Directorio

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jueves, 23 de octubre de 2014

El adiós de Pedro Orea

… y sus nefastos “policías izquierdos”


Por I. León Montesinos

Sin freno la inconformidad estudiantil en México

Pedro Orea, Crónica de un despido anticipado

Protección a alumnos de excelencia en Ecatepec


Ecatepec, México.- Pareciera, como dicta la canción de Joaquín Sabina, que el destino le quisiera jugar a la clase política “una broma macabra”; en todo el país en vez de “taparse pozos” para evitar más niños ahogados, asesinados o desaparecidos, se insiste en abrirlos a su paso.

Apenas se están sentando a negociar los estudiantes del Politécnico en medio del enrarecido clima por la desaparición de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, y sucede que el pasado sábado los elementos de la policía municipal de Guanajuato, “levantaron” a un joven estudiante de la Universidad de Guadalajara (U de G), que acudía al Festival Internacional Cervantino (FIC), tras auxiliar a un compañero que era agredido por los uniformados por encontrarse pasado de tragos.

Según han denunciado sus acompañantes y testigos presenciales, Ricardo Esparza Villegas, alumno del Centro Universitario de Lagos de Moreno (CULagos), campus regional de la U de G, fue materialmente secuestrado por los policías lo que los motivó a buscarlo tanto en agencias del Ministerio Públicos como en la Cruz Roja. Nadie les informó de su paradero, hasta que se enteraron por los medios que su compañero había sido declarado muerto un día después en circunstancias por demás sospechosas e inaceptables pues sucedió que el parte policial indicaba que Ricardo murió a consecuencia de un golpe en la cabeza que recibió al caer de la azotea de una vivienda que, según los uniformados, “pretendía asaltar”.

A media semana, el deceso del alumno de 23 años, quien cursaba el noveno semestre de la carrera de ingeniería mecatrónica, ha abonado otro ingrediente más al creciente descontento que empieza a invadir el ámbito universitario del país, reflejado en el paro de 48 horas de la mayoría de las escuelas de nivel medio superior y superior de la UNAM, efectuando en apoyo a los alumnos de la normal de Ayotzinapa y ya expresado también a favor de las demandas de sus pares del Politécnico Nacional.

Por supuesto que tanto el gobernador de Guanajuato, de extracción panista, Miguel Márquez Márquez, y el alcalde de la ciudad capital, de extracción priísta, Luis Fernando Gutiérrez Márquez, han iniciado el control de daños porque el asunto les estalla en pleno FIC, donde como todos sabemos, la inmensa mayoría de sus asistentes son jóvenes, pero además, las propias autoridades de la U de G, ya piden una amplia explicación sobre la dudosa forma en que los policías desaparecieron prácticamente durante toda una noche a la víctima para hacerla aparecer como “caída del cielo”, o mejor dicho de una azotea. La procuraduría local asegura que el golpe que ocasionó la muerte del estudiante se produjo a raíz de “una caída”. O sea, que le está dando temerariamente la razón a los policías agresores buscando proteger la imagen del gobierno del estado y del municipal. Preguntamos, ¿a qué costo?

Lo que ha empezado a indignar a la comunidad universitaria no únicamente de Jalisco sino del país es que las frívolas e incapaces autoridades quieran colgarle a un estudiante con buenas referencias académicas la etiqueta de delincuente común, la salida más absurda para evadir su responsabilidad e incapacidad para manejar la seguridad de los miles de asistentes al evento, en su mayoría jóvenes que llegan cada año a Guanajuato de los distintos puntos del país.

Por menos de esto, México ardió en 1968, y ahora parece ser que, como “broma macabra” del destino, se está configurando un escenario más a modo para que con una sola chispa más se inicie un incendio nacional de proporciones colosales. La estabilidad del país, ya pende de un hilo que puede reventarse si los normalistas de Ayotzinapa, como se rumora, no serán hallados con vida. Y hay todavía quienes insisten en jalarle la cola al hambriento tigre.

PEDRO OREA, CRÓNICA DE UN DESPIDO ANTICIPADO.- Ayer, en conferencia de prensa en la que estuvieron presentes el Secretario General de Gobierno del Estado; José Manzur Quiroga, el Procurador de Justicia del Estado y el Presidente Municipal; Pablo Bedolla, se anunció la separación del Director de Seguridad Ciudadana y Vialidad de Ecatepec, Pedro Orea Romero.

El ex Director de Averiguaciones Especiales de la vecina delegación Gustavo A. Madero, no echó huesos viejos a pesar, se dijo, de haber llegado muy bien recomendado por el primer círculo de Damián Canales Mena. El cargo, como se aprecia, le quedó grande o, mejor dicho, intentó servirse de éste con la cuchara grande. Hace una semana, cuando comentamos la detención de la oficial de tránsito, Nancy Bermúdez Vega, como parte de un grupo delictivo dedicado al robo, la extorsión y, presuntamente, célula del Cártel de los Caballeros Templarios, planteamos la infiltración de los grupos delincuenciales en las filas policiacas del municipio. Analizamos y cuestionamos entonces:

“¿Dejará Pedro Olea que el asunto quede a nivel de superficie o se decidirá a apoyar a la procuraduría para que el asunto vaya hasta el fondo y que –como dice el Presidente Peña Nieto--, tope donde tope?

