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martes, 3 de noviembre de 2015

Instala el Estado de México Tres Agencias del M.P. Especializadas en atención de niños y adolescentes

• El gobernador y la presidenta del DIF nacional, Angélica Rivera de Peña, entregaron apoyos a personas con discapacidad, como sillas de ruedas, prótesis y 52 Unidades Móviles, además inauguraron simbólicamente cuatro casas de Día para Adultos Mayores.
• Angélica Rivera invitó al sector empresarial a sumarse a la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación, para que mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad tengan más oportunidades de trabajo.

Toluca, México, 03 de noviembre de 2015.- Durante la entrega de apoyos a personas que padecen alguna discapacidad, que encabezó la presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Angélica Rivera de Peña, el gobernador Eruviel Ávila Villegas informó que la entidad cuenta ya con tres agencias del Ministerio Público especializadas para la atención de situaciones legales de niñas, niños y adolescentes mexiquenses, con lo que el Estado de México se convierte en la primera entidad del país en cumplir con esta normatividad federal.
Eruviel Ávila indicó que con estas agencias ahora los procesos de adopción, de asignación de un hogar de acogida o un trámite de pre adopción, serán más agiles, y destacó que, además, ya se cuenta con agentes del Ministerio Público especializados y sensibles para el cuidado y atención de los niños.
“La UNICEF nos ha asesorado, ya hemos capacitado y hoy formalmente usted está dándole el banderazo simbólicamente a tres agencias del Ministerio Público especializadas para la atención de niñas, niños y adolescentes, es el primer estado que cumple con la ley federal en esta materia”, manifestó.
El gobernador mexiquense y Angélica Rivera también dieron el banderazo de salida a 52 Unidades Móviles para Personas con Discapacidad, para Sistemas Municipales DIF de la entidad, que ayudarán a trasladar con mayor comodidad a los mexiquenses que tienen alguna discapacidad y deben realizar terapia o asistir a consulta médica, ya que cuentan con elevador.
Además inauguraron simbólicamente cuatro Casas de Día para Adultos Mayores, ubicadas en Nicolás Romero, Acolman y dos en la ciudad de Toluca, espacios donde las personas de la tercera edad pueden realizar actividades culturales y recreativas.
El titular del Ejecutivo estatal anunció también que el próximo año el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México (DIFEM), será remodelado, gracias al apoyo del DIF nacional, y con ello seguir brindando servicios como terapias.
En las instalaciones del Diforama, en Toluca, la señora Angélica Rivera indicó que gracias a la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación, las empresas serán más incluyentes para que personas con discapacidad, adultos mayores y mujeres tengan las mismas oportunidades de trabajo, acción que se suma a la estrategia Abriendo Espacios, mediante la cual se ha logrado que más de 39 mil personas con discapacidad ahora formen parte del sector laboral, e invitó a los empresarios a sumarse a esta norma y brindar fuentes de trabajo para este sector de la población.
“Porque en el DIF estamos trabajando para apoyarlos, para sumarnos al esfuerzo del Gobierno de la República, para que tengan mejores oportunidades. Para que México siga avanzando con equidad, se necesita del trabajo y del talento de todos ustedes, y es muy importante que ustedes tengan un empleo digno para que puedan realizarse personalmente y para que también puedan ayudar a sus familias”, expresó.
En este evento también se entregaron prótesis y sillas de ruedas, y estuvieron presentes Laura Vargas Carrillo, directora del DIF nacional; Carolina Alanís Moreno, directora del DIF Estado de México, y el alcalde de Toluca, Braulio Álvarez Jasso.

Abrumadora deudas de municipios a proveedores

Edificarán 20 albergues en hospitales de la entidad

También se habilitarán 70 comedores comunitarios: GM

Se pretende evitar que familiares de pacientes estén fuera de los hospitales a expensas del clima y la incomodidad.

















El secretario de Salud, César Gómez Monge, informó que el gobierno mexiquense construye alrededor de 20 albergues en igual número de hospitales de los más concurridos, además de que habilitará más de 70 comedores comunitarios, a fin de que los familiares de los pacientes cuenten con un lugar para comer, pernoctar y asearse, en lugar de sufrir carencias y las inclemencias del clima.

