México, D. F.- La organización Amnistía Internacional (AI) solicitó a la Procuraduría General de la República indagar a los altos mandos del Ejército implicados en el caso Tlatlaya por su presunto “involucramiento” en la muerte de 22 personas.
Durante una audiencia pública entre organizaciones y los diputados que integran la Comisión Especial para el caso Tlatlaya, Perseo Quiroz, presidente de AI en México, señaló que no sólo se debe sancionar a quienes jalaron el gatillo, también a los mandos que estuvieron al tanto de los hechos.
“El hilo en México siempre se revienta por lo más delgado, si bien es cierto que hay siete militares involucrados en el caso Tlatlaya o que están siendo investigados, no hay ningún nivel de mando alto, cuando todas las versiones y testimonios que se han dado hacen suponer que niveles altos de mando tuvieron involucramiento en el caso no jalando el gatillo directamente”, dijo.
La reunión inició con retraso y sólo asistieron dos de seis diputados que integran el Grupo de Trabajo Tlatlaya, su coordinadora, la perredista Elena Tapia Fonllem y Loretta Ortiz Ahlf, de Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Los diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Heriberto Manuel Galindo Quiñones y Ricardo Fidel Pacheco Rodríguez; de Acción Nacional, Alberto Díaz Trujillo y de Nueva Alianza, René Fujiwara Montelongo, no se presentaron.
En la audiencia, Ernesto López Portillo, presidente del Instituto para la Seguridad y la Democracia, destacó que en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) no existe información documentada en el caso Tlatlaya.
“Si no existe un control sobre la supervisión y no existe documentación e información, no es posible control democrático sobre el uso de la fuerza”, aseveró.
Refirió que en el asesinato de las 22 personas en Tlatlaya, Estado de México, por integrantes de las fuerzas armadas, es un síntoma al interior del Ejército que se debe focalizar.
Por su parte, Édgar Cortés, representante del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, criticó la falta de transparencia por parte de las autoridades para informar acerca de las indagatorias del caso.
En la audiencia participaron Perseo Quiroz de Amnistía Internacional; Ernesto López Portillo del Instituto para la Seguridad y la Democracia; José Antonio Guevara de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos; Édgar Cortés del Instituto Mexicano para la Seguridad y la Democracia y Carlos Silva del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Los integrantes de las organizaciones solicitaron a las diputados presentes tipificar el delito de “ejecución extrajudicial” y agilizar la reparación del daño para las víctimas.
El 30 de junio de 2014, se registró un enfrentamiento entre presuntos delincuentes y elementos del Ejército en San Pedro El Limón, municipio de Tlatlaya, Estado de México, que dejó como saldo 22 muertos.
Luego de los hechos, organizaciones civiles y testigos acusaron a los militares de haber realizado ejecuciones sumarias, entre ellas las de una menor de edad.
En septiembre del año pasado la PGR consignó por homicidio calificado a tres de los ocho militares que participaron en el enfrentamiento.
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viernes, 20 de marzo de 2015
Piden indagar a altos mandos del Ejército por caso Tlatlaya
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marzo 20, 2015
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jueves, 26 de febrero de 2015
El Estado no hará nada por sí mismo, debe surgir Comisión Internacional para DDHH: ONGs
El caso Ayotzinapa es uno de los que mejor ejemplifica cómo en México no se presta atención al tema de los desaparecidos, denunciaron especialistas en derechos
México.- Los casos sistemáticos de violaciones a los derechos humanos en México llevaron al país al límite, coincidieron académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales. Señalaron la necesidad de que se establezca una especie de comisión internacional para investigar y resolver los miles de casos de desapariciones forzadas, feminicidios, ejecuciones extrajudiciales y casos de muertos durante la guerra contra el narco, tal y como ya sucedió en países como Guatemala, Colombia, Perú y Argentina.
Al comentar el Informe 2014 de Amnistía Internacional (AI), divulgado ayer, destacaron que el gobierno mexicano sólo actúa cuando se le somete a la “vergüenza pública” con casos como el de Ayotzinapa, que ha llegado a las más altas esferas internacionales.
En su Informe 2014, que será presentado oficialmente en México el viernes, AI afirmó que en el país las desapariciones forzadas siguen siendo la norma, y un caso que lo evidencia es el de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural de Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, hace casi cinco meses. sobre los resultados del informe.
