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jueves, 26 de mayo de 2022

En busca del crecimiento perdido

El desempeño de la economía mexicana en los últimos años está muy por debajo de sus parámetros históricos.

 


Enrique Quintana

 

Un lugar común en nuestras conversaciones y dichos es la frase: el ‘hubiera’ no existe.

Es cierto. Pero, a veces, el ‘hubiera’ es útil para evaluar, para considerar la probable ruta de los acontecimientos en caso de que las decisiones o el entorno hubieran sido otros.

La consideración anterior viene a cuento por la información que ayer dio a conocer el Inegi.

El crecimiento de la economía mexicana a tasa anual fue de 1.8 por ciento en el primer trimestre de este año y de 1.0 por ciento a tasa trimestral.

Considerando cifras desestacionalizadas para evitar distorsiones, el PIB del primer trimestre de este año está 2.7 por ciento por abajo del nivel que tenía en el cuarto trimestre de 2018.

En términos monetarios, esto quiere decir que la economía mexicana vale hoy 746 mil millones de pesos menos que en el cuarto trimestre de 2018 a precios actuales.

O, si lo quiere ver de otra manera, en este lapso de tres años, cada habitante de nuestro país perdió 5 mil 923 pesos anuales de ingreso.

En realidad, las cosas son peores.

Si consideramos que el crecimiento promedio de la economía mexicana entre el año 2000 y 2018 fue de 2.26 por ciento, de haberse mantenido la tendencia histórica de las pasadas dos décadas, el crecimiento de los últimos tres años habría sido de 6.9 por ciento.

Es decir, si la economía hubiera mantenido la trayectoria que tuvo en el hoy cuestionado periodo que al presidente López Obrador le gusta denominar como neoliberal, su valor hoy estaría cerca de 10 por ciento por arriba del nivel con el que cerramos el año pasado.

A los precios actuales, esa diferencia equivale a 2.7 billones de pesos. O, puesto nuevamente en términos más asequibles, en promedio, cada mexicano tendría un ingreso anual superior en 21 mil 430 pesos respecto al nivel con el que cuenta actualmente.

Ya sé que, como en todo el mundo, se atravesó la pandemia y eso modificó los resultados.

Bueno, pues hagamos otro ejercicio.

En nuestra región, América Latina, el resultado en el PIB de los años 2020 y 2021, fue una caída de –0.6 por ciento.

En México, el resultado para el mismo periodo fue una caída de –3.8 por ciento.

Es decir, hubo una pérdida neta por encima del promedio de la región equivalente a 3.2 puntos del PIB, lo que equivale, a precios actuales, a 860 mil millones de pesos.

Ya no lo canso con más cifras.

El hecho es que el desempeño de la economía mexicana en los últimos años está muy por debajo de sus parámetros históricos.

Y si se pretende justificar este hecho con el tema de la pandemia, resulta que está también por debajo de los niveles promedio de los países de América Latina.

Es decir, en el saldo, hemos tenido años muy malos en materia de crecimiento, y todo indica que el resto del sexenio también será mediocre.

Si nos ponemos optimistas y pensamos que en este año creceremos en 2.0 por ciento (el consenso habla de 1.7 por ciento) y consideramos la misma cifra para 2023 y 2024, terminaríamos el sexenio con una economía que habría crecido 2.0 por ciento en seis años.

Esto implica una tasa anual promedio de 0.3 por ciento, la más baja desde el sexenio de Miguel de la Madrid.

Hace un año pensaba que el presidente López Obrador se tomaría en serio su intención de crear otro indicador que mostrara que el resultado del sexenio es bueno en materia económica.

Ahora francamente lo dudo.

Me parece que ya se rindió. Ya no le preocupa demostrar con cifras que la economía va bien ni polemizar con quien diga que no.

Como le he expresado desde hace mucho tiempo. El crecimiento ya no tiene arreglo en este sexenio.

La clave es que su desenlace no vaya a traer consigo una crisis financiera.

Con que eso se logre, será suficiente.

Ya habrá otros tiempos para buscar el crecimiento perdido.

 

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