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lunes, 11 de mayo de 2015

¿Discurso o acciones inmediatas vs. la corrupción?

El compromiso contra la corrupción puede demostrarse, desde hoy, con acciones concretas e inmediatas y no sólo con discursos de campaña:

Por Armando Salinas Torre


Nombrar a un contralor que verdaderamente goce de probada independencia e imparcialidad, así como de la plena libertad, autonomía y apoyo para nombrar a su equipo de colaboradores, no sólo en su propia dependencia, sino en los órganos internos de control de las dependencias y entidades de la administración pública, y la instrucción supervisada a todos los secretarios de Estado, principalmente a los más cercanos, para facilitar las funciones de dicho funcionario.

Estas acciones inmediatas demostrarían el compromiso efectivo de las autoridades en cualquier ámbito de gobierno, sin esperar a que se aprueben las reformas legales en la materia y su consiguiente implementación.

De acuerdo con la respuesta que dio el auditor Superior de la Federación en una entrevista, y con la cual coincido, se requerirá de un par de años para comenzar a observar algunos resultados de la reforma aprobada recientemente por el Congreso de la Unión en materia de combate a la corrupción; sin embargo, no es indispensable esperar la aprobación de las mismas, para que comencemos a llevar a cabo acciones inmediatas y eficaces en esta materia, como a las que me he referido.

Si bien es cierto que necesitamos que la ley garantice la autonomía, imparcialidad y fuerza coercitiva de las facultades de un contralor o auditor, también es cierto que, a pesar de los grandes esfuerzos que hemos hecho los mexicanos para construir un sistema legal cada vez más completo, para satisfacer dichas cuestiones, también lo es que más allá de los compromisos legales, el más eficaz de los compromisos son las propias convicciones personales, y si no hay tales convicciones, no hay garantía legal que sea insuperable.

De poco o nada servirá que se requiera que el nombramiento del secretario de la Función Pública sea ratificado por una mayoría calificada del Congreso de la Unión, si en la actualidad tenemos diversos nombramientos similares que no garantizan, en los hechos, las condiciones de la imparcialidad y autonomía que demandan sus cargos y de sus colaboradores.

De poco o nada sirve que en la ley se encuentre garantizada la coercitividad de sus facultades y funciones, si quienes deben facilitarlas y cumplir sus mandatos con diligencia tienen instrucciones contrarias o sólo atienden lo mínimo para cubrir las apariencias.

Necesitamos un cambio en la política pública contra la corrupción que sea, incluso, un referente para la vida privada de la sociedad. Dicho cambio no debiera ocurrir hasta que sean aprobadas las reformas legales e incluso se constituyan los órganos que se prevén en la misma.

En tanto no se implementen acciones inmediatas, contundentes y verdaderas contra la corrupción, los hechos han demostrado continuidad en la historia de la cual los mexicanos nos sentimos avergonzados y víctimas constantes de esa situación que, tarde o temprano, salvo contadas excepciones, la padecemos todos.

En la actualidad no se trata sólo de cumplir con las formalidades que exige la ley en este combate a la corrupción, sino renovar la política que logre cumplir los principios de la legislación vigente, y lo que se pretende tutelar y alcanzar con la reforma constitucional contra este flagelo que debilita y afecta a la sociedad.

A nuestro país de poco o nada le sirve que se aumente el número de sanciones administrativas o de investigaciones abiertas en el combate a la corrupción, si no se combaten las prácticas que en verdad son un cáncer social, sin menoscabo de que todas las conductas ilegales sean sancionadas; pero es evidentemente injusto, a la vista de cualquiera, que se sancione a una servidora pública, con un nivel de ingreso medio, como una secretaria que incumple con la obligación de rendir su declaración patrimonial, en tanto que el órgano interno de control omita investigar y sancionar el favorecimiento del otorgamiento de contratos a empresas privilegiadas y en condiciones desfavorables al interés público.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Discurso del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, durante la Firma del Pacto por México

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.´

Quiero saludar, con respeto, al Presidente de la Cámara de Diputados y al Presidente de la Cámara de Senadores. A los señores Dirigentes de los partidos políticos en nuestro país. A sus Principales fuerzas.