“El informe [de AI] es tan bueno que se queda corto”, expresó el académico, quien agregó que México necesita empezar de cero y desaparecer el aparato de seguridad para terminar con lastres como la impunidad y la violación sistemática a los derechos humanos.
Fernando Ríos Martínez, secretario ejecutivo de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todos y Todas (Red TDT), conformada por 74 grupos de 22 estados de la República Mexicana, consideró que “la violencia criminal continúa amparada por el Estado”, lo que evidencia que en el país no se va a resolver ninguna de las denuncias que se han llevado ante foros internacionales, como es el caso no sólo de Ayotzinapa sino de los feminicidios.
“La política de México es tener una imagen pulcra en el extranjero y es su mensaje que también se ve en el extranjero como si fuera algo confiable, pero vemos que en México, a pesar de ese discurso de pulcritud, hay resistencias para aceptar lo que pasa, vemos como a los padres [de los 43] se les ha negado la información previa adecuada, como el equipo argentino de antropología forense fue criminalizado por la Procuraduría General de la República (PGR) y como el gobierno no ha aceptado las recomendaciones de parte del Comité de Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas”, dijo.
El México dantesco
Para José Antonio Guevara Bermúdez, director ejecutivo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, lo que organismos internacionales están describiendo sobre México es preocupantes y organismos como Amnistía Internacional “se sorprenden de que a pesar de que ya van varios años que se han reportado estos abusos, reformas a la justicia etcétera, la impunidad sigue reinando: casos como los de mujeres de Ciudad Juárez se suman a otros casos de feminicidios, pues el sistema de alerta de género no funciona, la tortura aumentó en los últimos años y recientemente la ONU se refirió a la desaparición forzada como una práctica generalizada”.
“Lo que pasa en México es dantesco. No es creíble, lo que estamos viviendo en materia de desaparecidos y muertos, agregó.
Guevara Bermúdez y el académico de la Universidad Iberoamericana coincidieron en la necesidad de que las autoridades mexicanas busquen ayuda en organismos internacionales que ayuden a solucionar la crisis por la que atraviesa el país en materia de respeto a las garantías individuales.
Destacó la necesidad de crear en México una Comisión Internacional como la que llevó a juicio el dictador guatemalteco Efraín Ríos Mont, acusado de genocidio. En este caso, expertos de organismos extranjeros ayudaron a la Fiscalía a “romper las cadenas de la impunidad”. Lo mismo sucedió en Colombia con el caso de las ejecuciones de grupos paramilitares, así como en Perú y con los muertos y desaparecidos durante la dictadura argentina.
Informes como el de Amnistía Internacional, añadió, deben llamar la atención del gobierno para que “se vean funcionarios que cometen violaciones a los derechos humanos, que sean investigados. En México se vive la impunidad perfecta”.
Los gobernadores de entidades como Baja California Norte, Nuevo León, Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz, de México, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, y Chiapas, dijo, deben entender que “no pueden seguir haciendo las cosas de la manera tradicional, que se debe transitar hacia un Estado de Derecho, que entienda que pueden pedir ayuda al extranjero”.
Mientras que el académico afirmó que en México se insiste en un discurso y “no se mira en el extranjero otras experiencias en el tema en el que la seguridad ciudadana estaba vinculada a otros procesos como desarrollo y educación; si no se juntan esos dos se seguirá teniendo a la seguridad atada al aparato policiaco”.
Desde su perspectiva, en materia de impartición de justicia y respeto a los derechos humanos es necesario empezar de cero, lo que implica desaparecer buena parte del aparato de seguridad, hacer reformas constitucionales de gran calado en las que se puedan establecer los mecanismos de control y transparencia donde haya dos mecanismos de control: la sociedad civil y los organismos internacionales. “Que ese cambio no sea sólo cambio de siglas o de nombre. Que haya varios controles ciudadanos y haya una apertura a todo el proceso de búsqueda de desaparecido, impartición de justicia y procesamiento de inculpados”, agregó.
La violación sistemática a los DH
En el documento de AI, que será presentado oficialmente el viernes, AI denunció que los secuestros, las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales fueron “abundantes” en México y que “la impunidad seguía siendo la norma”, hasta el punto de que el Ejecutivo indicó el año pasado que sólo se habían dictado siete condenas por hechos de este tipo y todas entre 2005 y 2010.
Amnistía señala que las autoridades reconocieron en agosto que había 22 mil 611 personas desaparecidas (a 9 mil 790 de ellas se les perdió el rastro durante el actual gobierno y a las 12 mil 821 restantes en el mandato de Felipe Calderón Hinojosa, de 2006 a 2012) y afirma que las iniciativas de búsqueda resultan “por lo general infructuosas”.
