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jueves, 11 de febrero de 2016

El amor en tiempos de crisis


Alberto Tovar




En la antesala del 14 de febrero quiero proponer una visión optimista de la relación de pareja en tiempos de crisis económica, porque hay algunas ideas devastadoras como la frase: “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana” y esto no necesariamente es cierto. En todo caso, es la comprensión uno de los ingredientes fundamentales para sobrellevar cualquier contingencia de dinero.

Primero, es útil aislar los asuntos monetarios de las verdaderas diferencias de pareja. Es probable que las circunstancias económicas sean un detonador, pero hay tal vez una incompatibilidad más profunda que vale la pena aceptar para remediarla.

Las dificultades inician con las sorpresas. Es muy frecuente que el hombre, en ánimo de no mostrar debilidad, oculte la problemática financiera y se viva un desborde de “riqueza” cuando se debería tener austeridad. En la exageración, hay quienes ocultan, por ejemplo la pérdida del empleo, cuando sólo es cuestión de tiempo que se sepa.

Conocí el caso de un empresario que tenía años quebrado, ya estaba literalmente hundido por las deudas y había recurrido a usureros; sin embargo, ocultaba la situación a la familia al grado que mantenía propiedades de recreo con tal de aparentar un nivel social inexistente.

Cuando la crisis es insostenible todo se derrumba como en un cuento de hadas y la carroza se transforma en calabaza. De un día para otro se pasa de la opulencia a la pobreza, lo cual genera resentimiento por la mentira y afloran todos los problemas dormidos.

El antídoto es sencillo y proviene de un principio básico: la comunicación financiera debe ser permanente y no iniciar cuando hay dificultades.

La familia habrá de estar involucrada en todo el proceso de toma de decisión y saber los riesgos que se corren. Incluso si se está previendo inestabilidad laboral es bueno saberlo para tener apoyo e ir previendo cualquier tipo de descalabro.

Los problemas, como la falta de ingreso, la pérdida del trabajo o la quiebra de un negocio vienen acompañados de una fuerte carga emocional, desesperación y frustración.

En ese contexto, el amor de la pareja se convierte en un incentivo para salir adelante por la comprensión y el apoyo moral. Juntos pueden encontrar alternativas creativas y las oportunidades nacen de la necesidad.

Es importante pensar que los momentos difíciles son pasajeros y que es cuestión de trabajar en equipo para trascenderlos.


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