Directorio

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domingo, 23 de julio de 2017



El rol desempeñado por los jóvenes en las protestas ha suscitado controversias en padres de familia, psicólogos y educadores. Es clásica la calificación de “rebelde sin causa”. Pero ¿por qué se rebela el joven?, ¿qué es lo que reclama?, ¿cuáles son las fuentes de sus inconformidades? A continuación trataremos de responder estas cuestiones.

Capacidad: Reconoce el rol de los jóvenes en la participación social.

¿Por qué se rebela el joven?

Por lo general, los intentos de rebelión, y algunos de revolución, han aparecido durante épocas complejas, de injusticia, torpeza, abuso, irracionalidad.

Por ejemplo, la época de la Depresión (1929) en Estados Unidos propició la fabricación de bebida clandestina, la aparición de los gángsters, la independencia de la mujer, con la adquisición de derechos que le permitieron fumar abiertamente, beber en forma abundante y sin limitación, vestir de modo radicalmente distinto de todo lo antes conocido.

¿Qué reclaman los jóvenes con sus rebeliones?

Lo que los jóvenes buscan son los ideales y bienes deseables para toda la humanidad, como la paz, la justicia, la libertad, etc. Por ejemplo, un movimiento sintomático de las rebeliones juveniles se da en la década de 1970, teniendo como marco la guerra de Vietnam y el desarrollo de la sociedad capitalista de consumo.

Dentro del marco de ese mundo de gran inseguridad, de amenaza de holocausto atómico, de falta de sensatez, de absurdas disposiciones económicas para mantener precios y mercados mientras medio mundo se muere o sufre hambre. En ese contexto surgen los hippies configurando su utopía de paz y amor, alejados de un mundo que consideran eminentemente convencional, agresivo y falso.

Así crean un ámbito donde existen “viajes”, “se entonan”, “entran en onda”… aparentemente lo que desean es escabullirse de este medio hostil para refugiarse en una especie de paraíso, donde el colorido, el movimiento, la forma, se acentúan y producen la sensación de algo alejado y ajeno al hombre, precisamente dependiente de los sentidos, influido ocasionalmente por la alucinación, el delirio y la psicosis.

La fuente de las inconformidades

Las protestas juveniles revelan la inconformidad ante lo negativo de la sociedad y los deseos de mejorar el entorno. Un ejemplo en el caso de nuestro país fue el Marzo paraguayo, en que centenares de jóvenes de manifestaron en contra de una situación que consideraban irregular.

¿Son utopías las protestas juveniles?

La palabra utopía significa “en ningún lugar”. Fue introducida por Tomás Moro en el siglo XVI y condensa las aspiraciones de muchos seres humanos por transformar su realidad. Pero la utopía forjada por los hippies, por ejemplo, es inhumana, no surge del pensamiento, sino de los peores sentidos y procesos más o menos organizados de índole muy represiva.

Sin embargo, ello no significa que protestas como las que lanzaron los hippies no tengan su explicación y justificación en la crisis de nuestra época. En su momento, el movimiento logró ser auténtico y original. Más adelante es absorbido por la misma sociedad industrializada y oportunista creando una cultura hippie acartonada y con fines puramente lucrativos.

“La industria los absorbió, el dinero se apoderó de la iniciativa; los hippies que protestaban contra una sociedad putrefacta y caduca, se convirtieron en instrumentos de la misma y de sus apetitos groseros”, dice el pensador Aramomi.

La protesta política

A diferencia de movimientos como el que los hippies expresaron, han surgido otras protestas juveniles en el mundo a partir de una conciencia política inspirados en filosofías como las de Marx, Engels, Marcuse o el Che Guevara. Movimientos gestados ante una sociedad represora que pretende modelar la totalidad de la personalidad humana a partir de las necesidades del sistema político imperante.

¿Hasta qué punto se justifican este tipo de rebeliones o protestas?

El sometimiento total es imposible, porque el hombre no puede dejar de ser él mismo, y la inconformidad, la crítica, la búsqueda y la exigencia de cambios, la rebeldía y la revolución son siempre inevitables, como el sufrimiento o la renuncia a la vida del que se somete.

La praxis política de los jóvenes, como se manifiesta en muchos movimientos estudiantiles, trata de vincular la ética con la política. Ya no se trata de un crudo realismo político que solamente se centra en la búsqueda del poder y la dominación, sino en un verdadero y desinteresado anhelo de cambio en aras de ideales democráticos o de otros valores que chocan o se contraponen con los engranajes de un sistema reacio a todo cambio.

Los movimientos de protesta nacional y otros movimientos estudiantiles se justifican porque están encaminados a resolver injusticias sociales, a derrocar gobiernos deshonestos y a contravenir imposiciones gubernamentales que dañan los intereses de los jóvenes, como la compulsión al servicio militar.


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