En el texto se hace especial mención al caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, desaparecidos en septiembre a manos de policías locales “corruptos y miembros del cártel de Guerreros Unidos”, de cuyos cuerpos se ha señalado que fueron incinerados y sus cenizas lanzadas a un río.
AI explica que, “en respuesta a las manifestaciones multitudinarias que exigían justicia” en este caso, el Presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, anunció diversas medidas políticas y legislativas.
Además de las desapariciones forzadas, Amnistía denunció las “ejecuciones extrajudiciales y torturas en el contexto de la delincuencia violenta y la falta de rendición de cuentas de la policía y el ejército”, en medio de la impunidad habitual por violaciones de derechos humanos y delitos comunes en un país con elevadas tasas de asesinatos y secuestros.
Muchas de las violaciones a los derechos humanos se atribuyen a soldados y miembros de la Marina, que, según AI, siguen desempeñando labores policiales.
En respuesta a ello, AI destaca la abolición del fuero militar en las violaciones de derechos humanos de soldados contra civiles.
Asimismo, la organización se refiere a los asesinatos, ataques y amenazas de que son objeto en México periodistas y defensores de los derechos humanos, en medio de la impunidad y mientras algunos de ellos afrontan cargos penales que parecen “obedecer a motivos políticos en represalia” por el ejercicio de su labor.
Además, alertó que los inmigrantes irregulares en tránsito -entre ellos muchos menores de edad centroamericanos- viven bajo amenaza de asesinato, secuestro, extorsión, violencia sexual y trata de personas.
También advierte de la situación de las mujeres y niñas y afirma que la violencia contra éstas es “endémica” en todo el país, pese a lo cual “buena parte de las autoridades seguía sin aplicar medidas legales y administrativas para mejorar la prevención, la protección y la investigación de la violencia de género”.
Previo a las conclusiones de este informe, el Comité de Desapariciones Forzadas de la Organización de Naciones Unidas había mostrado su preocupación “por la impunidad respecto de los numerosos casos denunciados por desaparición forzada, que se expresa en la casi inexistencia de condenas por el caso Ayotzinapa”.
El 2 de febrero, en Ginebra, Suiza, una delegación de funcionarios mexicanos logró colmar las expectativas del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU, que reiteradamente le cuestionó respecto al número total de personas desaparecidas por la fuerza en el país.
Una y otra vez los miembros del Comité, y especialmente los dos relatores, Luciano Hazan y Rainer Huhle, preguntaron a la delegación mexicana sobre los registros oficiales o oficiosos de cuántas desapariciones forzadas se contabilizan en el país.
Y, de éstas, cuántas eran mexicanos, cuántas emigrantes mexicanos o centroamericanos que intentaban llegar a Estados Unidos, y si se está creando un banco genético de esos extranjeros, cuántos niños y cuántas mujeres.
Los relatores explicaron que, si no se sabe cuál es el problema, no se puede crear la legislación adecuada ni tampoco programas concretos para implementar una política de lucha contra esa lacra.
Todas estas cuestiones quedaron en el aire, dado que la delegación se limitó a dar algunos datos aislados sobre resolución de casos o funcionarios apartados de sus funciones al estar relacionados con en este delito, pero sin establecer exactamente en qué periodo ocurrió.
El único dato preciso lo aportó la encargada de la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios de la Comunidad, Eliana García Laguna, quien informó que actualmente se trabaja en la localización de 11 mil 309 personas, de acuerdo con los registros desde el 1 de diciembre de 2012 hasta el pasado 31 de octubre.
Pero no especificó de qué tipo de desapariciones se trata, desde cuándo y si se puede hablar o no de delito.
Con anterioridad, además, señaló que se habían localizado 18 mil personas hasta el 31 de octubre del 2014, “el 69 por ciento”.
Cuestionada la delegación para que aclarara estas cifras, la pregunta quedó de nuevo sin respuesta.
México.- Los casos sistemáticos de violaciones a los derechos humanos en México llevaron al país al límite, coincidieron académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales. Señalaron la necesidad de que se establezca una especie de comisión internacional para investigar y resolver los miles de casos de desapariciones forzadas, feminicidios, ejecuciones extrajudiciales y casos de muertos durante la guerra contra el narco, tal y como ya sucedió en países como Guatemala, Colombia, Perú y Argentina.
