la deriva “esos pequeños productores necesitan acceso a los mercados locales”.

Nadie bebe más que los mexicanos

Un mexicano consume cada año, en promedio, 163.3 litros de refresco, mientras que un estadunidense toma 118.1 litros, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Yale. Les siguen los chilenos con 116.2 litros, los brasileños con 89.1, los colombianos con 65.3 y los peruanos con 55.7.

“La principal razón de que seamos el consumidor número uno de refrescos en el mundo es una falta total de regulación de publicidad y de campañas de orientación alimentaria”, afirmó Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor.

Al referirse al informe presentando ayer por el relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, quien advirtió que el aumento del consumo de refrescos es uno de los mayores deterioros de la alimentación que se ha sufrido en México, Calvillo dijo que las empresas refresqueras se han logrado posicionar hasta en las comunidades más pobres del país, consiguiendo desplazar, incluso, el consumo de leche y atole.

De hecho, un reciente estudio de El Poder del Consumidor destaca que en la última década el consumo de refrescos creció 60 por ciento entre las familias de más bajos recursos.

“La gente en México está gastando más en refresco que en frijol, por ejemplo, y esto se agudiza mucho con el Tratado de Libre Comercio, lo que nos refleja una situación del abandono de la seguridad alimentaria en el país”, expuso Calvillo.

El activista señaló que éste es un fenómeno que se está presentando en todo el país, pero que es más grave en las zonas rurales, ocasionando además de un severo problema de obesidad y sobrepeso, otro de desnutrición y anemia.

De acuerdo con el Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública, bebidas como el refresco aportan el 21 por ciento de las calorías que se consumen en todo el día, cuando lo recomendado es que sólo aporten el 10 por ciento, lo explica su contribución a la obesidad.

Pero además, el alto consumo de refrescos está ligado también a problemas de desnutrición en zonas rurales y marginadas.

“Entre los más pobres, el consumo de refrescos no sólo se asocia con la obesidad, que es clarísimo; hay estudios científicos que demuestran que se asocia con anemia”, insistió Calvillo.

Chiapas, relató, es un foco rojo, pues se ha encontrado a mujeres dando de beber refresco en mamilas a sus bebés, entre otros motivos, por la falta de acceso a agua potable.

En comunidades indígenas de Guerrero, mientras tanto, El Poder del Consumidor encontró que hasta 70 por ciento de los niños de primaria de la región toman refresco en el desayuno, y sólo 20 por ciento leche.

En este contexto retomó la propuesta de la organización que dirige y que ha venido trabajado sobre este tema desde hace seis años, de establecer impuestos a los refrescos, mismos que deberían ser destinados, explicó, a la introducción de bebederos en las escuelas.

Según la propuesta, con un 20 por ciento de impuesto a los refrescos se reduciría el consumo hasta en un 24 por ciento.