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sábado, 21 de febrero de 2015

Exhiben baja calidad en la alta especialidad

México.- Incumplimiento de metas, falta de certificación y de controles por parte de la autoridad federal, descuido en las prioridades y una ínfima cobertura frente a la demanda existente, caracterizan a los servicios de atención médica de alta especialidad, según se desprende de los señalamientos hechos por la Auditoría Superior de la Federación (ASF)en la Cuenta Pública de 2013.

El principal objetivo de estas entidades públicas es ofrecer intervenciones a pacientes de escasos recursos que no pueden ser resueltas por la medicina familiar.

En el interior del país, del total de pacientes que solicitaron atención, sólo fue aceptado en preconsulta 3.1%, una cifra 93.7 % menor al que se observa en la capital del país, donde son recibidos cerca de la mitad de enfermos que requieren intervención especial.

Además de hacer señalamientos concretos sobre las deficiencias observadas en los institutos nacionales de salud pública tanto regionales como los del Distrito Federal, la ASF plantea consideraciones generales que evidencian un relajamiento en el sector y en los responsables del mismo a nivel central.

Destaca el reporte que en 2013, la Secretaría de Salud careció de la información socio-demográfica, epidemiológica, geográfica y de la infraestructura en salud, con la cual se establecieron las necesidades de infraestructura hospitalaria de alta especialidad en las 18 Redes de Servicios de Atención a la Salud definidas en el Plan Maestro de Infraestructura Física.

Del millón 130 mil personas atendidas en ese año, los hospitales regionales cubrieron 6.7% (90 mil 399 personas), sin que ninguno contara con la certificación de calidad como establecimiento de atención médica emitida por el Consejo de Salubridad General, aval que garantiza la calidad de los servicios de atención médica y la seguridad que se brinda a los pacientes

En el Distrito Federal operan 12 institutos, seis hospitales y ocho centros nacionales, mientras que en Guanajuato, Chiapas, Yucatán, Oaxaca, Estado de México y Tamaulipas hay seis hospitales regionales.

Pese a la escasez de recursos, de las nueve investigaciones a cargo de los especialistas con plaza autorizada de investigador en ciencias médicas, sólo cuatro se enfocaron en las principales enfermedades motivo de consulta y hospitalización.

“Los seis HRAE no acreditaron contar con políticas en materia de investigación científica, ni la aprobación de sus líneas de investigación con base en un estudio previo de necesidades”, se destaca.

Tampoco la Secretaría de Salud dispuso de políticas en materia de investigación en salud para contribuir a la solución de los problemas prioritarios de salud del país, se puntualiza en el reporte del auditor entregado a los diputados el pasado miércoles.

De la formación de recursos humanos ni la secretaría federal ni los hospitales dispusieron de información para valorar las necesidades no cubiertas de profesionales de salud.

En 2013, los hospitales regionales erogaron tres mil 810 millones de pesos en la atención médica, principalmente en el pago de salarios del personal médico y de enfermería; 24.6% de ese monto correspondió a la partida presupuestal 33902, Proyecto de prestación de servicios.

La ASF destaca que la Secretaría de Salud no contó con información para evaluar la contribución de los HRAE en el acceso efectivo de los servicios médicos de alta especialidad con oportunidad y calidad.

Señala que cinco de los seis hospitales no programaron metas en el indicador que da cuenta de la mortalidad hospitalaria.

En cuanto al diagnóstico de la salud de los pacientes, en 2013, cinco de los seis HRAE no cumplieron con sus metas sobre el promedio de consultas externas en el año: el HRAE del Bajío registró, en promedio, 736 consultas en ese año, 7.7% menor que las 797.1 previstas; el de Ciudad Victoria Bicentenario 2010, 308.7 consultas, 36.4% menor que las 485.6 esperadas; el de Ixtapaluca, de 134.9 consultas, 57.6% menos que las 317.8 previstas; el de Oaxaca, 644 consultas, 10.4% menor que las 718.9 previstas, y el de la península de Yucatán, 578.1 consultas, 28.4% menos que las 807.9 programadas.

Sólo el CRAE de Chiapas superó la meta, al otorgar 489.4 consultas, superiores en 4% a las 470.7 esperadas.

Para brindar los servicios médicos de alta especialidad, en 2013 dos de los seis hospitales (Oaxaca y de Ciudad Victoria Bicentenario 2010) registraron una ocupación hospitalaria en 2013 por arriba de 90.0% y, los otros cuatro (Bajío, Ixtapaluca, de la Península de Yucatán y el CRAE de Chiapas) registraron porcentajes de ocupación que oscilaron entre 72.8% y 36.0%.

La ASF subraya que la Secretaría de Salud ejerció un sistema de control insuficiente en el seguimiento de las metas, al tiempo que califica como deficiente el seguimiento de indicadores de resultados.

