¿De qué sirven $12.86 extra al día? Para el mexicano de clase media alta quizá sirva para traer cambio: una propina al valet parking puede ser, mínimo, de diez pesos. Al despachador de gasolina, entre cinco y diez pesos. Al limpiavidrios que se monta en tu carro en los semáforos también le das cinco pesos.
Por Cecilia Soto
A la memoria de Olivia Alejandra, Nadia, Rubén, Yesenia y Mile: ¡justicia ya!
O puedes comprar un periódico. Una cajetilla de chicles al vendedor ambulante y te sobran dos pesos. Pero para los siete millones de mexicanos, que si bien les va, ganan el salario mínimo general de $70.00, $12.86 pesos extra pueden cambiarles la vida.
El salario mínimo en México es uno que deliberadamente mantiene, al que lo recibe, en la pobreza extrema, pues no cubre el mínimo calculado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) para cubrir las necesidades de alimentación, y menos cumple con lo ordenado por el artículo 123 constitucional: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para cubrir las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de sus hijos”. Calculado para un hogar de cuatro, en el que padre y madre aportan el mínimo, el Coneval estima que más de 55% de los empleados no puede adquirir la canasta básica con lo que ganan. Es el único país de América Latina con ese campeonato de mezquindad.
En pesos de 2010, el salario mínimo no crece en poder adquisitivo desde hace 20 años y es aproximadamente cuatro veces menor que el de 1976. Perdón, pero no se necesita ir al MIT si se es un economista progre o a Chicago si profesa la fe neoliberal, para concluir que un componente esencial de la baja productividad en el país y del bajo crecimiento, es el castigo salarial a millones de trabajadores mexicanos. Como lo detallan numerosos estudios, entre otros el elaborado por el grupo de expertos convocados por el Gobierno del Distrito Federal en 2014, el uso del salario mínimo como instrumento contra la inflación y el olvido de su carácter remunerador vienen de los años ochenta, caracterizados por alta inflación. Pero con una inflación de 3%, hoy no tiene justificación que continúen usándose los mismos criterios de hace 30 años y que la inflación esperada sea el tope que la Comisión de Salarios Mínimos fije cada año.
Para aspirar a que un hogar, al que contribuyen dos de sus integrantes, pueda por lo menos adquirir la canasta alimentaria básica, se ha calculado un valor de $82.86 pesos. Por ello el Gobierno del Distrito Federal ha otorgado un aumento de $12.86 a los trabajadores que ganen el mínimo y, más importante, ha usado su poder de compra al exigir a sus proveedores, como condición para que continúen siéndolo, que también eleven el salario mínimo en esa cantidad. Con $12.86 pesos extra al día un trabajador podrá mejorar la dieta de su familia. Podrá adquirir seis huevos o un kilo de azúcar o un kilo de tortillas, casi un kilo de frijol, un kilo de plátano y medio de manzana al día siguiente y luego uno de toronjas. Una lata de atún o dos kilos de espinacas o uno de zanahorias o uno de nopal, más medio litro de aceite o un litro de leche o casi tres litros, si los adquiere de Liconsa. Una barra de mantequilla, 150 gr. de queso o dos yogures. Quince mejoras en quince días: nada mal.
De los más de ocho mil proveedores del Gobierno del Distrito Federal que deben haber aumentado el salario mínimo general a sus trabajadores, no se ha registrado ningún cierre o quiebra. Ello porque el aumento es significativo para los trabajadores, pero no lo es tanto para el empleador. De la misma manera, dado que los trabajadores que ganan el mínimo representan una minoría de 14% de los trabajadores formales en México, el impacto en la inflación debe ser mínimo, mientras que un aumento en los ingresos de esos trabajadores puede aportar mejoras importantes a su salud y en la productividad.
En la pasada campaña electoral, el Partido Acción Nacional adoptó el tema del aumento del salario mínimo como una de sus promesas: qué bueno que por fin encuentre esa convergencia con un tema caro para la izquierda. Un salario remunerador para todos los trabajadores, pero en especial para los más pobres, debe ser una demanda de todos aquellos que luchan por un México más justo. Pero ese compromiso debe expresarse en la práctica: el 1º de septiembre inicia la LXIII Legislatura y en el Senado de la República espera desde diciembre de 2014, posposición propuesta por Acción Nacional, el proyecto de decreto aprobado por consenso en la Cámara de Diputados para que el salario mínimo deje de ser referencia para multas, créditos, becas, etcétera, y para crear una nueva unidad que sirva para esos propósitos. Esta desindización del salario mínimo general es el primer paso para proceder a su mejora. Nos encontramos en Twitter: @ceciliasotog
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lunes, 17 de agosto de 2015
Los pobres no pueden esperar
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elmexiquensehoy
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agosto 17, 2015
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lunes, 12 de enero de 2015
Adiós Lenin (para siempre)
![]() |
| Cecilia Soto, analista político |
A los estudiantes del IPN
Por Cecilia Soto
México.- Terminamos 2014 con una sensación de cataclismo y desesperanza. Pienso en los hogares en los que habrá un lugar vacío a la mesa en estas celebraciones navideñas y de Año Nuevo. No sólo en los de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, sino en los de más de 20 mil mexicanos desaparecidos, en los que la fecha al mismo tiempo enciende la esperanza y multiplica el dolor. Desde aquí los abrazo solidariamente.
