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lunes, 17 de abril de 2017

Edomex: una elección a cuatro


En la elección a gobernador del Estado de México, los electores les juegan a los encuestadores el truco que ya vimos en el 2000. En ese año, de entre más de una veintena de encuestas, sólo cuatro acertaron o se atrevieron a acertar que Vicente Fox ganaría. Hasta el último día, la pregunta “¿quién piensa que va a ganar?”, favorecía claramente al Partido Revolucionario Institucional, respuesta entendible en un país o estado en el que no ha habido alternancia.
10 de Abril de 2017
A esa misma pregunta, a principios de este abril, un 41.5% de mexiquenses afirmó que el PRI será el ganador (El Economista), al tiempo que ocho de cada 10 declaran que el PRI no debe volver a gobernar (Reforma) y 42% afirma que nunca votaría por el PRI. El candidato del tricolor tiene los mayores negativos y es casi tan conocido como Josefina Vázquez Mota, es decir, no tiene demasiado para crecer.
Otro error de los encuestadores (y de los medios) es transferir en forma automática la realidad nacional a la local. La candidata morenista, Delfina Gómez, ha crecido por el arrastre de Andrés Manuel López Obrador, sí, pero también por la tardanza del PRD local para elegir candidato. Las ganancias de la candidata son casi espejo de las pérdidas del PRD local a partir del gasolinazo y hasta marzo. Pero apuesto a que esa tendencia no seguirá. El PRD eligió como candidato a un muy exitoso expresidente municipal de Nezahualcóyotl, Juan Zepeda, quien alcanzó resultados espectaculares en el tema que más preocupa a los mexiquenses: el de la seguridad.
Sus logros fueron objeto de premios nacionales y de reportajes en la prensa internacional. En sólo tres años, Zepeda logró bajar la incidencia delictiva per cápita en su municipio, de un índice de 2,281 a 852, la mayor disminución en todo el Estado de México. Disminuyeron en 63% el total de denuncias, en 58% los delitos de alto impacto y en 66% los de bajo impacto. La candidata de Morena, Delfina Gómez, también logró disminuir la incidencia delictiva, aunque más modestamente, de un índice de 2,660 a uno de 1,926. Pero la profesora Delfina muestra tal dosis de ingenuidad y falta de preparación que permitió que la candidata panista la sorprendiera en el debate con Carlos Loret de Mola con un “hecho alternativo”: que Texcoco tenía el campeonato de secuestros. No tiene a la mano ni los números de su gestión, sólo un vago “fuimos bien evaluados por Oxfem” (sic).
La profesora Gómez tiene el mérito de no repetir la verborrea y los lemas de López Obrador. Habla en forma sencilla, pero sencillez no equivale a claridad. ¿Cómo va a resolver el crecimiento económico del Estado de México? Más allá de responder que “preguntaría a los empresarios” y que combatiría a la corrupción, no escuché nada en concreto. Y comparte ingenuamente con el grupo Atlacomulco la idea de que ciertas prácticas políticas y económicas son “naturales”.
A la denuncia, otra vez de Josefina, de que su gabinete como alcaldesa de Texcoco había sido copado por los familiares de Higinio Martínez, actual aliado de Arturo Montiel, Delfina respondió que también había otras familias texcocanas presentes. Es decir, lo natural es tener familias y familiares en los puestos públicos.
Los priistas del Estado de México hablan “toluqués”. Están convencidos de que sus prácticas de capitalismo de compadres, de “te ayudo y me ayudas”, de licitaciones amañadas, son lo más natural y efectivo. Ya se demostró esto cuando la primera dama hizo publicar con la mayor inocencia un reportaje en Hola sobre la Casa Blanca. Pero en el debate televisivo que inspira este artículo, Alfredo del Mazo también habló en perfecto “toluqués”. Se comprometió a que los secretarios de Estado que van de gira al Estado de México a hacer campaña por él, dejen de hacerlo si los otros candidatos acceden a que no vayan los presidentes de sus partidos. ¿De cuándo a acá un candidato a gobernador manda en el gabinete del Presidente? Una respuesta rápida puede ser, cuando es su primo.
Mi conclusión es: en el Estado de México habrá una elección a cuatro. Entre más se exponga el contraste entre Delfina Gómez y Juan Zepeda más subirá éste, por tener una personalidad atractiva, con carisma y por sus logros. El PRI debe descansar y dedicarse a aprender otros idiomas, distintos del “toluqués”. Y el PAN, con una candidata que estimo, tiene el peso de las malas cuentas de sus gobiernos y un programa económico equivocado. Nada está escrito.