Al comentar el Informe 2014 de Amnistía Internacional (AI), divulgado ayer, destacaron que el gobierno mexicano sólo actúa cuando se le somete a la “vergüenza pública” con casos como el de Ayotzinapa, que ha llegado a las más altas esferas internacionales.
En su Informe 2014, que será presentado oficialmente en México el viernes, AI afirmó que en el país las desapariciones forzadas siguen siendo la norma, y un caso que lo evidencia es el de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural de Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, hace casi cinco meses. sobre los resultados del informe.
“El informe [de AI] es tan bueno que se queda corto”, expresó el académico, quien agregó que México necesita empezar de cero y desaparecer el aparato de seguridad para terminar con lastres como la impunidad y la violación sistemática a los derechos humanos.
Fernando Ríos Martínez, secretario ejecutivo de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todos y Todas (Red TDT), conformada por 74 grupos de 22 estados de la República Mexicana, consideró que “la violencia criminal continúa amparada por el Estado”, lo que evidencia que en el país no se va a resolver ninguna de las denuncias que se han llevado ante foros internacionales, como es el caso no sólo de Ayotzinapa sino de los feminicidios.
“La política de México es tener una imagen pulcra en el extranjero y es su mensaje que también se ve en el extranjero como si fuera algo confiable, pero vemos que en México, a pesar de ese discurso de pulcritud, hay resistencias para aceptar lo que pasa, vemos como a los padres [de los 43] se les ha negado la información previa adecuada, como el equipo argentino de antropología forense fue criminalizado por la Procuraduría General de la República (PGR) y como el gobierno no ha aceptado las recomendaciones de parte del Comité de Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas”, dijo.
El México dantesco
Para José Antonio Guevara Bermúdez, director ejecutivo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, lo que organismos internacionales están describiendo sobre México es preocupantes y organismos como Amnistía Internacional “se sorprenden de que a pesar de que ya van varios años que se han reportado estos abusos, reformas a la justicia etcétera, la impunidad sigue reinando: casos como los de mujeres de Ciudad Juárez se suman a otros casos de feminicidios, pues el sistema de alerta de género no funciona, la tortura aumentó en los últimos años y recientemente la ONU se refirió a la desaparición forzada como una práctica generalizada”.
“Lo que pasa en México es dantesco. No es creíble, lo que estamos viviendo en materia de desaparecidos y muertos, agregó.
Guevara Bermúdez y el académico de la Universidad Iberoamericana coincidieron en la necesidad de que las autoridades mexicanas busquen ayuda en organismos internacionales que ayuden a solucionar la crisis por la que atraviesa el país en materia de respeto a las garantías individuales.
Destacó la necesidad de crear en México una Comisión Internacional como la que llevó a juicio el dictador guatemalteco Efraín Ríos Mont, acusado de genocidio. En este caso, expertos de organismos extranjeros ayudaron a la Fiscalía a “romper las cadenas de la impunidad”. Lo mismo sucedió en Colombia con el caso de las ejecuciones de grupos paramilitares, así como en Perú y con los muertos y desaparecidos durante la dictadura argentina.
Informes como el de Amnistía Internacional, añadió, deben llamar la atención del gobierno para que “se vean funcionarios que cometen violaciones a los derechos humanos, que sean investigados. En México se vive la impunidad perfecta”.
Los gobernadores de entidades como Baja California Norte, Nuevo León, Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz, de México, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, y Chiapas, dijo, deben entender que “no pueden seguir haciendo las cosas de la manera tradicional, que se debe transitar hacia un Estado de Derecho, que entienda que pueden pedir ayuda al extranjero”.
Mientras que el académico afirmó que en México se insiste en un discurso y “no se mira en el extranjero otras experiencias en el tema en el que la seguridad ciudadana estaba vinculada a otros procesos como desarrollo y educación; si no se juntan esos dos se seguirá teniendo a la seguridad atada al aparato policiaco”.
Desde su perspectiva, en materia de impartición de justicia y respeto a los derechos humanos es necesario empezar de cero, lo que implica desaparecer buena parte del aparato de seguridad, hacer reformas constitucionales de gran calado en las que se puedan establecer los mecanismos de control y transparencia donde haya dos mecanismos de control: la sociedad civil y los organismos internacionales. “Que ese cambio no sea sólo cambio de siglas o de nombre. Que haya varios controles ciudadanos y haya una apertura a todo el proceso de búsqueda de desaparecido, impartición de justicia y procesamiento de inculpados”, agregó.
