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jueves, 5 de enero de 2017

¿A qué le temes?


Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com
México está atravesando por una situación de crisis, vivimos inmersos en mares de información en los cuales el exceso de la misma nos tiene sumamente desinformados, cualquier rumor se propaga con facilidad y el boca a boca de antaño pareciera retomar importancia como principal fuente de noticias. Los pobres temen ser aún más pobres, los ricos temen los ataques a sus fortunas, los empresarios no saben cómo proteger los mercados, las madres temen por sus hijos, las personas en la calle por su seguridad y lejos de unirnos como ciudadanos comenzamos a vernos unos a otros con desconfianza.
El miedo ha sido la principal herramienta intimidatoria, basta un poco de este para provocar el caos, para que nuestros sentidos se aturdan y egoístamente consideremos únicamente lo que nos está afectando y no lo que pasa de forma general con toda la población. No es una casualidad que los atentados en comercios se presenten justo en medio de la disconformidad social por los gasolinazos, la historia nos ha enseñado que es cuando la población siente temor que se encierra en sus casas y no hablan ni repelan.
¿Qué mejor momento para provocar temor? Justo en medio de millones inconformes por la economía, con personas repudiando la reforma energética que prometía una disminución de costos en el gas, la luz y la gasolina. Sin embargo con la llegada del 2017 los costos aumentaron y con ellos los precios de la canasta básica y todo tipo de servicios necesarios para vivir dignamente se fueron al alza. Detrás del hartazgo más reciente al gobierno le persiguen otros como la reforma educativa, los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, los atentados contra periodistas y una lista que pareciera nunca acabar.
Pero todo movimiento reciente que pretende mostrar inconformidad y protestar, tiene un denominador común, las manifestaciones que se convocan de manera pacífica siempre terminan con rebeldes cometiendo actos vandálicos, pasó con los supuestos maestros en Oaxaca por los que comercios tuvieron que cerrar, pasó con los normalistas a quienes señalaron como agresores en vez de reconocer su calidad de víctimas y justo lo mismo está pasando hoy en día con las personas que salen a las calles temiendo por su economía.
No puedo atreverme a decir que todos los saqueadores que se presentaron en diversos estados de la República son porros del gobierno, porque al final de cuentas pagados o no son ciudadanos, todos ellos inconscientes de cómo afectan sus actos las fuentes de trabajo de muchos mexicanos, y aunque no busco justificarles, no es coincidencia que los comercios atacados sean los más populares, aquellos de regiones donde la gente no cuenta con los recursos necesarios y evidentemente la seguridad no existe o tarda en llegar, son justo las colonias más desfavorecidas donde el descontento se convierte en desesperación y donde la falta de preparación e información les vuelve blancos fáciles.
Lo que sí me atrevo a señalar es el modus operandi que en repetidas ocasiones se ha presentado aquí y en otros países, utilizando la violencia como principal medio de represión y buscando que por miedo nadie hable, todo se apruebe y todo se calle. Es en momentos como este que los medios que tanto han pregonado la democratización de información se transforman en un arma de doble filo, porque por medio de noticias falsas y bots pagados se alarma a la población, se propaga el caos y se incita a mentes frágiles a cometer todo tipo de atropellos, esto con el fin de desestabilizar las voces que pacíficamente intentan exigir respuestas y soluciones.
Mientras tanto al otro lado, en lugar de respuestas sólo cantinflean como señala recientemente el periodista Salvador Camarena y pese a los tropiezos de quien fuera el encargado de hacienda, nuestro presidente se empeña en meter a Luis Videgaray hasta en la sopa, quizás como una forma de aplaudirle el apoyo a la campaña de Donald Trump o como medida desesperada ante el triunfo del mismo, lo único evidente hasta el momento es el favoritismo que el Presidente tiene por el funcionario, porque es un hecho que en los cargos asignados ya no importa la experiencia y mucho menos si saben algo del tema, ahora lo único relevante son las ganas de aprender, ojalá los empleadores tuviesen el mismo criterio al momento de contratar personal. Quizás así no tendríamos a infinidad de jóvenes desempleados por la falta de experiencia.
Y en medio de todo el caos y las trifulcas provocadas sólo me resta preguntarles ¿a qué le temen?, piensen bien en ello y vayan enfrentando los temores, ya que personas más poderosas pueden descubrirlos antes que ustedes y ocuparlos en su contra, esto no es una película de ciencia ficción, ni una teoría más de conspiración, es un hecho que ha pasado antes en la historia de nuestro país, en Chile, Brasil e inclusive Argentina y se conoce como Doctrina del Shock, término acuñado por la periodista Naomi Klein y por cuya aplicación en Latinoamérica un economista recibió un premio nobel, probando que a través del miedo lo imposible se vuelve necesario. Con el transcurrir del tiempo lo olvidamos, bastaría con informarnos de manera real por medio de publicaciones con credibilidad para recordar y no dejar que nos venza el miedo, porque como bien decía Roosevelt es lo único que debemos temer, el miedo en sí que nos aturde y por el cual terminamos asintiendo a cualquier medida que parezca protegernos aunque al final resulte lo contrario.