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miércoles, 13 de abril de 2016

El gran negocio de Ernesto Zedillo Ferrocarriles Nacionales de México



Por la licenciada Rosalba Islas Bracho
Analista e investigadora de asuntos sociales

“La política privatizadora de Ernesto Zedillo cruzó por diferentes actividades económicas, incluyendo a sectores considerados como áreas estratégicas para la seguridad del Estado, y cuya apertura al capital privado –tanto nacional como extranjero– no hizo sino colocar a éste en situación de vulnerabilidad.” Carmen Zepeda Bustos.

En mayo de 1992, en pleno apogeo del gobierno del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, un equipo de especialistas del Banco Mundial recomendó la privatización de los ferrocarriles mexicanos. Aunque ya se había concesionado la primera compañía férrea privada en México en 1994 (TFM que en 2005 se convirtió en KCSM, la cual concesionó las líneas del Noreste y parte del Centro), fue en 1995 cuando el Senado de la República aprobó la iniciativa de Ernesto Zedillo para iniciar el proceso de privatización, mismo que concluyó a finales de 1997. Para facilitar la privatización, el sistema ferroviario fue dividido en tres troncales regionales: (1) el Ferrocarril del Noreste, (2) el Ferrocarril del Pacífico Norte, y (3) el Ferrocarril del Sureste y la Terminal Ferroviaria del Valle de México, así como varios ferrocarriles con vías de corta longitud.

Las concesiones fueron otorgadas por 50 años a cada una de las empresas privadas, cerrando FNM operaciones definitivamente en 1999; hasta ese año operaban servicios de pasajeros en los alrededores del Distrito Federal. En 1998, Germán Larrea –propietario de la empresa minera Grupo México– y Union Pacific Railroad adquirieron el Ferrocarril Pacífico-Norte, la red ferroviaria más extensa del país, con casi 500 locomotoras y 8 mil 500 kilómetros de vía.
Del proceso de privatización, surgieron las compañías:
• TFM, después Kansas City Southern de México (KCSM), propiedad de la empresa del mismo nombre, fue constituida en noviembre de 1996. Es el más importante corredor comercial del Sistema Ferroviario Mexicano; da servicio al Noreste y Centro de México, así como a los puertos de Lázaro Cárdenas y Tampico, teniendo conexión directa con Estados Unidos.
• Ferrocarril Mexicano (Ferromex) fue integrada en febrero de 1998, luego de ser adquirida por Germán Larrea, propietario de la empresa minera Grupo México en asociación con la estadunidense Union Pacific y la constructora mexicana ICA. Grupo México aportó 74%, UP 13% e ICA el restante 13% de la inversión.
Ferromex opera la red de ferrocarriles con mayor longitud, controla más de 8 mil 500 km de vías y conecta cinco grandes connurbaciones mexicanas, cinco ciudades a lo largo de la frontera con los Estados Unidos, cuatro puertos en el Pacífico y otro más en el Golfo de México.
• Ferrocarril del Sureste (posteriormente Ferrosur) fue creada el 29 de junio de 1998 a través de licitación pública, como una empresa concesionada por el gobierno federal a la empresa Tribasa para brindar el servicio de transporte de carga en la región sureste de México. Hacia finales de 1999, Carlos Slim adquirió los derechos de dicha concesión por 330 mdd dando lugar a la creación de Ferrosur, la cual se fusiona con Ferrocarril del Sureste, SA de CV.

En noviembre de 2005, Grupo México obtuvo 75% de la participación accionaria de Ferrosur, que opera una red de más de 2,000 km de vía, a través de los cuales
interconecta hacia el Norte y Occidente del país con Kansas City Southern México (KCSM) y con Ferrocarril

Mexicano (Ferromex), y en los estados de Veracruz y Oaxaca con el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) hacia la península de Yucatán y el estado de Chiapas.
• Terminal Ferroviaria del Valle de México (TFVM), ahora conocida como Ferrovalle o Ferrocarril y Terminal del Valle de México FTVM fue creada el 1° de mayo de 1998.
Opera los ferrocarriles y terminales en los alrededores de la ciudad de México. Es propiedad conjunta de Kansas City Southern de México y Ferrocarril Mexicano. Sus principales servicios son reordenar el tráfico procedente de los ferrocarriles Conectantes Kansas City Southern de México, Ferromex y Ferrosur a través de su principal patio de clasificación ubicado en el Valle de México, al Norte de la Ciudad de México y al Sur de Tlanepantla.
• En 1999, la trasnacional Genesee & Wyoming Inc. obtuvo la concesión por tres décadas del ferrocarril Chiapas Mayab conocido también como Tren de la muerte por los emigrantes centroamericanos, mediante una sospechosa licitación que permitió a la transnacional detentar 99.9 por ciento de la propiedad.
Sin embargo, en 2007 y solamente mediando una simple notificación a la SCT la empresa renunció a los 22 años de explotación de la línea, reincorporándose a las empresas paraestatales, con lo que se encubrió un nuevo rescate, que se suma a la lista de salvamentos privados con recursos públicos.

Actualmente, Ferrocarriles Nacionales de México se encuentra en proceso de liquidación y controla algunas íneas que no pudieron ser concesionadas, como el Transístmico, que va de Salina Cruz, Oaxaca, a Coatzacoalcos, Veracruz, aunque los trabajos directos los da como contratos a compañías privadas. Sólo las llamadas líneas cortas, que representan 23% del total de trayectos, son todavía de su propiedad.

A lo largo del tiempo prevalece el impacto de las anomalías cometidas al momento de otorgar las concesiones. En octubre de 2011, el Informe sobre el estado de Ferrocarriles Nacionales de México en Liquidación (FNML), correspondiente al primer semestre de 2011 y remitido al Senado, estableció que la privatización de FNM no sólo dejó en manos de empresas extranjeras el servicio de transporte que prestaba la paraestatal, sino que el proceso se hizo con tal descuido, que gran parte de su patrimonio en bienes muebles e inmuebles no se había podido recuperar del todo. Los recursos escaseaban a tal grado que el fideicomiso para el pago de pensiones vitalicias de los ferrocarrileros jubilados se agotaría en 2011, y para 2012 no habría dinero para cubrir las pensiones de 37 mil 600 trabajadores en retiro.

El sesenta por ciento de los terrenos propiedad de FNM están invadidos y aunque se tiene un inventario de un millón 459 mil 189 bienes muebles, parte de ellos están en poder de las concesionarias. De acuerdo con los registros, dichos bienes están dispersos en 749 localidades en 29 entidades federativas y el Distrito Federal.

La falta de control al otorgar las concesiones provocó incertidumbre en la posesión y registro de esos activos. Los bienes de telecomunicaciones se arrendaron a algunas de las concesionarias y su devolución al fideicomiso se ha dado de manera documental y no física. Las inconsistencias en la información contenida en los anexos de los títulos de concesión y las subdivisiones de polígonos mal ejecutadas, han generado discrepancias entre las empresas concesionarias y FNM con respecto a las superficies y colindancias de predios contiguos

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