Afirmó que estos albergues tendrán una inversión aproximada de 25 millones de pesos y ya se desarrollan los proyectos ejecutivos para su concreción, independientemente, requerirán alrededor de tres millones de pesos anuales para cubrir gastos de operación, electricidad, agua potable y mantenimiento.

Cada albergue tendrá capacidad para aproximadamente 25 personas, con cuartos y baños con sanitario y regaderas independientes para hombres y mujeres, así como sala de espera, cafetera, horno de microondas, agua potable, los cuales serán gratuitos para quienes demuestren que tienen un familiar hospitalizado y serán administrados por los voluntariados de los hospitales, quienes se encargarán de su mantenimiento.

Gómez Monge reconoció que ya se cuenta en Toluca con albergues de este tipo en los hospitales Nicolás San Juan, Adolfo López Mateos y Mónica Pretelini, los cuales se manejan con el voluntariado del padre Alfonso Carmona, por lo que los 20 nuevos se ubicarán en municipios como Atizapán, Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec, Villa Victoria y Valle de Bravo, entre otros

Destacó que algunos de estos albergues ya están en proceso de construcción y consideró que será a más tardar en marzo de 2016 cuando el gobernador mexiquense pueda inaugurarlos y ponerlos en servicio.

Respecto a los comedores comunitarios que el gobernador Eruviel Ávila ordenó se instalaran en los hospitales mexiquenses, indicó que ya se cuenta con 40 de 73 locaciones, muchos de ellos serán alquilados a cotos que fluctúan entre tres mil y cinco mil pesos mensuales y otras serán aportados por la comunidad sin costo.

Señaló que el proyecto está avanzado y a punto de firmarse los contratos respectivos para dotar los insumos necesarios para la operación de estos comedores comunitarios, con los cuales se beneficiará a alrededor de 100 personas diarias por comedor, es decir, más de siete mil personas diarias.

Los familiares de pacientes hospitalizados podrán asistir a estos comedores y por una cuota de entre siete y 10 pesos contar con alimentos sanos e higiénicos, lo que les presentará un ahorro importante, pues calculó que en promedio una persona que tiene un paciente en los hospitales gasta alrededor de 200 pesos diarios en alimentos y otros insumos.(S)


Teclo Pérez...


