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sábado, 30 de noviembre de 2019

Se democratiza la vida sindical en México

Experto pone un diez al Presidente en materia laboral. Con la Reforma Laboral y la presión por el T-MEC, se han mejorado las condiciones gremiales




CIUDAD DE MÉXICO.

Aun año del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que se cumple mañana, se está haciendo una depuración de los contratos colectivos de trabajo, Carlos Romero Deschamps ya no es el líder del sindicato petrolero, se eliminaron privilegios otorgados por el gobierno a las organizaciones obreras que trabajan para el Estado, existe una sana distancia entre ellos y el Presidente, se dio marcha atrás a la Reforma Educativa para cumplir las demandas del sindicato de maestros y se reabrió el rescate de restos de los mineros muertos en Pasta de Conchos, en Coahuila, en 2005.

Sin embargo, también existen cientos de amparos en contra de la Reforma Laboral por parte del Congreso del Trabajo, la CROC y la CTM, y el presidente Andrés Manuel López Obrador sólo se ha reunido una vez, en público (el 1 de mayo), con los líderes obreros más importantes del país.

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Durante el primer trimestre del actual gobierno hubo menos emplazamientos a huelga, pero estallaron más que en el mismo periodo del anterior sexenio.

Mientras que en los primeros tres meses de la anterior administración hubo 972 emplazamientos, pero “cero” huelgas, en el mismo periodo del presidente López Obrador hubo 814 emplazamientos, pero estallaron cuatro huelgas, entre ellas, la de la Universidad Autónoma Metropolitana, la cual duró más de tres meses por la esperanza de los trabajadores de que se mejoraran sus condiciones laborales por la llegada del tabasqueño al poder.

Hay un cambio muy significativo”, considera el especialista laboral de la UNAM Alfonso Bouzas, quien explica que “hasta en el gobierno panista arrastraron con los sindicatos corporativos, eran base de apoyo del gobierno, y en el sexenio de Andrés Manuel simple y sencillamente dijo ‘no hay sindicatos de Estado’, ‘no hay fuerza sindical con la cual yo trate, no negociaré las relaciones obrero-patronales, son exclusivas de ustedes, no me voy a meter’, y no se ha metido”.

Para el doctor del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, la tendencia con la Reforma Laboral es que se vayan
desarticulando los poderíos de los líderes obreros.

Consideró que tendrán que caer, porque “el poder económico que ahora tienen los líderes pronto lo tendrán los trabajadores; los trabajadores podrán cambiar las dirigencias nacionales y los empresarios tendrán que negociar con los trabajadores. Se acabó el arreglo en lo oscurito”, expuso Bouzas.

Opinó que la firma del tratado de libre comercio con EU y Canadá (T-MEC) y las exigencias de los socios comerciales para transformar la vida laboral en México “le dieron un empujoncito”, pero ahora empieza a “preocupar” que los trabajadores estén en “silencio” y que no hayan “retomado el poder en sus sindicatos”, utilizando las modificaciones de la ley.

Y es que los sindicatos tienen cuatro años para demostrar que los trabajadores aprueban los contratos colectivos, mediante el voto universal, directo y secreto de los agremiados, y hasta el momento, los que no se ampararon y han realizado el trámite han sido ratificados por la mayoría de los trabajadores.

Del recorte de privilegios al sindicato petrolero por mil 600 millones de pesos, Bouzas considera que “evidentemente fue un golpe a la cabeza, el último de los capos grandes, le pega Andrés Manuel y sí, es inaudito. Un dirigente sindical que tenía jets y helicópteros para el servicio familiar, eso no podía ser, creo que el gobierno empezó con el pie derecho”.

Sobre la relación del Presidente con la CNTE y el SNTE, considera que tuvo que encontrar una solución a la demanda magisterial, que se había visto reprimida por la política educativa de Peña Nieto, pero no por eso López Obrador se comprometió ni con la CNTE ni con el SNTE.

En cuanto al naciente descontento entre los sindicatos de trabajadores universitarios como la UAM, Chapingo e importantes universidades estatales, porque no se les mejoraron las condiciones laborales, el especialista opina que “no pueden seguir en esa tesitura”, porque en un país de pobres no puede haber “sindicatos con privilegios”.

En resumen, para Alfonso Bouzas el gobierno de López Obrador “merece un diez, porque sacó las manos, ése es su gran mérito, haber sacado las manos; con nadie se comprometió. con nadie se alió y en hora buena. Es un gobierno político de un país, para la sociedad, y no anda como fue la historia del PRI: sector popular, sector obrero, sector campesino, los tres pilares en los que se sostenía ese gobierno. Este gobierno se sostiene por su propia fuerza, y eso es muy bueno”.

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