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miércoles, 19 de agosto de 2015

Exámenes centralizados de salida del bachillerato, ¿opción para México?

Por Blanca Heredia



En tiempos recientes, la rendición de cuentas ha pasado a ser vista, a nivel internacional, como ‘la palanca’ más importante para mejorar los resultados educativos. Esta visión descansa en la idea de que contar con información regular y confiable sobre el desempeño de las escuelas, constituye probablemente la herramienta más poderosa y costo-efectiva para alinear los incentivos de los muy diversos y numerosos actores que participan en la actividad educativa, en favor de mejores resultados en las aulas.

La evaluación de los alumnos es la forma más antigua de rendición de cuentas en materia educativa. Durante siglos y en muchos países hasta el día de hoy, las evaluaciones más importantes del logro de los alumnos han sido las pruebas diseñadas y/o administradas por sus maestros al interior de los planteles.

La dificultad para comparar los resultados de estas pruebas, aunado al interés de algunos gobiernos –en especial durante la segunda mitad del siglo XX– por conocer qué tanto se estaba cumpliendo con el currículo oficial y/o cuál era el nivel de los aprendizajes del conjunto de los alumnos de sus regiones o países, impulsaron el diseño de pruebas estandarizadas, comunes para todos los estudiantes de un mismo grado escolar.

Más adelante y en mucho derivado de estrecheces presupuestales y de la necesidad de aumentar la eficiencia del (normalmente muy cuantioso) gasto educativo, los gobiernos de los países desarrollados buscaron medios para ubicar sus resultados educativos en un contexto comparativo más amplio.

De ese interés surgieron las pruebas de logro estandarizadas de aplicación internacional, tales como TIMSS y PIRLS, y en el 2000, la reina de todas ellas: PISA, desarrollada por la OCDE.

A diferencia de las calificaciones escolares, mismas que tienen numerosos efectos fuertes, entre los que destacan la posibilidad del alumno de pasar al siguiente grado escolar, los resultados de muchas de las pruebas estandarizadas nacionales e internacionales no tienen consecuencias decisivas sobre la vida de los estudiantes ni de los planteles. Básicamente, pues su intención fundamental es la de aportarle a los responsables del sistema educativo un diagnóstico sobre el estado y la evolución de los aprendizajes de los estudiantes para (idealmente) servirles de guía para mejorar/afinar la política educativa.

Existen, con todo, en diversos países del mundo exámenes estandarizados que, adicionalmente a ofrecer diagnósticos globales sobre los aprendizajes de los alumnos, sí tienen consecuencias fuertes para ellos. Destacan las pruebas centralizadas y obligatorias de salida para todos los alumnos que concluyen un determinado ciclo escolar, siendo el más frecuente a nivel internacional el de la educación media superior.

Los exámenes estandarizados de salida del bachillerato operan y determinan el acceso de los alumnos a la educación superior en muchos países europeos, así como en muchos países del noreste de Asia. El tema importa, pues existen numerosos estudios que muestran que aquellos países y regiones que cuentan con pruebas centralizadas de egreso del bachillerato consiguen resultados educativos y laborales para sus alumnos y sus egresados muy positivos y mucho mejores que aquellos que no cuentan con éstas. Diversos especialistas han encontrado, por ejemplo, que, controlando por una infinidad de variables, los países con pruebas centralizadas de egreso del bachillerato obtienen mejores resultados en la prueba PISA. Aún más importante, en un estudio reciente, Woessner (uno de los expertos más importantes en educación a nivel global) encontró que los resultados educativos en las entidades federativas alemanas que tienen ese tipo de pruebas presentan mucho mejores resultados que aquellas que no las tienen en dos áreas nodales.

Primero, en el acceso a empleos con mejores salarios entre los egresados de bachillerato, en especial los menos aventajados académicamente, aquellos que se incorporan al mercado laboral inmediatamente después de concluir el bachillerato y las mujeres.

