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lunes, 4 de marzo de 2013

En Los Arcos, Ecatepec

Corrupción y abusos en Oficialía Conciliadora y policía; detienen y quitan cámara a director del mexiquense

La titular de la oficina, quien dijo llamarse Verónica Rodríguez cuando sus apellidos reales son Maya Pineda, al verse descubierta que pretendía cobrar mil pesos por cada joven que había sido detenido en una fiesta, y no extender recibo alguno, ordenó detener a nuestro director y decomisarle su cámara con la que tomaba fotografías de los hechos

Por Juan Manuel Padrón Lara

Ecatepec, Méx.- Cuarenta adolescentes detenidos por celebrar una fiesta sin permiso y presuntamente alterar el orden público, así como más de una veintena de motocicletas, sumaban las cuentas alegres para la oficial conciliadora de la Delegación Los Arcos, municipio de Ecatepec, que se identificó como Verónica Rodríguez, porque no portaban gafete alguno que la ubicara con su nombre real y su cargo como servidora pública municipal.

Posteriormente un padre de familia me aclaró: “se llama Verónica Maya Pineda, es una comerciante de la justicia, dice que liberará a nuestros hijos, pero que el pago lo haremos a ella directamente”.

En los pasillos, padres de familia y personas que buscaban recuperar sus vehículos habían comentado a quien esto escribe, que “la cuota que está marcando la licenciada por dar la atención a los padres de familias era de mil pesos y similar cantidad para los dueños o quienes trataran de recuperar sus motos”.

Antes por vía telefónica, una persona llamó a la redacción de MEXIQUENSE para que enviaran un reportero a la Oficialía Conciliadora de los Arcos y se conociera el negocio, diríamos súper negocio, que estaba realizando ese día la oficial conciliadora y la policía del sector.

Mi arribo al lugar donde se presumía se estaba dando la corrupción a lo grande, fue casi de inmediato porque me encontraba por la zona, desde luego con mi cámara al ristre, es decir llegué tirando flachazos, lo cual llamaron la atención de Verónica Rodríguez, como se identificó la oficial conciliadora, que a gritos encaró al reportero señalándole que estaba prohibido tomar fotografías en el lugar, y al desatender su llamado, ésta de inmediato llamó a policía de la oficina adjunta, que como gallinas contaban a los chavos que tenían hacinados en un cuartucho que presumo es la galera de detenidos.

Sin advertir que estaban cometiendo un delito, los elementos policiacos me arrebataron la cámara, mientras yo insistía que su actuar era un atropello a la libertad de expresión, pero la oficial conciliadora a gritos respondía para justificar su proceder a todas luces arbitrario: “así como tú, diariamente vienen chavos que se cuelgan una cámara y que se dicen periodistas y tratan de extorsionarnos”.

Pero licenciada no estoy cometiendo ningún delito, sólo estoy cumpliendo con mi trabajo, le explicaba, inclusive le mostré mi credencial del periódico como director general de este medio y la del IFE, pero la mujer insistía, “no te conozco ni tampoco a tu periódico”.

“Es mi segundo turno que cubro, acabo de llegar”, respondió de manera altanera cuando le pregunté de donde venía: “Soy de Ecatepec y vivo en Jardines de Morelos”.

Afortunadamente a una llamada de mi parte al secretario municipal, licenciado Sergio Díaz, evitó continuara la agresión, porque a su vez este habló con la coordinadora de las oficialías conciliadoras y ordenó se me permitiera trabajar libremente.

Mi cámara me fue devuelta, pero descompuesta y sin la memoria donde estaban las fotografías que había tomado. Ante mi reclamó respondió: “Se la pagaré, aunque me quede sin mi quincen”.

Ante la actitud de los elementos policiacos que me mantenían rodeado de manera amenazante, opté por retirarme, ya sin el material fotográfico que probaba cómo tenían detenidos hacinados a más de cuarenta jóvenes, en su mayoría menores de edad al igual que las motocicletas quitadas a sus conductores, por presuntamente carecer de documentos para circular.

Lo que aquí describo es un hecho que retrata los actos de corrupción y abusos de autoridad que ocurren de manera cotidiana en las Oficialías Conciliadoras en contubernio con la policía.