El empresario fue elegido por el virtual presidente electo para ser jefe de Gabinete, un puesto en el que la frase 'conflicto de interés' puede ser su mayor obstáculo.
Alfonso Romo, jefe de Gabinete del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador
El jefe de Gabinete del virtual presidente electo Andrés Manuel López Obradorserá un magnate y exjinete olímpico de salto ecuestre, que apostó con tino político por el abanderado de Morena y ahora tendrá que mostrarse cauto para evitar conflictos de intereses.
Alfonso Romo, quien alguna vez fue uno de los hombres con mayor fortuna de México, cayó en la exclusiva lista de personas más ricas cuando una serie de inversiones de alto riesgo en biotecnología salió mal.
Pero donde no se equivocó el empresario fue en apoyar a López Obrador, cuya victoria con más del 50 por ciento de los votos el pasado 1 de julio cambio el paisaje político de México.
Romo comenzó a respaldar al exjefe de Gobierno poco antes de su fallida campaña presidencial del 2012.
Ahora, el empresario está listo para estar en el centro de una administración que promete dar pasos audaces en la lucha contra el crimen y la corrupción mientras considera cambios en importantes sectores de negocios.
Días antes de las elecciones del 1 de julio, López Obrador llamó a Romo para que se desempeñara como jefe de Gabinete. El nuevo Gobierno entrará en funciones el próximo 1 de diciembre y antes de esa fecha, el empresario codirigirá al equipo económico en la transición entre administraciones.
En entrevista aseguró que no esperaba encontrar conflicto alguno que le impidiera asumir el cargo, pero subrayó que no estaría dispuesto a vender sus empresas.
Algunos observadores políticos aún se sorprenden de cómo el jinete que compitió en los Juegos Olímpicos de 1996 y 2000 saltó al Gabinete del primer presidente izquierdista de México en décadas.
Hasta ahora, la nominación de Romo ha sido una opción inteligente para López Obrador: sus credenciales en el mundo de los negocios han ayudado a calmar la oposición del sector privado, considerado uno de los mayores críticos de AMLO.
"Esa fue mi chamba desde enero del año pasado", dijo Romo. "No te digo (que haya una) total aceptación, sino una gran parte del sector privado entendiendo mucho más lo que estamos planteando", agregó.
El empresario también ayudó a López Obrador a ganar fuerza en los prósperos estados del norte de México, donde había tenido poco apoyo en campañas anteriores.
Cuando pase a formar parte del Gabinete, Romo tendrá que sortear posibles conflictos de intereses entre su trabajo político y su actividad empresarial.
Grupo Plenus, en el que se desempeña como presidente del Consejo, tiene inversiones en biotecnología, educación y servicios financieros, entre otros sectores.
Además, también es dirigente honorario de la casa de bolsa Vector.
Romo comentó que los potenciales conflictos de interés fueron una de sus principales reservas a la hora de aceptar el rol de jefe de Gabinete.
"Creo que no tengo nada que me impida (serlo), pero voy a ser muy cauteloso (...), no quiero lastimar a Andrés Manuel", indicó. "Si veo que en el camino no se puede, me salgo".
López Obrador prometió aumentar la presión para acabar con la corruptela, y México ha reforzado en los últimos años las reglas en torno a estas situaciones, expresó Rodrigo Montes de Oca, investigador del Baker Institute Mexico Center, en Houston.
La legislación mexicana requiere que los servidores públicos hablen cuando tengan un conflicto de intereses, y que ellos mismos se hagan a un lado del proceso en cuestión.
El amplio alcance de las tareas del jefe de Gabinete lo convierte en un trabajo particularmente delicado, agregó Montes de Oca. Romo enfatizó que cree que el tema es manejable, pero que está revisando la situación legal y destacó que no tiene roles operativos en sus empresas.
Obstáculo por obstáculo, salto por salto
La incursión de Romo en la política es un paso más en una carrera llena de giros: compró la fábrica Cigarrera La Moderna por 85 millones de dólares en 1985. El fin de los controles del precio del tabaco ayudó a aumentar su valor, dijo, y vendió la compañía en 1997 por mil 700 millones de dólares.
El negocio era una gran fuente de empleo local, explicó Romo, quien señaló que ninguno de sus campos de tabaco fue atacado durante el levantamiento armado zapatista de la década de 1990.
"Todas mis empresas siempre han tenido un contenido social", afirmó, explicando su afinidad con López Obrador.
Usó las ganancias de la venta de la compañía tabacalera para financiar aSeminis, uno de los mayores productores de semillas de frutas y hortalizas. Esa empresa se cargó de deudas, y Romo la sacó del mercado en 2003 antes de que se la vendiera al gigante de la tecnología agrícola Monsanto.
La serie de transacciones detonó una amarga batalla legal con su suegro,Alejandro Garza, cuya familia lanzó el embotellador y minorista FEMSA (Fomento Económico Mexicano).
La controversia agrió las relaciones de Romo con algunos hombres de negocios en Monterrey, según lo expuesto por medios locales.
Romo aclaró que la pelea fue una disputa contractual menor y negó informes de disputas con los industriales de la ciudad. "Me llevo de maravilla con todos los empresarios", afirmó.
En su trayectoria, Romo incursionó en política, apoyando al presidente Vicente Fox, abanderado del PAN, que acabó en el 2000 con más de siete décadas ininterrumpidas de gobiernos priistas.
En 2011, a través del político Dante Delgado, conoció a López Obrador mientras preparaba su segunda campaña para la presidencia, recordó Abel Hibert, un viejo socio comercial y asesor del exjefe de Gobierno.