No les servirá de consuelo pero les comparto mi convencimiento de que ha nacido una nueva generación de mexicanos con la urgencia de curar las heridas de nuestro país, mexicanos que no pueden dejar de pensar en su país, tal como los de la generación galvanizada por los sucesos de 1968 y de 1971 no hemos podido dejar de hacerlo.
Lo más rescatable de este año fatídico son las decenas de miles, centenas de miles, de jóvenes que súbitamente abrazaron un mundo mucho más amplio que el de su vida cotidiana. No sabían de las normales rurales, no sabían pronunciar siquiera Ayotzinapa, no sabían o no querían saber del narco, de las extorsiones; el estado de Guerrero era apenas la silueta borrosa que rodeaba a Acapulco en los mapas, pero lo sucedido el 26 de septiembre los ha hecho aprenderse el nombre de los 43 estudiantes primerizos; desfilan por las ciudades pequeñas y grandes de México aferrados a los hijos de Guerrero, inventanperformance y flash mob en calles, plazas y mallsimpidiendo el olvido. Toman las grandes avenidas con sus marchas bulliciosas y, al mismo tiempo, solemnes y pacíficas, pues la violencia que era anónima de repente ha tomado el rostro de estudiantes como ellos. Cazan fallas pequeñas y grandes y las transforman en hashtags, #yamecansé le dicen de tú al procurador y, como en mayo del 68, piden lo imposible: vivos se los llevaron, vivos los queremos.
A diferencia de mi generación, la que despertó con el bazucazo echeverrista a la prepa de San Ildefonso el 26 de julio de 1968 con el pretexto de otra celebración, y que acudió con espíritu libertario a la manifestación del silencio acompañando al rector Barros Sierra, huyó aterrada de la plaza de Tlatelolco, visitó a los presos políticos de Lecumberri y de tantas cárceles de provincia, los esperó a su regreso del exilio para regresar con ellos a las calles el 10 de junio de 1971 y volver a ser reprimidos, a diferencia de mi generación, ésta nace libre de los dogmas de la dictadura del proletariado, de la sociedad sin clases (por decreto), del comunismo.
Ya se notaba en las manifestaciones multitudinarias con motivo de la desaparición de los estudiantes normalistas: no había en la mayoría de las marchas la iconografía revolucionaria que paradójicamente persistía en los muros de la Normal de Ayotzinapa. No había retratos de los héroes de mi generación: adiós Che Guevara, adiós Lenin, adiós Ho Chi Minh; Fidel: por favor, sigue en tus meditaciones y dile al pajarito de Hugo Chávez que ni se aparezca.
El último espejismo se ha esfumado gracias a la iniciativa valiente de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro: Estados Unidos y Cuba reanudan relaciones diplomáticas. No hay esfuerzo que logre ocultar la realidad amarga del fracaso de la Revolución Cubana en tantos aspectos caros a la felicidad humana.
Esta generación recién nacida para el activismo, la preocupación social, el protagonismo cívico, el interés por lo público, no tendrá que leer a Marx ni a Engels aunque con ello se pierda a dos de los mejores polemistas y más agudos pensadores; no tendrá que prepararse para entender los textos sagrados leyendo a Feuerbach ni a Hegel, ni sacrificar su cerebro intentando entender el estructuralismo de Althusser o peor aún el de su discípula Marta Harnecker pero —justicia poética— deberá leer a Thomas Piketty y su peculiar homenaje a El Capital de Karl Marx. El Capital en el Siglo 21, el gran libro de Piketty, analiza el crecimiento secular de la desigualdad y su obstrucción a un crecimiento justo y democrático. Muchos de estos jóvenes tendrán que aprender estadística y modelos de econometría para probar sus hipótesis en el espacio digital, no tendrán que sacrificar a generaciones enteras en aras de la experimentación en la vida real con una utopía que se convirtió en pesadilla.
Estos jóvenes que nos sorprenden con sus intervenciones yperformance creativa demandando una respuesta a los crímenes de Ayotzinapa no tendrán la ilusión de seguir el ejemplo guerrillero del Che Guevara y su puesta en práctica de la teoría del foco revolucionario que segó estúpidamente la vida de la flor y nata de la juventud latinoamericana. Puede más un hashtag reproducido viralmente para estremecer a un gobierno que subirse a la montaña. Puede más el uso hábil y acucioso de las herramientas de la transparencia y su masificación en las redes sociales, aunque no basta.
