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sábado, 16 de enero de 2021

Caravana migrante busca eludir controles y viajar hoy a Tabasco y Chiapas

 

La meta es llegar al paso limítrofe de Tecún-Umán, en el suroccidental departamento guatemalteco de San Marcos, con Ciudad Hidalgo, Chiapas; México reforzó la seguridad militar, policial y migratoria en esa y otras posiciones claves

   





San José. – Una caravana de miles de migrantes irregulares hondureños que salió ayer de Honduras intentó avanzar este sábado en dos rutas hacia México, para tratar de penetrar a territorio mexicano por los estados de Tabasco, en el sector norte de la frontera con Guatemala, y de Chiapas, en el sur, con la pretensión de llegar a Estados Unidos.

Tras ingresar anoche a la fuerza de Honduras a Guatemala, el bloque más numeroso, de al menos 3 mil viajeros, comenzó a avanzar anoche a Chiapas desde El Florido, un puesto migratorio y aduanero del área central de la línea limítrofe entre ambas naciones y que está en el occidental departamento (estado) hondureño de Copán y en el oriental guatemalteco de Chiquimula.

La meta es llegar al paso limítrofe de Tecún-Umán, en el suroccidental departamento guatemalteco de San Marcos, con Ciudad Hidalgo, Chiapas. México reforzó la seguridad militar, policial y migratoria en esa y otras posiciones claves para el tránsito de este tipo de movilizaciones humanas.

A las 06:50 horas de este sábado (mismo tiempo del centro de México) El Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) confirmó a EL UNIVERSAL que “se estima” que son aproximadamente 3 mil personas las que penetraron anoche a la fuerza por El Florido y se encuentran en un poblado rumbo hacia la ciudad de Chiquimula, capital del departamento del mismo nombre.

La hondureña Karla Rivas, coordinadora de la (no estatal) Red Jesuita con Migrantes Centroamérica, de Honduras, precisó esta mañana a este diario que, de acuerdo con los datos en su poder, la localidad es Jocotán.

“En los puestos de control se verificará que cumplan con los requisitos migratorios, de lo contrario se informará sobre los retornos voluntarios” a Honduras, informó el IGM, sin responder a una consulta de este medio sobre la decisión que se adoptará si se niegan a ser repatriados y si se recurrirá al regreso forzado.

La violencia estalló anoche en el sector de El Florido, luego de que una parte de la caravana rompió los controles policiales, penetró y avanzó por Guatemala. Sin éxito, donde unidades antimotines guatemaltecas intentaron hacerlos retroceder y los viajeros pudieron internarse a Guatemala, en un incidente que complicó el panorama migratorio.

Un segundo grupo, con menos integrantes, estaría organizándose para salir del paso de frontera entre Corinto, en el norteño departamento hondureño de Cortés, y El Chinchado, en el nororiental departamento guatemalteco de Izabal.

El objetivo sería dirigirse, a pie o en automotores de carga y de pasajeros como es la costumbre en estas corrientes, hacia El Ceibo, en el norteño departamento guatemalteco del Petén que es limítrofe con la localidad mexicana de Sueños de Oro, en el suroriental estado de Tabasco.

Las caravanas, que salieron de Honduras el pasado miércoles por la noche y este viernes en la madrugada de una terminal de autobuses de la norteña ciudad hondureña de San Pedro Sula, se convirtieron en las últimas durante el gobierno del saliente presidente estadounidense, Donald Trump, y marcaron un escenario previo a la toma de posesión el próximo miércoles del entrante mandatario de EU, Joe Biden.

Guatemala, que el jueves desplegó militares, policías, diplomáticos, fiscales, agentes migratorios y equipos de salud, derechos humanos y socorro y decretó estado de prevención por 15 días en siete departamentos por la llegada de los hondureños, ratificó esta mañana que solo dejará entrar a los que prueben que son negativos de la enfermedad y porten pasaporte o documentos al día.

“Creo que al grueso sí lo van a devolver”, pronosticó Rivas.  

“Muchas de estas personas están haciendo su primer viaje por tierra en estas condiciones a Estados Unidos y realmente carecen de la preparación, del dinero y de otros factores para poder continuar su viaje, frente a la fuerte presencia de seguridad en Guatemala”, dijo Rivas a este periódico.

Al grupo, que es mayoritario de hondureños, podrían unirse guatemaltecos y salvadoreños también en condición de irregular por carecer de visas para entrar a México y EU.

Las autoridades mexicanas y estadounidenses advirtieron reiteradamente esta semana que les impedirán su ingreso a ambos países y que deben desistir de hacer un viaje plagado de peligros y de incertidumbre.

Cálculos de la Cruz Roja de Honduras y de Guatemala advirtieron el jueves anterior que serían unas 6 mil personas, mientras que estimaciones de activistas de derechos humanos indicaron que serían unas 5 mil.

La caravana pareció dividirse, ya que también hay informes de que núcleos de unos 300 se internaron a Guatemala por puntos ciegos de la frontera con Honduras y fueron interceptados y retenidos por las autoridades guatemaltecas.

Luego de que Trump cerró puertas y levantó muros en su frontera suroeste para impedir la entrada de migrantes irregulares en sus cuatro años de administración, la expectativa se concentró ahora en esperar los detalles de la política que Biden desplegará en un asunto que se convirtió en foco de frecuentes conflictos de Washington con los gobiernos de México, Guatemala, El Salvador y Honduras.

Las caminatas con sus variadas formas de movilización ganaron fuerza a partir de una que salió de la terminal de San Pedro Sula en octubre de 2018 y reactivó una práctica que provocó una honda crisis migratoria que se prolongó a 2019 y mermó en 2020 por la emergencia sanitaria y llevó a Trump a reforzar su política anti—migratoria.

La esperanza de un cambio con Biden volvió a alentar un flujo de migrantes en el que emergió un actor crucial: los “coyotes” o traficantes de personas que, con engaños, el cobro de gran cantidad de dinero y la descripción de supuestos escenarios ideales para entrar a EU, convocan y reúnen a miles de personas que desean huir de la miseria, el desempleo y la inseguridad principalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador.

Los conflictos socioeconómicos recrudecieron en 2020 por el impacto colateral del coronavirus y los desastres naturales que, en especial, golpearon a Honduras y Guatemala en noviembre del año pasado con los huracanes Iota y Eta y su secuela de muerte y devastación.

 

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