A pesar de ser conocido por la historia como José Ma. Morelos y Pavón, su verdadero nombre es José María Teclo Morelos Pérez. Consta en su acta de nacimiento. No es Morelos Pavón. Menos Morelos "y" Pavón, que denota cierta nobleza, como la que ostenta el juez Abad "y" Queipo, hijo de un conde español; ilegítimo, si se quiere, pero de estirpe aristocrática. A pesar de todo, su nombre de batalla triunfará sobre la realidad legal y, obedeciendo a sus deseos, la posteridad lo nombrará Morelos "y" Pavón, no Morelos Pérez, ni siquiera Morelos Pavón.
Tocado el tema de sus orígenes, madre e hijo se remiten primero a la casa paterna, como debe ser; a los Morelos, de vieja raigambre en el poblado de Zindurio, a escasos kilómetros al poniente de Valladolid, poco más allá de La Quemada (lugares hoy englobados en el casco urbano), en donde poseían no pocos terrenos. Allí había nacido don Manuel, el padre de José María, y los padres y abuelos de su padre, registrados todos en los libros de españoles.
En el tribunal del Santo Oficio, los inquisidores investigarían por obligación, más que por curiosidad, las raíces genealógicas del detenido. Sería necesario para ellos saber la clase de sangre corría por sus venas.
Fueron abuelos de su padre don José Jerónimo Morelos y doña Rosa María Martínez, según versión de Benítez. La señora había fallecido en 1751 y su entierro quedó registrado en el libro de españoles. Ibarrola, en cambio, sostiene que los abuelos se llamaron Diego Jerónimo Morelos y Juana Sandoval Núñez. Es probable que él sea el mismo, ya que en esa época se usaban hasta tres o cuatro nombres al mismo tiempo (José Diego Jerónimo), y ella, su segunda esposa. En todo caso, el patriarca tuvo seis hijos, todos -al parecer- con la primera; de los cuales son importantes para nuestro relato los dos últimos: uno, llamado como su padre, Jerónimo, y el otro, José.
Al llegar a la edad adulta, el joven Jerónimo casó el 15 de mayo de 1741 con Luisa o Lucía de Robles, "española", y tuvo como único hijo a José Manuel Morelos Robles, marido de doña Juana y padre del héroe. Doña Luisa o doña Lucía parece haber fallecido joven. En todo caso, Morelos, en el tribunal, declaró "que no se acordaba cómo se llamaba".
José Morelos, por su parte, el otro vástago del patriarca y hermano del anterior, casó en 1737 con doña Antonia Serafina de Ortuño, castiza; es decir, hija de español y mestizo (en recuerdo de la cual doña Juana llamó Antonia a su propia hija), y engendró a un hijo: Felipe Morelos Ortuño (primo de don Manuel Morelos y tío segundo del caudillo). Años después, don Felipe adquiriría una finca en Apatzingán; en la cual, como ya se dijo, su sobrino trabajaría en ella.
El héroe no mencionará a don Felipe en el tribunal del Santo Oficio, porque éste era estricto en sus cuestiones. Le habían preguntado por sus "tíos paternos", en el riguroso sentido de la palabra, no por sus "tíos segundos paternos"; es decir, por los hermanos, no por los primos hermanos de su padre. La respuesta de Morelos sería igualmente estricta. El tribunal le preguntaría más tarde por sus hijos, no por sus hijas, y él mencionaría sólo a aquéllos, no a éstas. Al final, sin embargo, lo haría, a manera de aclaración; lo que no importaría a los jueces.
En todo caso, los matrimonios de sus abuelos y tíos-abuelos, por parte de su padre, así como el nacimiento de sus descendientes, están asentados en los libros de españoles de la España americana, oficialmente llamada Nueva España, para diferenciarla de la España europea o antigua España.
El linaje se había mezclado con "castizas", según los libros; pero no es remoto que lo haya hecho también con las hermosas mestizas e inclusive con las dulces y bellísimas indias tarascas, ni que hayan incorporado posteriormente los nombres de éstas al registro de españoles.
2. LA CASA MATERNA
Y en cuanto a las raíces maternas, ya se ha hecho referencia al padre de doña Juana, el profesor José Antonio Pérez Pavón. ¿Quién era él? ¿Dónde nació? ¿Dónde hizo sus estudios? ¿Con quién se casó? ¿Cuántos hijos tuvo? Aquí sobresale la primera incongruencia. ¿Por qué él es Pérez Pavón y su hija Pavón Pérez? ¿O sólo Pavón?
En todo caso, don José Antonio inició sus estudios en Celaya -según Benítez- y los prosiguió en Querétaro, al cabo de los cuales presentó examen en la Universidad de México para recibir el grado de Bachiller en Artes; aunque Lemoine asegura que no se tituló.
Lejos de Apaseo, Guanajuato, de donde era originario, y de la vigilancia de su padre, el estudiante conoció a una gentil doncella llamada Juana María Estrada, de la que se enamoró y con la que contrajo secretamente matrimonio en 1744, cuando él tenía 18 años de edad. Es de suponerse que ella era más joven que él, quizá de 15 años de edad, lo usual en esa época.
¿Por qué la boda se llevó a cabo en secreto? A pesar del secreto, con el tiempo se haría "pública y notoria". En efecto, el señor José Antonio Vicente de Amaya declarará en 1790, a petición de Morelos, que "sabe como de público y notorio que (José Antonio y Juana María) fueron casados y velados".
En todo caso, el matrimonio tuvo una hija y un hijo: aquélla, al año del matrimonio, en 1745, en Querétaro, que recibió el nombre de su progenitora. El citado testigo Amaya agregará que los anteriores señores, "como tales, tuvieron por hija legítima a la expresada doña Juana Pavón", madre de Morelos. Cuatro o cinco años más tarde nacería Ramón, el segundo. La señora Pavón apenas puede recordar a su propia madre, pues ésta falleció en Querétaro a causa, al parecer, del alumbramiento de su hermano. Ella, tendría entonces entre 4 y 5 años de edad.
Don Lorenzo Zendejas, el padrino de Morelos, también declarará en 1790, a petición de éste, que la esposa de don José Antonio se llamaba doña Guadalupe Estrada. No es extraño que Juana María se haya llamado también Guadalupe. A partir de esta época, todas las mujeres mexicanas empezarían a llamarse María, Guadalupe o Juana, o tendrían los tres nombres a la vez. Otras personas testifican que se llamaba María Molina de Estrada o Juana María Molina. Su nombre completo, por consiguiente, debe haber sido algo así como Juana María Guadalupe de Estrada y Molina. Luego entonces, su hija Juana debió haberse apellidado Juana Pérez Estrada o, si se quiere, Juana Pérez-Pavón y Estrada-Molina, pero no simplemente Juana Pavón. ¿Por qué suprimió el apellido de su madre e invirtió el de su padre…?
Ninguno de los testigos admitirá haber conocido personalmente a la esposa de don José Antonio, con excepción quizá de don Lorenzo Zendejas, porque ella ya había fallecido en Querétaro, antes de que la familia emigrara a la rosada capital de Michoacán. De allí la diversidad de apelativos con que la mencionan. Morelos, por su parte, expresó ante el tribunal del Santo Oficio, en 1815, que "le parecía que se llamaba Guadalupe Cárdenas", confundiendo el apellido de su abuela con el de alguna otra mujer que debe haber cuidado a su madre Juana María y a su tío Ramón durante su infancia. El equívoco es explicable. Si doña Juana, que habla a su hijo en circunstancias acogedoras -conversación que se ve reflejada en el juicio sucesorio- tiene dificultades para recordarla, y si diferentes testigos la llaman con diferentes nombres, es lógico que el Caudillo llegue a tener más problemas al rendir su declaración en condiciones dramáticas, a los 50 años de edad, sin haberla conocido jamás.