Segundo, en niveles de desempleo significativamente menores para los graduados de bachillerato en entidades con pruebas de egreso centralizadas vis a vis aquellas sin ese tipo de exámenes.

Dados estos hallazgos y muchos otros similares en lo que hace a la asociación fuerte entre exámenes centralizados de salida del bachillerato y buenos resultados educativos y laborales, considero que ya va siendo hora de incluir este asunto en la agenda de discusión sobre política educativa en México. Urge hacerlo, aunque sepamos que los obstáculos –fundamentalmente políticos– para lograr su implantación sean formidables, pues el introducirlos pudiera contribuir a abrirles horizontes a millones de jóvenes hoy, básicamente, a la deriva.

Twitter:@BlancaHerediaR

jueves, 6 de agosto de 2015

Con bajo nivel en matemáticas, el 81% de alumnos de bachillerato

La aplicación de la prueba PLANEA reveló que las entidades peor evaluadas en matemáticas fueron el Distrito Federal, Tabasco, Tlaxcala, Guerrero y Estado de México, la prueba sustituyó a ENLACE y fue aplicada en 14 mil 548 instituciones y constó de 110 reactivos.





CIUDAD DE MÉXICO. En México, el 81 por ciento de los estudiantes que finalizan su educación media superior tienen 'deficientes' habilidades matemáticas, mientras el 64 por ciento obtiene malos resultados en lenguaje y comunicación.

Según los resultados del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA), realizado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), 830 mil alumnos en el país ' reprobaron' en sus conocimientos de matemáticas y 664 mil en sus habilidades del lenguaje.

La prueba se aplicó por primera vez en el país y sustituyó a la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) como parte de los cambios de la reforma educativa y evaluó a un millón 337 mil jóvenes en su último año de educación media superior en todos los estados del país, en 14 mil 548 instituciones y
constó de 110 reactivos.

Durante la presentación de los resultados, Eduardo Backhoff, consejero del INEE, dijo que “el nivel uno indica que una cantidad importante de estudiantes no logran buenos resultados. Está diciendo que no se está cumpliendo con objetivos curriculares, no sólo en el bachillerato, sino en la secundaria”.

Rodolfo Tuirán, subsecretario de Educación Media Superior, expresó “yo creo que desde el punto de vista del logro escolar, con cualquier examen, cualquier prueba que apliquemos, llegamos a la conclusión de que en la media superior hay un problema de aprendizajes insuficientes. Y si la pudiera calificar gráficamente, es como una suerte de pirámide, en donde en la base hay una alta concentración de jóvenes en los bajos niveles de logro y en la cúspide son una proporción relativamente reducida”.

Agregó que los resultados son comparables a los que se obtienen en el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), que aplica al Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, donde México obtiene las peores calificaciones a nivel mundial. “Eso esencialmente significa que muchos estudiantes no está consiguiendo acercarse a esos estándares deseables, asociados o acotados por el marco curricular”, comentó el funcionario de la SEP.

De acuerdo con la información dada a conocer ayer, la mayoría
de los estudiantes en el país, 51.3 por ciento, se ubica en la categoría I en matemáticas, el nivel más bajo de PLANEA. Esto quiere decir, según la escala, que “los alumnos demuestran deficiencias en el desarrollo de habilidades y representan dificultades para resolver problemas directos que requieren efectuar operaciones básicas con números enteros e identificar elementos gráficos".

El 29.9 por ciento se ubicó en el nivel II, que significa que pueden aplicar procedimientos aritméticos simples, realizan operaciones con fracciones, resuelven sistemas de ecuaciones, pero aún presentan un “dominio deficiente”.

En los niveles III y IV, donde los alumnos dominan los conocimientos y resuelven los problemas están el 18.8 por ciento del total.

En matemáticas los peor evaluados fueron el Distrito Federal, Tabasco, Tlaxcala, Guerrero y Estado de México . En lenguaje y comunicación: Chiapas, Guerrero, Tabasco, Michoacán, DF y Tlaxcala