El empresario fue atraído inmediatamente por el izquierdista, recordó Hibert. Estuvo involucrado en su campaña del 2012, pero reforzó sus esfuerzos para la candidatura de este año.
Su tarea de campaña más importante fue atraer a los empresarios. Las promesas de López Obrador de revisar los contratos de energía y la oposición al Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), con un valor de 13 mil millones de dólares para la capital, asustaron a muchos de ellos.
Un hito clave se produjo cuando el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), un grupo compuesto por algunas de las empresas más grandes de México, mantuvo una reunión con el entonces candidato presidencial, apuntó Romo.
"El hecho de que (Romo) saliera y hablara de quién era el verdadero López Obrador fue un factor importante para conseguir que muchos de los líderes empresariales de México fueran neutrales o se pusieran de su lado", explicó James Jones, exembajador de Estados Unidos en México que conoce a Romo desde la década de los noventa.
Superadas las elecciones, Romo está ansioso por volver al salto de obstáculos que dejó en suspenso unos meses antes de los comicios. Ve grandes paralelismos entre el deporte y su nueva vocación.
El empresario asegura que en las competiciones ecuestres hay que tener paciencia para superar obstáculo por obstáculo. "La política es lo mismo", agregó.
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martes, 10 de julio de 2018
jueves, 19 de febrero de 2015
Aceite de ricino: el petróleo verde de Alfonso Romo
México.- Alfonso Romo es un empresario disruptivo y polémico que como ingeniero agrónomo ha sabido combinar su agenda de negocios (y recursos) con su pasión por la tecnología y el campo. Creó el 95 Seminis (el acervo más grande de semillas del planeta) y fundó con el científico Craig Venter en EU la empresa Synthetic Genomics que desarrolló los primeros organismos vivos artificiales (biología sintética).
Hace unos años creó la firma Enerall, dedicada a convertir suelos calcáreos en áreas de cultivo intensivo (con una parte de molienda de piedra y otra de tratamiento de suelos).
Todo comenzó con mil 700 hectáreas en Tizimín (Yucatán), donde han sembrado ajonjolí, maíz, caña, soya y su planta estrella, la higuerilla. De este arbusto se extrae el aceite de ricino, que se usa en la industria química y automotriz. ¿Su precio? En el mercado internacional cotiza a 60 dólares el barril (si lo comparáramos con uno de petróleo). “También es un excelente producto para biodiésel, ya que es el único que no compite con la alimentación humana”, aclara Romo.
En este proyecto (entre tecnología y puesta en marcha) lleva invertidos unos 15 mdd. Ahora ha reunido de un grupo de inversores otros 50 mdd para aumentar el área de siembra en esta zona. “Todo fue con capital de riesgo para cambiar los paradigmas del uso de suelo en el país”, dice desde el corporativo de Vector en el DF.
Actualmente están armando un proyecto conjunto con el gobierno yucateco y la Secretaría de Agricultura para usar este modelo como desarrollo de pequeños agricultores. “La tecnología no vale nada, lo importante es el cambio social y patrimonial de este proyecto”, señala. Por ejemplo, un ejidatario con 20 hectáreas recibe la tecnología en su predio y luego recibe una renta por su terreno (que aumenta su valor porque se convierte de improductivo en productivo) más un 50% de las ganancias de lo que se produzca y todo sin necesidad de trabajar personalmente en ellas, ya que es mediante cosecha mecánica. “Es como si hubieran comprado acciones de Cemex”, agrega el empresario regio.
Este proyecto es replicable a todo el país como modelo de negocios y como un plan de modernización de los ejidos y aumento sustancial de su plusvalía. Habrá que ver cuánto avanza en el convencimiento de autoridades y ejidatarios en el resto del país.
Hace unos años creó la firma Enerall, dedicada a convertir suelos calcáreos en áreas de cultivo intensivo (con una parte de molienda de piedra y otra de tratamiento de suelos).
Todo comenzó con mil 700 hectáreas en Tizimín (Yucatán), donde han sembrado ajonjolí, maíz, caña, soya y su planta estrella, la higuerilla. De este arbusto se extrae el aceite de ricino, que se usa en la industria química y automotriz. ¿Su precio? En el mercado internacional cotiza a 60 dólares el barril (si lo comparáramos con uno de petróleo). “También es un excelente producto para biodiésel, ya que es el único que no compite con la alimentación humana”, aclara Romo.
En este proyecto (entre tecnología y puesta en marcha) lleva invertidos unos 15 mdd. Ahora ha reunido de un grupo de inversores otros 50 mdd para aumentar el área de siembra en esta zona. “Todo fue con capital de riesgo para cambiar los paradigmas del uso de suelo en el país”, dice desde el corporativo de Vector en el DF.
Actualmente están armando un proyecto conjunto con el gobierno yucateco y la Secretaría de Agricultura para usar este modelo como desarrollo de pequeños agricultores. “La tecnología no vale nada, lo importante es el cambio social y patrimonial de este proyecto”, señala. Por ejemplo, un ejidatario con 20 hectáreas recibe la tecnología en su predio y luego recibe una renta por su terreno (que aumenta su valor porque se convierte de improductivo en productivo) más un 50% de las ganancias de lo que se produzca y todo sin necesidad de trabajar personalmente en ellas, ya que es mediante cosecha mecánica. “Es como si hubieran comprado acciones de Cemex”, agrega el empresario regio.
Este proyecto es replicable a todo el país como modelo de negocios y como un plan de modernización de los ejidos y aumento sustancial de su plusvalía. Habrá que ver cuánto avanza en el convencimiento de autoridades y ejidatarios en el resto del país.
Por
elmexiquensehoy
a la/s
febrero 19, 2015
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