La violación sistemática a los DH
En el documento de AI, que será presentado oficialmente el viernes, AI denunció que los secuestros, las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales fueron “abundantes” en México y que “la impunidad seguía siendo la norma”, hasta el punto de que el Ejecutivo indicó el año pasado que sólo se habían dictado siete condenas por hechos de este tipo y todas entre 2005 y 2010.
Amnistía señala que las autoridades reconocieron en agosto que había 22 mil 611 personas desaparecidas (a 9 mil 790 de ellas se les perdió el rastro durante el actual gobierno y a las 12 mil 821 restantes en el mandato de Felipe Calderón Hinojosa, de 2006 a 2012) y afirma que las iniciativas de búsqueda resultan “por lo general infructuosas”.
En el texto se hace especial mención al caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, desaparecidos en septiembre a manos de policías locales “corruptos y miembros del cártel de Guerreros Unidos”, de cuyos cuerpos se ha señalado que fueron incinerados y sus cenizas lanzadas a un río.
AI explica que, “en respuesta a las manifestaciones multitudinarias que exigían justicia” en este caso, el Presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, anunció diversas medidas políticas y legislativas.
Además de las desapariciones forzadas, Amnistía denunció las “ejecuciones extrajudiciales y torturas en el contexto de la delincuencia violenta y la falta de rendición de cuentas de la policía y el ejército”, en medio de la impunidad habitual por violaciones de derechos humanos y delitos comunes en un país con elevadas tasas de asesinatos y secuestros.
Muchas de las violaciones a los derechos humanos se atribuyen a soldados y miembros de la Marina, que, según AI, siguen desempeñando labores policiales.
En respuesta a ello, AI destaca la abolición del fuero militar en las violaciones de derechos humanos de soldados contra civiles.
Asimismo, la organización se refiere a los asesinatos, ataques y amenazas de que son objeto en México periodistas y defensores de los derechos humanos, en medio de la impunidad y mientras algunos de ellos afrontan cargos penales que parecen “obedecer a motivos políticos en represalia” por el ejercicio de su labor.
Además, alertó que los inmigrantes irregulares en tránsito -entre ellos muchos menores de edad centroamericanos- viven bajo amenaza de asesinato, secuestro, extorsión, violencia sexual y trata de personas.
También advierte de la situación de las mujeres y niñas y afirma que la violencia contra éstas es “endémica” en todo el país, pese a lo cual “buena parte de las autoridades seguía sin aplicar medidas legales y administrativas para mejorar la prevención, la protección y la investigación de la violencia de género”.
Previo a las conclusiones de este informe, el Comité de Desapariciones Forzadas de la Organización de Naciones Unidas había mostrado su preocupación “por la impunidad respecto de los numerosos casos denunciados por desaparición forzada, que se expresa en la casi inexistencia de condenas por el caso Ayotzinapa”.
El 2 de febrero, en Ginebra, Suiza, una delegación de funcionarios mexicanos logró colmar las expectativas del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU, que reiteradamente le cuestionó respecto al número total de personas desaparecidas por la fuerza en el país.
Una y otra vez los miembros del Comité, y especialmente los dos relatores, Luciano Hazan y Rainer Huhle, preguntaron a la delegación mexicana sobre los registros oficiales o oficiosos de cuántas desapariciones forzadas se contabilizan en el país.
Y, de éstas, cuántas eran mexicanos, cuántas emigrantes mexicanos o centroamericanos que intentaban llegar a Estados Unidos, y si se está creando un banco genético de esos extranjeros, cuántos niños y cuántas mujeres.
Los relatores explicaron que, si no se sabe cuál es el problema, no se puede crear la legislación adecuada ni tampoco programas concretos para implementar una política de lucha contra esa lacra.
Todas estas cuestiones quedaron en el aire, dado que la delegación se limitó a dar algunos datos aislados sobre resolución de casos o funcionarios apartados de sus funciones al estar relacionados con en este delito, pero sin establecer exactamente en qué periodo ocurrió.
El único dato preciso lo aportó la encargada de la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios de la Comunidad, Eliana García Laguna, quien informó que actualmente se trabaja en la localización de 11 mil 309 personas, de acuerdo con los registros desde el 1 de diciembre de 2012 hasta el pasado 31 de octubre.
