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viernes, 28 de julio de 2017

PGR compró Pegasus a prestanombres


El dueño legal de Grupo Tech Bull SA de CV, la empresa intermediaria mexicana que vendió a la PGR el malware espía Pegasus en 32 millones de dólares, vive en un asentamiento irregular ubicado en una barranca.

Al otro lado de esa cañada, en una habitación del pueblo de Santa Lucía, vivía el apoderado legal de la misma empresa y quien firmó el contrato con Tomás Zerón, ex director de la Agencia de Investigación Criminal de la Procuraduría General de la República (PGR).

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) ubicó los domicilios del dueño, así como del operador de Grupo Tech Bull y constató que ambos residían en inmuebles ubicados en colonias populares de la delegación Álvaro Obregón, al poniente de la ciudad de México.

Uno de ellos, Carlos Cayetano Miguel, quien en actas apareció como dueño y administrador único de Tech Bull al momento de realizarse la venta de Pegasus a la PGR, aseguró en entrevista que no supo de esa transacción millonaria y que, además , no recibió ni un peso de ganancia.

- ¿Sabías que la empresa que fundaste vendió al Gobierno un malware por 32 millones de dólares?- se le preguntó cuando salía de su casa en la barranca de Guadalupe.

- La verdad es que casi no veo noticias, ni sabía.

Según Carlos Cayetano, no tuvieron encargado de ventas mientras él fue socio y tampoco realizaron ventas, ninguna. Aún más, dijo que ni siquiera supo que Pegasus se utilizó para espiar a periodistas y activistas.

Cayetano Miguel creó la empresa, pero ya no recuerda dónde vivió su socio y se le ha borrado de la memoria algún otro dato que sirviera para localizarlo.

“Hace como tres o cuatro años vendí mis acciones”, comentó.

- ¿A quién vendiste esas acciones?

- Creo que aparece ahí (en las actas)… la verdad no recuerdo.

- ¿En cuánto vendiste las acciones?

- Creo que mi aportación fue de tres mil pesos en aquel tiempo, en 2013. Ya después no tengo idea de qué se hizo; se vendió o no se vendió, a quién se le vendió -respondió Cayetano Miguel, mientras caminaba presuroso por las calles de la colonia Puente Colorado, uno de los asentamientos ubicados en torno a la barranca de Guadalupe, camino al paradero donde abordaría el autobús que lo llevaría a su empleo en un despacho contable.

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