Nadar de muertito


Enrique Quintana
La semana pasada, el presidente Enrique Peña le dijo lo siguiente a representantes de presidentes municipales al hablar sobre el tema de la seguridad:

“Esta es una tarea que compromete todos los esfuerzos de gobierno, porque lo que no se vale, lo que no es admisible para el orden particularmente municipal, es evadir la tarea pretextando no tener suficientes recursos, no tener suficientes capacidades y a veces hasta nadar de muertito y dejar que esta tarea vengan a hacerla otros”.

Fue literal. Pretextos puede haber muchos: no me alcanza; los policías son insuficientes; no tienen el perfil adecuado.

En fin, si se quieren respuestas del por qué no avanzar en materia de seguridad a escala municipal, la lista casi sería interminable.

Lo interesante es que el argumento de Peña se puede extender a muchos otros ámbitos.

Le refiero sólo dos, que están a la orden del día: la economía y la seguridad.

Empiezo con la segunda.

¿Por qué no hay un cambio realmente importante en materia de seguridad?

Porque es muy difícil cambiar el entorno en el que se desenvuelve la seguridad: municipios con policías corruptas; estados que no han desarrollado el mando único; tejido social roto en el que proliferan y se refugian los delincuentes; contrabando de armas de alto poder que benefician al lobby armamentista de Estados Unidos (EU); falta de recursos.

No cabe duda, si se quiere encontrar una explicación del por qué no se ha avanzado más en materia de seguridad, los argumentos abundan.

Y ya no se diga en la economía.

El crecimiento de 2.4 por ciento que probablemente tengamos este año es más que destacable porque EU va a crecer menos de lo previsto; porque hay inestabilidad financiera internacional; porque se cayó a la mitad el precio del petróleo.

Todos, argumentos convincentes y objetivos.

Casi en todos los órdenes, en la economía hay explicaciones del por qué no vamos más allá.

Pero lo mejor de este gobierno ha sido cuando esas explicaciones se han acabado y se buscó el ‘cómo sí’ hacer las cosas.

La refiero, por ejemplo, el caso de la reforma energética.

En un principio, el gobierno estaba instalado en el proyecto dereformar la Constitución para dejar el texto como estaba en los tiempos de Cárdenas. Se pensaba que era hasta donde se podía llegar.

Eso parecía lo posible. Y sin embargo, se pudo trascender.

Alguien tomó la decisión de ‘no nadar de muertito’ y avanzar.

Quizá, sin estar consciente de ello, el presidente Peña con su referencia de la semana pasada hizo una autocrítica de su gobierno y mandó un mensaje.

‘Nadar de muertito’ implica conformarse con el cambio que ya se dioen materia de las reformas estructurales. Para pasar a la historia pareciera no necesitarse nada más.

El problema es que si se deja el resto del sexenio a la inercia, es probable que la población rechace las reformas que no le representaron beneficios de corto plazo, y que quiera optar por las promesas del populismo, que amenazan con una regresión.