Pero no especificó de qué tipo de desapariciones se trata, desde cuándo y si se puede hablar o no de delito.
Con anterioridad, además, señaló que se habían localizado 18 mil personas hasta el 31 de octubre del 2014, “el 69 por ciento”.
Cuestionada la delegación para que aclarara estas cifras, la pregunta quedó de nuevo sin respuesta.
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febrero 26, 2015
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jueves, 13 de junio de 2013
Familiares de desaparecidos arriesgan la vida por buscarlos
El Estado es culpable de negligenciaMéxico, DF.- El dolor y la impotencia de que ninguna autoridad busque a las miles de víctimas de desaparición fueron expuestos ayer por familiares que, entre lágrimas, denunciaron que la impunidad los obliga a arriesgar la vida para tratar de encontrar a sus seres queridos. “Soy la voz de miles de familias que estamos viviendo el mismo calvario, el mismo peregrinar, el mismo viacrucis entre autoridades omisas, insensibles, que no les importa escuchar nuestro dolor”, dijo Lucía Baca, madre de Alejandro Moreno, de 34 años y quien “desapareció” en la autopista Monterrey-Nuevo Laredo en enero de 2011.
“Parece que necesitan que les pase a ellos para que los busquen. Hemos acudido a todas las instancias, en Nuevo León, en PGR, Policía Federal, hasta con Margarita Zavala, con la esperanza de que pudieran encontrar a mi hijo.
Todas las familias hacemos la investigación, porque las autoridades no los buscan, ¡no les interesa!”, agregó la mujer. Baca y varios familiares más de personas “desaparecidas” hablaron ayer martes públicamente de sus casos durante la presentación del informe “Enfrentarse a una Pesadilla:
La desaparición de personas en México”, elaborado por la organización Amnistía Internacional. En el evento, el investigador en México de la organización, Rupert Knox, insistió en que el Estado mexicano, además de ser probablemente responsable en varios casos de desaparición forzada, es también culpable de la negligencia que ha dejado crecer hasta más de 26 mil la cifra de desapariciones en el país.
“Esas 26 mil personas que están ahí en los registros de las procuradurías de los estados es la muestra de la negligencia que durante años permitió a la situación crecer a escala nacional y de crisis de derechos humanos”, dijo Knox.
“El gobierno ha intentado atribuir los crímenes a la delincuencia organizada, pero sin haber realizado ninguna investigación (..) y nosotros hemos documentado en este informe el involucramiento de fuerzas del estado”, agregó.
El informe se presentó la mañana de ayer martes en el museo Memoria y Tolerancia de esta capital, hasta donde llegaron varios familiares que, en la sesión de preguntas y respuestas, pidieron el micrófono para denunciar sus casos. Con Baca –que habló desde el presídium y cuyo testimonio fue parte de la presentación– el resto de los familiares coincidieron en que las autoridades no cumplen con su trabajo de investigar los casos.
“A mi hija y a mi hermano los agarraron en la carretera de San Luis a Ciudad Mante, donde todo mundo sabe qué pasa y nadie le entra. El mismo procurador de Tamaulipas nos dijo no podían investigar porque era muy peligroso”, dijo Graciela Pérez, la primera en tomar la palabra entre el público.
“Y nosotros ya recorrimos Mante, Xicoténcatl, Gómez Farías, que está lleno de delincuencia y nadie hace nada… Ella es mi única hija”, agregó la mujer desde su silla y sosteniendo la pesquisa con la imagen de la víctima.
Luego habló Anastasio Rodríguez, padre de Alejandro Rodríguez, también desaparecido en San Luis Potosí. “Este año cumplo tres años de pasar por lo mismo que todas las víctimas, que nos convertimos en investigadores”, dijo el hombre, también entre el público. Ante las intervenciones, Knox insistió en el efecto multiplicador que tienen la impunidad y la negligencia de las instancias investigadoras.
“Lo que es fundamental es romper el ciclo de la impunidad, y con eso quiero decir que todos los casos denunciados se tienen que investigar a fondo, y que es algo que no ha ocurrido”, dijo Knox.
Desde el pasado mayo, al presentar su informe sobre Derechos Humanos en México, AI denunció que la situación de violaciones generalizadas registrada durante el sexenio pasado no había cambiado con la nueva presidencia de la república.
Y ayer, al mencionar las medidas adoptadas por el nuevo gobierno ante las desapariciones, dijo que la unidad investigadora anunciada sería insuficiente debido a que sólo sería integrada con 12 agentes del ministerio público que, en promedio, deberían resolver más de dos mil casos cada uno.
