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miércoles, 11 de abril de 2012

Adultos mayores pasan sus últimos nueve años de vida enfermos

Este escenario está acompañado por un aumento de enfermedades crónicas y discapacidad, advierte Salud

En la región de las Américas, los adultos mayores suelen pasar hasta sus últimos nueve años de vida enfermos.

Tan sólo en nuestro país, al menos 2 millones de personas mayores de 60 años padecen algún tipo de limitación para realizar sus actividades.

México rebasa con más de 10 años el promedio de la esperanza de vida media al nacer, que a escala mundial ha llegado a 66 años, lo que ha derivado, por ejemplo, en el aumento de la prevalencia de demencia y deterioro cognitivo, principalmente Alzheimer, que actualmente es de 6 por ciento.

Hoy, los más de 10 millones de adultos mayores en nuestro país se enfrentan además a una mayor propensión a padecimientos como osteoporosis, depresión, lesiones por caídas, trastornos nutricionales, problemas de salud bucal, pérdida de la visión y audición.

Tras plantear este escenario, el secretario de Salud, Salomón Chertorivski, insistió en la necesidad de que el sistema de salud transite de lo curativo a lo preventivo para poder enfrentar el reto que significará tener una población en su mayoría conformada por adultos mayores, pues en 2040 uno de cada cuatro mexicanos rebasará los 60 años.

El desafío, explicó, es llevar a lo largo de la vida una buena alimentación, hacer ejercicio e ir al médico cuando aún se está sano.

Ayer, al presidir la ceremonia institucional del Día Mundial de la Salud, que se celebró el pasado sábado 7 de abril, Chertorivski lanzó la advertencia de que si no se previene hoy se lamentará mañana.

“En los próximos años habrá más adultos mayores que niños en todo el mundo, lo que nos da una idea de la dimensión de este gran reto global que todos tenemos. La carga de morbilidad crónica acumulada durante varios años es la principal razón del incremento en el costo de la atención, siendo las enfermedades de mayor prevalencia las cardiovasculares, la diabetes mellitus y el cáncer”, detalló.

Se estima, por ejemplo, que el número de personas de edad avanzada con algún tipo de deterioro funcional crecerá de 2 millones en la actualidad a 15.9 millones en 2050.

Phillipe Lamy, representante de las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud (OPS/OMS), expuso que la transformación demográfica de un mundo joven a uno envejecido traerá profundas consecuencias para la vida individual y comunitaria en aspectos tanto sanitarios como económicos, políticos, culturales, laborales y sicológicos, que tendrán que adaptarse a la nueva realidad.

“En el siglo XX se produjo una revolución de la longevidad. Este cambio demográfico plantea un problema importante en materia de recursos; aunque los países desarrollados han podido envejecer gradualmente, se enfrentan a problemas resultantes de la relación entre el envejecimiento, el desempleo y la sostenibilidad de los sistemas de salud y de pensiones, mientras que los países en desarrollo afrontan el problema de un desarrollo simultáneo con el envejecimiento de la población”, explicó.

En el aspecto de la salud destacó que el aumento de la esperanza de vida y de crecimiento de la población mayor vendrá acompañado por un aumento de las enfermedades no transmisibles, la discapacidad y una demanda más grande en el cuidado de la salud.

A ello se suman, agregó, factores como la transformación de la familia, la inserción de la mujer en el mercado laboral, las migraciones y la urbanización, que ocasionarán un mayor número de adultos mayores que carecerán de los cuidados requeridos por parte de sus familias.

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