Si esta administración quiere realmente pasar a la historia, no puede ‘nadar de muertito’.

Tiene que arrojar lastres y bracear con fuerza para seguir adelante.

Si no lo hace, podríamos ver una regresión que haría historia.

¿Por qué Morelos usaba un paliacate?




La pañoleta anudada detrás de la cabeza es el símbolo identitario de José María Morelos y Pavón, sacerdote y militar insurgente, a quien se reconoce como líder de la segunda etapa de la guerra de Independencia de México.
Algunos historiadores creen que el uso de esta prenda podría deberse “a las constantes migrañas que sufría el caudillo, así como a la necesidad de protegerse del sol”, según señala un documento titulado Los rostros de Morelos, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, firmado por Mónica Barrón.
Por su parte, José Herrera, en Maestro y Discípulo, señala que padecía varias enfermedades, “posiblemente de origen nervioso”; en particular, un herpes que podía haber sido el causante de las “jaquecas tan espantosas, insoportables y violentas” que sufría.
Para tratar de aliviarlas, se ponía en las sienes unas yerbas húmedas y ataba “de su cabeza un pañuelo, un paliacate o una mascada, de preferencia húmedos”. Además, dice el autor, esas dolencias “lo perseguirán” durante toda su vida.
El caudillo, recuerda Lucas Alamán, en Semblanzas e ideario, era hijo de “un pobre carpintero” y procedía de una casta mezclada “de indio y negro, aunque en sus declaraciones se califica él mismo de español”.

Por otro lado, relata, en la nariz tenía una seña peculiar, la cual “era efecto de un golpe que se dio contra una rama de un árbol, siguiendo a caballo un toro, habiendo caído en tierra aturdido”.

Emplean a ancianos como `cerillos`

Cadenas comerciales han contratado a 3 mil adultos mayores

A sus casi 80 años Humberto Martínez Celis volvió a obtener un empleo, esta vez como empacador en un supermercado, en donde optimista trabaja para obtener un ingreso que le permita mantener a su hijo enfermo.
Hasta el momento, 3 mil adultos mayores trabajan como cerillos en tiendas de autoservicio de todo el país, informó Laura Hernández Navarro, coordinadora de programas de apoyo del Instituto Nacional para Personas Adultas Mayores (Inapam).
Los requisitos para trabajar como empacadores son: tener 60 años o más, ser pensionados del IMSS o del ISSSTE, toda vez que las empresas piden un respaldo de atención médica formal, así como un examen médico que certifique que cuentan con condiciones física y de salud para desempeñar el trabajo, indicó Laura Hernández.
Hasta el momento las cadenas de tiendas que han aceptado el trabajo de los adultos mayores como empacadores son Soriana, Chedraui, Gigante y Comercial Mexicana, con quien el Inapam formalizó su convenio este jueves.
Raúl del Signo, directivo de Comercial Mexicana, informó que esta empresa cuenta con 136 tiendas en donde podrán trabajar adultos mayores.
Por un día de trabajo de cuatro horas, los adultos mayores logran de 100 a 150 pesos, cifra que les sirve para compensar sus magros ingresos, reconoció don Humberto Martínez quien está a punto de cumplir 80 años con una pensión de mil 500 pesos.
Con habilidad, el hombre empaca los productos adquiridos por los clientes; "me gusta hacerlo, pues duré casi un año sin empleo, en todos lados me negaron el trabajo argumentando que soy un viejo, pero no por serlo ya no como o no tengo que mantener a mi hijo de 41 años de edad".
Instantes después, éste se acercó a su padre para abrazarlo cariñosamente, como si fuera un pequeño de ocho años, al tiempo que le p

Falta de respeto política de autoempleo para abuelitos




Carlos Welti Chanes, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México, consideró que las políticas de autoempleo para los adultos mayores que promueven los gobiernos son "una vacilada", porque las condiciones propias de la edad de estas personas se los impiden.

Argumentó que la ampliación de la vida productiva en la actividad económica es posible pero el deterioro que sufre el ser humano con el paso del tiempo es una realidad que no puede negarse, pero además su horizonte temporal es distinto al de personas más jóvenes.

"No puede tener el viejo el mismo interés por desarrollar una actividad que le permita la supervivencia como la puede tener un joven dedicado a la venta ambulante, por ejemplo", dijo.