Esta generación que anima las calles de México no es una que nazca sin utopía o sin ideología, sólo que gracias a los millones de seres humanos sacrificados con Lenin, Stalin, Mao, el Khmer Rouge, las millones de vidas vividas en la opresión de dictaduras “por el bien del pueblo”, las millones de historias reveladas con la caída del Muro de Berlín, con el derrumbe del “socialismo real”, esta generación podrá refinar sus propósitos y metas con lecturas, debates, noches tan insomnes como las nuestras (pero con menos tabaco) en torno al tema de la desigualdad y cómo atenuarla. Buscan una sociedad más justa, más libre, más plural, más democrática, más igualitaria sin serlo por decreto, más incluyente y diversa.
Bienvenidos. Y a mis generosos lectores, les deseo salud, bienestar y el cariño y cercanía de sus seres queridos y un mejor 2015.
Twitter: @ceciliasotog
ceciliasotog@gmail.com
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enero 12, 2015
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martes, 11 de septiembre de 2012
Pare de sufrir, únase a Morena
Cecilia Soto*
“Los afiliados a Morena se denominarán protagonistas del cambio verdadero”... Después de leer el proyecto de estatutos del Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, queda la duda de si una vez cumplidos los requisitos, ese movimiento solicitará su registro ante el Instituto Federal Electoral, IFE, o ante la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación. El documento está imbuido del lenguaje de Andrés Manuel López Obrador, AMLO, y más que un movimiento o partido político formado por hombres y mujeres comprometidos con un programa y una visión de México, parece proponerse la inclusión de hombres y mujeres superiores animados por una misión ultraterrenal: profetas del cambio verdadero.
El documento que menciono (www.lopezobrador.org.mx) será revisado y adoptado en el Congreso Nacional de Morena, el 19 y el 20 de noviembre próximo, justo a tiempo para informar al IFE, en enero de 2013, sobre su intención de solicitar el registro como partido político. Aunque en la asamblea del 9 de septiembre en el Zócalo, López Obrador afirmó que en ese proceso se consultará si Morena se transforma en partido o continúa como asociación civil, es obvio que la apuesta es cumplir con todos los requisitos para llegar como partido político constituido para las elecciones de 2015.
Morena podría ahorrarse el prolijo proceso que manda la legislación electoral si tomara alguno de los registros del PT o del Movimiento Ciudadano, pero no lo hará si puede evitarlo. El proyecto de estatutos imagina un partido que no tenga ninguno de los vicios que plagan a esos partidos y, en realidad, a cualquier partido político: clientelismo, patrimonialismo, perpetuación en los cargos, etcétera.
En una introducción del Proyecto de Estatutos se define a Morena con aspiraciones con las que no se podría estar en desacuerdo: un país justo, libre de corrupción, en el que haya un cambio verdadero y este último se resume de la siguiente manera: “El cambio verdadero es hacer realidad el amor entre las familias, al prójimo, la naturaleza y la patria”. Un amor que, sin embargo, sólo alcanza a los integrantes del Movimiento porque, por ejemplo, en su discurso del Zócalo, AMLO definió a los integrantes del equipo de transición de Enrique Peña Nieto como “hombres y mujeres de la más baja calidad moral”.
Los integrantes de Morena tienen que ser superiores:
“A l@s integrantes de MORENA no los moverá la ambición al dinero ni el poder para beneficio propio; L@s miembros de nuestro movimiento buscarán siempre causas más elevadas que sus propios intereses, por legítimos que sean”. Y para afiliarse tendrán que cumplir con lo siguiente:
“Artículo tercero. Podrán afiliarse a MORENA l@s mexican@s mayores de quince años dispuest@s a luchar por un cambio verdadero, y que estén de acuerdo con los principios, valores y formas de organización que nuestro movimiento determine. L@s afiliad@s a MORENA se denominarán protagonistas del cambio verdadero.”
Y en cuanto a las reglas democráticas internas: “En MORENA no se permitirá ninguno de los vicios de la política actual: el influyentismo, el amiguismo, el nepotismo, el patrimonialismo, el clientelismo, la perpetuación en los cargos, el uso de recursos para imponer o manipular la voluntad de otr@s, la corrupción y el entreguismo.” Y a partir de estos deseos, el documento propone reglas internas que impiden que funcionarios electos puedan participar en cualquier nivel de dirección del Movimiento. También se prohíbe la reelección inmediata a cualquier cargo interno.
“En MORENA la participación será libre e individual, sin corporativismos de ninguna índole. No se reconocerán facciones, corrientes o grupos.” “No se permitirán las planillas.”
