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jueves, 21 de marzo de 2013

Linchamientos… ¿? Justicia por mano propia en el Estado de México

Ecatepec, México.- Al menos 10 presuntos delincuentes han muerto en la última década a manos de pobladores enardecidos, hartos de que autoridades no frenen los actos delictivos.

En la última década hay registro de cerca de 150 intentos de linchamientos, y en por lo menos cinco casos han matado a 10 personas en el Estado de México ante el alto índice de inseguridad y la falta de confianza en autoridades.

Los vecinos dicen que nadie hace nada por defenderlos, y cuando entregan a un delincuente a las autoridades, éste sale libre, por lo que han decidido hacerse justicia por su propia mano.

Este fenómeno se ha presentado, principalmente, en los municipios conurbados y con mayor cantidad de pobladores. Las corporaciones policiacas han sido rebasadas por grupos delincuenciales.

De 1988 a 1995 ocurrió un linchamiento y una tentativa de éste en el Estado de México. De 1995 a 2000, la cifra se elevó a 17; de 2000 a 2005 el número disminuyó a 11 casos.

En 2006 se registraron seis; una cantidad similar en 2007, al siguiente año se reportaron siete casos llegando a 12, en 2009.

Sin embargo, a partir de los últimos tres años, la cifra se ha elevado, por lo que en 2010 se reportaron 24 casos, duplicándose para 2011. Fueron 50 casos con la muerte de tres personas en los municipios de Ecatepec, San Salvador Atenco y Lerma.

Para 2012, el número de intentos de linchamientos sumó 22, pero se elevó la cifra de muertos a siete registrados en Chalco, Zumpango, Texcoco y San Felipe del Progreso.

En un gran porcentaje de los casos de intentos de linchamientos se vincula de manera directa el delito de robo, seguido por el atropellamiento o incidentes viales, además de violaciones, abuso policiaco, asesinato y secuestro.

La mayoría de los casos se ha registrado en Acolman, Ecatepec, Toluca, Otumba, Ixtapaluca y Chalco, así como en Ixtlahuaca y Nezahualcóyotl, aunque la mayor incidencia se ha registrado en Ecatepec, seguido de Ixtapaluca y Chalco.

“Si te sorprendemos, te vamos a colgar o a quemar”

En las calles de diversos municipios del Estado de México se lee en mantas o carteles: “Si te sorprendemos robando, te vamos a linchar, a colgar o quemar”. Pero la advertencia no ha detenido a los delincuentes.

Según especialistas, ante el avance de la delincuencia y la falta de respuesta de las autoridades, se prevé que cada día aumente más el número de linchamientos en el territorio mexiquense.

La socióloga Azucena Cisneros Coss señala que los intentos de linchamiento son una evidencia del hartazgo de la gente ante la ineficacia policiaca.

“Hay una falta de crebilidad hacia las instituciones de impartición de justicia, ello ha hecho que la gente no vea otra salida más que el uso de la violencia como una solución.”

Prevé que el problema se acrecentará. “Podemos esperar esto, sí, y mucho más porque tampoco se prevé una solución en políticas que reconstruyan el tejido social, sólo medidas mediáticas”, dice.

Turba, válvula de escape

Cisneros Coss advierte que la gente convertida en turba es un cuerpo con emociones y es una válvula de escape a la frustración, al miedo, al propio al dolor.

Para Pedro Muro, investigador de sociología de la Universidad Autónoma Chapingo, el problema de los linchamientos tiene que ver con la falta de recursos, de educación.

“Básicamente, es una reacción de rabia ante la inseguridad de la población. Quien más, quien menos, tiene un pariente ya asaltado, una casa robada, una hermana, una madre agredida en la casa, nosotros mismos. A mí me han robado en la casa y también quisiera hacerme justicia por mi propia mano”, apunta.

La Ciudad de México, ante un “efecto copia”

Es posible que en zonas rurales de la capital del país la gente quiera hacerse justicia por su propia mano, como en territorio mexiquense, dice experto.

El reciente caso de violencia ocurrido en Ecatepec podría permear hacia la capital del país. José Luis Piñeyro, especialista en temas de seguridad de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), dijo que son posibles los linchamientos en el DF debido al efecto copia.

“Hay antecedentes de linchamientos en Milpa Alta, en Tláhuac (San Juan Ixtayopa, 24 de noviembre de 2004), no muy recientes, pero los hay, y de repente el efecto demostración negativo puede surtir impacto en ciertas delegaciones del DF, de esas áreas semirrurales.”

El experto de la UAM consideró que en el Estado de México, sobre todo en la zona conurbada al DF, existe una gran ausencia del Estado o una presencia, pero negativa porque los habitantes ya dejaron de confiar en la Policía y en el Ministerio Público.

Piñeyro dijo que en la Ciudad de México, de alguna manera, las políticas sociales han detenido ese fenómeno: “En la capital, bien o mal, las políticas sociales, limitadas, pero que existen en términos de las compensaciones para adultos mayores, las becas para estudiantes y un seguro de desempleo provisional, entre otros, sirven para atemperar, para disminuir la descomposición social”.

Advirtió que será determinante la colaboración que se logre entre las entidades del centro del país para lograr una verdadera protección de la zona.

“En la medida en que haya una mayor coordinación entre las autoridades policiacas y judiciales del Estado de México, de Morelos, que hemos visto que ha habido olas de violencia criminal y social, en la medida en que haya una mayor coordinación y se les dé respuesta efectiva a las demandas, pues junto con el DF estas tres entidades podrían mantener ciertos niveles de seguridad pública”, dijo.

Violan derechos de ciudadanos

Autoridades de seguridad violan los derechos de ciudadanos implicados en linchamientos al no ejercer sus facultades de protección, fomentar la impunidad y no crear modelos de confianza, coincidieron Luis González Placencia, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), y Gloria Hernández, que preside la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos de la UNAM.

“Tanto se violan los derechos cuando se abusa del poder como cuando no se ejercen las facultades que se tienen para proteger a la ciudadanía.

“La autoridad debe poner atención para responder de modo tal que eviten a toda costa que la gente, por su propia, mano tome la justicia, particularmente cuando hay armas”, dijo González Placencia.

Gloria Hernández señaló que los casos de ajusticiamientos, como el ocurrido en Santa María Chiconautla, Ecatepec, la semana pasada y el de San Juan Ixtayopan, Tláhuac, son el reflejo de la desesperación de la población al no recibir del Estado mexicano la seguridad y la impartición de justicia que necesitan sus comunidades.

“Un linchamiento es el reflejo de una situación y de un fenómeno bastante preocupante; nadie puede tomar la ley por su cuenta y no debe existir una justificación para que un pueblo se levante y tome justicia en sus manos, sin embargo, es muy importante la responsabilidad del Estado”, señaló la acádemica vía telefónica.

Ambos consideraron que, aunque existan modelos de policías comunitarias con historia y normatividad, la población no debe confundirlas con grupos de autodefensa armados, como los recientemente surgidos.

Por el caso en Ecatepec, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CDHEM) tiene abierto ya un expediente con la queja CODHEM/EM/196/2013 solicitando información a la Secretaría de Seguridad de esa entidad.

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