A su parecer, es obligación de los gobiernos garantizarle a los adultos mayores un trabajo en las mejores condiciones posibles, pero no se le debe obligar a una persona que ha trabajado más de 50 años de su vida a tener un empleo, "la vida no sólo significa trabajar", dijo.

Comentó que si bien hay compañías que ofrecen oportunidades de trabajo a los adultos mayores, lo hacen para cumplir con este estándar de empresa social.

Lamentó que cada vez se disminuyen más los recursos para la atención de los viejos. Ejemplo de ello -dijo- son los del Instituto Nacional de Geriatría, pues tal parece que el presupuesto de egresos del 2016 tiene la intención de desaparecerlo.(S)

Última de pensiones


La semana pasada dedicamos tres colaboraciones a comentar acerca del documento que la OCDE publica acerca de la seguridad social en México. Decíamos que los cuatro puntos que recalca la institución son correctos: hay un costo importante del régimen de transición, son insuficientes los ahorros para los nuevos sistemas, la cobertura es muy escasa (por la informalidad), y el sistema está demasiado fragmentado (más de cien sistemas diferentes).

En esos artículos hice énfasis en que los problemas existen, pero distan de ser insalvables, o de exigir medidas draconianas. Primero, el costo del sistema de transición llegará, en su momento más complicado, a ser de 3 puntos del PIB más de lo que es hoy (es decir, llegará al doble del costo actual). Segundo, la insuficiencia de ahorro en los nuevos sistemas puede resolverse agregando el INFONAVIT a la suma final, e incrementando un punto al año la proporción del salario que ahorran los trabajadores. Tercero, la cobertura es efectivamente insuficiente, y se ha empezado a cubrir con programas sociales, que si se amplían a todos los informales implicarían cerca de un punto del PIB. Otra vez, es un costo importante, pero no imposible. Y, finalmente, la fragmentación existe, pero más del 90% de los pensionados están en dos sistemas: IMSS e ISSSTE, y cerca del 5% en los sistemas especiales del clientelismo: el RJP del IMSS (para sus trabajadores), CFE y PEMEX.

Destacados investigadores de estos temas discrepan. El profesor Alejandro Villagómez, experto en ahorro y autor del texto de SURA que referí el lunes 26 de octubre; Pedro Vásquez Colmenares, exfuncionario del ISSSTE y autor de Pensiones en México, la próxima crisis; el colega de estas páginas y conocedor del sistema financiero, Sergio Negrete Cárdenas (Econokafka); y el responsable de Consar, Carlos Ramírez, han expresado su desacuerdo conmigo. En diferente grado, para todos ellos hay un problema serio en pensiones que exige acciones, y éstas no van a ocurrir si no se transmite la inminencia del desastre.

Pero, con todo el respeto que tengo por los cuatro expertos mencionados, quiero dejar muy clara mi posición. El margallate de seguridad social que tenemos no vino del espacio exterior, sino que es resultado de decisiones de funcionarios que utilizaron los sistemas de pensiones como mecanismos de control político y mantenimiento clientelar. Sufrimos, además, del mismo defecto de todos los sistemas de seguridad social del mundo: se menospreció la capacidad humana para extender la vida. Sin embargo, con todo y ello, nuestro sistema de seguridad social es mucho menos problemático que cualquiera de Europa Occidental e incluso que varios de este mismo continente.

Hay, además, algo que no enfatizan ni los expertos ni la OCDE y que a mí me parece fundamental. Lo escribí cuando revisaba la crisis de las finanzas públicas en general (el 22 de septiembre): en el tema de pensiones, “un trabajador del sector público vale dos veces y media lo que uno privado, pero si trabajó en el IMSS, vale más de cuatro veces, y en PEMEX, más de seis.”

Y por eso mi indignación con el “tsunami de las pensiones”. Crear terror para impulsar una reforma que nos cargue el costo a quienes trabajamos en el sector privado sería una injusticia brutal. Con nuestro trabajo se financió, en lo que pudo, el IMSS, pero también de nosotros salieron las pensiones de los trabajadores del IMSS, la CFE y PEMEX, y los afiliados al ISSSTE. Y ahora van a proponer que paguemos también el ajuste. Pues no. De ninguna manera. Ya estuvo bueno.
Y eso es lo que tengo que decir al respecto.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey

Twitter: @macariomx

TV Mex. Eruviel Ácila inaugura tiendaLiverpool en Tlalnepantla