Y el párrafo siguiente hace imposible el trabajo conjunto del PRD con el grupo de AMLO: “L@s miembros de MORENA no se subordinarán ni buscarán alianzas con representantes del régimen actual y de sus partidos, a partir de la presunta necesidad de llegar a acuerdos o negociaciones políticas pragmáticas, de conveniencia para grupos de interés o de poder.”
¿Partido político u orden religiosa? Lo sabremos cuando se pueda comparar el proyecto de estatutos que comento con el documento que adopte el Congreso Nacional, pero me temo que no será muy diferente. Comentémoslo en Twitter: ceciliasotog
*Cecilia Soto fue la primera candidata presidencial del Partido del Trabajo (PT)en 1994. En el 2000, colaboró con Vicente Fox como embajadora de México en Brasil. En 2006 manifestó su apoyo a Felipe Calderón.
![]() |
| la ex petista, Cecilia Soto cuestiona el proyecto de estatutos de Morena. |
El documento que menciono (www.lopezobrador.org.mx) será revisado y adoptado en el Congreso Nacional de Morena, el 19 y el 20 de noviembre próximo, justo a tiempo para informar al IFE, en enero de 2013, sobre su intención de solicitar el registro como partido político. Aunque en la asamblea del 9 de septiembre en el Zócalo, López Obrador afirmó que en ese proceso se consultará si Morena se transforma en partido o continúa como asociación civil, es obvio que la apuesta es cumplir con todos los requisitos para llegar como partido político constituido para las elecciones de 2015.
Morena podría ahorrarse el prolijo proceso que manda la legislación electoral si tomara alguno de los registros del PT o del Movimiento Ciudadano, pero no lo hará si puede evitarlo. El proyecto de estatutos imagina un partido que no tenga ninguno de los vicios que plagan a esos partidos y, en realidad, a cualquier partido político: clientelismo, patrimonialismo, perpetuación en los cargos, etcétera.
En una introducción del Proyecto de Estatutos se define a Morena con aspiraciones con las que no se podría estar en desacuerdo: un país justo, libre de corrupción, en el que haya un cambio verdadero y este último se resume de la siguiente manera: “El cambio verdadero es hacer realidad el amor entre las familias, al prójimo, la naturaleza y la patria”. Un amor que, sin embargo, sólo alcanza a los integrantes del Movimiento porque, por ejemplo, en su discurso del Zócalo, AMLO definió a los integrantes del equipo de transición de Enrique Peña Nieto como “hombres y mujeres de la más baja calidad moral”.
Los integrantes de Morena tienen que ser superiores:
“A l@s integrantes de MORENA no los moverá la ambición al dinero ni el poder para beneficio propio; L@s miembros de nuestro movimiento buscarán siempre causas más elevadas que sus propios intereses, por legítimos que sean”. Y para afiliarse tendrán que cumplir con lo siguiente:
“Artículo tercero. Podrán afiliarse a MORENA l@s mexican@s mayores de quince años dispuest@s a luchar por un cambio verdadero, y que estén de acuerdo con los principios, valores y formas de organización que nuestro movimiento determine. L@s afiliad@s a MORENA se denominarán protagonistas del cambio verdadero.”
Y en cuanto a las reglas democráticas internas: “En MORENA no se permitirá ninguno de los vicios de la política actual: el influyentismo, el amiguismo, el nepotismo, el patrimonialismo, el clientelismo, la perpetuación en los cargos, el uso de recursos para imponer o manipular la voluntad de otr@s, la corrupción y el entreguismo.” Y a partir de estos deseos, el documento propone reglas internas que impiden que funcionarios electos puedan participar en cualquier nivel de dirección del Movimiento. También se prohíbe la reelección inmediata a cualquier cargo interno.
“En MORENA la participación será libre e individual, sin corporativismos de ninguna índole. No se reconocerán facciones, corrientes o grupos.” “No se permitirán las planillas.”
Y el párrafo siguiente hace imposible el trabajo conjunto del PRD con el grupo de AMLO: “L@s miembros de MORENA no se subordinarán ni buscarán alianzas con representantes del régimen actual y de sus partidos, a partir de la presunta necesidad de llegar a acuerdos o negociaciones políticas pragmáticas, de conveniencia para grupos de interés o de poder.”
¿Partido político u orden religiosa? Lo sabremos cuando se pueda comparar el proyecto de estatutos que comento con el documento que adopte el Congreso Nacional, pero me temo que no será muy diferente. Comentémoslo en Twitter: ceciliasotog
*Cecilia Soto fue la primera candidata presidencial del Partido del Trabajo (PT)en 1994. En el 2000, colaboró con Vicente Fox como embajadora de México en Brasil. En 2006 manifestó su apoyo a Felipe Calderón.
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