Doblemente grave que en materia de inseguridad, los cuerpos de seguridad municipales, sigan teniendo el enemigo en casa, pues viene al tema una última interrogante: ¿Qué acaso ninguno de sus compañeros o jefes superiores inmediatos se dieron cuenta de los manejos turbios en que andaba metida Bermúdez Vega? ¿Dónde están los controles internos que se deben aplicar por protocolo a los policías municipales? ¿Cuántos elementos más hay que se dedican a ser socios de la delincuencia? ¿Cuántos, licenciado Orea, cuántos…?”

En los últimos quince días, además de la detención de Nancy Bermúdez se dieron en cadena una serie de acontecimientos que hicieron intolerable la incapacidad --¿o complicidad?--, de Orea Romero; en Valle de Aragón fueron detenidos elementos municipales cuando llevaban a una persona secuestrada, la aprehensión la realizaron policías de Neza; después apareció la banda de asaltantes a transportistas dirigidos nada menos que por el comandante del Sector 19, Apolonio Vázquez, apoyado en su Jefe de Turno y sorprendidos cuando descargaban un camión con mercancía robada en Acolman.

Y apenas anteayer, apareció la gota que derramó el vaso cuando iracundos vecinos de la colonia Colosio y otras ubicadas a su alrededor, quemaron patrullas ante el intento de policías municipales por evitar que uno de sus “compañeros” y su esposa fueran presentados ante el Ministerio Público por intento de secuestro en agravio de una menor, sin dejar de mencionar en esta retahíla de calamidades el creciente número de ajusticiamientos en todos los rincones del municipio.

El grado de inseguridad a que se estaba llegando era tal que pese a que hace más de una semana, vecinos de la colonia Luis Donaldo Colosio, subieron a las redes la denuncia de una familia cuya hija menor estuvo a punto de ser secuestrada por dos sujetos que viajaban en un vehículos color plateado, sin placas y vidrios polarizados, advirtiendo a la población de su presencia, nadie en las filas policiales movió un dedo ni explicó a la aterrada población el por qué un vehículo con tales características podía circular sin placas, y a plena luz del día, en la más absoluta de las impunidades.

Ahora se sabe que el vehículo mostrado a detalle en las redes sociales era nada menos que el mismo donde se transportaban el elemento de la policía municipal y su esposa, que formaban parte de una banda de secuestradores. De ahí que podían circular con entera libertad y sin ser molestados, ¿adivine por quién? Atinó: por sus propios compañeros que buscaron impedir que su “colega” fuera remitido ante el Ministerio Público, situación que se hubiera logrado de no aparecer a escena elementos de la Marina.

El asunto, sin embargo, no se resuelve con la salida de Orea Romero y la llegada al cargo del Jefe de Región, Humberto Trejo –a quien desde aquí le deseamos la mejor de las suertes--; hay mucho que poner en claro como la presencia de los llamados “izquierdos”, delincuentes disfrazados de policías a las órdenes de los distintos Jefes de Sector, dotados hasta de patrullas con el único fin de robar a la ciudadanía y colaborar con las células de cárteles como Guerreros Unidos y La Familia Michoacana que operan en Ecatepec, de acuerdo a versiones de la procuraduría local. Debe también abordarse el asunto de la llamada “Hermandad” policiaca que desde hace años ejerce el mando y poder real en las filas policiales. Con la ayuda de las fuerzas castrenses y federales podrá hacerse mella a esta infiltración que acrecentó sus reales en el breve periodo de Orea Romero.

EL AYUNTAMIENTO ASEGURA A ALUMNOS DE EXCELENCIA.- Es grato enterarse que un total de mil 600 alumnos de los niveles medio superior y superior del municipio, cuentan ya con una póliza que los ampara contra cualquier accidente de tipo personal, lo que permite también a sus familias tener la tranquilidad de que estos buenos estudiantes no interrumpirán sus estudios en caso de que les suceda cualquier imprevisto.

Lo anterior como parte de la política en apoyo a la educación que viene aplicando desde el inicio de su mandato el alcalde Pablo Bedolla López, quien hace unos días hizo entrega de este programa extra a estos destacados alumnos durante ceremonia realizada en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec (TESE), a donde se dieron cita autoridades federales, estatales y locales, quienes junto con funcionarios municipales, padres de familia y profesores, atestiguaron la entrega de tales certificados de seguridad.

El beneficio se otorgó a los mejores promedios de 43 planteles de educación media superior y nueve universidades de la localidad. Cabe destacar que es la primera que se entrega tan innovador beneficio que busca cubrir cualquier eventualidad a que puedan enfrentarse estos estudiantes, mismo que alcanza una cobertura hasta por 150 mil pesos, brindando otros beneficios tales como indemnización por fallecimiento en accidente, invalidez por accidente total, pérdidas orgánicas, cada una hasta por 50 mil pesos; reembolso de gastos médicos por accidente de hasta 6 mil 250 pesos e indemnización diaria por hospitalización hasta por 300 pesos.

Cabe destacar que el evento fue aderezado con la presencia de una Banda Sinfónica acompañada de un ensamble de coros lo que le dio el toque cultural y artístico al evento, y mostró el sentido humanista que ha buscado endosar a sus políticas educativas el maestro Bedolla López, a través del área correspondiente del ayuntamiento.

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