El documento del informe reporta que la policía y las fuerzas de seguridad están infiltradas por bandas criminales y que, por ello, muchos funcionarios públicos colaboran en las desapariciones realizadas por estas bandas criminales.
“La organización cree que, sobre la base de la información disponible, en al menos 85 casos hay indicios suficientes de implicación de funcionarios públicos, lo que convierte en un delito de desaparición forzada tal como está tipificado en el derecho internacional”, dice el documento. Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila, Michoacán y Guerrero son las regiones con mayor número de casos de desaparición, agrega el documento.
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junio 13, 2013
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jueves, 6 de junio de 2013
Funcionarios, involucrados en desapariciones forzadas en México: Informe de Amnistía
México DF.- De un total de 152 casos de desapariciones forzadas estudiadas en siete estados del país, en 85 estuvo involucrado uno o más funcionarios públicos, documenta en una investigación de la organización Amnistía Internacional. El informe “Enfrentarse a una Pesadilla: La desaparición de personas en México” revela que la mayor parte de las desapariciones se realizaron en Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila, Michoacán y Guerrero, en la mayoría de los casos, con la ayuda de autoridades.
“La organización cree que, sobre la base de la información disponible, en al menos 85 casos hay indicios suficientes de implicación de funcionarios públicos, lo que convierte lo convierte en un delito de desaparición forzada tal como está tipificado en el derecho internacional”, dice el documento.
El informe detalla que la policía y las fuerzas de seguridad están infiltradas por bandas criminales y por ello, muchos funcionarios públicos colaboran en las desapariciones realizadas por estas bandas criminales.
Amnistía expone en su investigación que en el resto de los casos, existe una clara falta de diligencia por parte de las autoridades para localizar a la víctima, investigar las circunstancias de la desaparición o respetar los derechos de los familiares.
“A pesar del número escalofriante, las autoridades han fracasado de manera sistemática en investigar y aclarar la gran mayoría de los casos, incluso en las situaciones en las que hay evidencia de detención o privación de la libertad por parte de agentes del Estado o bandas de delincuentes.
El fracaso sistemático por parte de las autoridades federales y estatales de tomar en serio las crecientes denuncias de desapariciones ha contribuido a crear un clima de tolerancia hacia estos crímenes”, dice el informe. La organización señala en su reporte, que además de los más de 26 mil desaparecidos durante el sexenio del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa, la justicia mexicana arrastra alrededor de 700 desapariciones forzadas ocurridos entre 1960-1980 durante la llamada “guerra sucia” y que siguen sin resolverse.
Amnistía dice que al no investigarse los casos de forma eficaz e integra, se transmite a los delincuentes un mensaje de impunidad, donde desaparecer a alguien es fácil.
CUALQUIERA PUEDE DESAPARECER
Según la investigación realizada por la organización, en México cualquier persona puede ser víctima de una desaparición forzada. Pueden proceder de estratos y profesiones diversas y la mayoría son jóvenes hombres con edades que oscilan entre los 17 y 50 años. “Muchas víctimas recorrían un trayecto habitual cuando fueron obligadas a detenerse por hombres armados o por fuerzas de seguridad en controles.
Algunas acababan de salir de casa para ir a una tienda cercana o para visitar a un amigo, pero nunca regresaron. Otras se encontraron con actividades criminales, en las que a veces estaban implicados funcionarios públicos.
En ciertos casos, las propias víctimas eran agentes de policía o soldados. En otros, la policía de tránsito las obligó a detenerse por infracciones de tránsito falsas y las entregó a bandas criminales o a otras fuerzas de seguridad”, señala Amnistía.
Entre los desaparecidos hay algunas mujeres, personas que visitaban la ciudad por viaje de negocios y hasta personas que fueron secuestradas mientras buscaban a sus familiares o amigos extraviados. La organización también documentó algunos casos de migrantes mexicanos y centroamericanos que desaparecieron mientras intentaban llegar a la frontera con Estados Unidos.
Amnistía dice que en la mayoría de los casos no hay responsables identificados ni detenidos por falta de investigación. “Debido a la casi completa impunidad de que disfrutan los autores de estos crímenes, los motivos que subyacen a las desapariciones no están claros. No obstante, los indicios disponibles apuntan a diversos motivos posibles, entre ellos: rescate, extorsión, robo, error de identidad, ajustes de cuentas entre bandas, represalia por no cooperar con bandas, reclutamiento forzado, trata de personas, interrogatorio de sospechosos, detención de personas con presuntos vínculos con bandas delictivas o para aterrorizar a comunidades para controlar barrios”, dice.