“Conforme a los resultados, la Auditoría Superior de la Federación considera que la SS y los HRAE no han cumplido con el propósito de la política de atención médica de alta especialidad, de consolidar la red de servicios médicos de alta especialidad regional, para reducir la concentración y saturación de la demanda de este tipo de servicios en la región central del país, toda vez que en 2013 la SS no definió los estudios epidemiológicos y demográficos con los que conduciría la planeación de las necesidades de la cartera de servicios de los HRAE.

martes, 22 de enero de 2013

En México: pobreza y hambre como nunca antes

México, DF.- Enfocado y enfrascado en su guerra contra el crimen organizado, Felipe Calderón Hinojosa heredará al gobierno de Enrique Peña Nieto cifras históricas, todas negativas, en materia de pobreza y alimentación, dos indicadores vitales para cualquier economía que se precie de tener una buena distribución de la riqueza.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el Banco Mundial e incluso la OCDE reportan en estudios recientes que el país atraviesa por una de sus peores crisis económicas y sociales.

La pobreza alcanza a casi 52 millones de personas, hay más de 20 millones de mexicanos en desempleo (14 millones de éstos se han colocado en el comercio informal) y además 10 millones de jóvenes están sin escuela, trabajo y, por tanto, sin presente ni futuro.

El Coneval cerró su informe 2012 con un aumento de 6.5 millones de personas en “pobreza alimentaria”, mismas que pasaron de 14.7 millones a 21.2 millones en el actual sexenio. La “pobreza alimentaria” la sufren personas “sin capacidad para comprar la canasta básica con todo su ingreso”.

Los “pobres de capacidades” (cuando el ingreso no les permite adquirir dicha canasta ni cubrir sus gastos en salud y educación) aumentaron en 10 millones: de 22 a 30 millones.

Los “pobres de patrimonio”, quienes no pueden cubrir los conceptos anteriores ni de vestido, vivienda y transporte, se elevaron en 12.2 millones de 45.5 millones a 57 millones.

En síntesis, la población afectada por la pobreza se incrementó de 42.7% del total a 51.3 por ciento.

cifras del Inegi y el Banco de México, se reveló también la crisis que hereda Calderón Hinojosa en materia agropecuaria.

El sector agropecuario aporta apenas 4.1% del Producto Interno Bruto (PIB), por lo cual la economía mexicana importó o compró alimentos en el exterior por 60 mil 165 millones de dólares en el actual gobierno, equivalentes a 30% del valor total de la producción generada por el campo en el mismo periodo.

Esto significa que las importaciones de alimentos entre 2007 y julio de 2012 no tienen precedente en ningún otro sexenio y fueron 65.5% superiores a las realizadas en el primer gobierno del Partido Acción Nacional, el de Vicente Fox Quesada, entre 2001 y 2006.

Así, entre 2001 y 2012, se erogaron 96 mil 500 millones de dólares exclusivamente a la compra de alimentos del campo, en los que México es cada vez menos autosuficiente y, por tanto, más endeble a cualquier crisis mundial.

La balanza comercial agropecuaria, un asunto de seguridad nacional, fue deficitaria en 4 mil 211.5 millones de dólares durante el gobierno de Fox Quesada.

Sin embargo, en el de Calderón, el déficit se profundizó 160%: entre 2007 y julio de 2012, las importaciones de productos del campo rebasaron en 10 mil 958.3 millones de dólares a las exportaciones.

Abatir la pobreza y el hambre es un mandato amparado en la Constitución, pero en septiembre de 2012 no son sino otra herencia vergonzosa de este sexenio que sí gastó, como nunca antes, en una estrategia militar fallida.

Ahora, toca a los mexicanos estar pendientes del gobierno, de Peña Nieto, cumpla con ese derecho fundamental, lo que le exigirá una revisión de las políticas y programas que actualmente se aplican para el combate a la pobreza.

La propia Auditoría Superior de la Federación (ASF) remarcó hace unos días los pendientes que legará Calderón a Peña Nieto, entre los que destaca, claro, el tema de la inseguridad, pero donde aparecen como prioridad pobreza y seguridad social.

La ASF reconoce que el aumento de la pobreza, en el gobierno del Presidente autollamado “del empleo”, creció por los efectos de la disminución de las oportunidades laborales y de ingreso, “motivo por el que el gasto público debe elevar su calidad y capacidad para incentivar las actividades productivas, las fuentes de trabajo y un mejor nivel de ingreso para las familias de los menores estratos de ingreso”.

Ahí están, pues, algunos de los retos sociales más urgentes para Peña Nieto: revertir la situación de miseria en la que se encuentran casi la mitad de los mexicanos, con un reajuste de los recursos que deben, urge, ser destinados a reducir el número de mexicanos con hambre.