De igual forma, saludo con respeto a los señores Gobernadores. A Gobernadores electos. Al Jefe de Gobierno electo del Distrito Federal. Todos ellos con origen en distintas expresiones políticas.
Saludo a los señores Coordinadores Parlamentarios de distintas fuerzas políticas que están, hoy, aquí presentes. Con respeto, también, saludo a la representación, en actores políticos distinguidos, de las distintas fuerzas políticas de nuestro país.

A todos, les saludo con afecto y reconocimiento por este encuentro, sin duda, inédito, pero que representa un gran paso para impulsar la trasformación de nuestro país. Es el punto de encuentro y de coincidencia que, realmente, aplaudo, celebro, y que sea para el bien de México.
México comienza una nueva etapa de su vida democrática. Ha llegado el momento del encuentro y del acuerdo. Ha llegado el momento de dar el siguiente paso en el perfeccionamiento democrático: Transitar del sufragio efectivo al gobierno eficaz.

En este propósito, los actores políticos deben, o debemos, caminar juntos.
Debemos dialogar para construir consensos. En esta hora decisiva de la vida de la República se requiere que los políticos hagamos de las coincidencias la base para alcanzar los acuerdos esenciales.
Se necesita que la pluralidad y la diferencia de visiones, en lugar de ser obstáculo, permitan el ascenso de México, enriquezcan el proyecto de Nación que todos queremos para el Siglo XXI.
Como Presidente de la República, estoy plenamente convencido que gobernar en democracia significa estar atento y escuchar a las diversas voces que expresan el sentir de los mexicanos.

He señalado, con plena convicción, que seré un Presidente democrático. Esto significa voluntad absoluta para conciliar posiciones. Voluntad para anteponer, invariablemente, el interés superior de la Nación. Pero la voluntad es, apenas, un primer pasó. Debe ser respaldada con acciones concretas, con hechos e iniciativas, que son lo que hoy nos reúne aquí, en el histórico Castillo de Chapultepec.
Como Presidente de México, estoy comprometido en hacer mi parte. Me propongo ser un factor de encuentro, de unidad, de diálogo propositivo y constructivo.

El bien superior de la República nos obliga a construir ya, sin demoras, los acuerdos básicos para emprender la gran transformación de México.

Por estas razones, celebro que los Presidentes de los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática, se hayan reunido el pasado jueves, para reiterar su compromiso de impulsar un gran acuerdo nacional.

Estos acercamientos, debo reconocerlo públicamente, dieron pauta a algunas de las decisiones presidenciales que anuncié, el día de ayer, con motivo de la
Toma de Posesión del Titular del Ejecutivo.

Es una gran muestra de madurez y seriedad política, que apenas en unos días estemos hoy suscribiendo el Pacto por México. Hago votos porque a esta a iniciativa se sumen, también, otras fuerzas políticas.
Saludo la presencia en este encuentro del Partido Verde Ecologista, a través de sus representantes, como observador de este acuerdo y los invito para que, en próximos días, a este partido y a las otras expresiones políticas decidan, también, adherirse al mismo.

Celebro que los Coordinadores Parlamentarios de las principales fuerzas políticas en la Cámara de Diputados y de Senadores, hayan hecho suya esta iniciativa.

Su compromiso, su decisión y sensibilidad política serán muy valiosos para llevar este gran pacto al Congreso de la Unión, y poder traducirlo en nuevas leyes para México.

Celebro, igualmente, el respaldo a este acuerdo de los señores Gobernadores, del Jefe de Gobierno electo del Distrito Federal, de los Jefes Delegacionales, de Legisladores y de autoridades municipales.

