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lunes, 8 de diciembre de 2014

Estudio advierte sobre zombis tecnológicos

Expertos alertan que quienes abusan de las redes sociales ven afectadas sus capacidades de concentración, cálculo y abstracción.

Monterrey.-
Los jóvenes pasan cinco horas y media al día en promedio conectados a las redes sociales, algunos hasta 12 horas, convertidos en “zombis tecnológicos” que exhiben conductas impulsivas, irritables y antisociales, según expertos universitarios.

El estudio de la Agencia Informativa de la Universidad de Monterrey (UDEM) reveló que una gran cantidad de esos jóvenes caminan con la cabeza agachada, hablan con voz casi imperceptible, sus relaciones interpersonales son pocas, al tiempo que son impulsivos, irritables e inconscientes.

Por lo anterior, se pueden destruir entre ellos y el mundo virtual devora sus días y horas, agregó la investigación al advertir que no se trata de una serie de televisión, sino de los “zombis tecnológicos” que ya despertaron y se multiplicarán en los próximos años.

Estos individuos viven fragmentados entre actualizar su espacio en la red social Facebook, así como participar en la última tendencia de Twitter, dar respuesta a los mensajes instantáneos de WhatsApp y retocar sus fotos para Instagram.

El experto en redes sociales Luis Antonio Lucio López, de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), calculó que en promedio los muchachos pasan cinco horas y media conectados a la red, otros permanecen hasta 12 horas, en tanto que tres de cada diez adolescentes admiten ser dependientes del internet.

Las personas pueden recurrir al uso excesivo de la tecnología para huir del rechazo, la realidad, sus problemas familiares o el contacto social, y algunos buscan admiración, lo cual tiene el potencial de desarrollar narcisistas, opinó.

“Si las personas siguen sin hablar cara a cara, dentro de 100 o 150 años el habla ya no será una de las actividades principales de la humanidad, por lo que el cerebro cambiará y la telepatía podría ser la nueva manera de comunicación”, comentó el investigador.

Por lo anterior, las ciencias como sicología, nutrición y medicina se tendrán que adaptar para atender a los adictos a la tecnología, que podrán ser obesos o demasiado delgados por las largas jornadas que pasan frente a la pantalla.

Sobre el tema, el catedrático de Didáctica General en la UDEM, Jesús Amaya Guerra, explicó que en estos casos el cerebro funciona de manera distinta.

El “lóbulo frontal se inhibe, por lo que se afecta la inteligencia ejecutiva, la toma de decisiones, el control de impulsos, la conciencia de causas y efectos, las metas y el esfuerzo”, señaló.

El “zombi tecnológico”, apuntó, es un adicto y, como tal, su organismo produce dopamina cada vez que está frente a la pantalla, lo que significa que el joven siente placer cuando tiene sus aparatos y hasta se violenta si se le retiran.

Al respecto, el profesor en siquiatría de la UDEM, José Castillo Ruiz, dijo que el uso excesivo de la tecnología desvía las fibras químicas eléctricas, por lo que el estímulo neurofisiológico no llega adecuadamente a la corteza cerebral, que controla la concentración, el cálculo y la capacidad de abstracción.

Por separado, la catedrática de Psicología General en la misma institución educativa, Carolina Cienfuegos Molina, planteó que el “zombi tecnológico” se comporta como si fuera un dios al intentar ser omnipresente y participar en todas las redes sociales, videojuegos y chats.

“El precio de esta omnipresencia es mantenerla, las personas están en varias realidades a la vez y eso es la locura misma, porque la ubicuidad es imposible”, sostuvo, al advertir que “en algún momento el sujeto se quebrará y le dolerá ver todos los momentos que se perdió por haber estado con el celular”.

Destacó que la tecnología ofrece la oportunidad de hablar mediante muros donde los gestos, palabras y los rechazos de la comunicación cara a cara desaparecen y este predominio del “yo” en las redes provoca que la capacidad de afrontamiento sea menor”.

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