Ante la falta de atención de las autoridades, las familias investigan la desaparición de sus familiares, arriesgando su vida. Los parientes que buscan a sus desaparecidos, son víctimas en muchas ocasiones de amenazas de muerte.
DOS SENTENCIAS
Amnistía indica en su informe que pese a las denuncias e indicios que existen sobre muchos desaparecidos sólo se tienen dos sentencias condenatorias durante el periodo 2006-2012 por la Procuraduría General de la República (PGR).
Ambos casos estaban relacionados con delitos ocurridos en 2009 y las condenas se lograron gracias a confesiones. “En las jurisdicciones estatales no ha habido procesamientos ni declaraciones de culpabilidad por desaparición forzada.
En su informe de actividades de 2012, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) informó de que se estaban investigando 2 mil 126 casos de desaparición forzada y de que había recibido quejas de familiares en relación con 565 personas registradas como desaparecidas o no localizadas.
La Comisión emitió cinco recomendaciones sobre casos de desaparición forzada en 2012 y tres en 2011. Ninguna ha dado lugar a sentencias condenatorias”, indica el documento. El estudio señala que muchas familias entregan a los investigadores información detallada, teléfono celular de las víctimas, el número de la matrícula, datos bancarios, localización de cámaras importantes de seguridad o datos de posibles testigos, para que se agilice la búsqueda. Sin embargo estos datos ni siquiera han llegado a los expedientes.
REPORTE SIMILAR AL DE HUMAN RIGHTS WATCH
Los resultados de Amnistía Internacional son similares a los de la asociación civil Human Rights Watch, que en febrero denunció la colusión de autoridades policiacas con bandas del crimen organizado al menos en 60 casos y en 149 la intervención de fuerzas del Estado. José Miguel Vivanco, director para las Américas de la organización, señaló en esa ocasión que hay pruebas testimoniales, documentos oficiales, fotografías y videos que comprometen a servidores públicos en casos de desaparecidos.
“Esto es el resultado de una guerra sin controles, el récord de violaciones a los derechos humanos de los mexicanos se produjo durante el gobierno de Felipe Calderón”, indicó en febrero. El director de la organización humanitaria explicó que México vive una crisis de seguridad que está en manos del gobierno de Enrique Peña Nieto y que debe combatirse con investigación judicial de cada uno de los casos, no sólo de los documentados por Human Rights, sino de los miles que se estiman. La investigación de la organización se realizó durante un año de trabajo y se tradujo en un informe de 193 páginas donde documenta 250 desapariciones durante el sexenio pasado.
En 20 casos perpetuados entre junio y julio por el Ejército, la Marina y Seguridad Pública en Nuevo León y Tamaulipas, por el modus operandi de estas desapariciones se llegó a la conclusión de que pudieron ser planeados y coordinados. También se encontró evidencia de que policías locales en Pesquería, Nuevo León, detuvo a 19 trabajadores de la construcción en mayo de 2011 y los entregó al crimen organizado.
El común denominador de todos estos casos es la actuación del Agente del Ministerio Público, el cual no inicia una búsqueda de los desaparecidos ni investiga a los posibles responsables. Al igual que el informe de Amnistía, las familias son las que se encargan de realizar las investigaciones de campo, a pesar de poner en riesgo sus vidas. Según lo que Human Rights Watch dio a conocer en febrero, México lidera en Latinoamérica en desapariciones forzadas, pues ni la dictadura militar en Brasil ni la de Chile, Argentina y la Guerra Sucia en México, dejó tantos desaparecidos como el sexenio anterior.
La cifra oficial de desaparecidos en Brasil durante la dictadura militar fue de 137 personas, mientras que en Chile con Augusto Pinochet fueron 3,000, en Argentina la cifra ascendió a las 10 mil y durante la Guerra Sucia en México a 500, cantidades rebasadas por mucho durante la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón, dijo José Miguel Vivanco en febrero.
“Este fenómeno constituye una de las crisis más grandes de América latina en las últimas décadas, por las cifras, por el número de desaparecidos, por la falta de investigación, por la impunidad local”, dijo.
Por
elmexiquensehoy
a la/s
junio 06, 2013
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