Como lo expresé ayer en mi mensaje a la Nación, el Gobierno de la
República ofrece participar con entusiasmo para que este acuerdo, que hoy se suscribe, se materialice y sea una realidad.

En cumplimiento a mi palabra, asisto a la firma de este Pacto, insisto, inédito y trascendente, que dará viabilidad y rumbo a las transformaciones que México ya no puede ni debe postergar.

La importancia de este Pacto radica en que los partidos políticos, con base en sus propias agendas, han decidido privilegiar coincidencias y ponerlas por escrito. Él Pacto, como se ha dicho, incluye cinco acuerdos esenciales para la vida nacional.

Primero. Transformar a México en una sociedad de derechos; que todos los mexicanos puedan ejercer los derechos que reconoce nuestra Constitución.

Segundo. Fomentar el crecimiento económico, el empleo y la competitividad. El objetivo es generar las condiciones para que México crezca a su verdadero potencial.

Tercero. Lograr la seguridad y justicia; es decir, hacer realidad el anhelo y derecho de los mexicanos de vivir en un entorno de paz y de tranquilidad.

Cuarto. Incrementar y comprometer transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción.

Y quinto. Perfeccionar las condiciones para una gobernabilidad democrática. Con base en estos cinco grandes acuerdos, los actores políticos han logrado sentar las bases de una agenda de consenso, cuyo objetivo superior es el bien del país.

Señoras y señores:

La Firma del Pacto por México demuestra que los mexicanos sí podemos ponernos de acuerdo.
Es prueba inequívoca de que con voluntad política y visión compartida de futuro, la transformación de nuestro país será posible.

Más allá de buenos propósitos es, ésta, una iniciativa visionaria, que nos permitirá construir el futuro a partir de objetivos compartidos por las distintas expresiones políticas.

Es un acuerdo innovador que impone metas precisas y plazos concretos para lograrlas. Ésta, sin duda, es una señal de seriedad y del compromiso que hoy se asume. Además, es un acuerdo realista, que detalla las instancias e instrumentos para llevarlo a cabo, del papel al terreno de los hechos.
Este acuerdo no sustituye ni limita el proceso legislativo. Al contrario. Lo fortalece y abre una nueva vía para encontrar acuerdos y construir mayorías.

Es un Pacto que le da estabilidad, certeza y rumbo a México, que blinda de coyunturas político-electorales los asuntos esenciales del país. Pero lo más importante. Es un Pacto que alienta la unidad dentro de la pluralidad.

En pocas palabras, el Pacto por México es el proyecto de país que todos los aquí presentes compartimos y respaldamos.

De este tamaño es su importancia. De este tamaño es el compromiso que hoy asumimos con los mexicanos. Estoy convencido que el Pacto por México trascenderá en nuestra historia.

Por primera vez se logra un acuerdo que no surge de la necesidad de enfrentar una emergencia, sino de la voluntad explícita de transformar al país.

El Pacto por México es hoy un gran acuerdo político. La siguiente etapa será convertirlo en un gran acuerdo social.

Quienes firmaremos este documento, invitamos desde ahora a las organizaciones de la sociedad civil, a investigadores y académicos, a líderes sindicales y empresariales, a medios de comunicación, para que se sumen y se adhieran a este Pacto por México. Pero, especialmente, invitamos a todos y a cada uno de los ciudadanos a que conozcan este Pacto, a que lo hagan suyo e impulsen su realización.

A través de las redes sociales y distintas plataformas tecnológicas, se abrirá este Pacto por México a la sociedad. Todos podrán firmarlo y sumarse a la gran transformación por México.
El Pacto, no es sólo de las fuerzas políticas. Deseamos todos que sea el Pacto de todo México, en el que todo México esté incluido.

El que sea hecho, este Pacto, de toda la sociedad mexicana, para impulsar la transformación de México a partir de reconocer que éste, es el tiempo de México.
Muchas gracias