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martes, 15 de noviembre de 2022

Con radio y un teléfono controlan desde tierra los vuelos en el AIFA

En el Aeropuerto de Santa Lucia, diseñado para desahogar el tráfico aéreo del Aeropuerto Benito Juárez, operan actualmente tres pistas: dos para aterrizaje y despegue para aeronaves civiles y una para uso militar

 



Por MANUEL LÓPEZ

Un radio comunicador y un teléfono fijo es suficiente para coordinar los vuelos militares que despegan del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), en el Estado de México.

A pesar de ser uno de los proyectos emblema del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, la baja demanda de operaciones que se registran a ocho meses de su inauguración mantiene a los controladores prácticamente sin trabajo.

Aquí cada media o una hora reciben solicitudes para permitir la salida o llegada de aeronaves militares y civiles que conviven dentro de la terminal, en el resto del tiempo solo monitorean las aeronaves.

“Las actividades que realizamos es control terrestre de las aeronaves en estrecha coordinación con la torre civil… Por frecuencia y por vía telefónica para cualquier situación que se pudiera presentar”, señala Absalón Sánchez, teniente controlador de vuelo de la torre militar de Santa Lucia.

La Silla Rota tuvo acceso a la torre de control militar, una de las dos que operan en el AIFA; la primera, de 88 metros, construida específicamente para controlar los despegues y aterrizajes comerciales, y la segunda, de 36 metros de altura, para las aeronaves que se resguardan dentro del campo militar de Santa Lucia.

“Nosotros canalizamos las aeronaves por las calles de rodaje hasta antes de la pista y para su despegue les indicamos que cambien a una frecuencia ya establecida con torre Santa Lucia”, explica el teniente Abasolón desde lo alto de la torre de control en el campo militar Santa Lucia.

 

“De aquí se puede controlar tanto aire como tierra porque tenemos los equipos y la tecnología con un alcance de 60 millas náuticas suficientes para dar control seguro a las aeronaves… aquí no hay ningún conflicto y todo es en estrecha comunicación y dando siempre la separación correcta conforme a la normatividad internacional aeronáutica”, dice.

Con 23 años de servicio militar, el teniente Absalón ha pasado los últimos 4 años y medio en el municipio de Tecámac coordinando los vuelos militares que realizan sus compañeros de la Fuerza Aérea, y ahora colaborando con la coordinación de vuelos comerciales.

“Empecé con un proceso de admisión, una serie de exámenes físicos, psicológico y cultural. Los controladores de la Fuerza Aérea estudiamos en el Colegio del Aire. Aquí ningún trabajo es fácil, cada uno tiene su grado de complejidad, pero preparándonos constantemente y haciendo lo que nos gusta todo resulta sin problema”.

“Nosotros los canalizamos a la pista militar, luego los canalizamos con torre Santa Lucia para que de acuerdo con las instrucciones de controlador de tráfico aéreo civil ellos los canalicen para su despegue de pista”, explicó.

En un terreno de más de 3 mil hectáreas lo mismo se puede ver despegues de un Boeing 737 o un Airbus A320 que un Hércules C-130, caza, Esparta de carga, 737 de pasajeros militares y aeronaves de adiestramiento como F5, T-6C e inclusive helicópteros.

“Es la base área más importante y más grandes que hay en el país”, comenta el teniente.

Para las operaciones militares, la torre de control cuenta con 15 controladores aéreos para cubrir un servicio de 24 horas. Aquí no hay espacio para descanso o pestañeos; todos se encuentran alerta ante posibles conflictos en el aire.

“Es un aeropuerto internacional, entonces tiene que estar operando las 24 horas del día, los vuelos son día y noche y por consiguiente nos vamos relevando por turnos para tener un descanso y estar al 100 por ciento en nuestro trabajo”, comentó.

Sin incidentes operaciones militares y civiles en AIFA

A pesar de desafío que representa coordinar vuelos comerciales, de carga y militares, la coordinación entre ambas torres de control ha permitido realizar las operaciones sin incidentes.

“No ha habido ninguna complicación, ha ido un trabajo excelente entre controladores civiles y militares, todo con estrecha coordinación y armonía”, dijo.

Para poder despegar de esta terminal es necesario plantear un programa de vuelo que es recibido por las bases de control, quienes tras llegar la hora próxima al despegue coordinan las maniobras en las pistas de rodaje.

“El piloto nos llama a nosotros para pedirnos la pista en uso para conocer qué pista se está usando el aeropuerto y más datos como temperatura corrección altimétrica, dirección e intensidad del viento”

“Después nos solicita rodaje que no es más que le indiquemos por dónde se tiene que dirigir hacia la pista que esta para despegar, se le da los datos y antes de que ingrese a la pista se le indica que cambie a la frecuencia con Torre Santa Lucia para que le autorice el despegue, ellos de acuerdo con la intensidad de tráfico que tengan lo autorizan o lo detienen un momento para darle la separación correcta con las demás aeronaves”, comenta.

Dentro de la terminal todos los días se realizan vuelos de adiestramiento y logísticos para el traslado de carga o de personal militar hacia diferentes partes del país, además de las operaciones comerciales que pretenden dar vida al nuevo aeródromo.

“Es un orgullo para mi y todos mis compañeros que estamos aquí en Santa Lucia colaborar en la seguridad de las aeronaves en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles”.

 

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